Queridos hermanos y hermanas,
hace un año
que vinieron a hablarnos
de los
caídos en una guerra
de otro tiempo
en otro país
y nos dijeron que eran parientes
de nuestra misma familia.
Ellos nos ayudaron a refrescar
la MEMORIA HISTÓRICA
de nuestro Pueblo argentino,
de nuestros desaparecidos,
de los silenciados por las jerarquías,
de las víctimas todavía sin contar .
Reforzaron nuestra conciencia
de formar parte, junto con ustedes,
del Pueblo del Apocalipsis,
Pueblo que sufre la gran tribulación
ante una inmensa nube de testigos
que nos contemplan,
marchando detrás
del Primer Mártir
JESUCRISTO.
Entonces el
Cristo de los
Desaparecidos
que nos había regalado
un artesano del interior,
cobró nueva luz.
Sin belleza atrayente
y desencajado,
se convirtió
en el ICONO
de nuestra mística
y de nuestra práctica.
Y el
CRISTO GAUCHO
RESUCITADO
sobre los cuatro puntos
de la cruz del sur,
que se veneraba en una
comunidad marginal,
se convirtió en
Garantía y Profecía
de futuro
para las comunidades
que peregrinamos
en Argentina,
cuando esperamos que
se cumplirán
las promesas de
Liberación de Dios.
Nos esforzamos por hacer un
PROYECTO COMUNITARIO
Y DE PASTORAL
junto con los laicos
que nos acompañan
en nuestra marcha.
Marcado por
la contemplación del Traspasado,
la opción por los Pobres y
la espiritualidad que nos pone en Comunión
con todos ustedes y con nuestro Pueblo.
Decoramos el frontal
de la Parroquia
con los mismos personajes de
la Pasión de América Latina,
el Traspasado y Resucitado
Gaucho,
los obispos Romero y Angelelli,
los desaparecidos
en la represión,
las víctimas del Pueblo
en nuestro mismo hábitat ...
Donde nos reunimos en comunidad para el culto a Dios,
emitimos los votos religiosos y nuestros jóvenes
son ordenados para el ministerio.
Por esto era lógico que nuestro cuadro de los
MÁRTIRES DEL COLL
se hiciera con los mismos parámetros:
Los Padres
de rojo,
los Hermanos
de seglar,
el mismo Cristo
identificado por la
llaga del costado
que acompaña
al Pueblo
Latinoamaricano,
la torre ardiendo,
el amanecer
que alumbra
después de la
tormenta...
Un cuadro lleno de gente:
Las Franciscanas, Prudencia con su marido Ezequiel,
la viejita paralítica, los niños y el monaguillo azul,
la negra descendiente de esclavos o inmigrante
clandestina...
El trigo y el racimo,
las flores y el laurel,
el cordero inocente y degollado,
la alianza matrimonial
y el gran abrazo de
reconciliación.
Todo como un gran
antesala de la
Les escribimos para
decirles que,
de este modo,
los MÁRTIRES DEL COLL
se han encarnado
en nuestra Espiritualidad
y Pastoral,
presiden la capilla
donde nos reunimos
en el Teologado
Interdelegacional
para orar,
escuchar la Palabra
y
celebrar la Eucaristía.
Reciban nuestro abrazo fraterno
y la comunión de nuestra fe
desde Argentina, con motivo
de la beatificación de
los Mártires del Coll.
Chau.
Así nos animan
diariamente
a sentirnos parte de un
PUEBLO DE MÁRTIRES
y TESTIGOS DEL SEÑOR
en los confines
de la tierra.
MÚSICA: León Gieco; La Memoria
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