DOMINGO 28 DEL TIEMPO ORDINARIO
Los últimos domingos, hemos reflexionado
sobre la realidad de la IGLESIA:
como una "Viña" y nosotros estábamos
invitados a trabajar en ella.
Hoy: Las lecturas nos hablan
de un BANQUETE solemne
en el cual estamos todos convidados a participar...
En la 1ª lectura,
hay una visión
profética de Isaías,
que nos habla
de un banquete
preparado por Dios
para todos los pueblos.
(Is 25, 6-10a)
Para la Biblia, el banquete
siempre es señal de
amistad,
de compartir, momento
en que se intercambian
regalos.
Banquete especial,
promovido por el mismo
Dios.
Ese Banquete expresa la esperanza humana
en un futuro de alegría y de Salvación para todos.
La 2ª Lectura muestra que la fuerza de Cristo
resucitado sustenta a Pablo en medio de las
dificultades: "Todo lo puedo en aquel que me
conforta".
En el Evangelio, Jesús retoma esa imagen del Banquete. El
Reino de Dios se compara con el Banquete de bodas.
- El Rey es Dios que organiza la fiesta de las nupcias de su
Hijo (Jesús)
- La Esposa es la humanidad entera... la propia Iglesia....
- El Banquete representa la felicidad de los tiempos
mesiánicos.
Quien acoge el convite experimenta profunda alegría...
-Los Siervos son los profetas,
los Apóstoles y todos
nosotros...
-Los Convidados a lo largo
del camino... son los hombres
del mundo entero...
Los Primeros convidados no
entran en la fiesta:
son los jefes de Israel,
prefieren sus intereses
- El Convidado sin el traje
nupcial. Aceptó la invitación,
pero no vistió el traje
apropiado...
+ Algunos convidados lo
rechazan...
- Los Indiferentes,
que prefieren de sus negocios
particulares y
no están motivados
para la búsqueda
de la alegría colectiva...
- Violentos:
Los que eliminan
a los que se empeñan
en la construcción
del Reino.
Los que no quieren
que la fiesta se celebre...
+ Todos están convidados:
Dios no desiste, continúa llamando:
"Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que
encontréis, convidadlos a la boda..."
Y la sala del festín se llenó de invitados...
+ No basta estar convidado y entrar a la sala del banquete:
Uno hasta fue expulsado... por no tener la disposición
correcta para participar de la fiesta.
+ Y concluye:
"Muchos son los llamados y
pocos los escogidos..."
el número de salvados
es inferior al de los
llamados...
por no corresponder
a la llamada divina.
+ Y Dios continúa
convidando...
"Id ahora por los cruces de
los caminos, por los
alrededores de las ciudades
y convidad a todos
los que encontréis..."
+ Cristo nos convida también al Banquete de
la Eucaristía...
-Aceptemos con alegría la invitación sin
disculpas.
-Participemos en el Banquete revestidos de
una vestidura de fe, en total COMUNIÓN con
Dios y con los hermanos.
+ La
Iglesia continúa convidando...
La gran misión de la Iglesia
es llamar a esa fiesta.
La mesa está preparada y
los convidados somos
todos nosotros.
No basta pertenecer
externamente a la Iglesia,
si el corazón,
no es de Cristo,
ni para Cristo...
Ser convidados al banquete no es solamente venir a
la iglesia, y recibir los sacramentos.
Eso es importante, pero debe llevarnos a mejorar el
mundo, trabajando por el Reino de Dios.
La mesa del banquete está preparada.
Y el convidado eres también tú... La decisión es tuya...
Son muchos los convidados, pero muchos no tienen tiempo...
entretenidos en mil ocupaciones sin importancia …
HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR AÑOS SIN TÉRMINO.
EL SEÑOR ES MI PASTOR,
NADA ME FALTA:
EN VERDES PRADERAS ME HACE
RECOSTAR:
ME CONDUCE HACIA FUENTES
TRANQUILAS
Y REPARA MIS FUERZAS.
HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR AÑOS SIN TÉRMINO.
ME GUÍA POR EL SENDERO JUSTO,
POR EL HONOR DE SU NOMBRE.
AUNQUE CAMINE POR CAÑADAS
OSCURAS,
NADA TEMO, PORQUE TÚ VAS
CONMIGO:
TU VARA Y TU CAYADO ME
SOSIEGAN.
HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR AÑOS SIN TÉRMINO.
PREPARAS UNA MESA ANTE MÍ,
ENFRENTE DE MIS ENEMIGOS;
ME UNGES LA CABEZA CON PERFUME,
Y MI COPA REBOSA.
HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR
AÑOS
SIN
TÉRMINO.
NO ME QUIERES?
TU BONDAD Y TU MISERICORDIA
ME ACOMPAÑAN
TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA,
Y HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR AÑOS SIN TÉRMINO.
HABITARÉ EN LA CASA DEL SEÑOR,
POR AÑOS SIN TÉRMINO.
EL PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
ILUMINE LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN
PARA CONOCER CUÁL ES LA ESPERANZA
A LA QUE NOS LLAMA
MUCHOS SON
LOS
LLAMADOS,
POCOS LOS
ELEGIDOS.
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