129 y 125 ANIVERSARIO DE LAS
CONGREGACIONES
LA MISIÓN AMIGONIANA EN LOS
TIEMPOS FUNDACIONALES
 La misión aparece como algo íntimamente
ligado a la vivencia espiritual del P. Luis y de
las dos Congregaciones que fundó.
 Es determinante para las fundaciones y es el
aspecto
que
dinamiza
el
caminar
congregacional, estimulando a las hermanas
y hermanos a la entrega al Señor, siendo
testigos de su misericordia entre los más
necesitados.
MOVIDOS
A
COMPASIÓN
 Pasados tan solo unos días de la fundación de las
Hermanas Terciarias Capuchinas el dolor estremecía la
sociedad valenciana. Una epidemia de cólera empezó
a hacer estragos en la población, cebándose
especialmente en los humildes y desprotegidos. El mal
se extendió rápidamente y el pánico se apoderó de
muchos que huían despavoridos.
 Las Hermanas Terciarias Capuchinas escucharon desde
su lugar fundacional, el santuario de Montiel, enclavado
en un monte, los gritos de dolor y las angustiosas
llamadas de ayuda y, abandonando el tranquilo retiro,
bajaron a auxiliar a los enfermos del pueblo cercano,
Benaguacil. Una religiosa lo cuenta así:
“Nuestras religiosas, ardiendo en amor
al sacrificio, se ofrecieron a auxiliar a
los apestados. Antes de emprender tan
ardua tarea, hicieron tres días de
retiro, pidiendo al Señor les aceptara
como víctimas, si era su voluntad,
después de haber asistido a los
enfermos.” Hna. Isabel de Benisa
 Poco después, les pidieron también ayuda desde
Masamagrell, lugar donde residía el P. Luis. Todas las
religiosas se ofrecieron con total libertad y, de entre
ellas, escogieron a cuatro para esta misión.
 Al poco de llegar, se ganaron, por su testimonio
sacrificado de amor, el corazón del pueblo. Tanto
desafiaron los peligros y tanto “despreciaron” por amor
la propia vida que tres murieron contagiadas por el
cólera.
 El Señor quiso que aquellas primeras mártires de la
caridad, fueran las piedras preciosas y firmes sobre las
que se levantase una nueva obra. Fue para el P. Luis y
las primeras hermanas una experiencia fuerte de la
Providencia de Dios
UNA VEZ PASADA LA EPIDEMIA Y, AL VER QUE QUEDABAN
MUCHOS NIÑOS SIN AMPARO POR HABER MUERTO SUS
PADRES, DICE EL P. LUIS:
«Movido yo a compasión, pensé en que
podríamos recogerlos y, al efecto, pregunté a la
Madre Ángela, la única de las cuatro que había
quedado con vida, si se veía con ánimos para
cuidar aquellos niños si los recogíamos en una
casa. Llena de celo y movida de caridad, se
ofreció a ello muy gustosamente». OCLA 86
NO DISPONÍAN DE DINERO NI DE CASA ALGUNA,
COMENZABAN DE CERO, COMO CUENTA EL P. LUIS:
«Consulté el asunto a las juntas de la Tercera Orden, que
lo aprobaron muy gustosas y, sin pérdida de tiempo,
alquilamos en Masamagrell la casa llamada del Castillo,
para convertirla en Asilo donde recoger los niños.
Salimos luego por la población a recoger algunos
muebles que nos ofrecieron y con varias limosnas que
me dieron compramos algunos jergones, sábanas,
mantas y otro utensilios y, sin contar con más recursos,
pero confiados en la Divina Providencia, que mantiene
hasta las aves del cielo, abrimos el Asilo el 9 de agosto
del 1885». OCLA86
 En cuanto a los Religiosos Amigonianos, pocos días
después de la fundación de la Congregación, el P. Luis,
acompañado del único sacerdote que había ingresado en
la Congregación, P. Francisco de Sueras, viajó a Madrid.
 El objetivo era entrevistarse con una asociación formada
por eminentes políticos y otras personalidades sociales que
preparaban un centro para acoger a los jóvenes díscolos e
indisciplinados a fin de educarlos de forma conveniente y
evitar así su posible encarcelación posterior.
 El Centro se llamaba Escuela de Reforma de Santa Rita, ya
inaugurado, pero no despegaba pedagógicamente.
 La idea de dirigir este centro no desagradó ni al P. Luis ni a
su acompañante por la conexiones que guardaba con el
fin de dedicarse a la moralización de los penados pero, de
momento, remitieron para el año siguiente un posible
compromiso.
En mayo de 1890, poco antes de profesar los
primeros religiosos, fue de nuevo a Madrid el P.
Luis con el P. José de Sedaví para firmar un
primer contrato con la asociación.
El 29 de octubre tomaron posesión del centro.
El trabajo desarrollado en esta Escuela, al
tiempo que fue danto lugar al nacimiento de la
pedagogía amigoniana, fue propiciando poco a
poco el cambio de rumbo apostólico dentro del
naciente Instituto.
EL SEÑOR
NOS PRECISA LA MISIÓN
El P. Luis - al fundar sus dos Congregaciones para dar
cauce al deseo de mayor perfección que sentían los
hombres y mujeres de la Tercera Orden Franciscana
Seglar que él personalmente estaba acompañando en
su itinerario de crecimiento humano y espiritual determinó para sus hijas e hijos aquellos mismos
campos apostólicos que, de alguna manera, venían
desempeñando como laicos. Esos campos apostólicos,
eran en principio tres en cada una de las
Congregaciones:
«Las hermanas servirán al Señor en vida mixta
entregándose unas veces a las dulzuras de la
contemplación y dedicándose otras, con toda
solicitud y desvelo, al socorro de las
necesidades corporales y espirituales de sus
prójimos en los hospitales y asilos o casas de
enseñanza, particularmente orfelinatos, siendo
estos ejercicios de caridad los que, con
preferencia, abrazará este Instituto. Sin
embargo, si en algún tiempo la Iglesia las pidiese
para las misiones entre infieles, se prestaran
con toda docilidad». OCLA2293
«Los religiosos trabajarán con toda solicitud e formar su
espíritu e inflamar su voluntad en el amor de Dios por
medio de la oración para, de este modo, poder
comunicar a sus prójimos los incendios del divino amor
y estar más dispuestos a servirles en los ministerios a que
en especial se consagra esta Congregación, como son:
la instrucción de adultos y párvulos en las ciencias y
artes, el servicio de los enfermos, en especial a
domicilio, y el régimen y dirección de las cárceles y
presidios.» OCLA 2360
 La evolución posterior siguió, sin embargo suertes
distintas en cada una de las Congregaciones. Mientras
que las hermanas, no solo los mantuvieron, sino que los
ampliaron bien pronto con el de corrección paternal y
la primera evangelización; los hermanos, desde un
principio, fueron variando el rumbo apostólico primero,
centrando el fin misional propio en la enseñanza y
moralización de las acogidos en las Escuelas de
Reforma y correccionales.
 En el momento fundacional de los religiosos, cobró fuerza
la instrucción y moralización de los penados en cárceles y
presidios, idea que fue a todos muy simpática.
 Luego viene el contacto con la vida que ofrece nuevos
datos, el Espíritu ilumina nuevos caminos, surgen otras
necesidades.
 La experiencia hace ver que las formulaciones iniciales,
demasiado generales, son inviables.
 La atención a los enfermos y la instrucción de adultos y
párvulos en las ciencias y artes no se excluyen, al menos
de forma explícita, pero tampoco se les dedica una
atención singular en las ordenaciones del P. Fundador ni
en otras disposiciones de los Superiores.
 Con la aceptación de la Escuela de Reforma de Santa
Rita, se inicia una evolución que será continua y
profunda al mismo tiempo. De la moralización de los
penados en cárceles, misión que por dificultades de
tipo gubernamental no llegó a ejercerse, se pasa a
una misión casi análoga y similar, la reeducación de la
juventud extraviada.
Aunque el P. Luis siguió albergando por un tiempo la
ilusión de que sus religiosos se dedicasen a los
encarcelados, se fue percatando el mismo
los
primeros religiosos que era la cristiana educación de
los niños y jóvenes apartados del camino de la verdad
del bien, el camino por el que requería Dios sus
servicio. Es lo que transmiten los primeros religiosos
cuando escriben su historia para solicitar a la Santa
Sede la aprobación de la Congregación:
«Siendo muy dificultoso encargarnos del gobierno y
dirección de la cárceles y presidio, que fue el primer fin
propuesto por el P. Fundador y habiéndose abierto un
campo muy amplio y con abundante mies que poder
cosechar para nuestro Instituto cuando se encargó de la
Escuela de Santa Rica, que tiene por objeto principal la
educación correccional, moralización y enseñanza de
ciencias y artes a los acogidos en ella, nos convencimos
de que en este ministerio serviríamos mejor al Señor y a
su santa Iglesia y sin duda alguna con más provecho
que con los múltiples fines intentados en un principio».
P. Ignacio de Torrent.
 Esta evolución se ha desarrollado sin traumas, más
aun, con el beneplácito de los religiosos todos que,
con su Fundador, han visto en este cambio el
cumplimiento de la voluntad de Dios; y con el
aplauso de las autoridades civiles y religiosas.
Finalmente la evolución y el cambio son
reconocidos por la Iglesia en el decreto de
aprobación de la Congregación:
El fin u objeto especial que se proponen dichos
hermanos es… compelidos por el singular ejemplo de
Cristo, ejercer la caridad con los jóvenes extraviados,
de tal manera que, apartándolos con medios muy
oportunos del cieno de los vicios, cuidan con gran
solicitud de instruirlos y educarlos piadosamente.
 Y, al tiempo que sus Congregaciones impulsadas por el
mismo Espíritu fueron evolucionando con un estilo
propio y característico, pero igualmente legítimo,
también el P. Luis fue percatándose de que, entre los
distintos campos apostólicos que el Espíritu le había
inspirado en un principio, el que había llegado a ser
común a sus dos fundaciones y distinguía de un modo
particular el Carisma misericordioso que Dios había
querido regalar, por medio de él, a la iglesia y a la
sociedad, era, precisamente, el de la educación
cristiana de los y las jóvenes alejados del camino de la
verdad y desviados del camino del bien.
 El P. Luis procuró, tanto en su magisterio oral como
escrito, mantenerse cercano a sus hijas e hijos en la
aventura pedagógica en que se había embarcado
con muy buena voluntad, pero con poco
conociendo técnico, y poner su granito de arena
para la elaboración de una pedagogía terapéutica
adecuada al mundo concreto del menor en
conflicto, algo que entonces era un verdadero reto
encuadrado en un movimiento científico aun
pionero a nivel mundial.
Contemplamos y damos gracias al Señor por el
regalo del Carisma y la misión amigoniana.
¿Qué me llama la atención de esta actuación
de Dios y de nuestros primeros hermanas y
hermanos?
¿Qué actitudes y opciones se nos pide a
nosotros hoy como continuadores de la misión
Amigoniana?
¿Qué pasos podemos dar para encarnar esa
misión como Familia Amigoniana?
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