Secretaría de Educación de Guanajuato
Conferencia: ¿Por qué me toca
formar buenos ciudadanos a 200
años del inicio del movimiento de
independencia?
José Francisco Palacios Hernández
Aportaciones al Proyecto Educativo Nacional.
Ideólogos e intelectuales de la educación
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Gabino Barreda
Justo Sierra
José Vasconcelos
Alfonso Reyes
Antecedentes
La preocupación educativa se
expresa
en
el
Decreto
Constitucional para la Libertad
de la América Mexicana,
sancionado en Apatzingán en
1814.
En 1824 se promulga la primera Constitución de México, y
manifiesta la preocupación por la importancia de la
enseñanza en el fortalecimiento de la soberanía, el
desarrollo económico y el perfeccionamiento de la
democracia como vehículo de igualdad.
Antecedentes
Consumada la independencia,
Guadalupe Victoria, declaraba en
1825 ante el Congreso, que el
“Poder Ejecutivo no ha podido ni
puede perder de vista la moral y
la ilustración” y anunciaba que
una junta estaba estudiando un
“grandioso
proyecto
de
enseñanza pública”
Lucas Alamán
Lucas Alamán, quien
desempeño en varias
ocasiones el cargo de
Secretario de Relaciones,
con responsabilidades
directas en la educación,
reconocía que “sin
instrucción no hay
libertad”. En 1830 elaboró
un plan educativo que
“abrace todas las
ciencias”.
José María Luis Mora
A José María Luis Mora, le
preocupa
el vínculo entre
instrucción popular y solidez de
las instituciones sociales, decía
que : “No es cosa difícil extraviar
a un pueblo que en lo general
carece de instrucción.”
Sus ideas educativas se resumían en tres puntos
principales: destruir cuanto era inútil o perjudicial a la
enseñanza, establecerla de acuerdo con las necesidades
del nuevo Estado social y difundir entre las masas el
aprendizaje.
Plan Gómez Farías
En 1833, José María Luis
Mora participó con Andrés
Quintana Roo, Eduardo
Gorostiza, Lorenzo de
Zavala y otros, en un
grupo que habría de
formular un plan educativo
para el gobierno de
Valentín Gómez Farías.
Las finalidades eran: arrebatar la enseñanza al clero,
separarla del partido conservador, sistematizar la función
educativa del Estado, y poner la instrucción al alcance de
todas las clases sociales, sobre todo la “económica y
moralmente postergada”. El Plan Gómez Farías fue el
primer triunfo de una auténtica revolución educativa.
Constitución de 1857
En el Congreso Constituyente la
libertad de enseñanza fue objeto de
apasionados
debates.
Ignacio
Ramírez, Guillermo Prieto, Ponciano
Arriaga abogaban por el derecho del
individuo “de enseñar y escuchar a
los que enseñan”. Así fue como la
libertad de enseñanza se incluyó
entre los derechos del hombre y se
consignó como artículo 3º de la
Constitución de 1857, que dice:
“La enseñanza es libre; la ley determinará qué profesiones
necesitan título y con qué requisitos se deben de expedir”.
Los primeros 46 años de vida independiente
La historiadora Guadalupe Monroy señala que en los
primeros 46 años de vida del México Independiente, la
política educativa “fue siempre nulificada por la constante
lucha entre los partidos políticos y las guerras extranjeras,
que dejaron al país abatido y en grave situación
económica y moral”. Afirma que “fue la iniciativa privada la
que impidió la destrucción total de las pocas escuelas e
instituciones educativas que existían.
Benito Juárez
Con la República Restaurada en
1867,
predomina
una
preocupación, la ignorancia en que
estaba sumido en su casi totalidad
el pueblo mexicano, y la convicción
de que el Estado tiene la
“obligación indeclinable” y la
capacidad para declararconvicción
obligatoria la instrucción, o lo que
es lo mismo para “proteger los derechos de los débiles”.
Ignacio Manuel Altamirano
Los grandes ideólogos liberales habían
subrayado la importancia de la
educación popular, pero fue Ignacio
Manuel Altamirano donde afirmo que “La
fuerza no está en las armas, la fuerza
está aquí, en la instrucción de las clases
pobres, en la ilustración de esos niños
que mañana serán ciudadanos que
ejerzan con prudencia y acierto el derecho electoral, y que
sean a su vez legisladores, jueces y tribunos.”
Gabino Barreda
En 1867 el presidente Benito Juárez
promulgó la Ley de Instrucción Pública, esta
fue elaborada por una comisión de reforma
educativa en la que figuraba Gabino
Barreda. Los hechos demuestran que el
pensamiento liberal había evolucionado,
abarcó en conjunto el universo entero de la
enseñanza, desde las primeras letras hasta
la educación superior. La ley Juárez
contemplaba la creación de una secundaria
para mujeres y un sistema de escuelas,
especiales para cada profesión, con una
preparatoria común para todos.
Su culminación fue la Escuela Nacional Preparatoria que abrió sus
puertas en febrero de 1868 y su programa positivista de estudios.
Sebastián Lerdo de Tejada
Justo Sierra Méndez, vio en Barreda a uno de los
fundadores de los tiempos nuevos que imaginó construir
“la paz de la República” sobre la base firme y neutral de la
doctrina positivista.
Derribado de la presidencia
Sebastián Lerdo de Tejada
(1880), el sucesor favorecido de
Benito Juárez arriba al poder el
general Porfirio Díaz.
Justo Sierra
Los jóvenes positivistas, Justo Sierra entre ellos, piensan
que la libertad lejos de haber sido conseguida en México
constituye un objetivo por alcanzar. Simplemente el país
no había logrado realizar el progreso necesario que le
permitiera tener acceso a esa libertad. De ahí que la
Constitución de 1857 fuera objeto de severas críticas por
parte del grupo de Justo Sierra, que la consideraban
como un espejismo o utopía, ya que no correspondía al
grado de progreso que habíamos obtenido.
Justo Sierra
Justo Sierra considerada factible
transformar al indígena en un
elemento de progreso por medio de
la escuela. Su problema es, decía
Sierra,
fundamentalmente
un
problema
de nutrición y de
educación. Aunque el indio necesita
abandonar su estado de postración
y ponerse de pie; sin embargo, “se
ha transformado en nosotros, en los
mestizos”, que somos una familia
mezclada.
Justo Sierra
Justo Sierra creía que cuando la
escuela transformara la mentalidad del
indígena y su espíritu y el nuestro haya
alcanzado su identificación lo habremos
convertido en un “valor social”. Sólo
entonces podremos “encender ante él
el ideal divino de una patria para todos,
de una patria grande y feliz; crear, en
suma, el alma nacional, ésta es la meta
asignada al esfuerzo del porvenir, ese
es el programa de la educación
nacional. Todo cuanto conspire a
realizarlo, y sólo eso, es lo patriótico
[…]”
Justo Sierra
Durante su gestión como subsecretario de Instrucción
Pública dirigió el programa en que vislumbraba la escuela
primaria como “un organismo destinado no a enseñar a
leer, escribir y contar, como se decía antes, sino a
pensar, a sentir y a desarrollar en el niño al hombre”.
¿Competencias y habilidades?
Justo Sierra
Para Sierra la escuela era “no sólo instructiva sino
principalmente educativa”: debía formar los sentimientos y
actitudes, además del intelecto; el amor al progreso, la patria
y sus héroes, la identificación con las virtudes por ellos
simbolizadas se acendraban en “las fiestas nacionales”, que
sustituirían a las festividades religiosas
en la imaginación popular: el 1° de
enero, día del trabajo productivo; el 5
de febrero, de la Constitución; el 11 de
abril, de la Reforma; el 5 de mayo, de
la segunda independencia; el 16 de
septiembre,
de
la
primera
Independencia, y el 2 de noviembre de
los muertos por la patria.
Justo Sierra
Justo Sierra absorbió la agitada savia científica y filosófica de
su tiempo; pero además participo en el acontecer político y
educativo de su país, aportando las ideas que sirvieran para la
interpretación de su historia. Mas en él no sólo hubo el culto a la
ciencia, actitud palpable en su etapa de máxima adhesión al
positivismo, sino que también enseñó, como un culto, el amor a
la patria. La cuestión consiste en que sólo un número reducido
de personas tienen un concepto cabal de la idea de patria, aún
cuando todos crean tenerlo. La patria es, en esencia, el altar y
el hogar. No dejó de insistir en que el fin último de la educación
en el país era la creación del alma nacional.
Justo Sierra
Desde el Ministerio (Educación) y luego desde la Secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes (1905) de la cual será su
primer secretario hasta 1911, Justo Sierra diseño una serie de
dispositivos prácticos y espaciales que fomentaban cierto tipo
de valores y que permanecerían incluso hasta nuestros días.
Instaba a los maestros a ser ejemplos de rectitud, disciplina y
estudio; a avivar el amor a la familia, la escuela, la comunidad,
la circunscripción política y la patria; a exigir puntualidad y
limpieza, a organizar reuniones de todos los alumnos donde se
premiara a los más estudiosos, se relataran noticias de interés
social y científico, se rindieran honores a la bandera y se
cantara el himno nacional.
México, finales del Siglo XIX
Para finales del siglo XIX la población en México ascendía a
doce millones de habitantes. De este número, el 86% no
sabía leer ni escribir. Si a esto se agrega que de la cifra
señalada, cuatro millones eran indígenas, de los cuales
solamente el uno por ciento había aprendido a leer y escribir,
el panorama era triste y desconsolador.
José Vasconcelos
La Secretaría de Educación Pública
diseñada por José Vasconcelos, se
creaba como un nuevo ministerio,
distinto radicalmente del Ministerio
de Instrucción Pública y Bellas
Artes
del
Porfiriato,
tendría
jurisdicción nacional, promovería
una educación fundamentalmente
popular, dirigidas a las mayorías
urbanas y rurales, y crearía un país
humanizado y dignificado por el
conocimiento y las artes.
José Vasconcelos
La
multifacética
concepción
pedagógica de Vasconcelos se
reflejaría en la estructura de la SEP,
tres departamentos interdependientes,
a su vez formalizada por la Ley
Federal de Educación.
En palabras del ministro, “en el Departamento Escolar se
imparte la instrucción y se educa; en el Departamento de
Bibliotecas se difunde la cultura y en el de Bellas Artes se
da a esa misma cultura el coronamiento que necesita para
ser completa y alta.”
Alfonso Reyes
El 21 de agosto de 1944 el
Presidente de la República, Manuel
Ávila Camacho, promulgó la Ley de
Emergencia, con esta acción se
iniciaba en el país una campaña
contra el analfabetismo dirigida a
impulsar la educación del pueblo
para elevar su nivel cultural.
La Ley de Emergencia expresaba que “todo mexicano
mayor de 18 años y menor de 60 que sepa leer y escribir y
que no esté incapacitado, deberá enseñar a leer y escribir
por lo menos a un analfabeto”.
Alfonso Reyes
Para
esta
campaña
de
alfabetización le fueron solicitadas
a Alfonso Reyes por parte de
Jaime Torres Bodet, entonces
Secretario de Educación Pública,
unas
lecciones
de
moral
destinadas a los educandos del
país. Alfonso Reyes daba por
sentado que su texto, al que
denominó Cartilla Moral, estaría
dirigido a adultos que han recibido
una educación elemental.
Alfonso Reyes
La Cartilla que fue escrita para
lectura de adultos con mínima
educación escolar, establece ciertos
mandamientos que constituyen un
cuerpo de respetos de índole moral,
estos son: los respetos a nuestra
persona, la sociedad, la familia, la
especie humana y la naturaleza; este
último comprende cada uno de los
grupos en que se distribuyen todos
los seres naturales, a saber, el
respeto a los reinos mineral, vegetal
y animal.
Cartilla Moral
Lección XIII
Resumen: primera parte
El hombre es superior al animal porque tiene conciencia del
bien. El bien no debe confundirse con nuestro gusto o nuestro
provecho. Al bien debemos sacrificarlo todo.
Si los hombres no fuéramos capaces del bien no habría
persona humana, ni familia, ni patria, ni sociedad.
El bien es el conjunto de nuestros deberes morales: Estos
deberes obligan a todos los hombres de todos los pueblos. La
desobediencia a estos deberes es el mal.
Cartilla Moral
El mal lleva un castigo en la propia vergüenza y en la
desestimación de nuestros semejantes. Cuando el mal es
grave, además, lo castigan las leyes con penas que van desde
la indemnización hasta la muerte, pasando por la multa y cárcel.
La satisfacción de obrar bien es la felicidad más firme y
verdadera. Por eso se habla del “sueño del justo”. El que tiene
la conciencia tranquila duerme bien. Además, vive contento de
sí mismo y pide poco a los demás.
La sociedad se funda en el bien. Es más fácil vivir de acuerdo
con sus leyes que fuera de sus leyes. Es mejor negocio ser
bueno que ser malo.
Cartilla Moral
Pero cuando obrar bien nos cuesta un sacrificio, tampoco
debemos retroceder. Pues la felicidad personal vale ante esa
felicidad común de la especie humana que es el bien.
El bien nos obliga a obrar con rectitud, es decir la verdad, a
conducirnos con buena intención. Pero también nos obliga a ser
aseados y decorosos, corteses y benévolos, laboriosos y
cumplidos en el trabajo, respetuosos con el prójimo, solícitos en
la ayuda que podemos dar. El bien nos obliga asimismo a ser
discretos, cultos y educados en lo posible.
Cartilla Moral
La mejor guía para el bien
es la bondad natural.
Todos tenemos el instinto
de la bondad. Pero este
instinto debe completarse
con la educación moral y
con la cultura y adquisición
de conocimientos, Pues no
en todo basta la buena
intención.
Cartilla Moral
Lección XIV
Resumen: segunda parte.
La moral humana es el código del bien. La moral nos obliga a
una serie de respetos. Estos respetos están unos contenidos
dentro de otros. Van desde el más próximo hasta el más lejano.
Primero, el respeto a nuestra persona, en cuerpo y alma. Es
respeto a nuestro cuerpo nos enseña a ser limpios y moderados
en los apetitos naturales. Es respeto a nuestra alma resume
todas las virtudes de orden espiritual.
Cartilla Moral
Segundo, el respeto a la familia. Este respeto va del hijo al
padre y del menor al mayor. El hijo y el menor necesitan ayuda
y consejo del padre y del mayor. Pero también el padre debe
respetar al hijo, dándole sólo ejemplos dignos. Y lo mismo ha
de hacer el mayor con el menor.
Tercero, el respeto a la sociedad humana en general, y a la
sociedad particular en que nos toca vivir. Esto supone desde
luego la obediencia a las costumbres consideradas como más
necesarias. No hay que ser extravagante. No hay que hacer
todo al revés de los demás sólo por el afán de molestarlos.
Cartilla Moral
Cuarto, el respeto a la patria.
Este
punto
no
necesita
explicaciones. El amor patrio no
es
contrario
al
sentimiento
solidario entre todos los pueblo.
Es el campo de acción en que
obra nuestro amor a toda la
humanidad. El ideal es llegar a la
paz y armonía entre todos los
pueblos. Para esto, hay que
luchar
contra
los
pueblos
imperialistas y conquistadores
hasta vencerlos para siempre.
Cartilla Moral
Quinto, el respeto a la especie humana. Cada persona
es como nosotros. No hagamos a los demás lo que no
queremos que nos hagan. La más alta manifestación del
hombre es su trabajo. Debemos respetar los productos
del trabajo. Romper vidrios, ensuciar paredes, destrozar
jardines, tirar a la basura cosas todavía aprovechables
son actos de salvajismo o de maldad. Estos actos
también indican estupidez y falta de imaginación. Cada
objeto producido por el hombre supone una serie de
esfuerzos respetables.
Cartilla Moral
Sexto, el respeto a la naturaleza que nos rodea. Las
cosas inanimadas, las plantas y los animales merecen
nuestra atención inteligente. La tierra y cuanto hay en ella
forman la casa del hombre. El cielo, sus nubes y sus
estrellas forman nuestro techo. Debemos de observar
todas estas cosas. Debemos cuidar las cosas, las plantas,
los animales domésticos. Todo ello es el patrimonio
natural de la especie humana. Aprendiendo a amarlo y a
estudiarlo, vamos aprendiendo de paso a ser más felices
y más sabios.
Conclusión
A manera de conclusión y parafraseando a Guillermo de
la Peña que en su escrito: “Educación y cultura en el
México del siglo XX”, nos dice:
“seguimos esperando de la educación formal el papel de
vanguardia en la recreación de nuestra cultura nacional,
que recoja las aspiraciones históricas de justicia y
solidaridad, y se abra a la democracia, al respeto a los
derechos humanos y al pluralismo cultural”.
Por su atención: ¡Muchas gracias!
José Francisco Palacios Hernández
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Quinto, el respeto a la especie humana.