Presentado por Sermones para Niños
Con el Arte de Henry Martin
Un día, hace mucho
tiempo, la Palabra del
SEÑOR vino a Jonás.
“Levántate y ve a Nínive
para predicarles. Yo he
visto la maldad de la
gente y ya no puedo
pasarla por alto.”
Jonás se fue, pero en dirección a Tarsis, para huir del SEÑOR.
Bajó a Jope donde encontró un barco que zarpaba rumbo a
Tarsis.
Pagó su pasaje y se embarcó con los que iban a esa
ciudad,
huyendo así del SEÑOR.
Pero Dios envió una gran tormenta sobre el mar. Fuertes
vientos y enormes olas amenazaban con hacer pedazos el
barco. Temiendo por sus vidas, los aterrados marineros
clamaban a sus dioses para que los salvara, y tiraron la
carga por la borda para aligerar el barco.
Durante todo este tiempo, Jonás dormía profundamente en el
fondo de la nave, así que el capitán bajó a decirle. – “¿Cómo
puedes dormir en un momento como este?” le gritó.
“¡Levántate! ¡Clama a tu dios! Quizá te escuche y nos
perdone la vida.”
Los marineros decidieron echar suertes para averiguar quien
era el causante de la tormenta. Así que cada uno tomó una
paja, y ¿adivinen quién sacó la más corta? ¡Jonás!
Los marineros le preguntaron, “¿Qué debemos hacer contigo
para que pare esta tormenta?”
“Tírenme al mar,” les dijo Jonás, “entonces el mar se calmará.
Yo se bien que por mi culpa se ha desatado esta tormenta.”
Entonces los marineros clamaron a Dios, ”¡Oh SEÑOR! no
permitas que nos ahoguemos por causa de este hombre, y no
nos culpes por su muerte.”
Así que tomaron a Jonás y lo echaron por la borda, y el mar
se calmó.
Pero el SEÑOR envió
un gran pez que se
tragó a Jonás, y Jonás
estuvo dentro del pez
por tres días y tres
noches.
Entonces Jonás oró al SEÑOR su
Dios desde el vientre del pez.
- “En mi angustia clamé al
SEÑOR, y él me respondió. Desde
las entrañas del sepulcro pedí
auxilio, y tú escuchaste mi clamor.”
Entonces el SEÑOR dio una orden
y el pez vomitó a Jonás en tierra
firme.
¡SPLAT!
La palabra del SEÑOR vino por segunda vez a Jonás:
“Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclámale el
mensaje que te voy a dar.”
¡Esta vez, Jonás obedeció el mandato del Señor!
Dios puede tener un trabajo
que quiere que hagas. Cuando
Él te llame, ¿irás donde te
mande, o correrás y te
esconderás?
Copyright © 2008 Sermons4Kids and Henry
Martin
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JONAH and the GREAT FISH