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ORGANICE el plan de trabajo antes de
empezar a tratar.
IDENTIFIQUE las zonas susceptibles de
contaminación.
PREPARE la cantidad de producto que va a
utilizar.
COMPRUEBE las condiciones
meteorológicas y las previsiones para los
días inmediatamente posteriores.
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UTILIZAR boquillas adecuadas
Calibrar SIEMPRE el pulverizador antes de cada
aplicación
UTILIZAR un volumen de agua apropiado para la
aplicación prevista.
Comprobar y calibrar los pulverizadores con
agua limpia.
UTILIZAR los datos de calibración, de la etiqueta
y de la superficie a tratar para calcular la
cantidad total de PPP y agua necesarios.
Reducir el exceso de caldo
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Una vez que se considera que el equipo
está adaptado a las características de la
plantación y al tipo de tratamiento, se
puede proceder a la incorporación del
producto químico a la cuba.
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Se considera que las condiciones
atmosféricas son favorables cuando la
temperatura ambiente se encuentra
entre 20 y 30 ºC, y la humedad relativa
es alta, aunque no siempre se puede
conseguir esto en climas cálidos y secos,
por lo que para evitar las perdidas por
deriva hay que utilizar gotas mas gruesas
y aumentar el volumen de caldo.
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Seguidamente se puede iniciar el
tratamiento manteniendo la velocidad
de avance establecida en todas las
calles y controlando sobre el
manómetro que se mantiene la presión
de trabajo. Este manómetro también
sirve como referencia para detectar
anomalías en la pulverización, como las
obstrucciones en los filtros.
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Conviene verificar sistemáticamente
que los chorros de las boquillas
mantienen el ángulo de abertura y la
uniformidad de proyección,
procediendo a sustituir las boquillas con
defectos aprovechando las vueltas en
los cabeceros de las parcelas.
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También es importante observar la rejilla
de protección en la entrada de aire al
ventilador, retirando las hojas que
tienden a obstruir las rejillas, lo que
produce una reducción del caudal de
aire impulsado y genera turbulencias en
las salidas.
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La limpieza de los pulverizadores
hidroneumáticos puede hacerse de una
manera similar a la de los pulverizadores
hidráulicos, aunque hay aspectos que
hacen aconsejable utilizar un
procedimiento algo diferente.
Para limpiar el atomizador se
recomienda:
 Diluir el residuo del depósito añadiendo
un volumen de agua 10 veces mayor.
 Proceder a pulverizar el contenido del
depósito en el campo ya tratado
aumentando la velocidad de avance y
reduciendo la presión de pulverización.
 Limpiar y enjuagar exteriormente el
equipo y el tractor utilizado
 Sacar los filtros y montarlos de nuevo una
vez limpios.
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Si se estima necesaria una limpieza
complementaria se recomienda, después
de la limpieza normal:
Añadir agua al depósito hasta un tercio de
su capacidad y un producto
detergente/desactivador apropiado;
Mantener 10 minutos en funcionamiento el
sistema de presión para que todo el líquido
retorne al depósito;
Abrir todas las salidas para que el líquido se
vierta por los portaboquillas sin boquillas en
un lugar apropiado;
Realizar varios aclarados para eliminar toda
la espuma del detergente, abriendo orificio
de vaciado del depósito para que quede
totalmente vacío.
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La comprobación sistemática, midiendo el
caudal de una o varias boquillas, es suficiente
con equipos nuevos y en buen estado. Esta
comprobación conviene contrastarla en
campo mediante la colocación de tarjetas de
papel hidrosensible, en las que se pueda
determinar el tamaño de las gotas y la
cobertura conseguida en términos de
gotas/cm2.
En equipos en los que se detecten anomalías,
se recomienda para corregirlas proceder a
una inspección técnica completa con los
siguientes niveles:
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De comienzo de campaña: se debe de
verificar que el caudal que pulverizan
todas las boquillas es similar, colocando
recipientes para recoger el líquido
pulverizado por todas las boquillas. Se
debe corregir cualquier desviación de
más del 10 – 15% respecto a la media,
eliminando las boquillas defectuosas.
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Para equipos antiguos: conviene medir
el caudal impulsado por la bomba a las
presiones habituales de trabajo. Eso se
puede hacer con un caudalímetro, o
con un depósito auxiliar que reciba el
caudal impulsado por la bomba,
manteniendo la presión de trabajo
habitual. El caudal debe de ser
suficiente para alimentar las boquillas de
mayor calibre que se vayan a utilizar,
mas el volumen de retorno de agitación
(mínimo del 5% de su capacidad en
L/min).
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Trabajo atomizadores - Grado Medio. EFA "El Salto" (Zuera