Multidimensional
Comunitaria
Antropológica
Cristológica
Personalizada
Sistemática
Mariológica
Eclesial
Carismática
Procesual
Compleja
La formación permanente en la vida religiosa tiende a la configuración con Jesucristo
Redentor. Exige y es, al mismo tiempo, un proceso continuo de renovación que abarca
todas las dimensiones de la persona a lo largo de su vida. Abarca también todas las
dimensiones de la comunidad y de la misión y comporta un compromiso personal y
comunitario (Const. 116)
CARIDAD
ESPERANZA
FE
Un itinerario de progresiva asimilación
de los sentimientos de Cristo, con
respecto al Padre y con respecto a la
humanidad (VC. 65).
La formación
permanente en la
vida religiosa
tiende a la
configuración con
Jesucristo
Redentor (Const.
116).
Toda la formación en la
Congregación conduce a la
identificación con Cristo
Redentor, en procesos de fe y de
vocación (Const. 92).
Vivo, pero no soy yo, es
Cristo quien vive en mí. La
vida que ahora vivo en la
carne, la vivo en la fe del
Hijo de Dios, que me amó
y se entregó por mí (Gál
2,20).
La configuración con Cristo es la opción
fundamental de nuestra vida religiosa
mercedaria. Ella es la que da sentido,
valor y calidad a nuestra vida de
seguimiento. Todas las demás opciones
tienen que conducirnos a que esta gran
opción fundamental se cumpla, de lo
contrario, habremos fracasado en una
vida.
La misión a la que está consagrada la
Congregación es la práctica de la
caridad redentora, ejerciendo todas
las obras de misericordia, espirituales
y corporales en la persona de los
pobres, sirviéndoles en cuantas obras
puedan redundar en beneficio de la
humanidad pobre y necesitada
(Const. 62).
La hermana que habiendo
recibido una formación
amplia en la Congregación, se
la guarda para sí, está
robando a los pobres algo que
les pertenece
Por eso, la formación en el
Instituto, nunca podrá tener tintes
intimistas. Ella forma mujeres en el
Evangelio y en el carisma para curar
todas las llagas, remediar todos los
males... Y para hacer discípulos
hasta los confines de la tierra, pues
la caridad, que es Dios, no tiene
patria. La formación, como todo en
la vida de la hermana mercedaria
de la caridad, está en función de la
caridad redentora.
LA FORMACION NOS PREPARA PARA VIVIR LA
ENCARNACIÓN DEL MISTERIO DE DIOS EN EL
MUNDO MODERNO Y PARA SER PARÁBOLA
CONTRACULTURAL EN TODO AQUELLO QUE
NO REALIZA A LOS SERES HUMANOS SEGÚN
LOS PLANES DE DIOS.
El maestro interior por
excelencia, que conduce a
las personas para que
lleguen a ser discípulos y
discípulas, es el Espíritu
Santo.
Jesús nos lo dijo: Cuando venga el Espíritu os conducirá
hacia la verdad completa y os lo enseñará todo (Jn 16,
7-15).
MARÍA, modelo de mujer para nosotras...
Estuvo siempre abierta al
Espíritu Santo:
-Permaneciendo abierta a sus inspiraciones
-Entrando en diálogo con El
-Dejándose interpelar
-Siendo dócil a lo que El le sugería
-Viviendo en la verdad y de la verdad
-Permaneciendo pobre, sin autosuficiencia ni
soberbia
-Sintiéndose y haciéndose esclava
-Poniendo por obra lo que el Espíritu le iba pidiendo
-Entregando su vida a su Palabra (Lc 1, 26-38)
El modelo de formación para la
hermana mercedaria de la caridad
le viene dado en el himno de la
kénosis de Jesús, Fil 2, 5 y ss.
También en el Documento Vita
Consecrata, n. 65 y en las
Constituciones, n. 7.
Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo, el cuál, siendo Dios, no tuvo a gala
ser igual a El, sino que se humilló a sí mismo, tomando la forma de siervo, llegando a ser como uno
de tantos; y apareciendo en forma humana, se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte y una
muerte de cruz (Fil 2, 5 ss)
Cristo, por su éxtasis y su kénosis nos comunica la
riqueza infinita del Padre. Con Él elegimos la
pobreza evangélica para vivir el misterio de la
encarnación, y para revelar al mundo los verdaderos
valores, los valores de las bienaventuranzas (Const.
20)
Los sentimientos de Cristo, que la hermana
mercedaria tendrá que interiorizar para
poderlos vivir y expresar en su camino de
discipulado son:
Caridad
Misericordia
Humildad
Abnegación
Disponibilidad
Universalidad
Acogida
Gratuidad
Alegría
Afabilidad
Sencillez
Verlo en una persona
Dejarnos afectar por él
Alimentar el deseo ardiente
de poseerlo
Proceso de reflexión para
comprender el significado.
dirigido a la mente
Regalarlo
gratuitamente a
otros
Manifestarlo en obras
concretas
Empeñar toda la vida y la
libertad en vivirlo
Pasar el contenido, unido a
un fuerte deseo, al
corazón. Amar ese
sentimiento
El modelo habla
también de la relación,
como algo importante
en la vida de Jesús,
relación con su Padre y
relación con la
humanidad.
Con Dios
Con nosotras mismas
Con la humanidad
Con la Iglesia
Con el cosmos
Se nos exige asumir con
responsabilidad la
comunitariedad como
forma de vida de nuestra
consagración.
Se nos pide establecer
relaciones significativas
desde la gratuidad del don
y desde la entrega de la
propia vida.
Se nos responsabiliza
de todo aquello que,
en términos de
relación, recrea la vida
común.
Jesús y el Reino, es decir, su proyecto de misión
centralizan, totalizan y absolutizan la vida de la
hermana mercedaria de la caridad. Toda nuestra
vida está en función del Reino de Dios y su justicia,
haciendo bien a la humanidad, en Dios, por Dios y
para Dios.
La imagen que hace comprensible este modelo es la de un movimiento concéntrico que engloba e
integra todo lo real en torno a un punto central, que es Jesús en su misterio pascual. Integrarlo todo
en torno a la cruz de Jesús.
Integrar es un fenómeno complejo
que implica:
Que implica la presencia de un centro, capaz de recoger en torno
a sí la realidad circundante, atrayéndola y dándole sentido,
purificándola y enriqueciéndola, dándole nueva orientación y
valorizándola al máximo.
El modelo de la integración comporta
del centro a
la periferia
de la periferia
al centro
La energía aceptada y progresivamente liberada, refuerza el
polo positivo, objeto de la internalización consciente, en un
movimiento doble del centro a la periferia y de la periferia al
centro.
negativa
Implica la fatiga de
la renuncia. Saber
decir no a ciertas
gratificaciones
instintivas
positiva
La persona se hace cargo
del sentido fundamental
de la vida y de su camino
formativo
Comportamiento
Actitudes
Sentimientos
Motivaciones
equívoco
En un proceso educativo de integración
es importante tocar todas estas dimensiones
de la persona, sin dar por supuesto alguna
de ellas… Es un verdadero proceso educativo.
de fondo
• Este método conduce a realizar un
serio discernimiento para saber qué
es lo que está en el centro de una
vida, y qué es lo que no tiene que
estar. A partir de ahí, y en torno a la
cruz de Jesús, se comienza a integrar
toda la vida, para situar en el centro a
Jescristo Redentor, sobre todo, en su
misterio pascual como sentido de una
vida, de una vocación y de una misión.
Modelo
Objetivo
Modalidad
Aspectos
positivos
Puntos dudosos
PERFECCIÓN
Conquista personal
de la santidadperfección.
Eliminación de
todo aquello que
se opone a la idea
de perfección.
Claridad en el
modelo y en el fin.
Pero rigorismo…
Búsqueda poco real.
Riesgo de
empobrecimiento
psíquico.
Individualismo.
OBSERVANCIA
COMÚN
Perfección del
grupo.
Uniformidad de
comportamientos.
Mensajes unívocos
y refuerzo social.
Conformismo y
formalismo.
Igualitarismo.
AUTORREALIZA
CIÓN
Estima de sí misma
y autoafirmación.
Realización de
dotes y cualidades
personales.
Sentido de unidad
y de dignidad del
Yo.
Narcisismo. Posibles
éxitos y estados
frustrantes y
depresivos.
AUTOACEPTA
CIÓN
Acogida de la
propia realidad.
Conocimiento de
una misma sin
pretensión de
eliminar lo
negativo.
Disminución de la
tensión y acogida
real de los propios
límites.
Mediocridad
general, sin
motivación para el
cambio.
MÓDULO ÚNICO
NO INTEGRACIÓN
Propuesta de una
proyección que se
cree central o vital.
Indicación de un
camino unitario:
Espiritualismo,
moralismo…
Coherencia y
precisión
antidispersiva.
Visión subjetiva
parcial y unilateral.
INTEGRACIÓN
Recapitulación de
toda la vida en
torno a la CRUZ.
Asunción creyente
de la propia
realidad.
Integridad
personal y
transformación del
negativo.
Fatiga para integrar
ciertas heridas del
pasado.
La Congregación ha situado la
formación y todos los procesos
formativos en la comunidad local
La comunidad como revelación de la vida de Dios, de la nueva humanidad, de la
nueva fraternidad en Cristo y del ser de la Iglesia, es donde se vive y se realiza
nuestra consagración y nuestra vocación (Const. 37) Si la formación acompaña
procesos de vida, de fe, de vocación y de misión, no puede tener otro lugar más
cualificado para su realización, que la comunidad local .
Todas tenemos nuestra parte de
responsabilidad en la formación, cada una
según sus propias funciones. En una
comunidad donde se vive la caridad y la
comunión, las jóvenes aprenden por
experiencia el valor de la vida fraterna
como ámbito de crecimiento y de
fidelidad en la vocación. Toda comunidad
es en sí misma, formadora. (Const. 95)
La comunidad local es el referente
primero y último de la formación. En ella
el proyecto comunitario la garantiza.
La comunidad provincial garantiza que las
comunidades locales proyecten la vida de
manera que la formación permanente
tenga un lugar primordial y refuerza esa
formación con acciones complementarias.
La comunidad general garantiza que en
base a la pluralidad y la diversidad, se
tengan en cuenta en la formación las
exigencias de los Capítulos y Asambleas.
Aceptar la corrección
fraterna y la
confrontación
La Sagrada Escritura,
fundamentalmente, el
Evangelio.
La espiritualidad de la
Congregación,
fundamentalmente, las
Constituciones y el
Directorio.
Toda la literatura humano religiosa
que nos pueda ayudar en este
sentido.
Si las principales fuentes de la formación están ausentes de
nuestra vida podemos caer en el vacío existencial o en una
división interna muy grande.
Iniciar y acompañar a las hermanas
en sus procesos de fe y de vocación
Vivir la oración como expresión de una
comunidad creyente
Realizar el discernimiento espiritual
Provocar acompañamientos que nos
ayuden a crecer
Fomentar la confrontación en
comunidad
Abrirnos a la corrección fraterna
Realizar la revisión de vida
Programar lecturas de acuerdo a los
objetivos de etapa
Ofrecer y dar palabra, diálogo y
comunicación
Aprovechar todos los elementos
formativos de la realidad
El intelectualismo y sus
consecuencias
La acomodación de la vida a los criterios de la
cultura reinante
La falta de discernimiento
Los escapismos de la propia realidad
Mejora la búsqeuda
conjunta de la
voluntad de Dios
Mejora la calidad de
las relaciones
Mejora la vida
espiritual, las personas
llegan a ser más
virtuosas e integradas
Conducen a la configuración con
Cristo
Se vive la opción fundamental con mayor
radicalidad
La vida de fe es más
auténtica
Mejora la misión a todos los
niveles
El Instituto vive la misión
con mayor dinamicidad
Tendremos calidad de vida humana, religiosa y
apostólica en la medida en que la formación
actualice en el tiempo los contenidos
evangélicos y carismáticos que nos conduzcan
a ser personas cada vez más comprometidas en
el seguimiento de Jesús, en la causa del Reino y
en favor de los que más sufren .
(Dirt. 133).
María Josefa Larraga,
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