EL
INCONSCIENTE
FREUDIANO
¿Cuál es la intencionalidad Inconsciente?

El psicoanálisis por medio de la situación
psicoanalítica pretende reinstaurar la
situación originaria, para que ante esos
problemas que han surgido de ella, el sujeto
adopte una postura menos sintomática, y ello
es lo que hace la diferencia de cualquier otro
tratamiento psicológico.
PLANTEAMIENTOS PSICOANALÍTICOS

En el Ser humano la estructura de lo psíquico no
viene dada cuando nace, es decir se da un paralelismo
psicofísico o una ruptura.

La constitución del aparato psíquico del sujeto es
ciertamente conflictivo y problemático, ya que viene
dado por la relación que se establece con el adulto
que le cuida, dándose una confrontación entre ambos.

Ciertamente el niño nace con una capacidad
para relacionarse con el otro, pero no es capaz
de enfrentarse a aquellos mensajes que le
manda el adulto y a los que subyace toda una
dinámica pulsional e inconsciente (relación),
que no está regida por la lógica. Aunque se ve
obligado a hacerse cargo de esas pulsiones
para poder construir el aparato psíquico a
partir de la escisión Icc−Prcc, dos sistemas de
funcionamiento y contenido distintos.

El sistema inconsciente, es un proceso
primario ( las investiduras se mueven por
desplazamiento y condensación), no se ajusta
al principio de la lógica, ni de la no
contradicción, no hay ley del tiempo, se
pierden las coordenadas del presente y futuro.

El sistema consciente se ajusta a la lógica, es
decir al proceso secundario. Se cumple el
principio de no contradicción.
¿Cómo conocemos del Inconsciente (Reinstalar)?

Método de asociación - disociación: El niño ha ido creando
significados para constituir su aparato psíquico, y si son
incorrectos, debe hacerse una resignificación para producir una
significación más saludable de aquello que quedo significado
de forma sintomática, este método tiene que desmontar la
significación traumática, para convertirla en otra más
agradable.
Este intento por reinstaurar lo instaurado en la infancia le
convierte en una terapia única.

Relación Transferencial: permite que más allá de las defensas
aparezcan los cimientos de la dinámica de ese sujeto, los
sentimientos que se han producido entre el adulto y el niño. Es
el modo de cumplir el método A−D, esto implica colocar en el
psicoanalista los sentimientos.
Para que ese método y la relación transferencial sean
posibles es fundamental:

Neutralidad: el analista rehúsa aportar soluciones y
actuar ante el paciente como alguien que todo lo sabe
(sujeto supuesto saber), ya que sería análogo a la imagen
que tiene el paciente de los adultos y podría volver a la
situación infantil. Por ello, la misión del analista será no
dar opiniones para que el paciente decida por sí mismo, y
no responder a sus demandas. Esto permite abrir las
condiciones de inicio de la seducción originaria entre
sujeto infantil y adulto que necesariamente es traumática.
Así permite el conectarse con lo traumático, para hacerse
cargo de lo que se instaló mal.


Interpretación: Este es un paso desagradable
para el paciente, pues supone relacionarse con el
Inconsciente, superar la resistencia y revivir lo
reprimido. Esto conlleva que se deben traducir
los mensajes de la relación transferencial, es
decir interpretar correctamente las fantasías del
paciente y el analista y no como en el vínculo
niño−adulto.
El analista para hacer esa interpretación debe
ponerse en el lugar del otro adulto, pero también
tiene que ponerse en lugar del paciente e
interpretar el sentido de sus mensajes.


En esta técnica es fundamental no exigir nada a los
pacientes, ni dar juicios de valor. Todo esto plantea que el
saber consciente, sobre uno mismo, está lleno de
resonancias positivas, es un ideal, ya que “saber” implica
conocer la realidad y lograr los cambios que necesita.
Pero el saber consciente plantea problemas, el
psicoanálisis plantea que el psiquismo se mueve por
razones inconscientes, y que la consciencia no es dueña
de la verdad de todo. La consciencia es una justificación
racional del inconsciente y por tanto supone una cierta
deformación del ICC. El saber consciente es capaz de
tomar el mando de nuestra vida, porque el sujeto cree que
lo que siente y piensa es la verdad y es por donde se tiene
que dirigir el sujeto, pero esto es una falacia porque todo
sentimiento esta limitado por la censura.

Esta problemática no se le escapó a Freud, que se
propuso averiguar las condiciones bajo las cuales
el saber consciente puede originar cambios
psíquicos o transformaciones.

El saber consciente es muy difícil de conseguir, así
como que el cambio psíquico es muy difícil de
conseguir es una de las mayores falacias. También
esta la idea de que aquello que se opone al saber
no es la simple ignorancia sobre algo, sino que el
desconocimiento que interesa al psicoanalista es el
desconocimiento activo, que reprime a la
conciencia.

El desconocimiento activo tiene su origen en el conflicto o
por razones afectivas (se reprime algo que es afectivamente
intolerable para la conciencia, como un niño que odia a su
madre, que le alimenta y le cuida, origina un conflicto
afectivo).

El saber en profundidad sobre uno mismo resulta
intolerable y produce repugnancia a la conciencia. Se dice
que es el desconocimiento de algo que si se sabe pero solo
en el ICC, por eso el trabajo psicoanalítico es el que debe
generar un cambio en el ICC, que solo se dará si queda
grabado en él. En eso consiste la elaboración, grabar algo
en el ICC a través del trabajo psicoanalítico, de este modo
ya no trabaja de forma impulsiva.

Normalmente, el paciente tiene una leve idea de su problema y de lo que
guarda en su inconsciente.

Para ello es necesario obtener la ampliación del saber, que es el objetivo
de la cura psicoanalítica. Entonces es necesario descubrir las resistencias
que nos impiden conocer lo que hay en el inconsciente. Para ello, Freud
dice que no basta con denunciar las resistencias, sino que además se debe
aprovechar la transferencia del paciente sobre el analista, para que el
paciente se convenza. Para vencer la resistencia nos habla de la transmisión
de una convicción, de algo en lo que el analista cree y el paciente puede
llegar a creer a través de la transferencia.

Esta transferencia puede ser positiva o negativa y conseguir una positiva
puede resultar muy difícil (equivale a que confíe en la persona del
analistas), pues muchos pacientes desconfían de todos, aún sin ser
paranoicos. Aunque aparentemente esta tesis parece que se contradice con
lo que anteriormente argumentaba Freud sobre la neutralidad del analista,
este debe trasmitir su poder de curación y la teoría que defiende, nunca sus
ideologías personales. Tampoco se debe intelectualizar el tema (dar
demasiadas explicaciones técnicas).


“Nunca hay psicoanálisis donde hay consejo, el
psicoanalista debe ser neutral en sus creencias
políticas, valores, etc.”. Por tanto a la hora de
hablar de neutralidad hay que precisar para no
confundir, que en el propio Freud aparecen dos
posiciones:
1− No ideologización del paciente.
2− Valora y enfatiza el uso de la transferencia para
vencer la resistencia.
Ese vencer la resistencia esta basado en que llevamos
a la conciencia del enfermo lo anímico que esta
reprimido.

Los objetivos del psicoanálisis: son intentar cambiar la
estructura psíquica del paciente, para impedir que se ponga en
marcha y ciegamente la repetición.
Por eso, de poco sirve intervenir en la realidad exterior del
paciente, haciendo que se separe de su pareja o dejando el
trabajo, ya que esos cambios serían solo el resultado de
cumplir el deseo del psicoanalista y el paciente sufriría la
compulsión a la repetición (la mujer que una y otra vez
permite que la engañen). Si se deja el trabajo o pareja, seguirá
teniendo la misma estructura de base.


Así pues lo que debe cambiarse es:
El tipo de deseo inconsciente al que está sometido (deseo
masoquista).
Las angustias que impiden que se sigan determinados caminos
(angustia y deseo siempre están Relacionados, forman una
unidad dialéctica).
Recursos para emprender determinadas acciones:

Si no se cambia todo esto es inútil cualquier petición de
cambio, pues la conducta distinta será por la presión del
analista.

La técnica psicoanalítica será el medio para alcanzar los
objetivos, y en la medida en que se cumplan esos objetivos los
procedimientos técnicos serán válidos o no. El psicoanálisis
por tanto NO es una terapia de apoyo o de búsqueda de alivio
inmediato. No se trata de eliminar los sentimientos
persecutorios del paciente, ni impedir el desarrollo de la
transferencia negativa, ya que es fundamental trabajarla y
sacarla a la luz, no hay que intentar aplacarla, pero es esencial
que sea analizada.
INVESTIGACIÓN DEL INCONSCIENTE


La interpretación de los sueños:
El análisis de los sueños permite una visión de las
leyes estructurales y el modo de operar del
inconciente, confiriendo así la mejor preparación para
el estudio de los procesos análogos: los síntomas
neuróticos.
Los sueños pueden ser provocados por estímulos
externos, estímulos somáticos o estímulos psíquicos.
Al interpretar un sueño deben tenerse en consideración los
siguientes elementos del mismo:

Contenido manifiesto: las imágenes del sueño tal como se las
recuerda al despertar.

Contenido latente: imágenes, deseos o pensamientos que
constituyen su motivo verdadero y que intentan llegar al
conciente.

Censura: expresión represora del yo al servicio del superyó.

Trabajo de sueño: elaboración psíquica que sufre el contenido
latente antes de convertirse en contenido manifiesto.

Se puede decir que el sueño es siempre la tentativa
de satisfacer alucinatoriamente un deseo
inconciente reprimido; cuando éste es inmoral,
debe sufrir una serie de transformaciones y cuando
no lo es, se expresa libremente constituyendo los
sueños de comodidad e infantiles.

Para poder pasar a través de la censura de la parte inconciente del yo y
expresarse como contenido manifiesto sin provocar angustia, el contenido
latente debe sufrir una elaboración que se denomina deformación del
sueño, que consiste en una serie de mecanismos:

Dramatización o concretización: expresión de los pensamientos abstractos
mediante imágenes concretas, sin preocuparse si la traducción es lógica o
no.
Condensación: varios personajes o elementos del contenido latente se unen
apareciendo en el contenido manifiesto como una sola persona, pero con
las características condensadas de cada una de ellas.
Desdoblamiento o multiplicación: una persona o objeto del contenido
latente corresponde a dos o más del contenido manifiesto y cada uno de los
elementos puede estar indicando una cualidad.
Desplazamiento: una imagen del contenido manifiesto está sustituyendo a
otra del contenido latente. También puede ocurrir que no sea la imagen lo
que se ha desplazado sino una emoción determinada, sin cambiar de forma
(proyección).




Inversión de la cronología: el contenido manifiesto presenta como imagen
del sueño la imagen inmediata posterior a la que forma el contenido latente.

Representación por lo opuesto.

Representación por lo nimio: la representación del contenido latente
aparece en el contenido manifiesto por sus detalles más insignificantes.
Otra forma consiste en acentuar, en el contenido manifiesto, algo que en los
pensamientos latentes tiene un valor secundario y en cambio, colocar el
principal en segundo término.

Representación simbólica: cuando en diferentes sueños se observa que
determinado elemento concreto del contenido manifiesto está relacionado,
con cierta constancia, con un elemento reprimido del contenido latente, se
denomina al primero como símbolo. Para que sea considerado como tal, lo
simbolizado debe estar reprimido. Hay algunos que podrían llamarse
universales, pero en general, su significado varía según la raza, la cultura y
el tiempo.

En todos los sueños de los adultos intervienen dos factores: los
pensamientos latentes (contenido) y los deseos inconcientes
(energía). Se dice que la condición indispensable para que los
pensamientos latentes puedan pasar al contenido manifiesto es
que no sean inmorales, pero desde el punto de vista de la moral
del sujeto, no del colectivo.

Una vez que se ha producido una cierta modificación, estos
elementos pasan al preconsciente. Este proceso se conoce con
el nombre de elaboración secundaria, que consiste en
perfeccionar el sueño desde el punto de vista consciente.
Cuando los contenidos latentes se han modificado por los
procesos primario y secundario, pueden atravesar la censura
que los separa del conciente y es en ese momento cuando se
transforman en contenido manifiesto.

En el contenido manifiesto aparecen elementos
que proceden de vivencias del sujeto ocurridas
en el día o días anteriores al sueño. Freud
llamó a estos elementos restos diurnos.

Al interpretar los sueños, se procura descubrir
la forma propia del superyó, viendo cuáles son
los pensamientos rechazados por la censura del
sueño, que sería la manifestación de esta
instancia sobre el yo.

En el método freudiano de análisis de sueños, se demanda al paciente que
dirija su atención sobre la idea de referencia de cada elemento del sueño, para
observar claramente y comunicar al médico, sin excepción alguna, todo aquello
que se le ocurra con respecto a ella, sin aplicar ninguna crítica. Si se puede
conseguir que el sujeto renuncie a sus juicios sobre los contenidos y continúe
tejiendo redes de asociaciones mientras sigue focalizado al tema dado, se
obtendrá un material psíquico que enlazará claramente a una idea morbosa, se
conectará con otras y constituirá un significado inteligible para el paciente.

Por la reacción ante el contenido manifiesto, los sueños pueden dividirse en tres
categorías: los que poseen un sentido y que al mismo tiempo son
comprensibles, no despertando extrañeza o asombro; otros sueños que, aunque
presentan coherencia y sentido, nos causan extrañeza por no saber cómo incluir
dicho sentido en nuestra vida psíquica y, por último, aquellos sueños que
carecen de sentido y comprensibilidad y que se nos muestran incoherentes,
embrollados y faltos de sentido.

Los sueños de los niños son simples y francas realizaciones de los deseos y
tienen una directa conexión con la vida diurna, presentando la única
transformación en el sentido que una idea en optativa es sustituida por una
visión en el presente y cierta para él.
Los actos fallidos.

Los actos fallidos son actos cuya realización importa una falla
evidente en algún mecanismo psíquico. Han sido agrupados,
en general en siete tipos: orales, escritos, de falsa lectura y de
falsa audición, olvido temporal, pérdidas y actos sintomáticos.

Son solamente trastornos temporales de una función que en
otro momento puede ser perfecta o correctamente desarrollada;
su falta de corrección es a veces conocida tan pronto como la
atención se focaliza sobre ello. Los factores desencadenantes
de los actos fallidos pueden ser fisiológicos o
psicofisiológicos: en el primer caso puede tratarse de
trastornos circulatorios o una indisposición y entre los
psicofisiológicos se cuentan la excitación y la distracción.

Los actos fallidos son contagiosos y pueden ser provocados
por sugestión. Presentan un sentido propio y, por lo tanto,
tienen derecho a ser considerados como un acto psíquico
completo, con su fin propio y como una manifestación de
contenido y significación peculiares. Existen actos fallidos
cuyo sentido es fácil de descubrir y otros no; en los primeros,
la intención latente sustituye por completo a la manifiesta,
mientras que en los otros tiene que conformarse con
deformarla o modificarla, dando origen a creaciones mixtas
que pueden resultan más o menos plenas de contenido.

Existe en el acto fallido una parte perturbadora (la intención
latente) y la otra perturbada, y de la magnitud en que la
primera afecte a la segunda depende que el acto fallido sea
más o menos comprensible.

Las relaciones existentes entre el conocimiento
conciente de la tendencia perturbadora con la
perturbada pueden encasillarse en tres grupos: la
tendencia perturbadora es conocida por el sujeto antes
que se produzca el acto fallido; la tendencia
perturbadora es reconocida, pero el individuo ignora
que esté activa antes de la equivocación y, la tercera
situación, es que el sujeto proteste contra la
interpretación. Esto se debe al distinto grado de
represión del contenido perturbador (latente), por lo
que se puede decir que los actos fallidos son el
producto de una transacción en que una de las
intenciones se impone en la misma medida en que la
otra fracasa.
Freud estableció tres grupos de hechos:

Equivocación oral y subgrupos: escritos, de lectura y de falsa
audición.

Del olvido en relación con: nombres propios, palabras,
propósitos o impresiones.

Actos de término erróneo: no encontrar un objeto necesitado o
perder otro.

En el olvido de propósitos, una persona lo olvida porque mantiene una
situación incómoda con una persona vinculada a su intención. En las
equivocaciones orales, el proceso es similar a la mnemotécnica porque una
palabra recuerda a la otra. Para la pérdida de objetos, habría un deseo
inconciente de perderlos que logra manifestarse o una intención de realizar
un sacrificio sustitutivo.
Interpretación de los Sueños (1900)

I
En una de mis pacientes todos los sueños tienen el carácter de lo
«corrido» {«Gehetz»}; corre apurada para llegar a hora, para no perder
el tren, etc. En un sueño debe visitar a una amiga suya; la madre le ha
dicho que debe viajar en coche, no ir caminando; pero ella echa a
cor0er y en eso cae una y otra vez. El material que emergió en el
análisis permitió reconocer el recuerdo de correrías infantiles
{Kinderhetzereien} (se sabe qué significa en Viena «una corrida» {«eine
Hetz»}), y para uno de los sueños en especial permitió remontarse al
chascarrillo de que gustan los niños, la frase «Die Kuh rannte, bis sie
fiel».
{«La vaca corrió hasta que cayó»}, dicha ligerito para que se convierta
en una palabra única, lo que también es «correr». Todas estas ingenuas
y excitadas corridas entre amiguitas se recuerdan porque sustituyen a
otras, menos inocentes.

II
De otra paciente, este sueño: Ella está en una cámara grande en la que hay toda clase de máquinas; es
como si se imaginase un instituto ortopédico. Oye que yo no tengo tiempo y debo administrarle el
tratamiento al mismo tiempo que a otras cinco. Pero ella se muestra remisa y no quiere acostarse en la
cama -o lo que fuere- que le está destinada. Queda de pie en un rincón y espera que yo diga que eso no es
cierto. Las otras se le burlan entretanto, diciendo que no son sino macanas de ella. En ese mismo momento,
es como si ella hiciera muchos cuadrados pequeños.
La primera parte de este contenido onírico se enlaza con la cura y con la trasferencia sobre mí. La segunda
contiene la alusión a la escena infantil; con la mención de la cama se sueldan ambos fragmentos. El
instituto ortopédico se remonta a uno de mis dichos en que había comparado al tratamiento, por su duración
y naturaleza, con un tratamiento ortopédico. Al comienzo de la terapia tuve que comunicarle que por ahora
tenía poco tiempo para ella, pero que después le dedicaría una sesión íntegra diariamente. Esto despertó en
ella la vieja susceptibilidad que es uno de los principales rasgos de carácter en los niños predestinados a la
histeria. Es insaciable de amor. Mi paciente era la menor de seis hermanos (por eso: otras cinco) y como tal
la preferida del padre, pero parece haber encontrado que su amado padre no le consagraba suficiente tiempo
ni atención. La frase espera que yo diga que eso no es cierto tiene la siguiente derivación: Un niño,
aprendiz de modisto, le había llevado un vestido y ella le había entregado el dinero.
Después preguntó a su marido si debía hacerse de nuevo el pago en caso de que el niño lo perdiera. El
marido, para gastarle una broma, le aseguró que sí (de ahí las burlas del contenido onírico), y ella repitió su
pregunta una y otra vez esperando que él por fin dijera que eso no era cierto. Ahora bien, en el contenido
latente columbramos este pensamiento:
¿Debía pagarme el doble cuando yo le dedicase el doble de tiempo? Esta idea era mezquina o roñosa. (El
hacerse encima siendo niño es sustituido con mucha frecuencia en el sueño por la avaricia de dinero; la
palabra «roñoso» {que tanto significa «sucio» como «mezquino»} sirve de puente.). Si todo eso de esperar
que yo diga ha de parafrasear en el sueño la palabra «roñoso», el quedar-de-pie-en-un-rincón y el
noacostarse- en-la-cama armonizan con ello como ingredientes de una escena infantil en que ella se había
hecho en la cama y como castigo la pusieron en el rincón bajo apercibimiento de que su papá no la querría
más, sus hermanos hicieron escarnio de ella, etc. Los cuadrados pequeños aluden a una sobrinita suya que
le ha enseñado un juego
aritmético que consiste en inscribir cifras en nueve cuadrados, según creo, de tal modo que sumadas en
cualquier dirección den por resultado quince.

III
El sueño de un hombre: Ve dos muchachos que riñen; han de ser aprendices de
tonelero, como él lo infiere por los instrumentos esparcidos en derredor; uno de los
muchachos tiene derribado al otro, y el que está caído lleva pendientes con piedras
azules. El soñante se precipita contra el malhechor, enarbolando el bastón para
castigarlo. Este escapa y se refugia junto a una mujer que está de pie contra una
tapia, como si fuera su madre. Es una sirvienta, y da la espalda al soñante. Por fin
gira sobre sí y te echa una mirada terrible, tanto que él escapa de allí despavorido.
En sus ojos se ve la carne roja que asoma del párpado inferior.
El sueño empleó con largueza sucesos triviales de la víspera. Ayer vio, en efecto, en
la calle a dos muchachos, uno de los cuales revolcaba al otro. Cuando corrió a
separarlos, emprendieron la fuga. Aprendices de tonelero: sólo se esclarecerá con
un sueño posterior, en cuyo análisis él se sirve del giro «desfondar toneles».
Pendientes con piedras azules llevan casi siempre las prostitutas, afirma. Con esto
armoniza una conocida tonadilla, que habla de dos muchachos: El otro muchacho
se llama María (era, entonces, mujer). -- La mujer de pie: Tras la escena con los dos
muchachos él fue a pasear a la ribera del Danubio y aprovechó lo solitario del
paraje para orinar contra una tapia. Después siguió su camino y una mujer mayor,
vestida con decoro, le sonrió muy amistosamente y quiso darle su tarjeta.
Puesto que la mujer del sueño está de pie como él en el acto de orinar, se trata de
una mujer que orina y a ello se debe la terrible «mirada», el asomo de la carne roja,
lo que sólo puede referirse a los genitales que se entreabren estando en cuclillas, lo
cual, visto en la infancia, vuelve a aflorar en el recuerdo posterior como «carne
viva» o «herida». El sueño reúne dos ocasiones en las cuales, siendo niño, pudo ver
los genitales de niñitas, al revolcarse y al orinar ellas, y conserva el recuerdo de un
castigo o amenaza de su padre a causa de la curiosidad sexual demostrada por el
pequeño en esas ocasiones.
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EL INCONSCIENTE FREUDIANO