Barro en las Manos del Alfarero
Pastor Henry González
Iglesia Casa de Oración y Adoración
5 de octubre, 2011
Jeremías 18:1-6
Parábola del alfarero
1 Dios me dijo:
2 «Jeremías, ve al taller del alfarero. Allí voy a darte un
mensaje».
3 Yo fui y me encontré al alfarero haciendo en el torno vasijas
de barro.
4 Cada vez que una vasija se le dañaba, volvía a hacer otra,
hasta que la nueva vasija quedaba como él quería.
5 Allí Dios me dio este mensaje
6 para los israelitas:
«Ustedes están en mis manos. Yo puedo hacer con ustedes lo
mismo que este alfarero hace con el barro.
Los hombres pasan por un proceso…
• Académicos para convertirse en profesionales.
Después de hacer una carrera se especializan en
postgrados y maestrías, y doctorados, a fin de
complementar sus conocimientos y poder servir
mejor en su área.
• De igual manera. Para ser un hombre de Dios hay
que pasar por el proceso de Dios.
• Repita conmigo:
“YO SOY EL BARRO Y DIOS ES EL ALFARERO”.
Durante el desarrollo de esta
enseñanza, les voy abarcar tres áreas
• Relacionadas con el proceso por el que
pasa un hombre para convertirse en
hombre de Dios.
1. La Toma de Decisiones
Muchas veces tenemos buenas ideas, pero
no son las ideas de Dios, por ende no
debemos tomar decisiones
fundamentadas en la perfecta voluntad de
Dios.
Proverbios 3:5-6
5 Confía de todo corazón en el Señor y
no en tu propia inteligencia.
6 Ten presente al Señor en todo lo que
hagas, y él te llevará por el camino
recto.
• El consejo es confiar o fiarse del Señor y no
en nuestra inteligencia, ideas, capacidad o
habilidades.
2. Dejar que Dios Escoja por
/ con Nosotros
• En la trayectoria de la vida cristiana
encontramos cristianos cansados, agobiados,
fatigados y rendidos. Todo esto ha pasado por
no esperar paciente en Dios y dejar que el
decida o escoja lo mejor para nosotros
Salmo 37: 23
El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone
en el camino que a él le agrada;
Dejar que Dios escoja por o
con nosotros es la mejor decisión
• pues El sabe más que nosotros lo que nos
conviene Señor, yo sé que el hombre no es
dueño de su vida, que no tiene dominio sobre
su destino, estas las palabras de Jeremías.
Aunque el también lo expresa así...
Jeremías 10: 23
¡Conozco, Jehová, que el hombre no es señor de su
camino, ni del hombre que camina es el ordenar
sus pasos!
3. El proceso del Trabajo del Alfarero
• Nuestras vidas contienen un tesoro, pero
necesitamos dejar que Dios moldee el
barro, le de forma y use el tesoro para su
gloria.
• Al observar la escritura introductoria nos
damos cuenta de cinco cosas básicas que
tiene que hacer para poder terminar una
vasija. El Alfarero realiza su obra de arte
mediante el siguiente proceso:
Toma la Tierra:
• Muchas veces nos sentimos fracasados,
derrotados y llega la frustración a nosotros.
Pensamos casi siempre que no nos dan
la oportunidad, pero el problema somos nosotros
mismo (Tu y Yo), pues somos barro y no les damos
la oportunidad al alfarero de que nos formes, en
cambio somos: Impetuosos, altivos, arrogantes,
irrespetuosos, y desobedientes. No podremos ser
usados por Dios en esta condición. Muchas veces
culpamos a otros de lo que esta pasando, pero es
que Dios – el alfarero esta trabajando en el barro –
nuestro carácter- para darle forma.
Mezcla el Barro con el Agua:
• Nosotros somos el barro el Espíritu
Santo es el agua. Como barro al fin
necesitamos dejar que el alfarero
nos mezcle con el agua y nos
ablande y de forma. Esto es parte
del proceso de Dios.
Siendo Formados
Lleva el barro a la Rueda:
• Este es el instrumento que usa el alfarero para
darle forma a la vasija, ella gira pero el esta ahí.
Aunque todo este dando vuelta a tu rededor, no
te preocupes el alfarero – Dios – esta ahí. Esta
trabajando en el barro - en tu carácter- para
darle forma, embellecerlo, hacerlo una vasija útil
que el pueda manejar... si quieres ser útil en la
obra de Dios tienes que pasar por el proceso de
Dios.
Lleva el Barro a la Rueda
Muchas veces pasamos por
fuerte dolor y amargura
• para resolver algún problema, cuando Dios pudo
resolverlo en menos tiempo y con menos dolor –
más rápido. Las circunstancias adversas son parte
del proceso por el que nos Dios en la rueda.
• Lleva la Vasija al Horno: Esta parte es símbolo de
muchas pruebas, dificultades, problemas de toda
índole. Es un tiempo de fuego vivo. Pero para poder
terminar la vasija, el alfarero la tiene que llevar al
horno, es allí donde se perfecciona, y adquiere la
capacidad de no romperse.
La Usa o la Pone en el Exhibidor:
• Siendo que el alfarero es el creador, formador y
dueño de la vasija, tiene la opción de usarla o
dejarla por un tiempo en el estante, hasta que el
crea prudente darle uso. Puede ser que esa
vasija permanezca por largo tiempo en el
estante, pero será usada cuando llegue el
tiempo de Dios – el alfarero. En Dios todo se
hace acorde con el cumplimiento de los tiempos,
su tiempo.
Exhibiéndolo
Conclusión
• Jeremías visita la casa del alfarero a petición de Dios. Allí
aprende que el alfarero rechaza de vez en cuando alguna vasija
debido a su pobre calidad. Así actúa también Dios como
soberano sobre el pueblo de Judá. Lo que el alfarero hace,
depende de la calidad del barro; lo que hace Dios con su
pueblo, depende de la forma como éste responde al llamado
divino. El barro puede frustrar las intenciones del alfarero y
obligarlo a rehacer la vasija.
• Lo mismo que la calidad del barro limita lo que el alfarero
puede crear, de la calidad de la gente depende lo que Dios
puede hacer con ella. Se echó a perder: Equivale a la misma
palabra hebrea usada en el caso del cinto de lino en 13.7,
donde se traduce como «podrido». El barro no satisfacía las
intenciones del alfarero. Según le pareció mejor: Podía hacer
algo distinto con el barro.
Conforme el alfarero moldeaba o daba
forma a la vasija de barro en su rueda,
• a menudo iban apareciendo los defectos. El alfarero
tenía poder sobre el barro, para dejar los defectos o
para volver a moldear la vasija. Asimismo, Dios
tenía poder para volver a dar forma a la nación y
conformarla según sus propósitos.
• Nuestra estrategia no debería ser volvernos
inconscientes ni pasivos (un aspecto del barro), sino
con voluntad y receptivos al impacto de Dios en
nosotros. En la medida que se lo permitimos, Dios
vuelve a darnos forma para que seamos vasijas
valiosas.
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