A mis hijas e hijos
del mundo entero
en el 450 aniversario
de San José de Ávila
Texto: P. Tomás Álvarez OCD
Montaje : Carmelitas Descalzas de Montevideo
¡Qué contento tan grande el estar con vosotros…
…en esta fecha tan querida por mí,
para celebrar con cada una/o los 450 años
de la fundación del primer palomarcito de la Virgen:
mi San José de Ávila!
Ya sabéis que no sé escribir sin hablar, no sé hablar sin
dialogar, no sé dialogar sin hacerme presente en medio del
grupo, sin implicarme en la vida de los que tengo delante.
Os he compartido, al narrar la fundación de San José, mi gran
fatiga ante lo que estaba pasando en Europa: guerra de
religión, persecución religiosa, Reforma y Contrarreforma...
(C 1,2). Me sentí implicada, responsable, es decir,
llamada a dar una respuesta.
Fue todo ese influjo de hechos externos
y sentimientos íntimos
lo que me movió a DETERMINARME
a hacer eso poquito que era en mí…
Todo quedó asumido en ese «determiné» que hizo de
bisagra entre el paisaje eclesial que tenia delante y la
determinación de fundar un carmelo para procurar
que las poquitas que allí estuvieran hiciesen lo mismo:
¡Determinarse!
«…y todas ocupadas en oración… ayudásemos
en lo que pudiésemos a este Señor mío.» ¨
Mas, hijas, antes de determinarse a «hacer»
hay que determinarse a «ser y vivir»
para llegar a «ser tales
cuales yo las pintaba en mis deseos.»
¡No olvidéis que el «determiné»
fue el resorte de mi vida…!
«En determinándome a vivir por amor de Dios.»
«Pensaba qué hacer por Dios, y pensé que lo
primero era seguir el llamamiento que el Señor
me había hecho a religión, guardando mi regla
con la mayor perfección que pudiese.»
Para hacer este camino, os lo recuerdo,
«son menester animas animosas»
y «determinada determinación».
.
«DETERMINAOS, HERMANAS/OS…»
Es éste un gesto indispensable
«para ir comenzando siempre…»
Pero, recordad: el «determinarse»
no reside en nuestro esfuerzo humano,
todo tiene sentido si nos abrimos
a la acción de Dios sobre nosotros.
Como os lo dije en Camino 1,2:
«Determiné…
confiada en la bondad de Dios,
que nunca falta de ayudar
a quien por Él
se determina a dejarlo todo.»
«Determinarse»:
sí, es un gesto ascético de la voluntad,
pero apoyado en la:
«confianza en la bondad de Dios»
«Cuanto más determinados,
menos confiados de nuestra parte,
que de donde ha de venir la confianza
ha de ser de Dios.»
De aquí la importancia de que
la determinación personal de cada una
se desborde en el grupo, de suerte que:
«estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo:
SE DETERMINEN A HACER POR DIOS.»
Ahí está el grano germinal,
el punto de partida del nuevo Carmelo,
que nació el 24 de agosto de 1562
en San José de Ávila
«El Capitán del Amor»,
Jesús,
me los bendiga
y guarde a todos
en su amor y servicio,
y los haga santos.
¡AMÉN!
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SALMO 144