Arte Bizantino
La imagen bizantina se corresponde a una
de las ideas mas espirituales y metafísicas
del arte medieval y cristiano en su
conjunto.
Los elementos mas sobresalientes de
estas figuras icónicas, son el hieratismo de
su gesto, la tendencia abstracta y
cognitiva (anti natural y no sensitiva), la
frontalidad de la representación, la
presencia de una perspectiva invertida, el
significado de cada elemento (figura,
fondo, color , etc.), la simetría que
estructura la imagen, la importante
presencia del dorado, la ausencia de
profundidad en la imagen, mas allá del
trono que ocupa la virgen... Icono, por
demás recurrente en el culto mariano que
caracteriza al arte bizantino.
Cristo Pantocrátor (Catedral de Cefalú,
Italia)
Cristo se ubica en el principal lugar de toda
iglesia: el Ábside, justo arriba del altar.
La figura de Cristo Pantocrátor, que
bendice y muestra las escrituras en torno a
una circularidad dorada (divina) que señala
la omnipotencia y omnisciencia del mártir
cristiano, será muy recurrente no sólo en el
Imperio Bizantino (Romano de Oriente)
sino en la generalidad del imaginario
medieval.
Acá asistimos a la presencia de un Cristo
eterno, que se coloca en la abstracción de
un mas allá divino, sin ningún lazo con la
temporalidad. Es un Cristo rey, con una
mirada y una postura hierática, es decir, sin
expresión, sin rasgos sensibles que
sometan la imagen divina a características
temporales y humanas, por ende, no santas
y falsas.
Las escenas que representan hechos bíblicos, como acá, en la Adoración de los Reyes
Magos (Capilla San Apolinar, Ravena, Italia), tienen una funcionalidad pedagógica para
propagar el evangelio, como prácticamente la totalidad del imaginario bizantino. Sus
características didácticas se acentúan no solo en la claridad y frontalidad de la imagen,
sino en los nombres de cada uno de los personajes que conforman la escena.
La sofisticada y desarrollada técnica del mosaico cumple con el propósito de no ser un
material efímero, al contrario, las piedras que conforman la pintura bizantina
corresponden física y simbólicamente a la idea de eternidad de los hechos divinos
que se representan .
Santa Sofía, Constantinopla (hoy Estambul, Turquía)
Al interior de la basílica apreciamos la magnitud de la cúpula que se levanta sobre
cuatro semi-cúpulas, logrando con esto una mayor altura y amplitud del vacío. La
altura de la edificación es de aproximadamente 57 mts. con una base cuadrada de
aproximadamente 70 metros por lado. Si la cúpula circular indica la presencia del
“cielo” la base cuadrada señala “la tierra” y el diseño del edificio en cruz griega,
representa la intermediación de Cristo entre lo terrenal y lo divino. La arquitectura al
ser una metáfora epistemológica, es también un medio de propagación y de
reproducción del Pensamiento Mágico Religioso que contextualiza todo el hacer
artístico de la época.
En esta imagen que vemos a la entrada de Santa Sofía, asistimos a la presencia central y
jerárquica de las Virgen María, patrona de Constantinopla y representación de la Santa
iglesia Católica. A los costados vemos dos personajes como apóstoles. Se trata de los
principales jerarcas de la historia imperial de Bizancio: por un lado (derecha)
Constantino, ofreciendo la maqueta de la ciudad que construyó como capital del
imperio (la Nueva Roma o Constantinopla), al otro costado, la presencia de Justiniano,
quien construyó en su honor la Basílica de Santa Sofía que vemos representada también
en una suerte de maqueta.
Capilla de San Vitale en Ravenna, Italia.
Vemos el contraste entre el ascetismo y la extrema sobriedad del exterior, frente a la
riqueza del mosaico interior. Esta aparente paradoja obedece al sentido religioso del
cristianismo que establece la idea de verdad al interior del culto y el ascetismo como
imagen exterior
En esta imagen de Justiniano (al centro) y su corte , vemos la “isocefalia” en la
representación del grupo (cabeza a un idéntico nivel) si bien apreciamos una tímida
influencia de la tradición retratista romana, lo que se afianza en verdad, es la
homogeneidad y abstracción en la representación humana, por otro lado, la ausencia
de profundidad, la no existencia clara de un piso en donde las figuras apoyen sus
cuerpos, da una idea de elevación, como si las figuras levitaran en un mundo etéreo y
divino.
Por otro lado, la representación de Justiniano y su corte como si fueran apóstoles de
un mesías, da cuenta de la integración simbólica y política que hace el
Cesaropapismo, es decir, el poder político y espiritual en manos de un mismo
emperador.
Cristo y en general las figuras santas, son representadas como jefes políticos, o sea con
los atuendos, gestos, tronos, cortes y suntuosidad que ostenta el discurso de poder
que imparte el Cesaropapismo bizantino.
Descargar

Diapositiva 1