Presentado por
Sermons4Kids
Presentando
el arte de
Henry Martin
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Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá
.
Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y
enseñado. Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente
que iba y venía, Jesús les dijo: “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar
tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un
lugar solitario.”
Pero muchas
personas les vieron
salir y corrieron por
tierra y llegaron
antes que ellos.
Al Jesús
desembarcar y ver
tanta gente, tuvo
compasión de
ellos, porque eran
como ovejas sin
pastor.
Así que Jesús se sentó con sus discípulos y comenzó a
enseñarles muchas cosas.
Cuando ya se hizo tarde, se
le acercaron sus discípulos
y le dijeron: “Se está
haciendo tarde. Despide a
la gente, para que vayan a
los campos y pueblos
cercanos y se compren
algo de comer.”
Pero Jesús les contestó:
“Denles ustedes de comer.”
“¿Con qué?,” preguntó
Felipe. “¡Gastariamos una
pequeña fortuna para
comprarle comida a toda
esta gente!”
“¿Cuánto alimento
tienen?,” preguntó
Jesús.
Entonces Andrés, el
hermano de Simón
Pedro, dijo: “Hay un
muchacho que tiene
cinco panes de cebada
y dos peces; ¿más qué
es esto para esta
multitud?"
“Díganle al
muchacho que
traiga los panes y
los peces,” dijo
Jesús.
Entonces le dijo a
ellos: “Pídanle a la
gente que se
sienten en grupos
de más o menos
cincuenta
personas.”
Tomando los cinco
panes y los dos
peces y mirando al
cielo, Jesús dio
gracias y los partió.
Entonces se los dio
a sus discípulos
para que los
repartieran entre la
gente.
Y todos comieron hasta estar saciados. “Recojan los pedazos que
sobraron, para que no se pierda nada,” les dijo Jesús. Los
discípulos recogieron doce cestas de pedazos que sobraron.
Al ver la señal que
Jesús había realizado,
la gente comenzó a
decir: "En verdad este
es el profeta que
hemos estado
esperando."
Pero Jesús, dándose
cuenta de que querían
llevárselo a la fuerza y
declararlo rey, se
retiró de nuevo a la
montaña para estar
solo.
Cuando piensas que eres muy pequeño o que no
tienes mucho que ofrecer, recuerda la historia del
niñito de los panes y los peces.
¡Lo pequeño se convierte en grande y lo poco
se convierte en mucho cuando se pone en las
manos de Dios!
Derechos de autor © 2005 Sermons4Kids y Henry Martin
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