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Páramo (ecosistema)
Los páramos, también conocidos sólo como "páramo”, son ecosistemas de montaña andinos que pertenecen al
Dominio Amazónico. Se ubican discontinuamente en el Neotrópico, desde altitudes de aproximadamente 2900 msnm
hasta la línea de nieves perpetuas, aproximadamente 5000 msnm.
Van desde Colombia hasta el norte del Perú. También existen pequeñas extensiones de páramo en Costa Rica y
Panamá.
En Venezuela, Colombia y el norte del Ecuador están caracterizados por la presencia de los "frailejones" que
pertenecen al género Espeletia (más de 200 especies); además de los "frailejones", hay muchos géneros y especies
vegetales endémicas del páramo, y también hay vegetales de amplia distribución pero que no son los determinantes.
Dada la (pequeña) controversia que existe sobre si jalca (nombre usado para este tipo de ecosistema en el Perú) y
páramo son o no la misma formación, a veces en el Perú se usa el término combinado páramo-jalca. En términos
generales, si se acepta que la jalca es otra cosa que el páramo, entonces dentro de lo que se considera típicamente
como páramo desde Venezuela hasta Ecuador habría tantas diferencias internas que en aras de la coherencia se
necesitaría una gran cantidad de otros ecosistemas diferentes (un páramo venezolano con frailejones sobre terreno
pedregoso y seco es mucho más diferente de un páramo ecuatoriano oriental húmedo, que la jalca peruana de un
páramo de pajonal típico en los cuatro países).
Dada su latitud ecuatorial y gran altitud, ecosistemas similares pero con distintos nombres locales se encuentran en
África oriental, en Papúa Nueva Guinea y en otras áreas netamente tropicales con montañas muy elevadas. Por lo
menos en términos paisajísticos y evolutivos son muy parecidos a los páramos andinos. Las adaptaciones de las plantas
a veces hacen que sea difícil, a primera vista, saber si uno está en el Monte Kenya o en un nevado colombiano, por
ejemplo, aunque un análisis más detallado demuestra que la cercanía taxonómica de una y otra flora es muy limitada.
Los "frailejones" africanos pertenecen a géneros como Dendrosenecio y Lobelia, a diferencia de Espeletia y géneros
cercanos en América. Las historias socioeconómicas son también obviamente muy diferentes. En otras tierras altas de
América más alejadas de la línea ecuatorial se forman ecosistemas como las punas al Sur (en Perú, Chile, Bolivia y
Argentina) y los zacatonales al Norte (en México y Guatemala); En Europa, especialmente en España, se le conoce
como páramo a un ecosistema distinto.
Extensión
Localización (en amarillo) de los páramos en
América (ver Hofstede et al. (2003) en la
bibliografía).
En términos absolutos, Colombia tienen la mayor
extensión de páramo (en sus tres ramales de la
Cordillera de los Andes) y el páramo más grande
del mundo (Sumapaz). poseyendo cerca del 50%
del total de los páramos existentes.
Al sur de la depresión de Huancabamba, en Perú,
y al norte de la Cordillera de Talamanca, en Costa
Rica, el páramo da paso a la puna y al Zacatonal,
respectivamente, ecosistemas más secos y
estacionales, dominados por gramíneas.
En toda su extensión en Suramérica, el páramo
tiene más de 30.000 km². El país con mayor
superficie de su territorio cubierta por páramos es
Ecuador.
Flora
Las plantas de los páramos presentan una
serie de adaptaciones que les permiten
sobrevivir en un ambiente bastante hostil.
Muchas tienen pelos que guardan el calor
y hojas duras que evitan que se pierda
agua por evapotranspiración. En general
son especímenes achaparrados para
protegerse del frío y el viento, aunque los
frailejones (Espeletia) y géneros afines) y
las achupallas (Puya), a más de algunas
especies de árboles, pueden alcanzar
varios metros de alto. En algunos casos las
adaptaciones pueden ser muy
sofisticadas; en otros están prácticamente
ausentes y estas especies deben
aprovechar los microclimas generados por
el resto de la vegetación.
Las familias de plantas más importantes
son las Asteráceas (que incluyen a los
frailejones), las Orquidáceas y las Poáceas
o gramíneas. La especie posiblemente
más ampliamente distribuida, la paja
Calamagrostis intermedia, pertenece a
esta última Y Otras familias
Fauna
Los animales también presentan
importantes adaptaciones para guardar
el calor, como pelajes densos y colores
oscuros. Las adaptaciones etológicas
también son comunes.
Algunos animales propios (no
necesariamente exclusivos) de los
páramos son el oso de anteojos
(Tremarctos ornatus), el lobo o zorro de
páramo (Pseudalopex culpaeus), el
conejo (Sylvilagus brasiliensis), el gato
de páramo (Felis colocolo), el venado de
cola blanca (Odocoileus virginianus),
varias especies de roedores, el cóndor
(Vultur gryphus) y varias especies de
águilas, gaviotas, patos, búhos y
colibríes
Uso e importancia
Mellocos (Ullucus tuberosus), uno de los cultivos típicos de los páramos.
El uso que el humano ha dado a estos ecosistemas es muy antiguo y se han encontrado
vestigios del mismo de cerca de 10 milenios. La gente de los páramos ha usado el ecosistema
para obtener agua, alimento, medicina, leña, materiales de construcción, etc. Varios
tubérculos andinos como el melloco u olluco (Ullucus tuberosus), la oca (Oxalis tuberosa) y la
mashua (Tropaeolum tuberosum) son propios de las partes más altas de los Andes.
Los montes y las lagunas han sido parte fundamental de la religiosidad andina. Las épocas de
la Conquista y la Colonia fueron testigos de un deterioro del ecosistema por parte de
especies exóticas como ovejas, caballos y vacas. En la actualidad, los páramos están
mayormente habitados y usados directamente por poblaciones campesinas y/o indígenas, en
su mayor parte marginadas y en un estado de extrema pobreza. Estas personas, que
constituyen una verdadera cultura paramera (en sí misma diversa a lo largo del ecosistema)
que está en proceso de extinción, han vivido allí en varios casos por muchas generaciones,
pero el impacto mayor se ha dado en las últimas décadas ante la mala distribución de la
tierra, que obliga a estas personas a subir la frontera agrícola, quemar el pajonal, llevar sus
rebaños a las alturas y usar los bosquetes para leña. También se han hecho plantaciones, en
algunas ocasiones a nivel industrial, de especies leñosas exóticas, especialmente pinos de
Monterrey (Pinus radiata), que impactan negativamente sobre el suelo y la diversidad del
ecosistema. En ciertos lugares el impacto de la minería es también muy grave.
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