CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE LA
EDAD MEDIA
1.Aunque históricamente empieza en el S.V. Con las invasiones visigóticas, etc.
Literariamente se inicia a Finales del S. X, Principios DEL XI , con la consolidación del
Camino de Santiago (vía de difusión cultural) y las primeras manifestaciones escritas:
Jarchas y Glosas. Culmina en el S.XV.
2.El foco del saber en la Edad Media, se centra en Toledo donde ALFONSO X
“El Sabio” fundan la Escuela de Traductores .
3.La Edad Media se caracteriza por ser Teocéntrica. Dios es el eje sobre el que
gira todo. Existen numerosas órdenes religiosas y el saber y la cultura reside en
los monasterios donde los monjes copian a mano libros y obras de la
Antigüedad. La lengua oficial es el latín.
4.El régimen que predomina en la Edad Media es el feudal. La tierra pertenece a la nobleza
e iglesia que junto al pueblo llano constituyen los estamentos sociales .
Más adelante surgirá la burguesía.
5.Es una época oscura, de conflictos bélicos y de grandes epidemias , muchos sufren la
pobreza y se teme a una muerte que viven muy de cerca.
6.En la Edad Media , la literatura circula :
De un lado oralmente, canciones, romances, etc , transmitidos de boca en boca ,
generación tras generación, y de otro, la literatura escrita bien recopilada de la oral:
Cancioneros, cantares de gesta ,etc, bien cultivada por clérigos o cortesanos.
7 Las obras medievales tienden al realismo y muchas de ellas se escribían para adoctrinar
en la fe católica y con fines didácticos y moralizadores. Ej. Don Juan Manuel, Gonzalo de
Berceo, etc.
8.Entre los temas más frecuentes destacan:
-Religiosos , procedentes de la Biblia , vidas de Santos y marianos.
-La muerte como desprecio de los bienes mundanos.
-El mundo heroico y caballeresco.
-La fortuna referida al destino y la suerte.
-El amor . Queja de amor, declaraciones, etc.
9.La literatura medieval, recibe influencias de la literatura
árabe(jarchas), francesa (Cantares de Gesta), Italiana y clásica(Griega y
Latina)
10. La poesía trovadoresca, también influye en nuestra literatura con el
amor cortés donde el amante jura fidelidad a su amada , viven un amor
imposible y la literatura es idealista.
Edad Media
LECTURA DE LAS PRINCIPALES OBRAS
CANTAR DE MÍO CID
Tirada 1(La despedida) Cantar del destierro
Los ojos de Mío Cid mucho llanto van llorando;
hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos.
Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados,
vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos,
sin halcones de cazar y sin azores mudados.
Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado:
"¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto!
Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados".
Tirada 4 Temor popular CANTAR DEL DESTIERRO
De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba,
que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña.
La noche pasada a Burgos llevaron una real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
(…)
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
De Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
Pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
"Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Tirada 101Los infantes de Carrión piensan casar con las hijas del Cid
Ya le besaron las manos y se entran a descansar,
manda el rey darles de aquello de que hayan necesidad.
Ahora de los dos infantes de Carrión os quiero habla;
en pláticas reservadas y misteriosas están.
"La prosperidad del Cid muy para adelante va,
le pediremos sus hijas para con ellas casar,
se crecerá nuestra honra y así podremos medrar".
Y allí con estas razones al rey Alfonso se van.
CANTAR DE
LAS BODAS
Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor
y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión.
Acostado en un escaño dormía el Campeador,
ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció.
De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león,
al saberlo por la corte un gran espanto cundió.
Embrazan sus mantos las gentes del Campeador
y rodean el escaño protegiendo a su señor.
Pero Fernando González, el infante de Carrión,
no encuentra dónde meterse, todo cerrado lo halló,
metióse bajo el escaño, tan grande era su terror.
El otro, Diego González, por la puerta se escapó
gritando con grandes: "No volveré a ver Carrión.
"Detrás de una gruesa viga metióse con gran pavor
y, de allí túnica y manto todos sucios los sacó.
Estando en esto despierta el que en buen hora nació
y ve cercado el escaño suyo por tanto varón.
"¿Qué es esto, decid, mesnadas? ¿Qué hacéis aquí alrededor?”
"
Un gran susto nos ha dado, señor honrado, el león."
Se incorpora Mío Cid y presto se levantó,
y sin quitarse ni el manto se dirige hacia el león:
la fiera cuando le ve mucho se atemorizó,
baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó.
El Campeador entonces por el cuello le cogió,
como quien lleva un caballo en la jaula lo metió.
Maravilláronse todos de aquel caso del león
y el grupo de caballeros a la corte se volvió.
Mío Cid por sus yernos pregunta y no los halló,
aunque los está llamando no responde ni una voz.
Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color
tanta broma y tanta risa nunca en la corte se vio,
tuvo que imponer silencio Mío Cid Campeador.
Avergonzados estaban los infantes de Carrión,
gran pesadumbre tenían de aquello que les pasó.
128. La paliza LA AFRENTA DE CORPES
En el robledal de Corpes entraron los de Carrión,
las ramas tocan las nubes, muy altos los montes son
y muchas bestias feroces rondaban alrededor.
Con una fuente se encuentran y un pradillo de verdor.
Mandaron plantar las tiendas los infantes de Carrión
y esa noche en aquel sitio todo el mundo descansó.
Con sus mujeres en brazos señas les dieron de amor.
¡Pero qué mal se lo cumplen en cuanto que sale el sol!
Sigan todos adelante, que luego irán ellos dos:
esto es lo que mandaron los infantes de Carrión.
No se quede nadie atrás, sea mujer o varón,
menos las esposas de ellos, doña Elvira y doña Sol,
porque quieren solazarse con ellas a su sabor.
Quédanse solos los cuatro, todo el mundo se marchó.
Tanta maldad meditaron los infantes de Carrión.
"Escuchadnos bien, esposas, doña Elvira y doña Sol:
vais a ser escarnecidas en estos montes las dos.
Luego con estas noticias irán al Campeador
y quedaremos vengados por aquello del león."
Allí los mantos y pieles les quitaron a las dos,
sólo camisa y brial sobre el cuerpo les quedó.
Espuelas llevan calzadas los traidores de Carrión,
cogen en las manos cinchas que fuertes y duras son.
y en juicio o en corte han de pediros la razón."
Las damas mucho rogaron, mas de nada les sirvió;
empezaron a azotarlas los infantes de Carrión,
con las cinchas corredizas les pegan sin compasión,
hiérenlas con las espuelas donde sientan mas dolor,
y les rasgan las camisas y las carnes a las dos,
sobre las telas de seda limpia la sangre asomó.
Las hijas del Cid lo sienten en lo hondo del corazón.
¡Oh, qué ventura tan grande si quisiera el Creador
que asomase por allí Mío Cid Campeador!
Desfallecidas se quedan, tan fuertes los golpes son,
los briales y camisas mucha sangre los cubrió.
Bien se hartaron de pegar los infantes de Carrión,
esforzándose por ver quién les pegaba mejor.
Ya no podían hablar doña Elvira y doña Sol.
GONZALO DE BERCEO
El clérigo y la flor
101 Leemos de un clérigo que estaba enloquecido,
En los vicios seglares
fieramente embebido;
Pero aunque estaba loco,
tenía un buen sentido
Amaba a la Gloriosa
de corazón cumplido.
102Como quiera que estaba el hombre acostumbrado
en saludar a ella
era bien acordado;
no iría a la iglesia
ni a ningún mandado,
si su nombre antes
no fuese aclamado.
103 Decir no lo sabría
sobre cual ocasión
que bien no lo sabemos
si lo buscó o no,
los enemigos dieron
asalto a este varón,
llegaron a matarlo:
¡Deme Dios el perdón!
Los hombres de la villa
y los sus compañeros
Tal como aconteciera
como no eran certeros,
Muy fuera de la villa
entre grandes riberos,
allá lo soterraron,
non entre los dezmeros.
Le pesó a la Gloriosa
todo este enterramiento,
que yaciese su siervo
fuera de su convento;
apareciose a un clérigo
de buen entendimiento,
y le dijo que hiciera
un buen enterramiento.
El dicho de la dueña
fue luego recordado,
abrieron el sepulcro
aprisa y en privado;
y vieron un Milagro
que no habían esperado,
el uno ni el otro,
fue luego bien notado.
. Le salía por la boca
una fermosa flor
de muy gran fermosura,
de muy fresca color;
llenó toda la plaza
de sabrosa olor,
que no tenía del cuerpo
ni un poquito de hedor.
. Vieron que viniera
que otro no podría
trasladaron el cuerpo,
detrás de la iglesia
esto por la Gloriosa,
hacer tamaña cosa;
cantando «Specïosa»,
en tumba más preciosa.
A Todo hombre del mundo
hará gran cortesía
A quien hiciera servicio
a la Virgen María;
Mientras que fuere vivo
verá plazentería,
y salvará su alma
cuando le llegue el día.
ARCIPRESTE DE HITA. LIBRO DEL BUEN AMOR
La serrana violadora
Pasando yo una mañana
el puerto de Malangosto
asaltóme una serrana
tan pronto asomé mi rostro.
“Desgraciado, ¿dónde andas? 5
¿Qué buscas o qué demandas
por aqueste puerto angosto?”
Contesté yo a sus preguntas:
“Me voy para Sotos Albos”
Dijo: “¡El pecado barruntas 10
con esos aires tan bravos!
Por aquesta encrucijada
que yo tengo bien guardada,
no pasan los hombres salvos.”
Plantóseme en el sendero
la sarnosa, ruin y fea, dijo:
“¡Por mi fe, escudero!
aquí me estaré yo queda;
hasta que algo me prometas,
por mucho que tú arremetas, 20
no pasarás la vereda.”
Díjele: “¡Por Dios, vaquera,
no me estorbes la jornada!
deja libre la carrera;
para ti no traje nada.” 25
Me repuso: “Entonces torna,
por Somosierra trastorna,
que aquí no tendrás posada.”
Y la Chata endiablada,
¡que San Julián la confunda! 30
arrojóme la cayada
y, volteando su honda,
dijo afinando el pedrero:
“¡Por el Padre verdadero,
tú me pagas hoy la ronda!” 35
Nieve había, granizaba,
hablóme la Chata luego
y hablando me amenazaba:
“¡Paga o ya verás el juego!
”Dije yo: “¡Por Dios, hermosa, 40
deciros quiero una cosa,
pero sea junto al fuego!”
“Yo te llevaré a mi casa
y te mostraré el camino,
encenderé fuego y brasa 45
y te daré pan y vino.
Pero ¡a fe!, promete algo
y te tendré por hidalgo.
¡Buena mañana te vino!”
Me hizo entrar mucha aína 50
en su venta, con enhoto;
y me dio hoguera de encina,
mucho conejo de Soto,
buenas perdices asadas,
hogazas mal amasadas 55
y buena carne de choto.
De vino bueno un cuartero,
manteca de vacas, mucha,
mucho queso de ahumadero,
leche, natas y una trucha;
después me dijo: “¡Hadeduro!,
comamos de este pan duro,
luego haremos una lucha.”
Cuando el tiempo fue pasando,
fuime desentumeciendo;
como me iba calentando
así me iba sonriendo.
Observóme la pastora;
dijo: “Compañero, ahora
creo que voy entendiendo”.
La vaqueriza, traviesa,
dijo: “Luchemos un rato,
levántate ya, de priesa;
quítate de encima el hato”.
Por la muñeca me priso,
tuve que hacer cuanto quiso,
¡creo que me fue barato!
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