PERSONAS POR NACER
Las personas físicas dividen su existencia en dos períodos bien definidos:
la persona por nacer y la persona física ya nacida viva. Las primeras son las
que, no habiendo nacido, se hallan concebidas; y las segundas son aquellas
que han nacido con vida.
La persona por nacer puede ser incluida dentro de una categoría especial,
ya que obviamente su personalidad no se halla completa. No puede
desarrollar una vida jurídica normal, ni siquiera por medio de representantes,
pues se halla sometida a la condición de que nazca con vida. Sólo en ese
momento se completa su ciclo, y adquiere personalidad en toda su
dimensión, aunque siempre con las limitaciones previstas en la ley.
Aunque las personas por nacer son sujetos de derechos a partir de la concepción, sin
embargo, su personalidad será diferente, excepcional, condicional y limitada.
1º) Es diferente y excepcional, porque no puede asimilársele a una persona que ya haya
nacido, por razones obvias.
2º) Es condicional, porque los derechos que han de corresponderle están sujetos a la
condición de que nazca con vida; si nace muerta, se considera como si nunca hubiera
existido.
3º) Por último, la capacidad de derecho es limitada, porque la persona por nacer
solamente puede adquirir un número limitado de derechos.
•Capacidad de hecho y de derecho. Teorías Nuestro Código dispone en su art.37 que
las personas por nacer se hallan afectadas de incapacidad absoluta de hecho.
No ocurre lo mismo con la capacidad de derecho, la que - según el art. 28 - tiene desde
su concepción, a condición de que nazca con vida.
En esto nuestro Código, siguiendo al argentino, se halla apartado de aquellos países que
siguen la tradición romana en la que se reconocía al hombre la personalidad solamente
desde su nacimiento, por lo que al tratar el tema de esas legislaciones no se habla de
capacidad, ya que esta no puede existir si no existe la personalidad. Pero como no
puede desconocerse se recurre la ficción de concederles la facultad de que puedan
hacerlo por vía de una donación o herencia.
Por lo demás, en la práctica no existe diferencias entre una y otra teoría, puesto que lo
que de alguna forma ellas buscan el concebido pueda llegar a tener ciertos derechos,
aunque ellos sean en número limitado. Es pues una mera discusión teórica.
•Obligaciones: la mayoría de los autores que se han ocupado del tema se inclinan por
la tesis que solamente cuando los derechos adquiridos, como en el caso de la herencia,
vinieran gravados con alguna obligación, ella debe ser asumida por la persona por
nacer, claro está siempre bajo las condiciones generales puntuadas, es decir, sujeto a la
condición del nacimiento con vida.
•Derechos a ser adquiridos: El art 28 establece que las personas por nacer puede
adquirir bienes solamente por donación, herencia o legado ¿Es limitativa esta
enunciación o podrá ser extendida a todos los demás derechos que le ser favorables,
como establecían el derecho romano y las partidas?
Parecería ser que, en cuanto la adquisición de derechos, ella no es limitativa. Así nos
encontramos con que podríamos reclamar alimentos- art 97y 185- , tienen derecho a
ser reconocidos como hijos matrimoniales etc.
Incluso algunos autores van más lejos aun, al decir que están facultados también de
recibir seguros, pueden tener derecho a una indemnización, siempre dentro del
principio enunciado de favorecer al máximo a la persona por nacer. A nuestro
criterio, estos derechos forman parte de nuestro acervo hereditario de la persona por
nacer, por lo que no cabria en estos casos hacer distinción alguna.
•Mellizos ORGAZ hace una interesante mención para el caso de
que nazcan mellizos. En este supuesto no existen criterios
dispares en cuanto a la herencia, puesto que ella tendrá que
dividirse entre ambos, pero si podrá darse el caso de una
donación post mortem o de un legado, en cuyo caso debe tenerse
en cuenta la voluntad del constituyente, que podrá ser por
ejemplo, la de favorecer al varón o la mujer. Si no hubiera una
cláusula en este sentido según este autor, la división será por
partes iguales.
Menores son consideradas las personas físicas desde su nacimiento hasta la mayoría
de edad, establecida en nuestro Código en dieciocho años cumplidos durante este
tiempo la incapacidad es la regla y la capacidad la excepción, ya que los menores
no tienen la administración de su persona y sus bienes.
Se verá, sin embargo, como la esfera de acción del menor se va ampliando
paulatinamente a medida que este va creciendo en edad, como una forma de
prepararlo para el ejercicio pleno de sus derechos cuando alcance la mayoría de
edad.
No debe pensarse necesariamente que toda persona que cumpla los veinte años
se halla ya lo suficientemente madura como para gobernarse a sí misma.
Tampoco debe entenderse que algunos menores que no hayan alcanzado esa
edad no puedan adecuadamente manejarse por sí solos. No obstante, es
conveniente que la ley fije una edad límite.
Ahora bien, para los casos extremos, la ley prevé otros resortes. Si la persona,
aun llegada la mayoría de edad, no tuviera suficiente madurez, están la
interdicción y la inhabilitación, y si, por el contrario, los menores, aun antes de
llegar a la edad límite, se encuentran ya aptos para desarrollar su vida jurídica,
puede recurrirse a la habilitación de edad.
Los romanos llegaron a clasificar a los menores de la siguiente manera:
a) Los impúberes, entre los que se distinguían:
*Los menores infantes, categoría que comprendía a las personas desde su
nacimiento hasta los 7 años de edad. Se las consideraba como si careciesen
de voluntad, siendo por tanto totalmente incapaces.
*Los infantía majores o puberti, categoría que incluía a las personas desde
los siete hasta los catorce años el hombre y doce actos de disposición. Al
final de esta etapa ya eran imputables penalmente.
b) Los púberes: Esta categoría abarcaba a los que ya habían cumplido los
doce o catorce años, según el sexo, hasta los veinticinco años fijados por la
Ley Pletoria. En esta etapa podían realizar algunos actos, pero la mayoría
necesitaba de la asistencia de alguna persona capaz. A partir de los
veinticinco años, ya podían administrar con plena capacidad de sus propios
bienes.
.
Para la determinación de la pubertad, hubo dos corrientes de opinión entre los
romanos:
*los sabinianos que se mantenían firmes en que para ello era necesario un examen
físico.
*Los proculeyanos, por su parte y con criterio más práctico, establecieron que sería más
prudente establecer una edad fija y que ella sería la de catorce años
En la actualidad una fuerte corriente legislativa, apoyada por una abundante
doctrina, no establece categorías rígidas, dividiendo a los menores en grupos. Al
contrario, es partidaria de ir acordándole al menor, a medida de su edad, la
posibilidad de ir realizando cada vez mayor cantidad de actos, para que vaya
adquiriendo así paulatinamente una mayor responsabilidad y preparación a fin de
que, una vez llegado a la mayoría de edad, este apto para ejercer debidamente la
plena capacidad que esta confiere, ya con algún acopio de experiencia.
El código civil, siguiendo al argentino, que a su vez se inspiró en Freitas,
mantiene la tradicional división de origen romano, dividiendo a los menores en dos
categorías: Menores de 14 años y Menores de 14 a 18 años. A pesar de que aquello no
trae inconvenientes prácticos, hubiera sido mejor en esta materia, como lo ha hecho en
otras, nuestro código siguiera las modernas tendencias acorde con las exigencias de
nuestros tiempos.
Hay que destacar que la única diferencia importante existente entre una y otra
categoría es que los actos realizados por el menor de 14 años son nulos (art. 357, Inc.
a), en tanto que lo realizado por los menores de 14 a 18 años son anulables (art. 358,
Inc. b) lo cual no es completamente exacto como severa. Inclusive sería erróneo
afirmar que los menores de 14 años son incapaces absoluto de hechos, pues como
podrá verse a continuación, ellos pueden celebrar ciertos actos que son perfectamente
válidos, como aquellos denominados pequeños contratos (comprar la entrada de un
cinematógrafo, golosinas, revistas, boletos de transporte público, etc.) que son
considerados aisladamente tiene poca importancia, pero tomados en conjunto revisten
fundamental trascendencia en la vida cotidiana.
*Menores de 14 años:
De conformidad con las disposiciones
*Menores de 14 a 18 años:
Dentro de la división anotada, el
pertinentes del código que se refieren a la código establece que los menores que
capacidad, los menores que no hayan hayan cumplido los 14 años de edad,
cumplido los 14 años de edad padecen de tienen incapacidad relativa de hechos. En
incapacidad absoluta de hechos, de modo consecuencia, sus actos son solamente
que no pueden, utilizando la terminología anulables, es decir, válidos hasta tanto se
legal, ejercer “por sí mismo o por sí solo”, demande
su
nulidad.
Pueden
ser
cualquier acto de la vida civil. Los menores confirmados y su nulidad no pueden ser
de 14 años no son absolutamente incapaces decretadas de oficio por el juez (Artículo
de hechos.
358 y concordante con el código civil).
La incapacidad de hecho de los menores de edad termina de dos formas:
•Mayoría de edad: La incapacidad de hecho de los menores cesa con la mayoría de edad.
Se accede a esta a los dieciocho años. La forma de establecer la edad tiene relación con el
modo de contar los plazos en derecho. Es obviamente un plazo civil, y debe por
consiguiente, ser continuo y completo.
El art.129 del Código de Vélez tiene una disposición expresa que modifica el modo de
contar los plazos en esa materia previendo que el día que se cumpla la mayoría de edad a la
cero hora, ya sea capaz, sin necesidad de que se cumpla el plazo completo, es decir de
esperar hasta las 12 horas de la noche de ese día.
Si bien nuestro código nada dice al respecto, pensamos que el mismo principio debe
aplicarse, por la forma como esta redactado el articulo 36.en caso contrario diría desde el
día siguiente o a partir del día en que cumplió la mayoría de edad. Además, al respecto, la
costumbre hace que así sea
•La emancipación: La incapacidad de los menores también puede culminar con la
emancipación, como se vera seguidamente como las distintas formas de emanciparse:
emancipación por habilitación de edad voluntaria o dativa, la emancipación legal o tacita y
la emancipación comercial.
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