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SEPTIMO MANDAMIENTO, 1
Ex 20, 15: “No robarás” (cfr. Dt 5, 19). El hombre puede poseer
cosas y tenerlas como suyas, por lo cual este derecho debe ser
respetado por todos. Robar significa violar este derecho: tomar
lo ajeno contra la voluntad de su dueño.
En la predicación de Jesús, la relación hombrecosas recibe una nueva y más profunda interpretación (Sermón de las Bienaventuranzas: uso
moderado de las cosas y riesgo de poseerlas).
Mt 6, 10-24: “No alleguéis tesoros en la tierra,
donde la polilla y el orín los corroen y donde
los ladrones horadan y roban (...). Nadie puede
servir a dos señores (...). No podéis servir a
Dios y a las riquezas”.
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SEPTIMO MANDAMIENTO, 2
Todos los bienes creados están al servicio de todos los hombres. Pero
en la historia de todo tiempo y civilización aparecen grandes desigualdades sociales e injusticias entre ricos y pobres.
En el AT muchas leyes evitaron que en Israel se acumulasen grandes fortunas (la del “año sabático”, del “año jubilar”, la protección
a los huérfanos y a las viudas, etc.) e incluso, después que perdieron
vigencia, el espíritu que las había animado ayudó a cortar distancias entre pobres y ricos.
Jesús enseña sobre el riesgo de las riquezas y el
mandamiento del amor: hizo que entre los primeros
cristianos se diese una generosa comunicación de
bienes. Los escritos de los apóstoles abundan en condenas de la avaricia, la codicia, las injusticias, etc..
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SEPTIMO MANDAMIENTO, 3
La justicia es la virtud que exige que se dé a cada uno lo que le
corresponde. El objeto de la justicia es el derecho (“ius”): porque
existen derechos, es obligado que se respeten.
La justicia hace relación a otro. Es una
virtud de “alteridad”.
Entraña una obligatoriedad: origina un
“debitum” que debe
ser respetado. De lo
contrario se deberá
una reparación.
Para que se cometa
una injusticia se requiere que quien la
padece no la quiera
sufrir: “al que sabe
y consiente no se le
hace injuria”.
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SEPTIMO MANDAMIENTO, 4
Justicia conmutativa: rige las relaciones
de los individuos entre sí. Justicia distributiva: regula las relaciones de los gobernantes con los súbditos. Justicia legal:
mide las relaciones de los súbditos con el
Gobierno y el Estado. Justicia social: considera los derechos y deberes de los ciudadanos en el ámbito de la convivencia social, política y económica (su fundamento
es la dignidad de la persona humana).
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SEPTIMO MANDAMIENTO, 5
La justicia social cuida de que el conjunto de la vida social se dirija
al bien de todos, o sea al “bien común”.
El bien común es el conjunto de aquellas condiciones sociales que
permiten al individuo, a la familia y a las sociedades intermedias
la consecución de sus respectivos fines. En él se integran valores
tanto materiales como espirituales. Se puede distinguir el bien
común trascendente (Dios) del temporal (respeto a la persona,
bienestar social y desarrollo del grupo, paz).
El bien común mira a toda la persona, pero
no contempla exclusivamente al individuo y
a la familia ni se agota en la sociedad en que
se vive, sino que abarca el bien común entre
todas las naciones.
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SEPTIMO MANDAMIENTO, 1