José SARAMAGO
(Portugal, 1922 -2010, España)
Escritor, periodista y dramaturgo, nace en
un hogar campesino y humilde , hecho
que marcaría su carácter.
En 1925 la familia se traslada a Lisboa,
donde el padre encuentra trabajo como
policía. José ingresa a una escuela
industrial en 1934, abandonando los
estudios tiempo después por problemas
económicos y empleándose en una
herrería.
El tiempo libre lo dedica a leer, yendo
periódicamente a la biblioteca del barrio.
Al poco tiempo, José Saramago cambia
de trabajo y se dedica a tareas
administrativas, casándose en 1944 con
Ilda Reis.
En 1947 publica su primer novela "Tierra de
pecado" sin mucho éxito y luego pasa
veinte años sin publicar nada, colaborando
con el periódico "Diario de Noticias" y
varias revistas.
Durante la dictadura de Antonio Salazar
(1932-1968), José es censurado y
perseguido y se dedica a hacer
traducciones para una editorial.
Ingresa al Partido Comunista Portugués
en 1969 y se divorcia de su mujer tiempo
después, dejando el trabajo en la editorial
para dedicarse exclusivamente a la
escritura.
En 1974, participa de la "Revolución de
los Claveles", que provocó la caída de la
dictadura salazarista y permitió que
Portugal se convirtiera en un estado de
derecho democrático.
Caricatura de Carlín Tovar
En 1984 conoce a Pilar del Río, periodista
española con la que se casa
posteriormente, quién se convierte en su
traductora oficial en castellano.
Gana el Premio Nobel de literatura en 1998 y
se convierte en el primer escritor de lengua
portuguesa en recibirlo.
Escéptico e intelectual, mantuvo una postura
ética y estética por encima de partidismos
políticos, comprometido con el género
humano.
Obras destacadas:
Alzado del suelo (1980)
Memorial del convento (1982)
El año de la muerte de Ricardo Reis (1984)
La balsa de piedra (1986)
El Evangelio según Jesucristo (1991)
Ensayo sobre la ceguera (1995)
Frases que lo trascienden
- La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva.
-En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es
definitiva.
- El viaje no termina jamás. Solo los viajeros
terminan. Y también ellos pueden subsistir en
memoria, en recuerdo, en narración...
El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.
- Los únicos interesados en cambiar el mundo son
los pesimistas, porque los optimistas están
encantados con lo que hay.
- El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible
mantener la pureza de los principios mientras estás
alejado del poder.
Pero necesitamos llegar al poder para poner en
práctica nuestras convicciones. Y ahí la cosa se
derrumba, cuando nuestras
convicciones se enturbian con la suciedad del poder.
- Las tres enfermedades del hombre actual
son la incomunicación, la revolución
tecnológica y su vida centrada en su triunfo
personal.
-¿Qué clase de mundo es éste que puede
mandar máquinas a Marte y no hace nada
para detener el asesinato de un ser humano?
-El poder real es económico, entonces no
tiene sentido hablar de democracia.
-Pienso que todos estamos ciegos. Somos
ciegos que pueden ver, pero que no miran.
-Dentro de nosotros existe algo que no tiene
nombre y eso es lo que realmente somos.
-No te pido que me lo cuentes todo,
tienes derecho a guardar tus secretos,
con una única e irrenunciable excepción,
aquellos de los que dependa tu vida, tu
futuro, tu felicidad, ésos quiero saberlos,
tengo derecho, y tú no me lo puedes
negar.
-El tiempo no es una cuerda que se
pueda medir nudo a nudo, el tiempo
es una superficie oblicua y ondulante
que sólo la memoria es capaz de hacer
que se mueva y aproxime.
-Existen dos superpotencias en el
mundo; una es Estados Unidos; otra,
eres tú.
- Yo no invento, sólo miro por detrás
de lo que ya existe.
-En un matrimonio hay tres personas:
el hombre, la mujer y la tercera persona
formada por los dos.
- Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no
estamos entendiendo nada.
Fragmento de Cuadernos de Lanzarote (1993-1995):
-Si a mí me mandasen disponer por orden de precedencia la caridad, la justicia y a
bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la
caridad. Porque la bondad, por sí sola ya dispensa la justicia y la caridad, porque la
justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando
no hay bondad ni justicia.
- No he sentido jamás la necesidad de un
triunfo, la necesidad de tener una carrera, la
necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser
aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he
hecho en cada momento nada más que lo que tenía
que hacer y las consecuencias han sido éstas,
podrían haber sido otras.
- Ahora, no hay duda de que la
búsqueda incondicional del triunfo personal implica
la soledad profunda. Esa soledad del agua que no
se mueve.
-Vivimos observando sombras que se mueven y
creemos que eso es la realidad.
-Yo no decido sobre lo que voy a escribir. No, yo
espero a que algo ocurra.
-Pasa a la mayoría de los hombres, que viven y
mueren ingenuos, afirmando y negando por cuenta
de otros, pero pagando las facturas como si fueran
propias.
- El alma humana es una caja de donde
siempre puede saltar un payaso
haciéndonos mofas y sacándonos la
lengua, pero hay ocasiones en que ese
mismo payaso se limita a mirarnos por
encima del borde de la caja, y si ve que,
por accidente, estamos procediendo
según lo que es justo y honesto, asiente
aprobadoramente con la cabeza y
desaparece pensando que todavía no
somos un caso perdido.
- Hay personajes de novela que están
más vivos que algunos que andan por
allí. (...) ¿Hay alguien más vivo que ellos?
O esos personajes de Shakespeare,
grandes, pequeños, mediocres,
magníficos, que vienen de la literatura
pero que también están aquí, vivos, entre
nosotros...
A mis ochenta aún me siento llevado de la mano por el niño de ocho años que fui.
Todavía no éramos proxenetas ni ladrones. No permitiré que muera nunca ese niño,
y aunque se vaya a dormir a la sombra, volverá a despertar.
Cuiden de la infancia porque los niños tendrán una vida difícil de adultos
ya que el futuro no es tranquilizador. Enseñarles a ser educados y respetuosos,
enseñarles a ser conscientes.
Fin
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