¡Ven
a la Capilla la
Santísima Virgen te
espera…!
“¡Ahí tienes a la Santísima Virgen!”dijo el niño pero yo no lograba ver a nadie.. La
tercera vez habló con una voz más fuerte,
con un tono firme. ¡LA SANTÍSIMA VIRGEN!
Hija mía sufrirás dificultades… pero tendrás la gracia; no temas.
Junto con Sor Catalina, aprendamos a dejar que Cristo
nos encuentre, nos mire; aprendamos a exponernos a su
mirada para aprender a ver el mundo como Él lo ve.
Abramos nuestro corazón a la belleza y humildad de
María, “Estrella de la evangelización”, para llegar a ser
como Ella, reflejo de la Bondad y de la Humildad de
Dios. Dejemos que el Espíritu haga surgir en nosotros
“una nueva creación” para amar al mundo y ordenarlo
según el Reino de Dios.
El relato de la aparición del 18 de julio de 1830 traza la
experiencia de un Amor que transporta. Para Catalina, el
mensaje de esta Aparición es, ante todo, acogida del
Amor y responsabilidad para irradiarlo.
Los 45 años de vida misionera de Catalina, vividos en la discreción y el
silencio, nos hacen pensar que la experiencia espiritual de aquella noche
del 18 julio le ayudó a comprender, en lo más hondo de sí misma, en qué
consiste la misión. No es un acto de voluntad que depende de nosotros,
sino que es “Vida de Dios” que nos modela, nos despoja, penetra en
nosotros y se hace fecunda.
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Diapositiva 1 - Hijas de la Caridad de San Vicente