Bloque II – JUZGAR - Charla Teórica
El propósito es responder al culminar el bloque:
¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
Testimonial: experiencia de que la eucaristía es algo bueno y por qué
 Cuestionario:
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¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
¿Por qué es importante ir a misa?
¿Porque la eucaristía es algo bueno?
¿Si la eucaristía es buena, porque me la pierdo? ¿Será que estoy buscando llenar mi vacío espiritual
en otro lado?
¿Me siento responsable en darle a mi fe los mismos cuidados que a un hijo, una mascota o una
planta? ¿la alimento? ¿la cuido?
En el momento en el que se bendice el pan y el vino ¿cómo me siento?, ¿que pienso?
Cuando el sacerdote dice “Cordero de Dios…” ¿Qué pienso?, ¿Qué siento?
¿Es para mí la eucaristía, un acto de costumbre, rutina cristiana o un encuentro de entrega y
comunicación sublime con JESUCRISTO, muerto y resucitado?
Grupos de Trabajo
 Plenaria (exposiciones breves)
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¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
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Hace años el papa Pío XII comentaba: “Debe ser el domingo el día para
descansar en Dios, para adorar, suplicar, dar gracias, invocar del Señor el
perdón de las culpas cometidas en la semana pasada, y pedirle gracias de
luz y de fuerza espiritual para los días de la semana que comienza” (Pío
XII, Discurso, 13-III-1943).

Y Juan Pablo II escribe: “La Misa festiva es la base de todo, y debo
pediros que no la omitáis, que seáis asiduos a ella, que, cada domingo y
cada fiesta, os sintáis invitados por el Señor para encontrarlo juntos, en
torno a la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo de Cristo” (Homilía, 10III-1985).
¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
Al asistir a la Misa cumplimos el precepto natural (que tiene todo hombre
cristiano) de dar culto a Dios. Para un cristiano, este precepto natural está
explícitamente señalado por Dios en el tercer mandamiento del Decálogo:
"Santificarás las fiestas" (Cfr. Deuteronomio V, 12). Además tiene su
origen en el mismo Dios que, cuando creó el mundo en seis días, descansó el
séptimo día y lo santificó
 La Santa Misa es la renovación (sin derramamiento de sangre) del Sacrificio de
Jesucristo en el Calvario, cuando Jesucristo instituyó la Eucaristía en la
Ultima Cena con sus apóstoles, les dice, mandándoles: "Haced esto en
memoria mía" (Lucas XXII, 19). Estar presente en ese momento es una
manifestación de agradecimiento a Dios.
 ¨ Cuando asisto a la Misa -y procuro participar en ella- no he de olvidar lo
que gano –o lo que me pierdo cuando falto-, entre otras cosas: la gracia (la
fuerza espiritual) que Dios me concede; la oportunidad de recibir el Cuerpo
de Cristo (siempre y cuando no esté en pecado mortal); la formación que
recibo, al oír la Palabra de Dios y su explicación en la homilía.
 “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Tengo muchas formas de
demostrarlo, una de ellas es asintiendo a la misa, recordando lo que Él como
Padre me pidió guardar el domingo para alimentarme de sus palabras
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¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
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“Cada vez que participamos en la Eucaristía, fuente y escuela del amor, nos
hacemos capaces de vivir este amor, de anunciarlo y testimoniarlo con
nuestra vida. Pero es necesario que decidamos ir a Jesús, como hizo el hijo
pródigo, volviendo interior y exteriormente al padre. Al mismo tiempo,
debemos abandonar la actitud egoísta del hijo mayor, seguro de sí, que
condena fácilmente a los demás, cierra el corazón a la comprensión, a la
acogida y al perdón de los hermanos, y olvida que también él necesita el
perdón." (Benedicto XVI)
La Eucaristía es prenda de la futura gloria. ""¡Oh sagrado banquete, en el
que se recibe al mismo Cristo, se renueva la memoria de su pasión, el alma
se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura"!, escribía y
exclamaba Santo Tomás de Aquino.
La Eucaristía, para San Ignacio de Antioquía, es partir un mismo pan, es
"remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en
Jesucristo para siempre".
¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
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La Eucaristía acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en
la comunión da como fruto la unión íntima con El: "Quien come mi carne
y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él".
La Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la vida de la gracia dada en el
Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por
la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación.
La Eucaristía nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en
la comunión es "entregado por nosotros" y la Sangre que bebemos es
"derramada por muchos para el perdón de los pecados".
La Eucaristía nos une a Cristo y, al mismo tiempo, nos purifica de los
pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados. Borra los pecados
veniales y por la misma caridad que enciende en nosotros, nos preserva
de futuros pecados mortales.
La Eucaristía fortalece la caridad, reaviva nuestro amor y nos hace capaces
de romper los lazos desordenados. Nos llena de vitalidad y de energía
espiritual, al igual que el alimento sirve para restaurar la pérdida de
fuerzas.
¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
La Eucaristía entraña un compromiso especial e insoslayable en favor de los
pobres. Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados
por nosotros debemos reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos.
El pan eucarístico es partido, repartido y compartido. Eucaristía es caridad. El
lavatorio de los pies fue el gesto que precedió en la última cena a la institución
de la Eucaristía, rubricados ambos por el mandamiento nuevo del amor
fraterno.
 La Eucaristía es comunión, es reconciliación. Es el pan formado por distintos
granos, unidos íntimamente entre sí. El sacramento de la reconciliación es
siempre el mejor camino para acceder al sacramento de la Eucaristía. El
perdón, la reconciliación, la fraternidad, la paz son premisas, frutos y prendas
de la Eucaristía.
 Si la Eucaristía es memorial de la Pascua del Señor, es también anticipación de
la gloria celestial. De la gran esperanza de los cielos nuevos y de la tierra
nueva, no tenemos prenda más segura, signo más manifiesto que la Eucaristía.
 “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29), nos dice
que Él es el perfecto y último sacrificio por el pecado de los hombres, que los
profetas del A.T. ya habían anunciado.
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¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
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Celebrar el domingo nos llena de alegría y permite que encontremos la
paz y el amor de Jesús, para poder darlos a los demás. En la misa
encuentro fuerza espiritual, el alimento de la palabra y la Eucaristía que es
memorial de la Pascua del Señor y es también anticipación de la gloria
celestial . El descanso dominical es no sólo reponer fuerzas sino
principalmente esta dedicación a dar culto a Dios, y poder gozar de la
vida en familia, y así el domingo cristiano es un auténtico "hacer fiesta", un
día de Dios dado al hombre para su pleno crecimiento humano y
espiritual. Un descanso alegre y solidario, pues debe ofrecer también a
los fieles la ocasión de dedicarse a las actividades de misericordia, de
caridad y de apostolado; ha de reconocer cada uno que no se puede ser
feliz "solo", y por tanto buscar a las personas que necesitan su solidaridad.
Cultivar amistades, visitar enfermos y otras formas de caridad (recuerda
visitar a un pariente que necesita nuestra ayuda, o conversar con un amigo,
o hablar -el padre o la madre- a solas con un hijo que necesita una
conversación, o la tertulia familiar, con buen humor...).
Cuestionario
1.
2.
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4.
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8.
¿Cómo me ayuda la misa y la eucaristía en mi vida?
¿Por qué es importante ir a misa?
¿Porque la eucaristía es algo bueno?
¿Si la eucaristía es buena, porque me la pierdo? ¿Será que estoy
buscando llenar mi vacío espiritual en otro lado?
¿Me siento responsable en darle a mi fe los mismos cuidados que a un
hijo, una mascota o una planta? ¿la alimento? ¿la cuido?
En el momento en el que se bendice el pan y el vino ¿cómo me
siento?, ¿que pienso?
Cuando el sacerdote dice “Cordero de Dios…” ¿Qué pienso?, ¿Qué
siento?
¿Es para mí la eucaristía, un acto de costumbre, rutina cristiana o un
encuentro de entrega y comunicación sublime con JESUCRISTO,
muerto y resucitado?
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