Diez dilemas
4ta parte
Por Stephen R. Covey
¿Cómo podemos darnos cuenta
de que la elección entre lo rudo
(gestión severa que trata de
forzar a los trabajadores de las
líneas inferiores para mejorar) y
lo suave (gestión amable que
tiene la esperanza de conseguir
una mejor línea inferior) es
superada por una tercera
alternativa que es ambas cosas,
más ruda y más suave?
Mucha gente
piensa que si no
eres rudo, eres
suave. Si no eres
fuerte, eres débil.
Tú lidias con ambos, el lado suave y
sentimental del management o con el duro
lado financiero.
Cuando te enfocas en principios, no en simpatizantes
de partidos políticos o en gente arbitraria,
claramente ves que esto es una falsa dicotomía.
El paradigma del LIDERAZGO CENTRADO EN PRINCIPIOS
es ambos, más suave y más rudo.
Es más rudo porque debemos cumplir con leyes y principios
naturales y estos felizmente no sufren cambios porque operan
sin importar el punto de vista que tengamos de ellos.
Y es más suave porque si
somos sumisos y
obedientes hacia dichas
leyes naturales, entonces
empezaremos a
experimentar los frutos
de la paz mental interna,
el coraje, consideración,
madurez, respeto y amor
por las personas.
Alinearnos a principios es una experiencia renovadora.
La gente se hace
responsable de los
principios, no de la política
o de las demás personas.
Incluso los más altos
ejecutivos son responsables
de esos principios. Nadie
está exento.
No puedes tener a un
pequeño Dios enlatado, a un
Saddam Hussein, que
realmente representa la ley.
El Liderazgo Centrado en
Principios, pone responsabilidad
total por los resultados en la
gente.
Hace a una persona responsable de hacer lo que sea
necesario para lograr resultados valiosos dentro de los
lineamientos.
Los motiva a ser más creativos e ingeniosos.
Entonces la cultura empieza a decir,
“Tal vez hay algo de integridad aquí.”
Continuara …
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Cómo podemos darnos cuenta de que la elección entre lo rudo