El Decano y el
Decanato en la
Formación de
Agentes de Pastoral
El Decanato
El Decreto señala la dirección
pastoral que debe caracterizar el
ambiente de trabajo del Decanato y
la forma en que el Decano debe
promoverlo y encabezarlo.
El Decanato es la instancia operativa
más adecuada para dar curso y
cumplimiento a los lineamientos del
II Sínodo Arquidiocesano y del
proceso
postsinodal
hacia
una
corresponsable pastoral de conjunto
(1).
El Decano
El Decano, hace presente al mismo
Arzobispo
en
el
ámbito
del
Decanato, en corresponsabilidad con
el respectivo Vicario Episcopal en el
gobierno y acción pastoral (Cf. 5).
El Decano está llamado a ser el
primero en poner en práctica las
iniciativas y disposiciones
diocesanas, de Vicaría o del mismo
Decanato. Convencido de su misión,
pone el ejemplo con su testimonio
pastoral. Siempre empeñado en su
propia capacitación y formación
permanente (18).
El Decano nombrará su equipo
decanal: Vicedecano, Secretario y
Tesorero; con quienes trabajará
en estrecha relación, para hacer
una verdadera labor de equipo en
la animación de la pastoral (32, 33).
Funciones del Decano

Promover la Pastoral de conjunto

Animar, fomentar
actividad
pastoral
Decanato (10.1).

Formar su equipo de trabajo pastoral

Guiar y supervisar el funcionamiento de
los Centros de Formación para
Acciones Específicas (10.4).
y coordinar
común
en
la
el
(10.2).

Procurar que los clérigos asistan a las
distintas
reuniones
programadas,
especialmente
de
formación
permanente (10.14).

Poner al corriente a los neopresbíteros o
religiosos recién incorporados al trabajo
pastoral de esta Iglesia local, sobre la
realidad de la Arquidiócesis, de su
proceso y del plan de pastoral (10.15).

Ser responsable, con los agentes laicos,
de la formación permanente, que ellos
necesitan en todos sus órdenes y niveles
(10.18).
En cuanto a la Formación
de Agentes:
 En
el Decanato habrá
de
impulsarse
de
manera
renovada
la
formación de agentes
de y para los diversos
ambientes de la ciudad
(44).
 El
Decano
debe
tener
especialmente una comunicación
personal con los agentes de
pastoral laicos, ocupándose en su
coordinación y en su formación
permanente (53).
 Apoyará
que los ministerios
laicales, sustentados con una
adecuada
formación,
se
formalicen en la práctica pastoral
de las parroquias (58).
 El
Decanato
debe
hacerse
responsable de la formación de
sus agentes, especialmente de los
laicos (62).
 Para
la formación permanente de
los presbíteros, debe tomar en
cuenta la planeación arquidiocesana
y vicarial, complementando aquello
que resulte conveniente tanto para
la vida espiritual como para el
ministerio pastoral del presbiterio
(63).
 Los
criterios a tomar en cuenta
para la formación de los agentes
laicos son: que sea una formación
integral, específica, gradual y
acorde a la espiritualidad laical (64).
 El
Decanato valorará si puede
organizar un centro de formación
para laicos o se une con otro
decanato (69).
 Uno
de los medios para animar
y apoyar la formación de
agentes misioneros es la
integración
del
Equipo
Misionero Decanal, al cual el
Decano y el equipo decanal
tendrán que darle seguimiento
(73).
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