Por: Sonia N. Diaz
Versículo clave:
Es bueno que los estudiantes memoricen
las escrituras
Y tomando los cinco panes y los dos
peces, levantando los ojos al cielo,
bendijo, partió y repartió. Mateo 14: 19
Un día Jesús tomo a sus
discípulos y los llevo al
desierto para ensenarles
secretamente. Sin embargo
cuando la multitud escucho lo
siguieron.
Los enfermos, los necesitado
y los curiosos lo siguieron al
desierto esperanzados en
recibir algún milagro.
Jesús les dio la bienvenida.
Jesús entonces comenzó a
hablar sobre el reino de Dios.
También sano a los que de
ellos estaban enfermos.
Muchos corazones fueron
cambiados ese día.
Comenzaba a caer la tarde. Los
discípulos empezaron a
preocuparse por la multitud.
Señor deberíamos enviarlos a sus
casas para que se alimenten y
puedan descansar. Jesús los miro
y les dijo: Denle ustedes de
Pero Señor, no tenemos nada de
comer.
Solo hay allí hay un niño con cinco
panes y dos peces. Quieres que
vayamos a la ciudad y compremos
comida. Porque aquí hay como
cinco mil hombres sin contar las
mujeres y niño. Ellos contestaron al
maestro.
No, solo vayan entre ellos y formen
grupos de cincuenta que se sienten.
Así que los apóstoles obedecieron.
Ellos pensaban, que seria lo que
Jesús iba hacer. Cuando todos
estuvieron sentados Jesús alzo su
mirada al cielo, todos miraban con
gran silencio
Jesús tomó los cinco panes y los dos peces y oro, lo bendijo y
pidió a Dios por un milagro. Jesús tomo los panes y los peces y
los partió en pedazos y lo dio a sus discípulos para que los
Todos estaban asombrados de lo que acababan de ver. Así que
todos comieron y fueron bendecidos en ese día, fueron testigos de
un gran milagro. Ya cuando todos estaban saciados y habían
comido suficiente los apóstoles recogieron lo que sobro. Sobraron
doce canastas.
Y fueron 5000 los que comieron ese día.
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