SUSTO - espanto
Enfermedad originada por una fuerte y repentina impresión derivada del encuentro con
animales peligrosos, objetos inanimados y entidades sobrenaturales, así como por sufrir
una caída en la tierra o en el agua; y, en general, producto de cualquier episodio
traumático que amenace la integridad física y/o emocional del individuo.
Resulta habitual que los desajustes orgánicos y anímicos que acompañan a este mal sean
muy drásticos; en la mayoría de los casos, el enfermo sufre la pérdida del alma, o bien
queda debilitado y puede padecer otros procesos.
Su alta peligrosidad hace necesaria una pronta y efectiva atención, la cual se basa en
diversos procedimientos terapéuticos, en los que se contemplan limpias, sahumadas,
baños, masajes y complicadas ceremonias, además de la administración de preparados
herbolarios por vía oral e, inclusive, por vía rectal.
En México se le llama en forma genérica susto o espanto, pero, de acuerdo con la causa
inmediata que lo provocó, se habla de :
 espanto de chaneque,
 espanto de agua,
 espanto de sueño, etc.
Existe una serie muy amplia de acontecimientos que pueden provocar su aparición; la mayoría
de ellos son comunes a todas las regiones, otros guardan particularidades propias de
determinadas zonas. Se han identificado, de manera general, ocho agentes causales:
a) Encuentros súbitos con animales, fantasmas, difuntos, duendes, chaneques, naguales,
borrachos, personas armadas, soldados y, en general, con cualesquiera seres
sobrenaturales —animales o humanos— que generen una fuerte impresión en el individuo.
Similares agentes son reportados por los nahuas de Guerrero y Morelos, mixtecos
oaxaqueños, y por zoques, tzeltales y tzotziles de Chiapas, así como en los Tuxtlas,
Veracruz, y entre la población negra de Cuajinicuilapa (Cuijla), Guerrero, en donde se cree
que al morir un individuo poseedor de "sombra pesada", tiene la capacidad de regresar a
este mundo en forma de fantasma y asustar a los vivos.
B) Sufrir golpes o accidentes, caídas en la tierra o en el agua, o estar en peligro de ahogarse
en el mar o en un río. Lo anterior también es mencionado por los grupos arriba
señalados, además de los totonacos veracruzanos y mazatecos oaxaqueños .
C) Transitar por sitios "peligrosos", como cementerios, ríos y lugares altos. Los zoques
piensan que el espíritu dueño de una colina o montaña puede apoderarse del alma de
los caminantes que sufren una caída en sus declives, o de aquellos que deambulan en
las cercanías de un risco, brecha o caverna.
D) El contenido de ciertos sueños. En los Tuxtlas, algunos informantes aseguran que soñar
en forma continua con un difunto, provoca que la persona se espante; mientras que los
zoques piensan que las pesadillas se originan cuando el alma o kojama, durante sus
viajes nocturnos, se topa con una "visión maligna" o es atacada por otras kojamas más
poderosas, circunstancia que derivará seguramente en un susto .
E) Violar cualquier norma o ser sorprendido al hacerlo. Al respecto, los nahuas de la sierra
Norte de Puebla se abstienen de observar un mal comportamiento con la naturaleza,
pues de lo contrario los dueños de la tierra o del agua podrían manifestarse en contra del
transgresor Entre los zoques resultan afectados los envidiosos, presuntuosos, rateros y
asesinos. Para los huaves de Oaxaca, el mal ataca a los sorprendidos en una relación
sexual ilícita.
F) Presenciar una muerte violenta, un accidente o una riña.
G) Ser amenazado de muerte, o sufrir maltratos o vejaciones.
H) Extraviarse en el campo, en el monte o en la ciudad.
A este conjunto de causas pueden añadirse otras reportadas esporádicamente, como la
muina, los "corajes", la envidia, la vergüenza y los aires; estos últimos cobran cierta
importancia entre los nahuas de Huitziltepec, Guerrero.
Los zapotecos oaxaqueños de Ixtepeji, piensan que el susto puede desencadenar dos
situaciones:
 la víctima pierde su espíritu —como ya se anotó—,
 o bien su cuerpo queda debilitado y susceptible de enfermarse frente a los ataques de un
mal aire.
Algunos informantes nahuas de Santiago Yancuictlalpan, Puebla, opinan que cuando el
suceso hostil es protagonizado por entidades sobrenaturales, el resultado es doblemente
negativo, debido a que el vacío que sufre el cuerpo por la pérdida de la esencia vital es
ocupado por la entrada de un aire patógeno o ehecat , razón por la cual el afectado deberá
someterse a una doble curación.
De acuerdo con el agente causal, se establece la gravedad que puede alcanzar la dolencia.
La pérdida de la entidad anímica es el factor determinante de los sustos calificados como :
 "fuertes",
 "graves" o "retenidos", que pueden conducir a la muerte
 y que se distinguen de los "naturales" o "leves".
• Zolla et al. hacen una clasificación detallada de los mismos:
 Sustos clasificados en función de la gravedad del padecimiento:
-- Sustos naturales (leves).
-- Sustos fuertes (retenidos).
 Sustos clasificados en función de la naturaleza del agente:
-- Fenómenos naturales (trueno, rayo, relámpago, fuego).
-- Animales (víboras, culebras, toros, perros).
-- Personales (a raíz de la violencia y la envidia o mediante la brujería).
-- Preternaturales (duendes, naguales, sombras de muerto, difuntos).
-- Sociales (violación de una norma).
-- Otros (camiones, automóviles).
Aunque se evidencian manifestaciones particulares de acuerdo con su causa y tipo, existe una
sintomatología común que puede aparecer inmediatamente después de sucedido el hecho
traumático o posteriormente, a lo largo de un período que puede dilatarse días, semanas o meses.
Los trastornos reportados con mayor frecuencia son: falta de apetito, debilidad, depresión, sueño
excesivo, palidez, apatía, sobresaltos durante el sueño, fiebre, adelgazamiento, insomnio, ataques de
ira, diarrea y vómito. En menor medida se mencionan otros síntomas como dolor de estómago y de
cabeza, tendencia a comer tierra, a permanecer en lugares oscuros, o bien en lugares donde lleguen
los rayos del sol; escalofríos, frío en las extremidades y sudoración excesiva, principalmente.
La contraposición en algunos de ellos se debe a las peculiaridades que presentan los diferentes tipos
del mal.
Entre los huaves, por ejemplo, el susto de serpiente se manifiesta con frío y escalofríos porque el
reptil arrastra al espíritu de la víctima a su cueva, donde no alumbra el Sol (espanto de culebra).
Por el contrario, cuando el accidente acontece en un lugar seco produce calenturas, a tono con el
ambiente físico en el que se verificó .
En estos casos, se puede observar la vinculación de la dualidad frío-calor con las manifestaciones del
susto, asociación claramente expresada en la descripción que los terapeutas zoques hacen de él.
Para ellos, el espanto puede ser
-- frío, mamgoy ,
-- o caliente, pikjoy ,
dependiendo de cuál haya sido el agente desencadenante. En el primer caso, el cuerpo se "hincha";
mientras que en el segundo, se "seca".
Si bien los procedimientos para determinar el susto son variados, entre ellos destacan la
pulsación, la interpretación de los sueños del paciente o del especialista que lo atiende, y
el interrogatorio a la víctima sobre sus actos y vivencias; también se recurre a la
adivinación o a la revelación mística.
En algunos lugares, el diagnóstico y su corroboración implican ejecutar uno de los
procedimientos arriba señalados; en otros se ponen en práctica dos o tres, con lo que el
método resulta más complejo.
Lo ideal es que la experiencia onírica le permita comprender la naturaleza de la dolencia,
clasificarla en la categoría pertinente y precisar su causalidad. Aun cuando no exista una
palmaria señal indicadora, o el sueño confirme el susto pero no permita conocer las
causas ni el lugar del suceso, no desaparecen los intentos de curación. De igual manera
se procede a la cura, con sus ritos y el suministro de fármacos de apoyo, pero aquélla
será considerada genérica y menos eficaz. Si el sueño no se produce, el curandero
reconoce que la solución del caso está fuera de sus posibilidades y manda al individuo a
otro especialista, que puede ser médico o nagual, dependiendo de que considere a la
enfermedad como "natural" o producto de un hechizo. No todos los especialistas del
lugar siguen el mismo procedimiento de análisis; existen variaciones, resultado del
contexto interétnico propio de los curanderos.
Ciertas prácticas son menos complejas, sobre todo cuando el susto es calificado como leve.
Por ejemplo, algunos curanderos huastecos "barren" al paciente con hojas de hik’elom
ts’ohool (Centrosema sagittatum) y en cada uno de los movimientos de esta operación
gritan el nombre del afectado para que su alma regrese. Después trituran las hojas en un
poco de agua; si se forma espuma, se comprueba la existencia del susto; en caso contrario,
se interpreta que el enfermo sufre otro mal .
Una vez establecido el diagnóstico con certeza es necesario iniciar el tratamiento lo antes
posible, ya que la consecuente pérdida del alma hace al mal altamente peligroso y puede
ocasionar la muerte.
De no obrar de inmediato, existe el riesgo de complicación con otros males, reconocidos
popularmente como bilis, diabetes, tisis, presión, hepatitis y úlceras. Entre las diferentes
clases de susto, destacan por su gravedad el espanto de agua, el espanto de chaneque y el
espanto de caída.
La terapéutica a utilizar es determinada por el tipo de susto y la zona cultural en donde éste
se manifiesta, aunque al igual que en otros aspectos de la enfermedad, existen ciertos
rasgos comunes. Se recomienda que la curación sea practicada por un especialista
tradicional, pues se cree que esta enfermedad escapa a la competencia del médico
académico
Un aspecto interesante de la terapia es el empleo de un enorme número de especies
vegetales.
En un análisis bibliográfico sobre el tema, Aguilar y Camacho encuentran reportadas ciento
veinticuatro plantas medicinales utilizadas en las diferentes regiones del país, principalmente
en forma externa, a manera de limpias, baños, masajes, sahumerios y rociados; en menor
medida, se usan en forma rectal u oral mediante infusiones, maceraciones o cocimientos.
Doce de estas ciento veinticuatro plantas están presentes de manera constante en la curación
del susto; además de las señaladas anteriormente, éstas son: el pericón (Tagetes lucida), la
ruda, el huele de noche (Cestrum nocturnum), el mirto (Salvia microphylla), el romero
(Rosmarinus officinalis), el pirul (Schinus molle), el saúco (Sambucus mexicana) y la albahaca
(Ocimum basilicum) .
Se les reconocen importantes efectos tónicos, desparasitantes, sedantes nerviosos,
antiespasmódicos, hipotensores, antitusígenos e hipoglucemiantes, lo cual ha servido de
apoyo a los estudios que intentan explicar esta enfermedad desde la perspectiva médica
científica.
• Testimonio de una curandera de la ciudad de México recogido por CamposNavarro:
La mayoría de la gente de la ciudad está asustada, ¿qué humor tienen?... Luego luego
agreden… insultan… sobajan y quieren ellos ser más… no saben ni qué hacer, no saben qué
tienen, no saben lo que quieren, sienten algo pero quieren desquitarse con la demás gente,
por eso matan, por eso los pleitos… la violencia… las agresiones con pistola… hasta con
piedras. Es el susto que tienen… y no lo saben. El ladrón también se espanta pero él tiene
que salir con más coraje a robar… porque tiene necesidades y el mismo susto le da valor,
arrebata, corre… del susto le salen fuerzas, le salen alas en los pies. Vean a los choferes
cómo están: paliduchos… porque tienen susto, porque se les atravesó la persona… iba a
chocar… peleó con éste, ya peleó con el otro. Nadie estamos preparados para recibir un
susto, es inesperado, si hasta los temblores nos espantaron… Todo el mundo se espantó:
niños, grandes, hasta perros; mucha gente murió de la impresión tan grande… de por sí la
gente anda espantada desde niño y ahora con estos terremotos, con esta hambruna… y esta
pobreza, y esta subida de precios… la gente se espanta… anda desesperada
López Austin menciona:
La salida del tonalli que ocasionaba la enfermedad y la muerte del hombre podía deberse a la
violencia física, como la de cortar los cabellos protectores de la mollera o a la súbita
impresión de miedo. La forma más común era el susto, lo que se ve reflejado en la definición
que da Molina de la palabra netonalcahualiztli: ’espanto del que se espanta de algo’.
Literalmente es abandono del tonalli .
espanto de chaneque
Tipo de susto atribuido a un encuentro casual con chaneques al transitar los lugares que éstos
habitan, o a un castigo por infringir las normas sociales o por falta de respeto a la naturaleza.
espanto de agua
Susto que se origina por caer en un cuerpo de agua (río, lago, pozo, etcétera) o sufrir un
accidente en sus proximidades, circunstancia que aprovechan los seres sobrenaturales que
habitan esos lugares para tomar cautiva y enfermar el alma del accidentado.
espanto de culebra
Susto originado por el encuentro repentino con una víbora.
Para los zoques de Tapalapa, Chiapas, la gravedad de la enfermedad está en función de la
cercanía del hallazgo, así como del tamaño, agresividad y peligrosidad del animal
espanto de sueño
Susto originado por los accidentes que sufre el alma durante su rutinario vagar en las horas de
sueño.
Esta enfermedad tiene su fundamento en la creencia de que el alma , espíritu o sombra
abandona el cuerpo durante el suenho, y regresa cuando el individuo despierta. Sin embargo,
en su vagabundeo onírico es susceptible de ser atacada y capturada por otras entidades
anímicas más poderosas o seres sobrenaturales; o bien, no logra reintegrarse al cuerpo a
causa de un despertar repentino.
ALMA
Sinónimo(s): aliento, ánima, espíritu, espíritu chico, espíritu grande, sombra. Principio vital
etéreo inherente al ser humano.
En el discurso médico popular, el alma se encuentra en estrecha relación con la salud y la
enfermedad, pues un gran número de padecimientos se explican a partir de los daños sufridos
por tal esencia.
A juicio de los terapeutas populares, alma y cuerpo no constituyen dos categorías opuestas;
más bien forman un continuo. El funcionamiento del organismo depende de la entidad
anímica; no obstante, la ligazón no es inmutable, pues el soplo inmaterial logra desprenderse
del cuerpo con frecuencia, sobre todo durante el suenho.
Asimismo, la separación es posible durante el acto sexual y al experimentar ciertos estados
alterados de la conciencia, como son aquéllos provocados por la embriaguez. Aún cuando sea
común la escisión, si ésta se prolonga por mucho tiempo, el individuo enferma y corre el
peligro de morir. Los padecimientos que ocasiona son múltiples, pues en las concepciones
indígenas el alma no es una entidad única: con este vocablo se designa un todo constituido
por varias partes o también varias entidades anímicas con funciones y nombres vernáculos
muy diferenciados. De cualquier manera, se sabe que la sustracción produce una enfermedad,
y tal desposeimiento por lo general ocurre debido a un susto De hecho, existe una dolencia
con el mismo nombre, reportada en todo el país. Si alguien la padece, significa que el alma ha
sido atrapada, ya sea por alguna deidad terrestre o por un brujo. Si bien ésta es la concepción
general, en ciertas localidades se dice que la pérdida del alma es ocasionada por un mal aire.
En efecto, los nahuas de Chignautla, Puebla, creen que un torbellino es capaz de robarla.
El alma rige las facultades que le confieren al individuo su expresión como ser social, a saber:
el raciocinio, la voluntad y el habla.
Cabe mencionar las creencias particulares de algunas etnias en lo tocante al tipo de soplo y a
las aptitudes que gobierna. Por ejemplo, los huastecos dicen que el ts’itsii—entidad
constitutiva de la cabeza— manda sobre la conciencia, la inteligencia y la perseverancia; quien
esté desprovisto de él, podrá hablar y caminar, pero no sabrá realmente a dónde va, ni lo que
dice. En cambio, el dominio de la palabra es tarea del ehetal; sin él, el sujeto enmudece. La
psique tarahumara recibe el apelativo de iwigála, y dota al individuo del lenguaje. De hecho,
tanto los hombres como los animales, salvo la víbora de cascabel, están provistos de ella, y,
por ende, pueden cantar y hablar, cada especie en una lengua particular. Además, los
integrantes de la etnia afirman que, por carecer del don de la palabra, los árboles no tienen
alma; pero algunas plantas, especialmente el peyote, sí la albergan, y a veces se les puede oír
canturrear . A diferencia de ellos, los nahuas de Chignautla, afirman que los árboles poseen un
tonalli. Por su parte, los otomíes asocian la elocuencia con el ntãhi; incluso señalan que tal
aliento es más fuerte en los hombres que en las mujeres, pues ellos son quienes ocupan
cargos cívico religiosos, y su desempeño requiere del manejo apropiado del discurso mítico.
El alma interna se expresa de dos maneras opuestas: puede ser débil o fuerte, cualidades
determinantes de la salud. Quienes poseen un aliento fornido, son vivaces, agresivos y
resistentes a las enfermedades; al contrario de los sujetos tímidos y malsanos, cuya ánima es
exangüe. Además, los individuos de naturaleza fuerte son capaces de dañar accidentalmente a
sus semejantes de soplo débil, en particular a los niños.
PÉRDIDA DEL ALMA
También pérdida del ch'ulel, pérdida del espíritu, pérdida de la sombra, pérdida del tonalli.
Sinónimo(s):espíritu quedado, separación del alma.
Enfermedad que afecta a las personas que han sufrido una fuerte impresión o susto, aunque
también existen otros agentes causales que pueden desencadenarla. La consecuente gravedad
con la que llega a evolucionar, se explica por el hecho de que la víctima pierde una de las
esencias vitales más importantes, la cual es reconocida bajo variados conceptos a lo largo del
país —utilizados la mayor parte de las veces en forma indiferenciada—, tales como alma,
sombra, espíritu, animal compañero o tona, chúlel y tonalli, entre otros. Los trastornos
orgánicos que suelen acompañar a este proceso se caracterizan por consumir poco a poco al
afectado, haciendo necesaria una atención terapéutica oportuna y efectiva para evitar la
muerte.
Tanto en los grupos indígenas como en los mestizos, son frecuentes los reportes en los que se
menciona su existencia. Las principales causas por las que un individuo pierde su alma, se
pueden clasificar en tres grupos:
a) por una fuerte y súbita impresión;
b) por un ataque que sufre el alma en sus viajes realizados durante el sueño;
c) por ser capturada por un ente sobrenatural.
Entre los trastornos que suele presentar el adulto afectado, sobresalen la debilidad, pérdida
del apetito, tristeza, apatía, somnolencia, palidez, desmayos, dolor de cabeza y mareos. En los
niños, se reporta llanto excesivo, inquietud y fiebre.
Paralelamente a esta sintomatología común, existen otras manifestaciones que constituyen
elaboraciones culturales a partir de la idea de pérdida del espíritu. De esta manera, y por citar
sólo un caso, entre los nahuas de Santiago Yancuictlalpan, Puebla, la ausencia de la sustancia
vital tiene como efectos secundarios la bajada o "caída" de la campanilla y a veces del recto;
esto hace necesario que dentro de la curación se contemple el enderezar y levantar esas
partes.
Para la curación de este padecimiento se hace indispensable la participación de un especialista
en capturar o recuperar el alma ( levanta sombras). Los procedimientos terapéuticos utilizados
son muy numerosos, y generalmente consisten en la realización de complejas y elaboradas
ceremonias cuya finalidad principal es reintegrar la esencia vital perdida al cuerpo del
afectado. La enorme variedad de terapias reportadas en la literatura etnográfica permite
afirmar —pese a la presencia de algunos elementos comunes— que cada región posee una
particular forma de curación y que, inclusive, existen diferencias notables en una misma zona.
TONALLI
Entidad anímica alojada en el interior del cuerpo humano; le da calor y gobierna las facultades
relacionadas con el movimiento y el crecimiento. // Destino de una persona.
La fortaleza del tonalli, si bien se procura con el alimento, es innata a cada individuo. Así,
quienes lo poseen vigoroso son sanos y briosos; en cambio, los tímidos y enfermizos ostentan
uno débil. Incluso, el individuo provisto de un tonalli poderoso puede dañar con su vista a los
niños ocasionándoles fiebre, diarrea y demás trastornos propios del padecimiento llamado
mal de ojo. (mirada fuerte).
Los médicos prehispánicos consideraban que el tonalli era una de las tres entidades anímicas
alojadas dentro del soma. Aun cuando su asiento específico era la cabeza, también se
distribuía por todo el organismo. Los terapeutas de aquel entonces lo concebían ya fuera
como un gas invisible, o bien como una fuerza luminosa, y adjudicaban su daño a las acciones
indebidas en que incurría su dueño. El tonalli gobernaba el raciocinio, la conciencia, la
voluntad y el destino. Era otorgado por los dioses al momento del nacimiento, pero se fijaba
en el individuo y adquiría sus particularidades al realizarse la ceremonia de bautizo indígena,
unos cuantos días después del parto. Así, la esencia era común tanto a la persona como a la
fecha en que ésta nacía, pues cada jornada era concebida como un ser viviente. Previo al
ritual, el tonalli precoz se calentaba gracias al fogón del hogar; pero una vez realizado, el soplo
se alimentaba de la luz solar (6 a 8). Su desprendimiento era motivo de preocupación, pues
originaba un proceso morboso. Hay evidencias indirectas de que tal desunión sucedía durante
la cópula y el sueño.
SOMBRA
Entidad anímica alojada en el cuerpo humano, al cual penetra desde el nacimiento.
Los daños a los que la sombra está sujeta desencadenan un proceso morboso, ya sea porque
abandona su receptáculo corporal, o bien porque se desplaza de la región anatómica donde se
encuentra normalmente, emigrando hacia otra (pérdida del alma).
La sombra es una esencia corporal, pero no por ello es la única que gobierna la vida de las
personas. Parece estar subordinada a otras entidades. Por ejemplo, en Morelos, los
pobladores destacan su estrecha relación con el espíritu. Ingham menciona que en
Tlayacapan, la sombra es el ente corporal y el espíritu es el flujo universal indestructible,
emanado de Dios a todos los seres vivos. En Tepoztlán la sombra es el alma interna, mientras
que el espíritu actúa como ángel de la guarda, sin encarnar en la persona Por el contrario, a
pocos kilómetros de allí, en Hueyapan, sombra y espíritu son semejantes, y ambos habitan
dentro del soma, pero el segundo se aloja en el corazón y en las coyunturas, mientras que la
primera únicamente reside en las articulaciones, en particular de las muñecas y los tobillos,
donde es fácil detectar el pulso (corazones del espíritu). En esta misma comunidad, el espíritu
puede ser fuerte o débil, bueno o malo.
A diferencia del concepto morelense, para la población negra de Cuijla, Guerrero, sombra y
espíritu son sinónimos. Es más, al morir una persona, su sombra vaga por el mundo, y
entonces es llamada espíritu. Cabe señalar que los cuijleños no le dan el mismo significado al
vocablo alma, pues, las nociones acerca de ella son de escasa importancia.
A pesar de ser una esencia internalizada en el cuerpo, su encadenamiento a él no es
inquebrantable. Puede desprenderse, con cierta facilidad, durante el suenho, o bien al sufrir el
individuo una alteración emocional aguda, por lo regular al experimentar un gran miedo. La
desunión durante el descanso nocturno es cosa común y no se considera un evento dañino;
sin embargo, en sus exploraciones nocturnas, la sombra puede ser atrapada por algún numen
terrestre. En tal caso, la pérdida es seguida de un proceso morboso. Igual sucede si una
persona pierde su sombra al pasar un gran susto.
En Morelos, las alteraciones de la sombra no se explican como un desprendimiento del soma;
más bien, se habla de un traslado de la región anatómica donde suele estar hacia otra, por lo
general hacia el centro del cuerpo. Como ya se ha mencionado, la sombra radica en las
articulaciones de la muñeca y el tobillo, y se manifiesta ahí mediante el pulso. Si una persona
desmejora, el latido deja de sentirse en estas regiones. Así, la percusión sanguínea puede
pasar de la muñeca al antebrazo o al codo; en pacientes más graves, solamente se detecta a la
altura del hombro. Mientras más se desplaza la sombra, mayor es el peligro en que está el
paciente; en caso de que sólo se perciba en el corazón, el enfermo no tiene salvación alguna.
El concepto de sombra no es un concepto occidental. Su introducción y difusión en México se
debe al negro africano. La presencia del concepto en África queda manifiesta al recorrer la
literatura de sus diversos grupos étnicos. Aún más: los misioneros cristianos, al tratar de verter
el concepto de alma dentro de las lenguas africanas, se han visto obligados a usar la palabra
sombra.Este concepto negro de sombra persiste en el país, no sólo entre la población mestiza,
sino aun en comunidades indígenas que, tal vez por haber estado en íntima relación y
contacto con núcleos negros, la usan en sustitución del antiguo y propio concepto de tonalli
LEVANTAR LA SOMBRA
Ritual terapéutico que realiza el curandero para recuperar la sombra que se ha ausentado del
cuerpo del enfermo.
El desprendimiento o salida del soplo vital del cuerpo de un individuo puede ser motivado por
diversas causas: una fuerte impresión ( susto), una caída durante el sueño o durante el estado
de vigilia, cuando al ser despertada la persona, su alma no tiene tiempo de regresar pues es
atrapada por un aireo alguna deidad ( pérdida del alma). El terapeuta recurre a diversos
procedimientos para conocer el origen y la causa de la enfermedad, y así determinar el tipo de
tratamiento o ceremonia que deberá realizar el paciente para recuperar su salud (suenho y
adivinación con granos de maíz).
En todos los tratamientos en los que se ha extraviado la sombra, se requiere que el terapeuta
grite varias veces el nombre del enfermo, para asegurar el regreso de ella al cuerpo; también,
practicar una serie de limpias con huevo o hierbas, para que el paciente se purifique y prepare
para el momento en que se reincorpore su sombra perdida (limpia).
ENTONAR EL CUERPO
Procedimiento diagnóstico y curativo en el que el curandero, por medio del humo del cigarro,
observa y recupera el aliento del enfermo ( sombra).
RECOGER EL ESPÍRITU
Ritual terapéutico por el cual el curandero mazateco recupera el espíritu perdido a
consecuencia de un susto.
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SUSTO - espanto - Curanderismo in the Southwest and Mexico