¿Qué quieres que te haga?
que recobre la vista
46Entonces
vinieron a Jericó; y al salir de
Jericó él y sus discípulos y una gran
multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo,
estaba
sentado
junto
al
camino
mendigando. 47Y oyendo que era Jesús
nazareno, comenzó a dar voces y a decir:
¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de
mí! 48Y muchos le reprendían para que
callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo
de David, ten misericordia de mí!
49Entonces
Jesús, deteniéndose, mandó
llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole:
Ten confianza; levántate, te llama. 50El
entonces, arrojando su capa, se levantó y
vino a Jesús. 51Respondiendo Jesús, le
dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego
le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52Y
Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en
seguida recobró la vista, y seguía a Jesús
en el camino.
28Jehová
te herirá con locura, ceguera
y turbación de espíritu; 29y palparás a
mediodía como palpa el ciego en la
oscuridad, y no serás prosperado en
tus caminos; y no serás sino oprimido y
robado todos los días, y no habrá quien
te salve.
20¿Y
por qué, hijo mío, andarás ciego
con la mujer ajena, Y abrazarás el seno
de la extraña? 21Porque los caminos del
hombre están ante los ojos de Jehová,
Y él considera todas sus veredas.
18Sordos,
oíd, y vosotros, ciegos, mirad
para ver. 19¿Quién es ciego, sino mi
siervo? ¿Quién es sordo, como mi
mensajero que envié? ¿Quién es ciego
como mi escogido, y ciego como el
siervo de Jehová, 20que ve muchas
cosas y no advierte, que abre los oídos y
no oye?
17Y
atribularé a los hombres, y andarán
como ciegos, porque pecaron contra
Jehová; y la sangre de ellos será
derramada como polvo, y su carne como
estiércol. 18Ni su plata ni su oro podrá
librarlos en el día de la ira de Jehová,
pues toda la tierra será consumida con el
fuego de su celo; porque ciertamente
destrucción apresurada hará de todos los
habitantes de la tierra.
10Sus
atalayas son ciegos, todos ellos
ignorantes; todos ellos perros mudos,
no pueden ladrar; soñolientos, echados,
aman el dormir. 11Y esos perros
comilones son insaciables; y los
pastores mismos no saben entender;
todos ellos siguen sus propios caminos,
cada uno busca su propio provecho,
cada uno por su lado.
7Sus
pies corren al mal, se apresuran para derramar la
sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de
iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus
caminos. 8No conocieron camino de paz, ni hay justicia
en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera
que por ellas fuere, no conocerá paz. 9Por esto se alejó
de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud;
esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y
andamos en oscuridad. 10Palpamos la pared como
ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a
mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros
como muertos. 11Gruñimos como osos todos nosotros, y
gemimos lastimeramente como palomas; esperamos
justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.
14Dejadlos;
son ciegos guías de ciegos;
y si el ciego guiare al ciego, ambos
caerán en el hoyo. 15Respondiendo
Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
16Jesús dijo: ¿También vosotros sois
aún sin entendimiento?
3¿Y
por qué miras la paja que está en el
ojo de tu hermano, y no echas de ver la
viga que está en tu propio ojo? 4¿O cómo
dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja
de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5¡Hipócrita! saca primero la viga de tu
propio ojo, y entonces verás bien para
sacar la paja del ojo de tu hermano.
18En
aquel tiempo los sordos oirán las
palabras del libro, y los ojos de los
ciegos verán en medio de la
oscuridad y de las tinieblas.
15Yo
conozco tus obras, que ni eres frío ni
caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por
cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré
de mi boca. 17Porque tú dices: Yo soy rico, y me
he enriquecido, y de ninguna cosa tengo
necesidad; y no sabes que tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres
oro refinado en fuego, para que seas rico, y
vestiduras blancas para vestirte, y que no se
descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge
tus ojos con colirio, para que veas.
3Fortaleced
las manos cansadas, afirmad
las rodillas endebles. 4Decid a los de
corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he
aquí que vuestro Dios viene con retribución,
con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
5Entonces los ojos de los ciegos serán
abiertos, y los oídos de los sordos se
abrirán. 6Entonces el cojo saltará como un
ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque
aguas serán cavadas en el desierto, y
torrentes en la soledad.
7El
lugar seco se convertirá en estanque,
y el sequedal en manaderos de aguas; en
la morada de chacales, en su guarida,
será lugar de cañas y juncos. 8Y habrá allí
calzada y camino, y será llamado Camino
de Santidad; no pasará inmundo por él,
sino que él mismo estará con ellos; el que
anduviere en este camino, por torpe que
sea, no se extraviará.
5Así
dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el
que los despliega; el que extiende la tierra y sus
productos; el que da aliento al pueblo que mora
sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: 6Yo
Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré
por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al
pueblo, por luz de las naciones, 7para que abras
los ojos de los ciegos, para que saques de la
cárcel a los presos, y de casas de prisión a los
que moran en tinieblas. 8Yo Jehová; este es mi
nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza
a esculturas.
Descargar

Slide 1