Jn 15, 9-17
Jesús les da las señas de identidad que
tienen que distinguirlos como cristianos.
Jesús les da las señas de identidad que
tienen que distinguirlos como cristianos.
No manda amar a Dios ni amarle a él
sino amar como él ama.
El amor que pide Jesús tiene que surgir desde dentro,
no imponerse desde fuera.
Juan emplea en este relato la palabra
ágape
Que expresa, como ninguna otra,
el amor sin mezcla alguna de interés personal.
Juan emplea en este relato la palabra
ágape
Solo posible
en Dios
Sería puro don de si mismo.
Dios no nos ama coma respuesta a lo que somos o hacemos
Dios no nos ama coma respuesta a lo que somos o hacemos
Sino por lo que es Él.
El verdadero amor no es fruto del voluntarismo.
Tampoco surge del deseo de alcanzar una plenitud.
Amar es deshacerme de
todo lo que creo ser,
para que solo quede en mí
lo que es Dios.
Dios no es un ser
que ama
ES EL AMOR
Él es el amor con el que yo amo
El amor del que nos habla el evangelio es
mucho más que instinto o sentimiento.
La verdadera prueba de fuego
del amor es el amor al enemigo.
El amor no es sacrificio ni renuncia,
sino elección gozosa.
El amor no es sacrificio ni renuncia,
sino elección gozosa.
Una vez que has descubierto tu ser luminoso indestructible,
desaparece todo miedo, incluido el miedo a la muerte.
Jesús, nos coloca ante la realidad más
profunda del mensaje del evangelio:
El AMOR
Que es a la vez la realidad que nos hace más humanos.
Texto: Fray Marcos Dominico – Orden de Predicadores
http://www.granosdemaiz.com
Descargar

Diapositiva 1