El apostolado de la mala lengua
Sabemos que la boca sirve para
comer, pero también para amar y
para perorar
Os voy a enseñar un repertorio
•
•
•
•
•
•
•
•
¡Cojones!
dijo la marquesa
Poniendo sus blancas tetas
Encima de la mesa.
Y…:
Sin haberlo deseado
He dicho sin quererlo
Un lindo pareado.
Cuando oigáis a alguien soltando una
blasfemia
•
•
•
•
•
•
Se dice –interiormente- un avemaría
Pero también:
No digas tacos:
¡Coño!
Que no cuesta un carajo
Y quedas cojonudamente
Si tienes la suerte de
• Que no te den una leche, una galleta, o una
hostia:
• Pon la otra mejilla,
• Que es más caballeroso,
• No se si has visto alguna vez una película de
vaqueros. Que todo su interés es que les den
de beber: zarzaparrilla, te verde, Coca-cola,
pepsicola, agua embotellada, sin olvidarnos de
la cerveza, que se sube a la cabeza
Insultos famosos:
• Una forma de deshonrar al prójimo pero de
honrar a Dios. De esto habla Juan Pablo I
• Y José Luis Coll, ámbos en la gloria;
• Pero también se lo podrás decir en latín o en
griego que tu interlocutor, no entenderá
• Pero si uno mismo.
• Cómprense los libros: “El Papa de la sonrisa”
• Y “el diccionario del disparate” de J.L. Coll
Para Coll:
• El peor insulto es: gilipollas
• Hoy me acabo de enterar de la muerte de una
de las mujeres de la película: “Las chicas de la
Cruz Roja”.
• Y para ti ¿Cuál ?
• Te lo digo en tono irónico, sarcástico, incluso
• TRASCENDENTAL…
No me proponía realizar esta entrega,
pero desperté y….
•
•
•
•
•
•
Todos caminamos:
Unos sentados, otros de pie, y otros:
Los más: de rodillas.
Mi tío compuso poesía:
Y una de ellas se la dedicó a mi madre:
Ahí va:
Soneto a María Victoria
• (Se que ámbos, me están mirando desde el
Cielo).
• Intento describir en este verso
• El perfil bondadoso de mi hermana
• El encanto que de ella siempre emana
• Y el amor que reparte en su universo.
• María Victoria es buena y siempre ayuda
• Al que busca en su entorno algún consuelo
• Contando para ello con el cielo
Soneto a Mª Victoria
•
•
•
•
•
•
•
Y ofreciendo remedio al que a ella acuda.
Sus amigos admiran su valía
Y aseguran que Dios está con ella
Y que es Él quien le inyecta su energía.
Por eso hay que mirarla con respeto,
Como se mira al brillo de una estrella,
Lo que espero refleje este soneto.
Descargar

El apostolado de la mala lengua y un soneto a mi madre