EL ARPA Y LA SOMBRA
MARTHA LILIA
SANDOVAL CORNEJO
CAPÍTULOS
I El arpa
2 La mano
3 La sombra
I.- EL ARPA
¡Loado
sea
con los
címbalos
triunfantes!
¡Loado sea
con el
arpa!...
SALMO 150
• Giovanni
Mastai Ferreti
llegó a Chile
en 1824
invitado por
Bernardo
O’Higgins a
reorganizar la
iglesia
chilena.
GIOVANNI MASTAI FERRETI, PIO IX
• Él mismo se había
jactado más de
una vez∗∗ de ser el
“Primer Papa
Americano y hasta
chileno”
• Trece años antes había pedido
al Conde Roselly de Lorgues,
escritor católico francés, que
escribiese una verídica historia
de Cristóbal Colón, a la luz de
los más modernos documentos
e investigaciones hechas acerca
de su vida. Y en esa historia —
la había leído y releído veinte
veces— aparecía claramente
que el Descubridor de América
era merecedor, en todo, de un
lugar entre los santos mayores.
II.- La mano
Extendió su mano
sobre el mar para
trastornar los
reinos...”
ISAÍAS, 23, 11
“
• «…a menudo el
hacer necesita de
impulsos, de arrestos,
de excesos (admito
la palabra) que mal
se avienen, hecho lo
hecho, conseguido lo
que había de
conseguirse, con las
palabras que, a la
postre, adornadas en
el giro, deslastradas
de negruras,
inscriben un nombre
en el mármol de los
siglos».
LA ACCIÓN
NUTRIDO DE LITERATURA Y DE LIBROS
DE VIAJES
• «Debo conseguirme más
libros. Libros que traten
de viajes, sobre todo.
Me dicen que en una
tragedia de Séneca se
habla de aquel Jasón
que, yendo al este del
Ponto Euxino, al frente
de sus argonautas, halló
la Cólquida del
vellocino de oro».
CONFESIÓN
• CONFIESA QUE
ARMÓ SU RETABLO
DE MARAVILLAS
ANTE DISTINTOS
REYES: DE
PORTUGAL
PRIMERO, LUEGO DE
ESPAÑA.
•
Soy quien soy, como
el Señor de las
ELy ALMIRANTE
Batallas.
a partir de
este minuto se me
habrá de llamar Don,
pues a partir de este
minuto —ténganlo
todos presente y que
se diga…— soy
Almirante Mayor de la
Mar Océana y Virrey y
Gobernador Perpetuo
de Todas las Islas y
Tierra Firme que yo
descubra y que de
ahora en adelante,
bajo mi mando, se
descubran y tomen en
la Mar Océana.»
«…
MAYOR
• Una codicia, jamás
conocida, me germinaba
en las entrañas. Me
temblaban las manos.
Alterado, sudoroso,
empecinado, fuera de
goznes, atropellando a esos
hombres a preguntas
gesticuladas, traté de saber
de donde venía ese oro,
cómo lo conseguían, donde
yacía, cómo extraían,
como lo labraban, puesto
que, al parecer, no tenían
herramientas ni conocían
el crisol. Y palpaba el
metal, lo sopesaba, lo
mordía,
lo probaba, secándole la saliva con un pañuelo
para mirarlo al sol, examinarlo en la luz del
sol, hacerlo relumbrar en la luz del sol, tirando
del oro, poniéndomelo en la palma de la mano,
comprobando que era oro, oro cabal, oro
verdadero —oro de ley.
• Se menciona catorce veces el
nombre del todopoderoso en
una relación general donde
las menciones del ORO pasan
de doscientas. Y aun así, el
“Nuestro Señor” es usado
casi —lo reconozco ahora
con horror— como fórmula
de cortesía, acompañando el
nombre de Sus Altezas en
habla de adulación, como
conjuro propiciatorio—
”gracias a Dios”, “mediante
la gracia de Dios”...—
cuando no digo, con falsa
devoción maloliente a azufre, a
pezuña del Diablo, que
“Nuestro Señor habría de
mostrarme dónde nacía el ORO.”.
.
Cnstobalillo, tú que te inventaste, durante el viaje, el
nombre de Christo-phoros, pasador de Cristo,
cargador de Cristo, San Cristóbal, metiéndote, de a
bragas en los textos más insignes e inamovibles de
la Fe, asignándote una misión de Predestinado, de
Hombre Ünico y Necesario —una misión sagrada—,
tú, que ofreciste tu empresa al mejor postor,
acabando por venderte por un millón de maravedís,
en ese caso, embaucador embaucado, no tendrías
mas remedio que izar nuevamente las velas, orzar
de regreso, e irte al carajo, con Niña, Pinta, Santa
María y todo, a morirte de vergüenza a los pies de
tu dueña de las Altas Torres.
«Y ahora... ¡bueno! No
hallé la India de las
especias sino la India
de los Caníbales,
pero... ¡carajo!
encontré nada menos
que el Paraíso Terrenal.
¡Sí! ¡Que se sepa, que
se oiga, que se difunda
la Grata Nueva en
todos los ámbitos de la
Cristiandad!... El
Paraíso Terrena! está
frente a la isla que he
llamado de la Trinidad,
Fui trujamán de retablo, al pasear de trono en trono
mi Retablo de Maravillas. Fui protagonista de sacra
reppresentazione al representar, para los españoles
que conmigo venían, el gran auto de la Toma de
Posesión de Islas que ni se daban por enteradas
Para ellos,
Christophoros —un
Christophoros que
ni un solo versículo
de los Evangelios
citó al escribir sus
cartas y
relaciones— fue, en
realidad, un
Príncipe de
Trastornos, Príncipe
de Sangre, Príncipe
de Lágrimas,
Príncipe de Plagas
—jinete de
Apocalipsis.
III.- La sombra
«Tu non dimandi che sptrtti
son queste che tu vedi»
DANTE. Inferno, IV
LOS HUESOS DE COLÓN
Colón, por haber muerto en Valladolid, había sido
enterrado en el convento de San Francisco de aquella
ciudad. Pero en 1513, sus restos pasan al monasterio
de Las Cuevas, de Sevilla de donde son sacados,
treinta y tres años después, para ser trasladados a
Santo Domingo, descansando allí hasta 1795.
PERSONAJES QUE PARTICIPAN EN EL
PROCESO
• El abogado del
diablo
• Víctor Hugo
• Julio Verne
• Bartolomé de las
Casas
• Alfonso de
Lamartine
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El arpa y la sombra