LOS PROFETAS MAYORES
Isaías
(s. VIII a.J.C.) Profeta de Judá. Su nombre significa «Yahvé es salvación». Su actividad se desarrolló
sobre todo durante los reinados de Ajaz y de Ezequías (736-687). Testigo de la ruina de Samaria, la
idea principal de su predicación era que Dios era santo y que los israelitas debían serlo igualmente.
Isaías ‫ י ְשַׁ עְ י ָה‬Yeshayaáh (Yahveh es salvación) fue uno de los profetas de Israel del Siglo
VIII a. C., que profetizó durante la crisis causada por la expansión del imperio Asirio. Escribió
por lo menos la primera parte del libro de la Biblia que lleva su nombre. Nació probablemente en
Jerusalén 770-760 a.c y estaba emparentado con la familia real (parece que fue Primo de Ozías
según la tradición talmúdica. Por sus propias declaraciones se sabe que estuvo casado con una
profetisa y tuvo dos hijos.
Su obra muestra que era un gran poeta, con estilo brillante, precisión, composición armoniosa e imágenes
novedosas. Los críticos coinciden en que es el autor de los capítulos 1 a 12, 15 a 24 y 33 a 35 del Libro de
Isaías, en tanto que se discute sobre la autoría del resto del libro. Los capítulos 36 a 39 están escritos en
tercera persona y posiblemente fueron escritos por sus discípulos.
Tuvo dos hijos a los que puso nombres simbólicos: el del primero (7:3) alude a la liberación de Judá y el segundo
(8:3) a la destrucción de los reinos de Siria e Israel.
El Libro de Jeremías es el segundo libro profético de la Biblia. Forma parte del Antiguo Testamento y del Tanaj
judío y es considerado, junto con Isaías, Ezequiel y Daniel, uno de los cuatro Profetas Mayores.
El mensaje principal de Jeremías es simple: ya es demasiado tarde para evitar la disciplina de Dios, así que
aceptadla y alejáos de vuestros pecados. Sin embargo, después de un periodo de castigo, Dios va a restaurar a
Judá.
Jeremías con frecuencia usa acciones figurativas para comunicar su mensaje, tales como romper un tarro de barro
para mostrar cómo Dios destruirá a Jerusalén.
Jeremías llamó a liberar a los esclavos como muestra de conversión. En principio su llamamiento fue acatado, pero
luego los amos volvieron a esclavizar a quienes habían liberado, con lo cual el profeta consideró sellada la suerte
de reino de Judea, de Sedecías y de Jerusalén (ver Jeremias 34:8-22). El anuncio de la derrota de Judea fue
acompañado sin embargo, por la profecía sobre la futura ruina de Babilonia, la Nueva Alianza Jeremias 31:31 y la
restauración.
Jeremías vivió a finales del siglo séptimo y a principios del sexto, antes de Cristo.
Durante el reinado del rey Josías y a muy temprana edad fue llamado a ser Profeta.
Nabucodonosor puso el primer sitio a Jerusalén en el año 598 A.C.
Según una tradición apócrifa (2 Sam 2, 4ss) Jeremías antes de la ruina de Jerusalén, habría ocultado el arca en una
cueva del Monte Nebo, juntamente con la tienda y el arca de los perfumes.
Se calcula que el número de personas deportadas a Babilonia fue de unas 15 a 20 mil.
Jeremías predicó sobre la religión del corazón, una religión interior en la que Dios pide que se escuche Su voz. (Jer
7, 23)
La intercesión de los santos aparece en 2 Mac 15, 14 a propósito de Jeremías que ora mucho por el pueblo y por
toda la Ciudad Santa.
Jeremías usa como ejemplo el almendro, árbol que florece temprano, para indicar que Dios ejecuta rápidamente su
Palabra (Jer 1, 11-12)
La vida de Jeremías tiene paralelos con la de Jesús : la proclamación de la caída de Jerusalén, las lágrimas por la
ciudad que apedrea a los profetas; y su amor, correspondido con rechazo e ingratitud.
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