Orar ante el Sagrario, orar con la Eucaristía es sencillo y
está al alcance de todos. ¿Cómo hacerlo?: en la Santa
Misa, en la visita frecuente e incluso diaria ante el
Sagrario, etc.
Cristo es el huésped más maravilloso de tu ciudad, de tu
pueblo, de tu barrio…
Encuentra tiempo
en tu vida para
estar más con
Jesús
Sacramentado.
Tratamos aquí la
Eucaristía, no como
sacramento, si no
como medio de
oración.
Cristo está presente entre los hombres de
varias maneras:
En la Palabra,
En los pobres, los presos…
En el corazón del hombre en Gracia.
En su Iglesia.
En todos los hombres.
Pero sobre todo
está presente
en el pan y el vino
consagrados.
El Sagrario o Tabernáculo comenzó siendo
lugar sagrado donde se guardaban las
Sagradas Formas para dar la comunión a
los enfermos.
Después, la Iglesia
puso todo su empeño
para que el Sagrario
fuera centro y
referente de oración y
adoración de todos los
creyentes.
En el Santísimo Sacramento de la
Eucaristía están verdadera, real y
substancialmente presentes el Cuerpo y la
Sangre de Jesucristo juntamente con su
alma y divinidad.
No está en una imagen
(sino en la realidad).
Cristo-Dios está oculto, pero realmente
presente en la Eucaristía. En Belén y en
la Cruz Cristo-Dios está visible en su
humanidad; en la Eucaristía está oculta
también la humanidad de Cristo.
Visible la humanidad de Cristo.
Invisible la Divinidad.
Invisible la Divinidad y
también la humanidad.
Visible la humanidad de Cristo.
Invisible la Divinidad.
La inmensa riqueza de la Eucaristía debe ser asimilada
en la Oración, y llevada después a la vida. La Oración
de Adoración ante el Sagrario tiene en la Eucaristía el
lugar más privilegiado.
Dios
está aquí
Jesús en el Sagrario es testigo del amor infinito de Dios. El
amor no aguanta la ausencia, sólo se contenta con la
presencia y la figura.
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Diapositiva 1 - Presentaciones del Catecismo