EL
DECANATO Y
LA
FORMACION
DE AGENTES
1. LA MISIÓN PERMANENTE,
OBJETIVO PASTORAL DE LA
ARQUIDIÓCESIS
 Los signos del Espíritu nos muestran que en la Ciudad es
lograr que la misión y para convertirnos en una Iglesia
misionera necesitamos avanzar en la conversión pastoral.
Esto significa abandonar las estructuras caducas que ya no
favorezcan la trasmisión de la fe, impulsando la
transformación de la fe, impulsando la renovación eclesial,
que implica reformas espirituales, pastorales y también
institucionales, mediante una actitud de apertura,
diálogo y disponibilidad para promover la
corresponsabilidad y participación efectiva de todos
los fieles en la vida de las comunidades cristianas.
Buscando, hoy más que nunca, el testimonio de comunión
eclesial y santidad, que son una urgencia pastoral.
(Cf.DA 365-368)
 Para que asimilemos con profundidad ese espíritu
en el proceso pastoral de nuestra Iglesia Local, el
objetivo pastoral será la formación de agentes de
evangelización y su compromiso apostólico, que
debe estar en consonancia con la misión
permanente propuesta por el II Sínodo Diocesano,
que coincide substancialmente con la misión
continental, y se concretiza en clarificar y hacer
accesible a cada bautizado el itinerario para
convertirse en discípulo misionero (Cf. OP 2007 N.
6 y 7)
2.- La
formación,
columna
vertebral
de nuestro
proyecto
de
renovación
pastoral:
La razón de SER de la
Iglesia: LA
EVANGELIZACIÓN,
teniendo siempre presente
sus AVANCES y
CARENCIAS.
 Ya el Papa Pablo VI, en 1965
expresaba: “Tal vez nunca
como en esta ocasión ha
sentido
la
Iglesia
la
necesidad
de
conocer,
acercarse, penetrar, servir y
evangelizar a la sociedad que
la rodea, y de seguirla, por
decirlo así, de alcanzarla en
su rápido y continuo cambio”
El Papa identifica la evangelización
como la “Misión esencial” de la Iglesia.
evangelización:
 Tres etapas de
la
Estas palabras nos recuerdan la Opción
Pastoral de nuestra Iglesia Arquidiocesana:
“LA MISIÓN PERMANENTE”
 Redescubrir nuestra
vocación cristiana
 La aceptación del Evangelio
 La práctica del Evangelio
 Ser discípulo de
Cristo conlleva una
FORMACIÓN
PERMANENTE
 Los laicos tienen
como vocación
especifica estar en
el corazón del
mundo
Los laicos
formadores de
otros laicos
Es NECESARIO y
URGENTE formar
el ser y la
identidad del laico
3. ¿Qué entendemos
por formación?
 El proceso de maduración para convertirse en discípulo
misionero de Jesús.
 El núcleo de la formación es ayudar a la persona a
reconocer la presencia y la voz de Jesús que vive en la
ciudad. La vocación que hemos identificado para nuestra
iglesia local es ser luz de Cristo en la Ciudad.
 El plan de formación atenderá las tres áreas de formación
de un apóstol laico: su crecimiento como discípulo de
Cristo, el conocimiento de su fe y la capacitación para
insertarse como apóstol en la pastoral de conjunto.
 Es importante recordar que además de la formación
intelectual, se debe tener en paralelo un desarrollo de la
vida espiritual, gracias a la cual el laico se pone en camino
para seguir a Jesucristo a través de la vida sacramental, la
ascética cristiana y la oración.
 ETAPAS DEL PROCESO EVANGELIZADOR
 La forma de esquematizar el proceso evangelizador, en




nuestra práctica pastoral, es:
Breve explicación de las etapas:
Etapa Misionera que tiene como finalidad poner los
cimientos de la fe, está constituida por:
 el primer anuncio o kerigma,
 y la reiniciación cristiana,
Etapa Catequética: cuyo objetivo es ofrecer un camino
de crecimiento integral, gradual y sistemático de la fe,
encaminado a que el bautizado pueda dar razón de su fe
y vivir el seguimiento de Jesús al interior de una
comunidad menor;
Etapa Apostólica: que nace de la alegría de haber
encontrado a Cristo y que impulsa al discípulo a poner
todo lo que es y lo que tiene al servicio del Reino.
4. Qué
consecuencias
tiene para
nuestra
pastoral
habitual:
Esta realidad y esta tarea requiere “UN NUEVO
Y VIGOROSO PROYECTO MISIONERO”
 “La Iglesia de esta Ciudad quiere ser
nuevamente misionera” (Edicto. N° 36),
y “la gran Ciudad de México es el campo
de misión de esta Iglesia local” (Id. Nº
2); para lograr este propósito,
necesitamos estar animados por “el
espíritu misionero que nos ha de
alentar en una nueva pastoral urbana”
(Id. Nº 44).
Que exige:
1. UNA
PASTORAL
DE
ENCARNACIÓN (ECUCIM 4227-4230):
La acción pastoral debe
buscar
constantemente
insertarse en la vida, a
imitación del Hijo de Dios
que se encarnó y tomó la
condición
humana
“haciéndose semejante a los
hombres”, “probado en todo
igual que nosotros menos en
el pecado” (Fil 2, 7; Hb 4, 15).
2. UNA PASTORAL DE
TESTIMONIO (ECUCIM 4231-4236):
La caridad, la justicia, la
fraternidad, la igualdad,
la paz, el perdón, la
libertad, la
responsabilidad, la
austeridad y la
servicialidad, la gracia y
la santidad de la vida, la
concordia y la
reconciliación.
3. UNA PASTORAL DE DIÁLOGO
La
gran causa de la paz, de la justicia y de la
fraternidad; la preocupación y el compromiso
con el equilibrio ecológico; la promoción, la
defensa y el respeto de la vida y de los derechos
humanos, especialmente de aquellos que miran
a la participación organizada de la sociedad civil,
a la libertad de expresión y al fortalecimiento de
la democracia.
(ECUCIM 4237-4244):
El servicio que la Iglesia presta a la humanidad es la evangelización que
busca construir el Reino de Dios desde aquí y desde ahora, esta realidad
debe provocar las siguientes CONSECUENCIAS, QUE:
Se revise la
organización pastoral
de cada comunidad
Las estructuras o centros
de evangelización estén
renovados
Los recursos
económicos,
estén más
directamente al
servicio de la
evangelización
Que la Sectorización, no solo se
quede en el papel de límites
territoriales sino en una solidaridad
pastoral
Fomentar entre
los Agentes de
pastoral una
verdadera
formación
espiritualidad
Espíritu misionero
hacia los alejados
y hacia los pobres
La formación
comprenderá tanto
lo vivencial como lo
doctrinal y
apostólico, con
énfasis especial en
el ministerio
profético y social
Acrecentar entre
los agentes de la
Iglesia un espíritu
misionero
Verdadera importancia a la
formación de los laicos a través
de diversas iniciativas, sistemas
y métodos, sin descuidar el
conocimiento
de
la
sus
realidades socioculturales
Ofrecer a los laicos los contenidos y
metodologías
de
la
Nueva
Evangelización
La tarea específica de los
laicos en la vida familiar y
social, como educadores
en la fe, formadores de
personas, transmisores de
valores
evangélicos
y
testigos del amor de Dios
Concientizar a los facilitadores
para
que,
evangelizados
y
catequizados, puedan ser a su vez
evangelizadores
5. El papel del decanato
en la renovación pastoral
 La organización del Decanato
 El Decanato en el proceso de renovación pastoral diocesana
 41. Los lineamientos fundamentales del plan pastoral diocesano





deben impregnar el espíritu de todas las iniciativas en común que
surjan del Decanato, para establecer un programa de reflexión
pastoral y de oración permanente.
42. La principal línea es: hacer nuestro el proyecto de una
vigorosa pastoral misionera, que se caracteriza por las actitudes
de encarnación, testimonio y diálogo (Cf. HPPAM 4).
43. Las familias y los jóvenes de los sectores más pobres y
alejados del influjo del Evangelio son los destinatarios prioritarios
para la acción evangelizadora en la ciudad.
44. Habrá que impulsar de manera renovada la formación de
agentes de y para los diversos ambientes de la ciudad.
45. El medio principal para la evangelización debe ser el
testimonio, promoviendo procesos de evangelización con sentido
catecumenal.
46. La organización pastoral para hacer habitual esta práctica
pastoral debe ser la sectorización o inculturación del Evangelio en
los ambientes concretos de la urbe.
 a. Impulsar los planes parroquiales con el espíritu del plan






pastoral diocesano
47. El Decano motivará la participación de los presbíteros y diáconos
en las reuniones de decanato, Vicaría y Arquidiocesanas, para que se
involucren en el plan pastoral diocesano y de los programas para su
implementación (Cf. EI 63).
48. El Decano estará en comunicación continua, por los medios
apropiados, con el Sr. Arzobispo, con el Vicario Episcopal, con los
demás Decanos de la Vicaría y de la Arquidiócesis y deberá mantener
bien informados a todos los agentes de pastoral de su Decanato.
49. Impulsar y supervisar todo el proceso sinodal desde la estructura
del decanato.
50. Promover el conocimiento y discernimiento de los objetivos y
exigencias de las prioridades pastorales de la Arquidiócesis, para que
todos los agentes los incluyan en sus propios planes a partir de su
realidad (Cf. ECUCIM 4565; EI 63).
51. Propiciar que los planes de las parroquias y de las comunidades
eclesiales tengan coherencia con la prioridad sinodal y con la
realidad de la vida de todos los días (Cf. ECUCIM 4566).
52. Fomentar el conocimiento de la realidad pastoral y social y de las
líneas de respuesta pastoral de la Diócesis, de la Vicaría y del
Decanato (Cf. ECUCIM 4784).
b. Construir un ambiente eclesial que impulse a los laicos

53. El Decano debe tener especialmente una comunicación personal con los
agentes de pastoral laicos, ocupándose en su coordinación y en su
formación permanente. Deberá, especialmente, detectar a los laicos con
carisma de liderazgo, para darles un apoyo especial en su capacitación y en
su actividad pastoral.
54. El Decano deberá motivar la integración de los religiosos y las religiosas
que trabajen o vivan en su Decanato invitándolos a las reuniones y
haciéndolos sentir parte integrante del Decanato.
55. El Decano formará un Consejo de Pastoral Decanal que siempre deberá
presidir él. Será un equipo de trabajo eclesial incluyente de todos los
movimientos y organizaciones laicales, así como de los religiosos y
religiosas, para que se fomente la pastoral de conjunto.
56. Apoyar y orientar las diversas iniciativas o proyectos pastorales, con
respeto a los ritmos de las personas, los lugares o las situaciones (ECUCIM
4785).
57. Cuidando la coordinación, se fomentará en el Decanato que los laicos
sean los responsables de los equipos decanales para las distintas acciones
pastorales.
58. También se apoyará el que los ministerios laicales, sustentados con una
adecuada formación, se formalicen en la práctica pastoral de las parroquias.
 c. Acordar y concretizar acciones pastorales de conjunto
 59. Estableciendo los consensos necesarios entre las
parroquias, defínanse acciones interparroquiales o
decanales, especialmente en primer anuncio, catequesis,
celebraciones de religiosidad popular y pastoral de la
caridad.
 60. Para los proyectos y acciones interparroquiales o
decanales establézcase con claridad el programa de trabajo
y la forma de evaluación con la finalidad de darle
seguimiento y continuidad a dichas acciones (cfr. MP 85).
 61. Los responsables de la gestión pastoral del Decanato
abran espacios a la presencia de Laicos y de Religiosas en la
planeación y seguimiento de las acciones decanales (cfr.
ECUCIM 3779).
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d. Organizar la formación integral de los agentes
62. El Decanato debe hacerse responsable de la formación de sus agentes,
especialmente de los laicos.
63. Para la formación permanente de los presbíteros, el Decanato debe tomar en
cuenta la planeación arquidiocesana y vicarial, complementando aquello que resulte
conveniente tanto para la vida espiritual como para el ministerio pastoral del
presbiterio.
64. Los criterios a tomar en cuenta para la formación de los agentes laicos son: que
sea una formación integral, específica, gradual y acorde a la espiritualidad laical.
65. Integral se refiere a que cubra el aspecto intelectual o académico, el aspecto
espiritual o la maduración de su opción por Cristo, el aspecto humano especialmente
en sus dimensiones moral y psicoafectiva, y el aspecto apostólico, es decir su
compromiso de servicio en la comunidad.
66. Específica: en cuanto a los agentes, procurando que sean de su ambiente y para
su propio ambiente. En cuanto al área o ministerio pastoral en el que quieran servir.
67. La formación es gradual porque, considerando lo general y específico, primero se
tiene un nivel básico. Cumplido este primer nivel, quienes puedan ingresar al
intermedio, podrán auxiliar a otros laicos en su formación básica. Y, quienes puedan
llegar al nivel avanzado, se prepararán para ser coordinadores de alguna área pastoral
o de un centro de formación.
68. La formación debe estar impregnada de la espiritualidad laical que se alimenta de
la vocación bautismal y la dignidad de ser hijos de Dios, discípulos y apóstoles de
Cristo y miembros vivos del Cuerpo de Cristo.
69. El Decanato valorará si puede organizar, con sus propias fuerzas, un centro de
formación para laicos o se une con otro decanato para garantizar la continuidad (Cf.
MP 103).
 e. Dar continuidad a la misión permanente como opción pastoral
 70. El Decanato, en su función de animar y apoyar la labor pastoral



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de las parroquias, tiene un trabajo fundamental: ayudar a que
hagan suyo el proceso evangelizador como camino y tarea.
71. Para que no falte en ninguna parroquia el anuncio misionero
proclamado cíclicamente. La catequesis como camino de
crecimiento gradual y sistemático de la fe, para que el bautizado
pueda dar razón de su esperanza. Y el apostolado, signo del que
quiere dar testimonio de su encuentro con Cristo Vivo.
72. Traducir la Misión Permanente en el Decanato en convicciones,
programas y acciones, especialmente que se manifiesten en
actitudes misioneras y en una mayor disposición para colaborar y
complementarse con las parroquias vecinas y las diferentes fuerzas
presentes en el Decanato.
73. Uno de los medios para animar la pastoral misionera en el
Decanato y apoyar la formación de agentes misioneros es la
integración del Equipo Misionero Decanal, al cual el Decano y el
equipo decanal tendrían que darle seguimiento (Cf. MP 112).
74. En el Decanato se tendría que trabajar para que los agentes
hagan suya la opción pastoral diocesana.
 IV. La pastoral de conjunto: signo de la presencia del Espíritu
entre nosotros
 75. La colaboración entre presbíteros, la disposición de las
comunidades de Vida Consagrada, la voluntad de comunión entre
agentes laicos y la apertura al intercambio de parte de los
movimientos y asociaciones apostólicas es la tarea que el Espíritu
Santo va provocando al interior de nuestra Iglesia local.
 76. Delante de la multiplicidad compleja del ambiente urbano, el
Decanato brinda un espacio donde es posible romper el anonimato y
la masificación, donde se puede lograr una comunicación personal y
acuerdos pastorales comunes, logrando aprecio y armonía entre los
diversos carismas.
 77. Paso a paso, las acciones y programas interparroquiales, en
donde se involucran las distintas fuerzas presentes en el Decanato,
van madurando nuestra conciencia eclesial. El Espíritu del Señor es
levadura de comunión, descubramos como providenciales todas las
oportunidades que tenemos para unirnos en el proyecto común de
anunciar la Buena Nueva de Cristo en la Ciudad.
“La urgente necesidad de convertirnos en Iglesia misionera.
Los cómos de la opción misionera que se concretizan en las prioridades
pastorales: familia, jóvenes, los más empobrecidos y los alejados del impulso
del evangelio.
Y, la identificación de la columna vertebral donde se apoya la realización de
este proyecto de renovación pastoral: la formación de los agentes como
discípulos misioneros del Señor Jesús” (OP 11).
Estas tareas, surgidas por los retos que la realidad nos plantea e impulsadas
por el Espíritu, “nos pide desarrollar un ambiente de fuerte participación,
para que la comunidad creyente madure su potencial y pueda aprender a
ser fermento en los ambientes urbanos seculares” (OP 2010, 14; cfr.
DPMDPC 70-74). Entre los medios que deben ser signo e impulso de
participación está el Decanato ya que es “la instancia de animación y
coordinación al servicio de sus parroquias” (OP 2010, 44). Además, el
Decanato es la instancia de comunión y participación eclesial (cfr. Directorio
Pastoral sobre la Misión del Decanato en la Pastoral de Conjunto [DPMDPC]
8-14).
Una de las tareas primordiales del Decanato, para que desde esta entidad se
haga creíble el Evangelio, está la de la formación de los agentes (cfr. OP
2010, 44; DPMDPC 62-69). Para ello es necesario elaborar un programa de
formación. Y como nos lo enseña el mismo Señor Cardenal: “El principal
promotor y organizador de este programa debe ser el Decano y su equipo
sacerdotal” (OP 2010, 45). Además debe involucrar, en línea de
corresponsabilidad, a todos los presbíteros de su decanato y algunos laicos
(cfr. OP 2010, 45. Ver también los números 53-54).
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Esta tarea ha de ser realizada buscando la Pastoral de Conjunto que articule la
vida Arquidiocesana y la subsidiariedad de las Comisiones con la vivencia pastoral
de la propia Vicaría de Pastoral y sobre todo de su Decanato (cfr. OP 2010, 46-47;
DPMDPC 75-77).
El Decanato, que se sabe Iglesia Misionera en el mundo y para el mundo, ha de
plantear la formación de sus agentes atendiendo a la realidad en la que está
inmerso (cfr. OP 2010, 48).
Con el fin de que dicha formación pueda llegar a todos los agentes de pastoral
han de buscarse, de manera creativa y audaz, la elaboración de programas,
horarios, centros de formación, técnicas metodológicas y pedagógicas, así como
facilitadores que hagan accesibles, no sólo los contenidos, sino también la
aplicación pastoral de los mismos y cuyos contenidos y ejecución puedan ser
evaluados (cfr. OP 2010, 49-52).
Para lograr ser un Decanato Misionero, el Señor Cardenal, en las Orientaciones
Pastorales 2010 nos ofrece llegar a estas metas en los próximos tres años:
Contar, al menos, con tres programas relativos a la formación de agentes laicos
en línea de la Misión Permanente (cfr. OP 2010, 55).
Revitalizar la estructura del CEFALAE (cfr. OP 2010, 56).
Formar, por parte de los laicos, facilitadores que ayuden a otros laicos en su
formación como discípulos misioneros (cfr. OP 2010, 57).
Organizar un programa de formación para los ministros ordenados del decanato
(cfr. OP 2010, 58).
 El decanato, instancia de comunión y colaboración interparroquial
 244. Es necesario insistir en la unidad dentro del decanato: que sea en

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

verdad el lugar de la integración armónica de todos los ministerios y los
carismas. Las experiencias de trabajo en común favorecen la madurez de
las comunidades y son de gran valor en el proceso pastoral con el que
estamos comprometidos.
245. La tarea pastoral del decano se sintetiza en el servicio de comunión
y colaboración que habrá de ofrecer a sus hermanos: sacerdotes,
miembros de la vida consagrada y laicos.
246. En la pastoral de conjunto, el decano no será el que resuelva o
ejecute todas las iniciativas o acciones decanales. Su servicio será de
promoción, acompañamiento, coordinación e integración de los
proyectos comunes con todas las parroquias, grupos organizados,
movimientos y comunidades de vida consagrada; de tal forma que se
garantice la ejecución de lo acordado en beneficio de todo el decanato.
247. Esto será siempre con sentido eclesial, ayudando a superar el que las
parroquias sean consideradas como comunidades cerradas y autónomas;
los carismas como distintivos que dividen y separan; y los sistemas,
movimientos y organizaciones apostólicas como respuestas en
competencia unas con otras.
248. Las parroquias buscarán participar, expresando su aprecio y apoyo a
las tareas del decanato. Tenderán puentes por medio de los agentes. La
conversión a la comunidad, que conlleva el conocimiento recíproco, la
amistad y la ayuda mutua, es la base de un trabajo en común.
249. Para que el decanato trabaje por la pastoral de conjunto,
más que la multiplicación de iniciativas, lo importante será que
todos los responsables elijan el área que se considere prioritaria,
de acuerdo con las necesidades y características del decanato.
250. Con este ambiente debe buscar el decano convocar
reuniones de carácter eclesial donde convivan, oren, evalúen y
planifiquen juntos, sacerdotes, miembros de la vida consagrada y
laicos; y también reuniones por separado, en donde cada uno de
estos grupos se apoye en el crecimiento de su propia vocación
(MP 85-96).
251. Es el momento de recordar que hay que fortalecer los
Equipos Misioneros Decanales y los CEFALAEs. En este rubro de
la formación de agentes laicos resulta muy oportuno que el
decanato detecte las acciones específicas más adecuadas para
las necesidades de sus parroquias y decida la formación
específica correspondiente. Puede tratarse de medidas
encaminadas a las acciones parroquiales ordinarias, catequesis,
liturgia etc., o bien pueden ser acciones de pastoral ambiental,
comercio ambulante, escuelas, hospitales etc.
252. Además del trabajo interparroquial en los decanatos, se
pueden impulsar iniciativas entre parroquias que sin pertenecer
al mismo decanato, tienen necesidades similares (PCT 91-92).
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Diapositiva 1 - Sitio de la Vicaría de Pastoral