Instituto Cultural
Quetzalcoatl
De Antropología Psicoanalítica
Huapalli “Tabla o viga pequeña”
Calli “casa”
Desde la cima de los cerros se
contempla un valle que asemeja a un
tapete verde donde el venado, el tejón,
el coyote, el gato montes la liebre y
aves como patos, tórtolas y garzas
formaban parte de su fauna, en su
vegetación abundaban ahuehuetes
sauces y algunos árboles frutales, la
gran cantidad de tule hacía el terreno
semifangoso, el agua de los
manantiales fluía incontenible, pájaros
como el ruiseñor, la calandria, el
cenzontle, el clarín alegraban con su
canto lo que hoy se a convertido en la
ciudad de Tulancingo.
Tulancingo, de acuerdo con su
jeroglífico representado por un manojo
de tules ocultando a un indio se ha
traducido como detrás del tule o en el
fin de los juncos, o como el pequeño
Tollan.
La lejana Thule símbolo del paraíso
terrenal la tierra de nuestros mayores,
allí moran los antepasados de todas
las razas humanas; ese indio oculto
nos indica el misterio que se oculta
detrás de la Thule antigua,
seguramente este glifo sirvió para
representar a semejanza de la cercana
Tula, otros pequeño rincón de
sabiduría serpentina donde los
Mexi-Tín o Medjins, Djins, Jinas o
Genios extraordinarios enseñaron y
entregaron sistemas de transformación
humana para cosechar mujeres y
hombres solares.
Cuentan las tradiciones que para llegar
a esa tierra sagrada, había que
atravesar instantáneamente la barrera
de la velocidad de la luz, y es claro que
los Medjins, lo podían hacer, al
respecto la antropología gnóstica
enseña técnicas y sistemas al alcance
del ser humano para desarrollar
capacidades internas y que sirven
para conocer esas regiones que están
más allá de nuestros sentidos y que de
ninguna manera tienen que ver con
fantasías humanas, sino más bien con
constancia, tenacidad, voluntad y
firmeza para obtener el fruto a través
de la práctica.
Podríamos acostarnos cómodamente
al ir a dormir y al empezar a sentir
sueño, sin abrir los ojos, levantarnos y
dar un gran salto de tal manera que
marquemos el lugar hasta donde
lleguemos, así diariamente al sentir
ese punto exacto en el que nos
vamos a quedar dormidos realizar este
experimento; marcando el lugar a
donde lleguemos, algún día daremos
un salto tan largo que nos
sorprenderemos de ello, y en ese
momento si nos lo proponemos
podremos traspasar cualquier barrera
que se nos coloque y visitar tierras
antiguas que todavía dejan desprender
su sabiduría para nuestra propia
transformación humana.
En fin, la tierra solar del Tule encierra
grandes velos que es necesario
descorrer.
Así, en ese pequeño Tule o Tollan
destaca como una parte fundamental
de su grandeza… Huapalcalco del
Náhuatl Huapalli “tabla o viga
pequeña” y Calli “casa”, “lugar de la
casa de madera”, se extendía a 10
km²., aprox., se sabe que se edificaron
otras 2 pirámides a parte de la
conocida levantada al pie de los
imponentes acantilados.
Alrededor de esta zona arqueológica
existen leyendas sobre túneles,
pasadizos y construcciones enterradas
en la ciudad, que hasta la fecha siguen
siendo un misterio para todos.
Pero en lo que observamos
actualmente, descubrimos a través de
los cuatro pilares de todo conocimiento
que en esta zona arqueológica se
desarrollo parte de la sabiduria que la
serpiente emplumada Quetzalcoatl
entregará a la humanidad a través de
sus hijos, los constructores, los
toltecas que le dieron vida artística,
científica, filosófica y mística…
Todavía se observan montículos
piramidales los cuales no han podido
ser restaurados, por lo que la barbarie
humana se ha encargado de destruir
lo poco que queda de este pequeño y
gran lugar de la Casa de Madera.
Uno de los hallazgos mas
sorprendentes fue el de unos yugos o
“u”, uno de ellos de piedra verde el cual
tenia al frente una cara como de rana
de donde salia un rostro humano, cabe
mencionar que en Teotihuacan, México,
se emplearon mucho estos yugos. Los
mayas en Meso América los usaron
para hacer cadenas especiales,
esotéricas, mágicas, con el propósito de
hacer llover.
En el centro de la cadena se ubicaban a
veces tres personas sentadas en la
posición oriental de piernas cruzadas. El
objeto era ayudar a las personas en el
trabajo de desarrollo de sus fuegos
sagrados espinales, y se les ayudaba
grandemente.
Otras veces se hacían las cadenas en
forma de U, se colocaban unas ranas y
la tribu croaba como las ranas, para
hacer llover y lo lograban, Así pues, la
herradura tuvo muchos usos mágicos.
Y cerca de Huapalcalco también se
encontro una efigie de Huehueteotl, el
dios del fuego cuyo hondo significado
encierra el secreto de utilizar
sabiamente el fuego que internamente
llevamos los seres humanos en cada
uno de nuestros átomos, el INRI de los
cristianos, que nos indica la necesidad
de renovarnos física e internamente
mediante nuestros fuegos creadores.
Alrededor de la pirámide y cuesta arriba
hacia la montaña encontramos varias
partes planas parecidas a pisos, cerca
de los cuales se han hallado restos
arqueológicos que están en algunos
museos, se piensa que estos pisos
fueron donde se levantaron casas de
madera o de vigas y de allí el jeroglífico
que describe a Huapalcalco.
Por lo que se llega a la conclusión de
que la zona se utilizó para instruir en la
sabiduría serpentina de Quetzalcoatl y
estas casas fueron utilizadas como
lugares de recogimiento y aprendizaje.
Recordemos que la pirámide
representa al Ser, a lo divino bajo
cualquier concepción humana, por lo
que todo lo que esta alrededor nos
indica el trabajo que como humanos
tenemos que realizar para algún día
comprender esa parte mística que tiene
nuestra vida.
Así al frente de la pirámide miramos una
pequeña columna o cilindro que se
levanta hacia el firmamento y unos
círculos sobre el suelo como especie de
altar y estela.
Se piensa que aquí sacrificaban a los
prisioneros o a las doncellas para
ofrecer los corazones a los Dioses
claro que la gran inteligencia, el logos
solar, las fuerzas cósmicas o lo
eternamente divino no necesita de la
muerte de inocentes criaturas para
escuchar a los humanos, esta forma
de sacrificio se debió a la pérdida total
de los valores y conocimientos
relacionados con el auto-sacrificio que
enseñará Quetzalcoatl y que cuando
llegaron los conquistadores se
encontraron con estos rituales
sangrientos que en la época de
esplendor de Huapalcalco nunca
existieron.
Sin embargo en otras tierras se han
encontrado rocas labradas muy
semejantes a estas ya que como
sabemos el origen atlante de todas
estas culturas impregno de sus
construcciones y jeroglíficos a toda
América y el mundo.
El círculo de roca en el suelo nos habla
claramente de las fuerzas femeninas,
del eterno femenino representado en
las hermosas flores que adornan
nuestros jardines, en el canto de las
aves, que alegran nuestros bosques en
todas las sacerdotisas druidas,
griegas, persas, egipcias, aztecas, que
han entablado grandes luchas, por la
regeneración del hombre.
La roca circular nos recuerda el yoni
femenino, la fuerza creadora a través
de la cual venimos todos a la existencia,
a esas mujeres guerreras que aman
eternamente a la vida y buscan la
integración con ella.
La columna o cilindro hace alusión al
lingam masculino, a la fuerza activa de
la naturaleza, al eterno masculino
representado en todos los varones del
planeta, en los antiguos Sacerdotes
Mayas, de Eleusis, de Pérgamo del
mismo Huapalcalco.
Estos dos símbolos meramente
alquimistas nunca faltaron entre las
construcciones del México Serpentino
del México trascendental, ambos
símbolos, juntos y al frente de la
pirámide nos indican la necesidad de
encontrar un equilibrio entre estas dos
fuerzas de la vida entre la mujer y el
varón. Nos dicen que es necesario
conocer los misterios sexuales
profundamente, porque solo a través
de ellos es posible formar la pirámide
del ser, el conjunto de valores, los
principios inteligentes escondidos en el
mismo ser humano.
Solamente utilizando en la vida práctica
y sabiamente las fuerzas de la energía
creadora es como podremos algún día
fusionarnos con Quetzalcoatl, con ese
principio cósmico universal llamado
también el logos solar, la unidad
múltiple perfecta, el demiurgo de los
griegos.
Al observar la pirámide descubrimos
cinco plataformas que nos recuerda el
número de la ley los 5 elementos Éter,
Aire, fuego, Agua y Tierra, la estrella
flameante de 5 puntas el hombre
realizado, la enseñanza la explicación
los cinco sentidos los 5 aspectos de la
madre divina, el rigor.
Los 5 perfumes con los que podemos
sahumar nuestro organismo cuando no
sentimos sucios; incienso, mirra, aloe,
azufre y alcanfor.
La pirámide nos indica que para llegar al
íntimo al ser al padre que esta en
secreto a ese conjunto de principios
inteligentes de la naturaleza se necesita
trabajar o estar en equilibrio con las
leyes física y con las leyes internas , es
decir tenemos que aprender que al que
hace se le debe, pero al que nada hace
nada se le debe, hacer obras por
montones para liquidar nuestras deudas
internas con las leyes cósmicas que nos
rigen es nuestro deber.
Nos dicen estas 5 plataformas que
debemos convertirnos en una estrella
de 5 picos viva representación del
hombre levantado de aquel que se ha
fusionado con esos principios
inteligentes. Es claro que para que esto
suceda la base de la pirámide que es
cuadrangular indica que debemos tener
bases sólidas en lo que hacemos para
no fracasar, para salir victoriosos en esa
lucha por nuestra transformación
humana.
Sin embargo en una restauración hecha
por el INAH se han asentado que son 4
las plataformas que componen esta
pirámide y en una de sus partes existe
influencia Teotihuacana, eso nos
recordaría a la pirámide del sol en
Teotihuacan con sus cuatro plataformas
representando el IOD HE VAU HE de
los hebreos la fuerza del amor, la
verdad y la castidad unidas a lo eterno a
aquello.
Indica los 4 puntos cardinales las cuatro
estaciones del año, los 4 pilares de los
conocimientos, los cuatro caminos, las 4
edades, oro, plata, cobre y hierro, la
cruz de 4 brazos iguales, estabilidad en
todos sus aspectos.
IOD
HE
VAU
HE
Las 4 plataformas hablan de la
regeneración humana, a través de la
cruz en movimiento, del sabio uso de
nuestras energías sexuales para llegar
a darle forma a nuestra pirámide
interna, las 4 fases nos dicen que
tenemos que poner una base firme
para tener éxito, hay que hacer las
cosas correctas, precisas, sólidas para
no ir al fracaso, reflexionándolas; es
claro que sólo así podremos llegar a la
punta donde el 4 de la base se vuelve
uno es decir la multiplicidad que somos
convertirla en la unidad y esa unidad
entre el México antiguo es Quetzalcoatl.
Al frente 8 escalinatas símbolo de que
el camino hacía lo trascendente lo
correcto requiere de mucha paciencia
de trabajos concientes y padecimientos
voluntarios
8 ESCALONES
BASE DE PIRAMIDE
Los 8 escalones dicen que son
necesarias las grandes adversidades de
la vida para que nuestra conciencia se
active, ya que cuando la existencia es
muy pasiva no hacemos nada por
comprender nuestro mundo interno y el
externo, solo al pasar por fuertes crisis
emocionales, es como ponemos a
prueba nuestra comprensión para
escalar a niveles del ser de otras
octavas, es decir al desarrollo de ese
conjunto de principios de la naturaleza
que nos dan la calidad de seres
humanos.
En conjunto Huapalcalco, el lugar de la
Vigas pequeñas o de la casa de
madera, nos recuerda que ahí la
sabiduría de Quetzalcoatl dejo su gran
huella en esas rocas que en silencio
dicen mucho.
Huapalcalco nos invita a luchar por
restaurar nuestra naturaleza humana a
través del sabio uso de las fuerzas
sexuales femeninas- masculinas, y con
mucha paciencia y pruebas podremos
llegar algún día a la cúspide de la
existencia o de la pirámide, convertirnos
en auténticos, mujeres y hombres
solares en el sentido más completo de
la palabra, con capacidades que nos
permitan trascender tragedias,
crímenes, engaños, adulterios,
traiciones, y cualquier situación que
actualmente vivamos y que a veces
llegamos a pensar no tienen solución.
He allí la importancia de Huapalcalco y
aún cuando son pocos los restos que
quedan son suficientes para mover el
tapete de nuestra existencia y
motivarnos a luchar por nuestra propia
regeneración y por la de esta
humanidad.
Detrás de Huapalcalco.
Al fondo de la enigmática pirámide en
los imponentes acantilados se han
encontrado restos de pinturas rupestres
que nos hacen recordar a aquellas
antiguas civilizaciones conocidas como
la raza Lemur y Atlante, de las cuales
existen vestigios e investigaciones que
hacen cada vez más claro el origen del
ser humano.
Cuando estas razas tuvieron sus
épocas de decadencia algunos
humanos se mezclaron con ciertas
bestias de la naturaleza, eso dio origen
a infinidad de clases de monos,
changos y entre ellos a cierto grupo de
personajes parecidos a los humanos
pero con características animalescas
que a su vez se mezclaron con otras
bestias, dando origen a estos seres que
se encargaron de pintar cuevas y
lugares donde sobrevivían de las
inclemencias de la naturaleza. Allí en
ese lugar se encontró una especie de
hacha que ha sido catalogada como de
hace unos 11000 años de antigüedad.
Al respecto al pie de estos
acantilados los grabados que se miran
de épocas prehistóricas hacen notar
inmediatamente la falta de inteligencia
humana para proyectar las ideas que se
tenían sobre la vida.
La antropología gnóstica afirma que el
ser humano, ha sido uno de los
habitantes más antiguos de este mundo
ya que a pesar de que enormes reptiles
y animales han poblado el planeta, los
seres humanos seguimos viviendo en él
a pesar de los grandes cambios que
han sucedido, pero no estamos de
acuerdo en que este tipo de grabados
pertenezcan a auténticos humanos.
El gran valle de Tulancingo, se piensa
fue una enorme laguna, o que estuvo
lleno de agua, lo que nos recuerda el
hundimiento atlante en donde cerca de
64 millones de habitantes perecieron
tragados por las aguas del océano
atlántico.
Y muchos de esos habitantes que se
pervirtieron mezclándose con bestias,
terminaron metidos en esas cuevas,
careciendo de los auténticos valores
humanos.
Cerca de la cueva conocida como del
Tecolote, se encontraron restos de
alguno de esos personajes prehistóricos
que hoy yacen en el museo de
antropología e historia de la ciudad de
México.
Definitivamente estas pinturas rupestres
más que recordarnos a nuestros
antepasados de entre los cuales nunca
se ha encontrado el famoso eslabón
perdido; nos recuerda que cuando el ser
humano pierde sus valores
trascendentes y trascendentales se va
dirigiendo hacia la más completa
degeneración, perdiendo principios que
lo van convirtiendo en una figura
animalesca de la naturaleza, tal como lo
observamos con nuestros
comportamientos antihumanos, en la
sociedad en la que actualmente
vivimos.
En fin Huapalcalco este rincón del
mundo olvidado ya por muchos, todavía
nos puede dar conocimientos y fuerzas
para continuar en este camino de la
senda del filo de la navaja, que es
nuestra propia vida…
Sumum Corda.
Hammurabi Luis Rivera
ICQ Tulancingo, Hgo. México
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Huapalcalco