Jesús Sana Un
Paralítico
Lucas 5:17-26
Enfoque
Usted esta observando a su mejor
amiga. Se da cuenta de que hay algo
que no anda bien con ella. Su rostro
revela dolor y ansiedad. Acaba de
estar con el doctor. El diagnóstico no
fue bueno, tiene una enfermedad que
puede llevarla a la muerte. Usted
escucha lo que le cuenta, ora con ella
y le promete hacer todo lo posible por
ayudarla. Después que ella se fue,
usted no puedo dejar de preguntarse
si podrá hacer algo que pueda
ayudarla.
1. ¿Que haría usted para ayudar a un amigo
cercano o a un familiar que debe
enfrentar un diagnóstico como este?
a. Quizas ayudaríamos en la atención, en la
preparación de comidas, o en hacer mandados
para el enfermo.
b. Según sea el caso y la enfermedad, quizás
puedan brindar una ayuda más directa en dar
sangre o médula.
c. Tal vez unan esfuerzos por colectar dinero
para pagar los gastos médicos o apoyar las
investigaciones científicas con miras a
encontrar una cura.
Hay pocas limitaciones respecto de lo que
podamos hacer para ayudar.
2. ¿Cómo se sentiría si sus esfuerzos
implicaran
una
responsabilidad
directa en la cura?
Siempre sería motivo de admiración
y de gozo saber que pudimos ayudar
a que alguien mortalmente enfermo
recobrase la salud. Nos sentimos
aliviados y agradecidos por que se le
permitiése seguir viviendo.
Infórmese
Lucas 5:17
Y aconteció un día, que Él estaba
enseñando, y los fariseos y
doctores de la ley estaban
sentados; los cuales habían
venido de todas las aldeas de
Galilea, y de Judea y Jerusalén:
Y el poder del Señor estaba allí
para sanarlos.
Mateo 9:2-8 y Marcos 2:3-12
también registran esta curación. El
relato de Lucas es exclusivo porque
nos dice que el techo de la casa
estaba cubierto de tejas de barro
cocido. Unos hombres levantaron
algunas de las tejas para tener
acceso hasta Jesús. Levantaron las
tejas, que más tarde podían volver a
colocarse en su sitio.
1. Lucas nos dice que mucha gente
había llegado ese día para ver a
Jesús. ¿Quiénes se encontraba entre
la multitud?
Una multitud se había congregado
para oír a Jesús. Algunos llegaron
buscando ser sanados, en tanto que
otros querían conocerlo, verlo, y
enterarse de su enseñanza. Lucas nos
cuenta en particular que algunos
fariseos y maestros de la ley habían
venido de diferentes puntos para
escucharlo. El comportamiento de
estos indicaba que tenían recelos
respecto de Jesús y querían verlo de
cerca.
Lucas 5:18-20
Y he aquí unos hombres que traían
sobre un lecho a un hombre que
estaba paralítico; y procuraban
meterle, y ponerle delante de Él. Y
no hallando por dónde meterlo a
causa de la multitud, subieron a la
azotea y por el tejado lo bajaron con
el lecho y lo pusieron en medio,
delante de Jesús. Y al ver Él la fe de
ellos, le dijo: Hombre, tus pecados
te son perdonados.
2. Había una persona que no pudo
entrar a ver a Jesús. Sus amigos lo
llevaban en una camilla, pero aún así
era imposible entrar a la casa.
a. ¿Cómo se las arreglaron finalmente para
ponerlo frente a Jesús?
Trataron de llevar a su amigo dentro de
la casa, pero no pudieron pasar entre la
multitud. No encontrando otro camino,
subieron al techo de la casa, levantaron
algunas de las tejas, y bajaron al hombre
delante de Jesús. ¡Realmente estos
hombres tenian la firme determinación
de lograr que su amigo llegase hasta
Jesús!
b. ¿Cuál fue la reacción de la
multitud ante este hecho?
Uno puede imaginarse la reacción
de la multitud al ver que del techo
caían escombros y tierra. Deben
haberse quedado paralizados de
asombro viendo que un hombre
era bajado desde el techo.
Recobrados de la sorpresa, habran
hecho un lugar, y el hombre pudo
ser depositado a los pies de Jesús.
3. ¿Qué fue lo primero que hizo Jesús
por el paralítico?
Jesus le brindó lo que más
necesitaba, porque le dijo que sus
pecados le quedaban perdonados.
¿Cuál fue la reacción del hombre?
El enfermo no dijo nada. Jesús tomó
la iniciativa. El paralítico debe haber
quedado muy sorprendido. Se hizo
llevar hasta Jesú para ser sanado,
pero Jesús declaró que estaba
perdonado.
Lucas 5:21-23
Entonces los escribas y los fariseos
comenzaron a murmurar, diciendo:
¿Quién es Éste que habla blasfemias?
¿Quién puede perdonar pecados sino
sólo Dios? Y Jesús, percibiendo los
pensamientos de ellos, respondió y
les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros
corazones? ¿Qué es más fácil, decir:
Tus pecados te son perdonados, o
decir: Levántate y anda?
4. El paralítico no fue el único
sorprendido. ¿Quién más demostró
sorpresa ante la acción de Jesús?
Los fariseos.
¿Qué estaba mal, según la opinión de
ellos?
Pensaban que Jesús estaba diciendo
blasfemias. Solo Dios podía perdonar
pecados. No creían que Jesús era
verdadero Dios. Querían saber por
que Jesús pensaba que podía
perdonar pecados.
5. ¿Porqué pensaban los fariseos que
era blasfemo que Jesús perdonara
pecados?
Los fariseos creían que solo Dios
podía perdonar pecados, y rehusaban
creer que Jesús era Dios. Pensaban
que
Jesús
no
contaba
con
fundamento para perdonar pecados.
Sabían que debía ofrecerse un
sacrificio para que el perdón pudiese
ser otorgado, según nos lo recuerdan
Levítico y Hebreos. No cabía en la
imaginación de ellos que Jesús
habría de ofrecer un sacrificio por el
pecado de todos: su propia sangre a
ser derramada en la cruz.
6. Los fariseos pensaron que Jesús estaba
equivocado, pero no expresaron sus
objeciones. ¿Cómo supo Jesús lo que
pensaban?
Jesús conocía los pensamientos de los
fariseos aún antes de que estos los
manifestaran.
¿Qué nos revela esto respecto de Jesús?
Esta es una evidencia de su deidad. Él sabe
todas las cosas, y solo Dios posee esa clase
de conocimiento. El que Jesús conociera
sus pensamientos ya era una respuesta a
sus objeciones, ¿Porqué creía Jesús que
podía perdonar pecados? Porque él es
Dios.
Lucas 5:24-26
Pues para que sepáis que el Hijo del
Hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar pecados (dijo al paralítico):
A ti digo, levántate, toma tu lecho, y
vete a tu casa. Y al instante, se
levantó en presencia de ellos, y
tomando el lecho en que había estado
acostado, se fue a su casa,
glorificando a Dios. Y todos estaban
asombrados, y glorificaban a Dios; y
llenos de temor, decían: Hoy hemos
visto maravillas.
7. Jesús respondió a las objeciones de
los fariseos. ¿De qué forma demostró
Jesús que tiene autoridad para
perdonar pecados?
Al sanar el cuerpo de este hombre,
Jesús demostró su autoridad divina.
¿Cuál fue el resultado de esta
demostración?
Ya lo había sanado en espíritu, pero
ahora también restablece su salud
corporal. El hombre se puso de pie
inmediatamente y quedó parado
frente a la multitud. Luego levantó su
camilla y se fue a su casa. ¡Estaba
curado!
8. ¿De qué manera reaccionó toda la
gente frente a este milagro?
El paralítico, ahora sanado, alabó a
Dios por lo sucedido. Lucas nos dice
que todos quedaron asombrados,
alababan a Dios y estaban llenos de
temor por las maravillas que habían
visto.
Podemos
entender
esta
reacción. Porque nosotros también
nos llenaríamos de temor viendo
estas cosas tan admirables.
Relacione
1. Este hombre que había tenido parálisis
gozaba de muchas bendiciones. No solo lo
había sanado Jesús, sino que también
tenía unos amigos maravilloso que
hicieron lo imposible por ayudarlo. ¿Cómo
lo ayudaron?
La meta de los amigos era llevar al
paralítico a la presencia de Jesús. Ellos
creían que Jesús podría ayudar, por tanto
no cejaron en su empeño hasta lograr su
objetivo. Al no poder pasar por la puerta,
lograron hacerlo a través del techo.
Aunque era admirable la habilidad de
estos amigos para resolver dificultades,
fue sin embargo su confianza en Jesús lo
que hizo que lograran su objetivo.
¿Qué podemos aprender de
ellos?
Nuestra meta puede ser la de
ellos:
Llevar nuestros amigos, nuestra
familia, y
quienquiera
que
necesite ayuda, ante la presencia
de Jesús. Lo mejor que podemos
hacer por otra persona es hacerle
ver al Salvador.
2. Este pasaje de las Escrituras es
conocido comúnmente como la
curación del paralítico. Es cierto,
pero es incompleto. Jesús realiza
varios milagros descritos en este
pasaje. ¿Cuáles son?
Consideremos
todas
las
cosas
milagrosas de este pasaje de la Biblia.
Un hombre paralítico anduvo, Jesús
conocía los pensamientos sin que se
los expresasen en palabras, y lo
mejor de todo: Jesús perdonó
pecados. Son todos milagros.
¿Experimentamos
nosotros
en
nuestra vida algunos de estos
milagros?
Muchos de estos son parte de nuestra
experiencia de vida. Cristo nos
perdona los pecados diariamente.
Dios ha obrado la fe en nuestros
corazones. Conocemos su cuidado
omnisciente y omnipotente. Quizás,
estando
enfermos,
hemos
sido
sanados, pero aún si no sucedió esto,
los demás milagros son una realidad
diaria.
3. La multitud que rodeaba a Jesús ese
día vio cosas asombrosas. Se unieron
al hombre que había sido sanado, en
alabar y glorificar a Dios por lo que
habían visto. ¿Qué aprendemos de
ellos?
Nosotros también nos unimos a la
alabanza y la adoración, como una
respuesta a todo lo que Dios ha
hecho. Algunos de los presentes aún
estaban
confundidos.
No
comprendieron todo lo que habían
visto. Algunos habrán puesto en duda
lo que sus propios ojos vieron.
Pero cuando reconocieron el
poder de Dios, respondieron con
acierto.
Alabaron
a
Dios.
También
nosotros
tenemos
motivos para agradecer a nuestro
Dios, porque hemos visto y
experimentado su gracia
y
misericordia en nuestras vidas.
Le tributamos honra y les
contamos a otros respecto de las
cosas maravillosas que Dios ha
hecho por nosotros.
Perciba
Los
amigos
del
paralítico
mostraron determinación. Nada
pudo impedirles llevar a buen fin
su propósito: colocar a este
hombre necesitado frente a
Jesús. El Señor superó sus
expectativas. Sanó a su amigo en
cuerpo y espíritu.
1. ¿Conoce usted a personas que
necesitan ser llevadas a la
presencia de Jesús?
Nosotros también conocemos a
personas que necesitan a Jesús.
¿De
qué
manera
puede
ayudarlas Jesús?
Necesitan su perdón y salvación,
su fortalecimiento y bendición.
Necesitan su curación y su guía.
2. Sin embargo, no solo nos
parecemos a los amigos del
paralítico. Somos semejantes
también al hombre que fue
sanado. Habiendo sido sanado
por Cristo, este hombre se fue
alabando
a
Dios.
Como
resultado de su alegría, debe
haberles contado a otros lo que
le había sucedido. ¿Qué milagros
de Dios podemos contarles
nosotros a otras personas?
Con
nuestras
vidas
glorificamos y alabamos a
Dios y diseminamos las
buenas nuevas de su
poder. Podemos hablarles
a otros del perdón, de la
vida y la salvación que
Jesús obtuvo para ellos en
la cruz.
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Paralítico
Lucas 5:17-26
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