Hecho por: Nora Jiménez y Carlota Marcos.
ÍNDICE
1. Descubrimiento de las células y el microscopio.
2. Experimento de Redi.
3. Experimento de Pasteur.
4. Van Leeuwenhoek.
DESCUBRIMIENTO DE LAS
CÉLULAS
El descubrimiento de la célula no fue posible hasta la invención del microscopio
por el holandés Zacarías Jansen en 1590.
En 1665, el científico inglés Robert Hooke publicó sus observaciones sobre tejidos
vegetales, realizadas con un microscopio construido por él mismo.
Más tarde, en su obra Micrographia, Hooke cuenta cómo, al examinar al
microscopio una fina lámina de corcho, observó que estaba formada por unas
unidades semejantes a las celdillas de un panal, por lo que las denominó células.
Un contemporáneo de Hooke, Antoni van Leeuwenhoek, con un microscopio algo
más perfeccionado, fue el primero en observar protozoos, espermatozoides,
levaduras y bacterias.
En 1839, dos científicos alemanes, un botánico, Shleiden, y un zoólogo, Schwann,
comprobaron que todos los animales y todas las plantas estaban formados por
células.
Esta observación les llevó a enunciar lo que se conoce como Teoría Celular: la
célula es la unidad estructural y funcional de los seres vivos. Esto supone que la
actividad de un organismo es el resultado de la actividad de todas las células que
lo forman.
EXPERIMENTO DE REDI
En el sXVII se elaboro una teoría sobre la
generación de individuos simples, esta teoría
era llamada generación espontanea o
abiogénesis . Esta consistía en que a partir de
materia inerte, se generara seres vivos
simples, vale decir, por ejemplo, esto era que
a partir de un trozo de carne en
descomposición se generaban moscas, o que
los montones de granos generaban ratones, y
muchos otros casos sobre generación
espontanea.
Él medico italiano Francesco Redi, se propuso
como meta echar a tierra esta teoría, y para
eso elaboro un experimento el cual consistía
en colocar dos trozos de carne en
descomposición en frascos diferentes, uno de
los cuales debería estar cubierto, pero sin
impedir la entrada de aire al frasco, para evitar
el contacto con las moscas e impedir así que
éstas depositaran sus huevos. Al cabo de un
tiempo, aparecieron las larvas en la carne del
frasco descubierto, pero en el frasco que
estaba cubierto no apareció nada. Con esto
echo a tierra la teoría de la abiogénesis, ya
que no se produjo la generación de vida
simple en el trozo de carne cubierto. Con esto
se elaboro la teoría de que la vida solo se
origina de la vida.
Nosotros nos hemos puesto como meta
comprobar o la teoría de Redi, por lo cual
vamos a hacer el mismo experimento del
científico
EXPERIMENTO DE PASTEUR
Pasteur utilizó recipientes con cuellos largos y
curvos, en los que colocó un caldo que había
hervido durante algunos minutos. Al retirarlo del
fuego, el aire entraba por el cuello, pero los
microbios quedaban atrapados en él, lo que
impedía que contaminaran el líquido y permitía
conservarlo estéril indefinidamente. Sólo cuando se
rompía el cuello, aparecían organismos en el caldo.
Con esto, Pasteur derribó definitivamente la teoría
de la generación espontánea, pues demostró que
los organismos sólo aparecían cuando había aire
contaminado. También demostró que los procesos
de fermentación se deben a la presencia de
microorganismos que pueden eliminarse con calor
(un proceso que hoy llamamos pasteurización). Y
dedujo que, así como éstos producían la
fermentación de la leche, la cerveza o el vino, los
gérmenes eran la causa de numerosas
enfermedades, las llamadas infecciosas. Otros
siguieron ese camino, entre ellos, Robert Koch, un
médico alemán, quien descubrió el origen
infeccioso del cólera y la tuberculosis.
VAN LEEUWENHOEK
Cuando el 17 de septiembre de 1683 Anton van Leeuwenhoek escribió a la Real Academia de Londres
describiendo los ‘animáculos’ que había observado al microscopio, no sabía que aquella sería la primera
vez que alguien describía el aspecto de una bacteria.
Al contrario de lo que pudiera pensarse, Van Leeuwenhoek no era investigador, ni trabajaba en un
laboratorio. Su carrera había sido de lo más variada: comerciante de telas, topógrafo, catador de vino y
funcionario de su ciudad natal, Delft (Holanda).
El holandés no utilizó el microscopio compuesto –inventado ya en 1950– en sus hallazgos, sino que tras
conocer el libro de su contemporáneo Robert Hooke, Micrographia, se dispuso a elaborar lentes y
construir sus propios microscopios simples. Con grandes dosis de paciencia y agudeza visual, fabricó el
mejor aparato de su tiempo; conseguía aumentar los objetos más de 200 veces.
Fue a partir de 1673, cuando Van Leeuwenhoek decidió contar todo aquello que encontraba en sus
placas a la Real Sociedad de Londres y su extensa correspondencia comenzó a inundar el buzón de la
institución. Diez años después, una carta describía lo que el incipiente microbiólogo encontró al estudiar
una muestra obtenida de su dentadura: “casi siempre vi, con gran asombro, que en la masa blanca había
muchos pequeños animáculos vivientes moviéndose graciosamente”.
Según el neerlandés, “había tal cantidad de animáculos que todo el agua parecía estar viva”. De esta
manera, Van Leeuwenhoek se convirtió en el padre de la microbiología experimental. Además de ser el
primero en describir bacterias, también observó al microscopio fósiles de foraminíferos, células
sanguíneas y del esperma de animales, nemátodos y rotíferos.
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