Lección 5 para el 31 de enero de 2009
La revelación es el
acto por el cual
Dios transmite un
mensaje a alguien
para que éste lo
comunique a otras
personas.
Directamente, como en el caso Moisés
“Y hablaba el Señor a Moisés cara a
cara, como habla cualquiera a su
compañero” (Éxodo, 33: 11)
A través de ángeles, como en
el caso de Juan.
“Y el Señor, el Dios de los
espíritus de los profetas, ha
enviado su ángel, para mostrar a
sus siervos las cosas que deben
suceder pronto” (Apocalipsis, 22: 6)
En sueños, como en el caso de Daniel.
“En el primer año de Belsasar, rey
de Babilonia, tuvo Daniel un sueño
y visiones de su cabeza mientras
estaba en su lecho; luego escribió
el sueño, y relató lo principal del
asunto” (Daniel, 7: 1)
A través de visiones, como
en el caso de Ezequiel.
“Aconteció en el año 30, en el mes
cuarto, a los cinco días del mes,
que estando yo en medio de los
cautivos junto al río Quebar, los
cielos se abrieron, y vi visiones de
Dios” (Ezequiel, 1: 1)
De entre las diversas formas en que Dios se
revela (directamente, a través de ángeles,
por sueños, con visiones) son las visiones
las que provocan efectos físicos
extraordinarios en el profeta.
Una figura tomó a Ezequiel “por el pelo de mi cabeza” y
lo puso en pie, pero no sintió dolor alguno (Ezequiel, 8: 3).
Su cuerpo quedó de pie ante los ancianos, mientras él
era llevado por el Espíritu a Jerusalén.
“La visión aconteció mientras los ancianos estaban
sentados delante del profeta. Evidentemente no vieron
nada, pero el estado de visión en que estaba Ezequiel
sin duda los preparó para escuchar al final de la visión
todas las cosas que Dios había mostrado al profeta”
(CBA, comentario sobre Ezequiel, 8: 2)
Otros profetas,
como Daniel o Juan,
perdieron sus
fuerzas al recibir una
visión. Daniel dijo:
“las fuerzas me
abandonaron,
palideció mi rostro,
y me sentí
totalmente
desvalido”
(Daniel, 10: 8; Apocalipsis, 1: 17)
En el caso de Elena G. White, han
quedado fielmente registrados los
fenómenos físicos que acompañaron
a varias de sus visiones.
El testimonio de Elena G. White:
“Mientras estaba en ferviente
oración, quedé inconsciente a
todo lo que me rodeaba; la
habitación se llenó de luz”
(Mensajes para los ministros, capítulo 17, pg. 469)
“Puesto que se han hecho frecuentemente
preguntas en cuanto al estado en que estoy
durante la visión y después de que salgo de
ella, diré que cuando el Señor cree oportuno
dar una visión, soy llevada a la presencia de
Jesús y de los ángeles y estoy
completamente perdida en cuanto a las
cosas terrenales. No puedo ver más allá de
lo que los ángeles me señalan. Mi atención
con frecuencia es dirigida a escenas que
suceden en la tierra. A veces soy llevada muy
lejos en lo futuro, y se me muestra lo que ha
de suceder. Luego otra vez se me muestran
cosas que han ocurrido en lo pasado”. (Mensajes
Selectos, tomo 1, capítulo 2, pg. 41)
“Algunas de las instrucciones que se hallan en
estas páginas fueron dadas en circunstancias
tan notables que evidenciaban el poder
maravilloso de Dios en favor de su verdad. A
veces, mientras he estado en visión, mis
amigos se acercaban a mí, y exclamaban: "¡Ella
no respira!" Colocaban un espejo delante de
mis labios, y se daban cuenta de que no se
humedecía el vidrio. Mientras no existía
ninguna señal de que hubiera alguna clase de
respiración, continuaba hablando de las cosas
que me eran presentadas. Estos mensajes
fueron dados en esta forma para sostener la
fe de todos, para que en estos últimos días
tuviéramos confianza en el espíritu de
profecía.” (Mensajes selectos, tomo 3, pg. 42)
1. Ella es totalmente inconsciente de todo
lo que sucede a su alrededor.
2. No respira… [Esto] ha sido
repetidamente demostrado oprimiendo
su pecho y cerrando su boca y nariz.
3. Inmediatamente, al entrar en visión, sus
músculos se ponen rígidos, las
articulaciones se fijan, al punto de que
ninguna fuerza externa puede influir
sobre ellas…
4. Al salir de la visión, sea de día o en una
habitación bien iluminada de noche,
todo es oscuridad total para ella. Su
poder para distinguir aun los objetos
más brillantes, sostenidos a pocos
centímetros de los ojos, solo vuelve
gradualmente” (Life incidents, p. 272)
El testimonio de
aquellos que la
vieron en visión:
Una vez que los
profetas han recibido
una revelación divina,
¿cómo la han
transmitido?
En todos los casos, es el
Espíritu Santo el que ha
inspirado a los profetas para
que puedan transmitir los
mensajes que Dios les ha
revelado de la forma que Él
cree más conveniente.
La inspiración es el proceso
por el cual el Espíritu Santo
influye en el pensamiento del
profeta y le ayuda a expresar
en palabras o por escrito
aquello que Dios desea
transmitir.
“Después de que salgo de la visión, no recuerdo inmediatamente todo lo que he
visto y el asunto no es tan claro delante de mí hasta que escribo. Entonces la
escena surge delante de mí como fue presentada en visión y puedo escribir con
libertad. A veces las cosas que he visto están ocultas de mí después que salgo
de la visión y no puedo recordarlas hasta que soy llevada delante de una
congregación donde se aplica la visión. Entonces vienen con fuerza a mi mente
las cosas que he visto. Dependo tanto del Espíritu del Señor para relatar o
escribir una visión como para tenerla. Es imposible que yo recuerde cosas que
me han sido mostradas a menos que el Señor las haga surgir delante de mí en el
momento que a él le place que yo las relate o escriba”.
E.G.W.(Spiritual Gifts, tomo 2, pgs. 292, 293 año 1860).
Reunión
campestre en
Eagle Lake,
Minnesota,
1875. Esposos
White, Urías
Smith y otros
bajo el dosel.
Elena White en la dedicación del campus
de Loma Linda. 1905
En algunas ocasiones, el
profeta no se veía
capacitado para expresar
correctamente o para
escribir el mensaje
recibido.
En tales casos, recurría a
la ayuda de otras personas
para que expresasen o
escribiesen esos
pensamientos en su lugar y
bajo su supervisión.
En estos casos, el Espíritu
Santo inspiraba tanto al
profeta como a su
ayudante-escritor.
“Y llamó Jeremías a
Baruc, hijo de
Nerías, y escribió
Baruc de boca de
Jeremías, en un
rollo de libro, todas
las palabras que
Jehová le había
hablado” (Jeremías, 36: 4)
Pablo, por sus problemas de
vista, no estaba capacitado
para escribir cartas extensas
y se limitó a escribir
solamente el saludo final con
el que aseguraba la
autenticidad de sus cartas.
“La salutación es de mi propia
mano, de Pablo, que es el
signo en toda carta mía; así
escribo” (2ª de Tesalonicenses, 3: 17)
Él dictaba las cartas a
hermanos de confianza, de
entre los cuales destaca el
testimonio de Tercio:
“Yo, Tercio, que escribí la
epístola, os saludo en el
Señor” (Romanos, 16: 22)
En el exilio, Juan sin duda se vio obligado a valerse de su
propia capacidad lingüística para la redacción del Apocalipsis,
y por esto no debe sorprender que el lenguaje de este libro
no sea siempre puro, en donde a veces se translucen
semitismos a través del griego, y que el autor no estuviese
siempre muy seguro de su gramática.
Por otra parte, la
tradición cristiana más
antigua indica que el
Evangelio fue escrito en
condiciones completamente
diferentes. Fue revisado
por diversos hermanos y
escrito por Papías, su
discípulo.
(Comentario Bíblico Adventista, introducción al libro de Apocalipsis)
“Los libros no son producciones de Marian, sino mi propia
producción, recopilados de todos mis escritos. Marian tiene
un gran campo del cual seleccionar, y su capacidad para
ordenar los asuntos es de gran valor para mí. Me ahorra
revisar una gran cantidad de material, lo cual no tengo
tiempo de hacer.
De manera que Ud. entiende que Marian me es una
ayuda muy valiosa en la preparación de mis libros.
Fanny no tiene nada que ver con esta obra. Marian le ha
leído a ella algunos capítulos, y Fanny a veces ha hecho
sugestiones en cuanto al arreglo del material.
Esta es la diferencia entre las [estas] ayudantas. Como he
dicho, a Fanny le hemos prohibido estrictamente
cambiar mis palabras por las suyas. Las palabras, como
fueron pronunciadas por los agentes celestiales, son
severas en su sencillez; y yo trato de poner los
pensamientos en un lenguaje tan sencillo que un niño
pueda entender cada palabra pronunciada. Las palabras de
alguna otra persona no me representan correctamente”.
Mensajes Selectos, tomo 3, cap. 12, pg. 102
Marian Davis,
secretaria de
Elena White
Fannie Bolton
Otro tipo de inspiración se
manifiesta sobre aquellos que
recopilaron información y
escribieron un relato ordenado de
aquello que fueron impresionados a
narrar por el Espíritu Santo.
Esto ocurrió, por ejemplo, con los
autores anónimos de los libros de
Samuel, Reyes o Crónicas. La
tradición nos indica que personas
como Natán, Jeremías y Esdras
recopilaron y escribieron estos
libros bajo la inspiración del Espíritu
Santo.
Éste fue el método seguido por
Lucas al escribir tanto su Evangelio
como los Hechos de los Apóstoles:
“Me ha parecido también a mí,
después de haber investigado con
diligencia todas las cosas desde su
origen, escribírtelas por orden, oh
excelentísimo Teófilo” (Lucas, 1: 3)
Directamente de Dios.
A través de ángeles.
En sueños.
Por visiones.
El Espíritu Santo influye en el pensamiento del profeta para expresar
el mensaje recibido.
Éstos pueden usar ayudantes para escribir e incluso redactar más
correctamente sus palabras.
Los autores pueden recopilar material existente, incluso citas de
autores no bíblicos, para componer un material divinamente
inspirado.
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