Es Navidad. Jaime Querido ha regalado a su joven esposa
Linda la perrita más preciosa de Inglaterra. Se llama Reina y
rápidamente se convierte en la reina indiscutible de la casa.
La peinan, la llenan de perifollos, la perfuman. En resumen,
es una jovencita encantadora y ¡muy feliz!
Un día que descansa en la terraza de la casa, un chucho
desvergonzado hace su aparición.
-¡Hola, Princesa! Me llamo Golfo. ¿Y tú?
-Princesa desde luego que no. ¿Por quién me toma usted?
-Por una chiquilla que debería renunciar a esos aires de
grandeza para venir conmigo...¡a tomar aire puro! Vamos,
Princesa, deja esa casa antes de que se convierta en una
prisión.
¡Mi casa una prisión-piensa Reina-, ese vagabundo desvaría! Aquí,
la vida es cada vez más maravillosa. Además, mi ama acaba de
tener un bebé. Todavía es un poco chillón y delicado, pero, dentro
de poco, jugará conmigo...¡Guau, guau!.
¡Ay!, poco después del bebé, llega una niñera para cuidarle... y dos
horripilantes gatos a los que ella llama SI y AM
-¡Hola, Princesa! ¡Ya estás prisionera! ¿Ves cómo yo tenía
razón?... Bueno, dejémoslo. Te presento a Castor, mi amigo:
roedor de profesión. Con los dientes que tiene, te sacará de ahí.
¡Guau, guau!
El castor ha roído el horrible bozal. Para festejarlo, Golfo invita a
Reina al restaurante. Mal educado...pero encantador, se dice
Reina mientras come los espaguetis.
Mientras tanto, Reina no solamente recibe zarpazos a cada momento, sino
que además, cuando los queridos hacen un estropicio, ¡la acusan
injustamente a ella!
-¡El pez rojo en el suelo! ¡Esto, Reina, ya es demasiado!-vocifera la arpía...
mientras los culpables ponen cara de inocentes-. ¡Te voy a poner un bozal!
Dicho y hecho... Encima, hoy, Jaime y Linda están de viaje: ¡nadie puede
liberar a la pobre Reina! Corramos a buscar a ese vagabundo-decide la
desdichada-. Está muy mal educado..., ¡pero seguro que es muy listo!.
-¡Esto es vida, Princesa! ¿Verdad que sí? Y no lo has visto todo.
Aparte de la buena comida, Golfo tiene otra pasión: asustar a las
gallinas hasta que sus plumas vuelen por los aires.
-¿Te das cuenta, mi Reina? ¿Qué dices a esto? Reina pone cara de
estar ofendida, pero se dice que en el fondo, aunque es un granujilla,
Golfo es muy simpático.
Y, además, acaba de llamarla <<mi Reina>>: eso le ha alegrado el
corazón y le ha producido un pequeño escalofrío.
Cuando Reina sentía calor y frío al mismo tiempo, y cuando estaba
a punto de confesar su amor por Golfo...,¡ UNA CATASTROFE! El
propietario del gallinero ha aparecido y la ha cogido por el collar. Y
mientras Golfo huye, la ha llevado a su casa. Por mucha compañía
que vaya a hacerle Golfo, esta vez está realmente prisionera.
¡Ay! ¡Si por lo menos Jaime Querido y Linda volvieran...!
¡ Jaime y Linda han vuelto! Reina ha recuperado su lugar en la casa
¡ y Golfo ha sido adoptado!
- El marido de Reina no es muy distinguido-suspira Linda-. Pero si
se aman, nos darán guapos cachorros. No mintió, ¿verdad?
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