– Artista: Michel-Ange Houasse 1680-1730
– Obra: Vista del monasterio del Escorial
– Año: 1726
– Tamaño: 50x82 cm.
– Estilo: Rococó
– Tecnología: Óleo sobre lienzo
M. A. Houasse, el primer paisajista del siglo XVIII
Houasse, Michel-Ange (París, 1680-Arpajon, 1730). Pintor francés. Hijo del pintor y seguidor de Charles Le
Brun, René-Antoine Houasse, estudió el oficio junto a su padre, a quien acompañó en su viaje a Italia, donde
permanecieron entre 1699 y 1704. En 1706 ingresó en la Academia Real de Pintura y de Escultura de París
para completar su formación y fue aceptado como miembro de la misma al año siguiente. En 1710 fue
nombrado peintre ordinaire du roi. El marqués de Aubigny, secretario de la princesa Orsini propició,
seguramente, los primeros contactos de Houasse con la corte española. La nueva dinastía buscó nuevos
retratistas, ya que a la primera esposa del rey no le gustaban los pintores españoles, a los que consideraba
de poca calidad. Houasse fue recomendado por el conde Jean Orry, que le contrató en 1715. El pintor realizó
efigies de varios miembros de la Casa Real. Houasse combinó los elementos del retrato cortesano de la
pintura española del siglo XVII con detalles y adornos decorativos, propios de la retratística francesa del final
del reinado de Luis XIV, que no gustó al rey. Houasse se dedicó entonces a otros géneros. En estos cuadros
de formato menor combina elementos elegantes procedentes de las fiestas galantes con un cierto sentido
del realismo, que arranca de la pintura de género holandesa. Realizó varios cuadros con asuntos infantiles,
como Niños jugando al paso (h. 1725, Patrimonio Nacional). Gracias a la formación francesa de la que
disfrutó, Houasse desarrolló un sentido realista más refinado que el de los pintores de los Países Bajos. Se
inspiró en la obra de Antoine Watteau y Jean-François de Troy para las poses y expresiones gráciles y
elegantes, características que se aprecian, en la Academia de dibujo, donde Houasse aprovechó
seguramente sus experiencias de París, ya que la Academia de San Fernando no se inauguró hasta más de
veinticinco años después. Houasse entregó además los cartones para dos series de tapices sobre la historia
de Telémaco. Es destacable la excepcional Vista del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, con monje
que formaba parte de una serie de panoramas de los reales sitios, y donde Houasse logró captar con
pinceladas abocetadas y toques breves la atmósfera y la vibración de la luz. En el bienio de 1719 y 1720
ejecuta una pareja de asuntos báquicos, en los que se hace notar su formación francesa, así como sus
recuerdos italianos, evocadores de Tiziano.
Sobre el cuadro:
Cuadro pintado por Michel-Ange Houasse (1680-1730) en el año 1726. En el cuadro esta pintada la
fachada del Escorial en un marco de 50x82 cms.
Su estilo es Rococó estando en una época de tránsito entre el Barroco (siglo XVII) y el Neoclasicismo
(siglo XVIII) en el que entra el estilo representado.
El Rococó se define por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros. Predominan las formas
inspiradas en la naturaleza, en la mitología, en la belleza de los cuerpos desnudos, en el arte oriental y
especialmente en los temas galantes y amorosos. Es un arte básicamente mundano, sin influencias
religiosas, que trata temas de la vida diaria y de las relaciones humanas. Es un estilo que busca reflejar lo
que es agradable, refinado, exótico y sensual.
El estilo mostró su influencia también en la pintura, llegando a su máximo esplendor en la década de
1730. Esta pintura debe llamarse propiamente como Pintura Galante y no como Pintura Rococó, pues
este término engloba el contexto estético en que se encontraba. Los pintores usaron colores claros y
delicados y las formas curvilíneas, decoran las telas con querubines y mitos de amor. Sus paisajes con
fiestas galantes y pastorales a menudo recogían comidas sobre la hierba de personajes aristocráticos y
aventuras amorosas y cortesanas. Se recuperaron personajes mitológicos que se entremezclan en las
escenas.
Como pintores del Rococó españoles destacan Luis Meléndez y Luis Paret; Giovanni Battista Tiepolo
trabajó también en España junto a Mengs.
También destacar la obra pictórica de Antoni Viladomat i Manalt y de Francesc Tramulles Roig, discípulo
de Viladomat y menos conocido debido al carácter efímero de su obra. Francesc Pla, conocido como «el
Vigatà», mostró una leve influencia del Rococó en las pinturas del Palacio Moja de Barcelona, si bien el
resto de su obra hay que ubicarla dentro el estilo barroco.
Años de vida del autor:
El Barroco y el Neoclasicismo
El Barroco fue un periodo de la historia en la cultura occidental que
produjo obras en el campo de la literatura, la escultura, la pintura, la
arquitectura, la danza y la música, y que abarca desde el año 1600 hasta
el año 1750 aproximadamente. Se suele situar entre el Renacimiento y el
Neoclásico, en una época en la cual la influyente Iglesia Católica europea
tuvo que reaccionar contra muchos movimientos revolucionarios culturales
que produjeron una nueva ciencia y una religión disidente dentro del
propio catolicismo dominante: la Reforma protestante.
Como estilo artístico el barroco surgió a principios del siglo XVII y de Italia
se irradió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos
XVIII y XIX) el término barroco tuvo un sentido peyorativo, con el
significado de recargado, desmesurado e irracional, hasta que
posteriormente fue revalorizado a fines de siglo XIX por Jacob Burckhardt
y luego por Benedetto Croce y Eugenio d'Ors.
La palabra barroco fue inventada por críticos posteriores, más que por los
practicantes de las artes en el siglo XVII y principios de siglo XVIII, es
decir, los artistas que plasmaban dicho estilo. Proviene de la palabra
portuguesa "barroco" (en español sería "barrueco"), que significa "perla de
forma irregular", o "joya falsa".
Durante el Barroco la pintura adquiere un papel prioritario dentro de las
manifestaciones artísticas. Siendo la expresión más característica del
peso de la religión en los países católicos y del gusto burgués en los
países protestantes.
Se desarrollan nuevos géneros como los bodegones, paisajes, retratos,
cuadros de género o costumbristas, así como se enriquece la iconografía
de asunto religioso. Existe una tendencia y una búsqueda del realismo
que se conjuga con lo teatral y lo efectista
B
A
R
R
O
C
O
Neoclasicismo
El término Neoclasicismo surgió en el siglo
XVIII para denominar de forma peyorativa al
movimiento estético que venía a reflejar en las
artes, los principios intelectuales de la
Ilustración que desde mediados del siglo XVIII,
se venía produciendo en la filosofía y que
consecuentemente se había transmitido a
todos los ámbitos de la cultura. Sin embargo
después de la caída de Napoleón los artistas
no tardaron en cambiar sus ideas hacia el
Romanticismo y el Neoclasicismo fue dejado.
Es estética neoclásica. Obras como el
Juramento de los Horacios plantean un
espacio preciso en el que los personajes se
sitúan en un primer plano; el predominio del
dibujo. Jean Auguste Dominique Ingres (18391867) aunque no fue un pintor neoclásico,
tiene obras -como La Fuente- que representan
este movimiento artístico.
Los pintores, entre los que destacó JacquesLouis David, reprodujeron los principales
hechos de la revolución y exaltaron los mitos
romanos, a los que se identificó con los
valores de la revolución.
Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en
marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares
de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el arquitecto
Jacques-Germain Soufflot, dio lugar a la publicación en 1754 de las
Observations sur les antiquités de la ville d'Herculaneum, una
referencia imprescindible para la formación de los artistas
neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad
de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las
ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros
como las Antigüedades de Herculano (1757-1792) financiada por el
Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvieron de fuente
de inspiración para los artistas de esta época.
También hay que valorar el papel que desempeñó Roma como lugar
de cita para viajeros y artistas de toda Europa e incluso de América.
En la ciudad se visitaban las ruinas, se intercambiaban ideas y cada
uno iba adquiriendo un bagaje cultural que llevaría de vuelta a su
tierra de origen. Allí surgió en 1690 la llamada Academia de la
Arcadia o Arcades de Roma, que con sus numerosas sucursales o
coloniae por toda Italia y su apuesta por el equilibrio de los modelos
clásicos y la claridad y la sencillez impulsó la estética neoclásica.
Otras obras del autor:
Príncipe Luis
Bacchanal
Colores vivos, desnudez y cuerpos galantes…
Academia de dibujo (patrimonio nacional de
Madrid)
Tonalidades suaves
Palacio Real-Monasterio de El Escorial
El Palacio Real-Monasterio de El Escorial es un monasterio de la
Orden de San Agustín, histórica residencia de la Familia Real Española y
lugar de sepultura de los reyes de España. Está gestionado por el
organismo público Patrimonio Nacional. Es una de las más singulares
arquitecturas renacentistas de España y de Europa. Situado en San
Lorenzo de El Escorial (Comunidad de Madrid), ocupa una superficie de
33.327 m², sobre la ladera meridional del monte Abantos, a 1.028 m de
altitud, en la Sierra de Guadarrama.
Fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su
arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron
Juan de Herrera,
Juan de Herrera fue un arquitecto, matemático y geómetra español,
considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista
hispana. Nació en el año 1530 en el barrio de Movellán, en la localidad de Roiz,
perteneciente al municipio cántabro de Valdáliga, y murió en Madrid el 15 de
enero de 1597.
Su sobrio y severo estilo arquitectónico, llamado herreriano en su honor, fue
representativo del reinado de Felipe II (r. 1556-1598) e influyó notablemente en
la arquitectura española posterior, principalmente a lo largo del siglo XVII.
Su obra arquitectónica más importante es el Monasterio de El Escorial, en el
municipio madrileño de San Lorenzo de El Escorial, que Herrera acabó en 1584,
tras reorganizar el proyecto original de Juan Bautista de Toledo.
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