Jesús se está despidiendo de sus discípulos.
Los ve tristes y acobardados.
Todos saben que están viviendo
las últimas horas con su Maestro.
¿Qué sucederá cuando les falte?
¿A quién acudirán?
¿Quién los defenderá?
Jesús quiere infundirles ánimo
descubriéndoles sus últimos deseos.
Dijo Jesús a sus discípulos:
- El que me ama guardará mi palabra
y mi Padre lo amará,
y vendremos a él y haremos morada en él.
… Y la palabra que estáis oyendo no es mía,
sino del Padre que me envió.
[Jn 14, 23-26]
Para unos el amor es una obligación ineludible.
Así lo piensan los hijos que exigen a sus padres
continuos sacrificios,
puesto que “deben” una entrega sin límites.
Los adolescentes, los jóvenes y los adultos
que no han aprendido a madurar.
reducen el amor a un mero sentimiento.
Evangelio según San Juan nos dice :
El Padre nos ama.
Jesús ama a los suyos.
Los discípulos han de amarse entre sí
hasta el extremo, como Él, a su estilo.
“EL QUE ME AMA GUARDARÁ MI PALABRA”
Un gran deseo
de Jesús:
Que no se pierda
mi Mensaje.
Quien le ama, esto es lo primero
que ha de cuidar:
“el que me ama, guardará mi palabra...
Quien no la guarda, es que no me ama”.
Después de veinte siglos,
¿qué hemos hecho del Evangelio de Jesús?
¿Lo guardamos fielmente o lo estamos manipulando
desde nuestros propios intereses?
¿Lo acogemos en nuestro corazón o lo vamos olvidando?
¿Lo presentamos con autenticidad o lo ocultamos
con nuestras ideas?
“MI PADRE LO AMARÁ”
“VENDREMOS A ÉL Y HAREMOS MORADA EN ÉL”
Dios ha decidido morar en la persona y la vida
de los que guardan la palabra de Jesús.
Somos templo de Dios.
Podemos adorarle «en espíritu» y en «verdad».
EL PADRE OS ENVIARÁ EL ESPÍRITU SANTO,
VUESTRO DEFENSOR
¿Nos dejamos guiar por el
Espíritu de Jesús?
¿Hacia dónde nos impulsa hoy
su aliento renovador?
TARDE TE AMÉ
Tarde te amé,
hermosura
tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí,
yo, fuera.
Por fuera te buscaba
y me lanzaba sobre el bien
y la belleza
creados por Ti.
Tú estabas conmigo
y yo no estaba contigo
ni conmigo.
Me retenían lejos las cosas.
No te veía ni te sentía,
ni te echaba de menos.
Mostraste tu resplandor
y pusiste en fuga mi ceguera.
Exhalaste tu perfume, y respiré,
y suspiro por Ti.
Gusté de Ti
y siento hambre y sed.
Me tocaste
y me abraso en tu paz.
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