Nació y murió en
Siracusa, ciudad de Italia,
y gracias a sus múltiples
virtudes entre las que se
destaca la sencillez, la
humildad y la honradez, el
Papa San Gregorio en el
siglo VI puso su nombre a
dos conventos femeninos
que él fundó.
Lucía significa "la luminosa
Su fiesta cae
oportunamente en los días
más cortos del año. Y la
vemos surgir con su
lámpara encendida,
dispuesta a recibir al
Esposo. Porque estamos
en Adviento, tiempo de
expectación, cuando las
tinieblas nos anuncian el
gozo de una gran luz.
Entonces Lucía, como un
presagio, nos alumbra.
Santa Lucía tuvo dedicados en la Urbe hasta una
veintena de santuarios y es, con Inés, Cecilia y
Agueda, una de las cuatro santas que gozan de
oficio litúrgico propio.
Según documentación encontrada, Santa Lucía nació en
Siracusa, de padres ricos y nobles, que tenían la superior
riqueza de la fe, y en ella educaron a su hija. No sabemos el
nombre del padre, que debió de morir siendo ella niña. La
madre se llamaba Eutiquia, y, demasiado deseosa del
porvenir de su hija, la prometió en matrimonio a un joven
pagano.
El 22 de junio de 1894 se
descubrió en la catacumba de
San Giovanni, la más
importante de Siracusa,
cercana a la que conservó el
cuerpo de Santa Lucía, una
inscripción de fines del siglo IV
que nos prueba que era
celebrado ya el día de su
martirio. Fue una cristiana la
que compuso esta inscripción
tan tierna: "Euskia, la
irreprochable, vivió santa y
pura alrededor de quince años:
murió en la fiesta de mi Santa
Lucía, la cual no puede ser
alabada como merece".
Se acercaba para Lucia el final de
su combate. Con gran paciencia
se dispuso a soportar los últimos
tormentos a que el prefecto
mandó que se la sometiera. Y
Dios ya no intervino para
impedirlos, porque era su
voluntad concederle la gracia del
martirio. Al fin, atravesada su
garganta por la espada, entregó
su espíritu al Señor: Era el 13 de
diciembre del año 300 de la era
cristiana.
Esto bastó para que Lucía fuera detenida. Había
llegado la hora tremenda y solemne de confesar
ante los hombres su fe en Jesucristo; de demostrar,
aun entre los tormentos y la muerte, el amor que le
profesaba en su corazón.
Entierro de Santa Lucía
Descargar

Diapositiva 1