¿Te has enojado
tú con Dios por
algo que no salió
como esperabas?
“Si tú pudieras plantear a Dios
sólo una pregunta, sabiendo
que Él te respondería,
¿qué le preguntarías?”
La respuesta número uno
(el 17% de los encuestados)
fue “¿Por qué hay sufrimiento
y dolor en el mundo?”
San Agustín plantea la misma
pregunta diciendo
“Si no hay Dios,
¿cómo podemos explicarnos
tanta bondad? Y si hay Dios,
¿Cómo podemos explicarnos
tanta maldad?”
La vida en esta tierra
es una prueba constante.
En esta vida nadie está exento
de pruebas, y estas vienen en
todo tipo de presentaciones.
“¿Por qué? ¿Por qué esto?
¿Por qué a mí? ¿Por qué
ahora?”
¿Hay acaso respuesta
para nuestros ‘por qué’s
Muchas veces no la hay
desde el puto de vista
humano, pero la Biblia
nos permite vislumbrar
el aspecto divino del
sufrimiento en los
primeros once versículos
de 2ª a los Corintios 1.
2ª a los
Corintios 1:1-11.
Este pasaje enfrenta
el misterio del sufrimiento,
y comienza a despejar sus
incógnitas una por una,
haciéndonos pensar en la
consolación que Dios nos da.
Consideremos, entendamos,
aceptemos los propósitos
que Dios tiene
para nuestro sufrimiento
y fortalezcámonos
en la consolación
que Él nos provee.
¿Qué papel podría
jugar el sufrimiento
en nuestras vidas?
¿Qué propósitos podrían
ser tan importantes que
pudieran explicar y/o
justificar las tragedias,
el dolor, la pérdida
irreparable que sufrimos?
¿Podemos realmente
aprender algo positivo
y útil de nuestras
experiencias de sufrimiento?
A. EL PASAJE COMIENZA
DICIENDO,
“PABLO, APÓSTOL DE
JESUCRISTO POR LA
VOLUNTAD DE DIOS…”
1. La palabra “apóstol”
significa “enviado”, y era
usada para describir a ese
peculiar individuo del siglo
primero que tenía la
autoridad para hablar en
nombre de Dios.
2. Pablo era apóstol
“… por la voluntad de Dios”.
3. En contraste con esto,
Pablo describe
afectuosamente a Timoteo
como “… el hermano
Timoteo”.
B. “… A LA IGLESIA DE DIOS
QUE ESTÁ EN CORINTO, CON
TODOS LOS SANTOS QUE
ESTÁN EN TODA ACAYA.”
1. La carta está
específicamente dirigida a la
iglesia de Corinto, y de ahí
debía reenviarse a todos los
hermanos “… en toda Acaya”.
2. Es posible que en Corinto se
hiciesen copias de esta carta
para circularlas por toda la
provincia.
C. EL GRATO SALUDO
CONTINÚA CON LAS
PALABRAS
“GRACIA Y PAZ A VOSOTROS,
DE DIOS NUESTRO PADRE Y
DEL SEÑOR JESUCRISTO”.
1. La “gracia” es una palabra
clave en el lenguaje de Pablo.
Se refiere a todo lo que Dios
hace por nosotros, que es
totalmente inmerecido y que
jamás podríamos pagar.
Como fiel acompañante viene
la “paz”, que es el descanso
interior de nuestras almas.
La gracia y
la paz sólo
vienen
de Dios.
“Bendito sea el Dios
y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, Padre
de misericordias y Dios
de toda consolación…”
A. CON RELACIÓN A ESTOS
DOS VERSÍCULOS, LLAMO LA
ATENCIÓN DE USTEDES, EN
PRIMER LUGAR, A LOS TRES
NOMBRES CON LOS QUE
PABLO DESCRIBE AL SEÑOR.
LE LLAMA,
1. “Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo…”.
2. “Padre de misericordias…”.
“Misericordia” es una palabra
que describe un aspecto de la
naturaleza de Dios y nos habla
específicamente de Sus
sentimientos hacia nosotros.
3. “… Dios de toda consolación”.
“Consolación”, por otra parte,
habla de la acción de Dios hacia
nosotros, motivada por Sus
misericordias.
Esta palabra viene de la
voz griega παράκλησις,
que está formada
por la preposición
παρά = “junto a”
y el verbo
καλεω = “llamar”.
B. QUIERO LLAMAR SU
ATENCIÓN TAMBIÉN, EN
SEGUNDO LUGAR, AL HECHO DE
QUE LA PALABRA
“CONSOLACIÓN” RÁPIDAMENTE
SALTA A LA VISTA EN ESTE
PASAJE INICIAL Y SE CONVIERTE
EN UNA PALABRA CLAVE EN LA
EXPLICACIÓN QUE COMIENZA A
DAR PABLO.
1. Cuando la tragedia
azota nuestra vida,
colapsándola como si fuera
una casa hecha de naipes,
es cuando clamamos a
Dios.
2. Aunque a veces a
nosotros nos parece que
Dios está callado
precisamente en esos
momentos de necesidad
extrema, necesitamos saber
que Él siempre está ahí,
como el Paracleton, el “…
Padre de misericordias y
Dios de toda Consolación.”
Los hijos de Dios
necesitamos
entender que
nosotros nunca
estamos solos.
¡Recordémoslo
siempre!
A fin de explicar a los hermanos
de Corinto los propósitos que Dios
tiene en las experiencias de
sufrimiento por las que nos permite
pasar, Pablo ofrece una narración
de una parte de su sufrimiento, en
la que también presenta tres muy
importantes y poderosos propósitos
de Dios para sus sufrimientos.
A. EL PASAJE DICE…
B. DE NUESTRO PASAJE
PODEMOS DERIVAR TRES
GRANDES PROPÓSITOS QUE DIOS
TUVO PARA PERMITIR EL
SUFRIMIENTO EN EL CASO DE
PABLO.
La posición que estamos
adoptando aquí es que esos
propósitos son totalmente
aplicables a nosotros hoy en
día.
1. El primer propósito de
nuestro sufrimiento es que
podamos también nosotros
consolar a los que están en
tribulación.
“… para que podamos
también nosotros
consolar a los que
están en cualquier
tribulación, por medio
de la consolación con
que nosotros somos
consolados por Dios.”
a. Es como una reacción en
cadena.
b. Joni Eareckson Tada sufrió un
accidente que la dejó
cuadraplégica. Después de haber
recibido el consuelo de Dios,
después de su accidente, ha sido
una tremenda ayuda para
muchos que están pasando por
una prueba similar a la de ella.
En forma similar, la persona que
ha pasado por la dolorosa
experiencia de un divorcio es,
indudablemente la mejor
consejera para otro que pasa por
está pasando por esa prueba.
El padre o madre que ha perdido
a un hijo es quien mejor puede
entender, y consolar, a otro
padre que vive la misma
experiencia.
Y así, cada uno de nosotros
a quien Dios le ha
permitido pasar por una
experiencia de sufrimiento
debe entender que el
propósito de Dios es que
desarrolle una madurez tal
que pueda utilizarla para
compadecerse y consolar a
otros de una manera eficaz.
c. Dice el versículo 5 de nuestro
texto,
“Porque de la manera que
abundan en nosotros las
aflicciones de Cristo, así
abunda también por el
mismo Cristo nuestra
consolación.”
En otras palabras,
la sabiduría de Dios es
concedida en proporción
directa a la seriedad de
nuestras heridas, y esa
sabiduría es guardada
en nosotros a fin de que,
en el momento apropiado,
podamos compartirla
con otros.
“6 Pero si somos atribulados, es
para vuestra consolación y
salvación; o si somos consolados,
es para vuestra consolación y
salvación, la cual se opera en el
sufrir las mismas aflicciones que
nosotros también padecemos.
7 Y nuestra esperanza respecto de
vosotros es firme, pues sabemos
que así como sois compañeros de
aflicciones, también lo sois en la
consolación.”
d. Y para que nadie fuera a
pensar que el consejo de Pablo es
pura teoría él comparte un
oscuro capítulo de su vida, para
demostrar así que estos principios
surgieron directamente del libro
de texto de su vida.
Dice el pasaje a partir del verso 8,
“Porque hermanos, no queremos
que ignoréis acerca de nuestra
tribulación que nos vino en Asia;
pues fuimos abrumados
sobremanera más allá de
nuestras fuerzas, de tal modo que
aun perdimos la esperanza de
conservar la vida. 9 Pero tuvimos
en nosotros mismos sentencia de
muerte…”
La expresión “más allá de
nuestras fuerzas” viene de una
palabra compuesta en el griego
(ἐξαπορηθῆναι) que significa “la
ausencia total de una solución o
una salida”.
2. El segundo propósito de
nuestro sufrimiento, según el
pasaje es PARA QUE NO
CONFIÁSEMOS EN NOSOTROS
MISMOS, SINO EN DIOS QUE
RESUCITA A LOS MUERTOS”.
a. Cuando eso suceda, debemos
entender que el propósito de Dios
en esa experiencia de sufrimiento
es recordarnos nuestra total
incapacidad para resolver las
diversas situaciones que se
presentan en nuestra vida.
b. ¿Por qué quiere el Señor que
reconozcamos esa absoluta
incapacidad de respuesta?
Porque, como dijo Pablo en otra
ocasión, “cuando soy débil,
entonces soy fuerte” (2ª a los
Corintios 12:10b).
c. ¿Por qué no dependemos más
de Dios y menos de nosotros
mismos?
Porque la sabiduría humana está
diametralmente opuesta a la
sabiduría de Proverbios.
No estoy promoviendo una
filosofía de “Échate a la hamaca
y deja que Dios atienda todas tus
necesidades”.
Lo que estoy diciendo es que
cuando lleguemos a ese punto en
el que ya no podemos más,
levantemos la mirada al cielo y
recordemos que Dios está aun
trabajando con nosotros, y que Él
nunca nos va a dejar.
3. El tercer propósito de Dios para
nuestros sufrimientos, según el
pasaje es PARA QUE POR
MUCHAS PERSONAS SEAN
DADAS GRACIAS A FAVOR
NUESTRO POR EL DON
CONCEDIDO A NOSOTROS POR
MEDIO DE MUCHOS.”
En otras palabras, para que
aprendamos a ser agradecidos.
Queda perfectamente claro que
no hemos aceptado el yugo del
sufrimiento en forma total si no
hemos llegado al punto de decir
al Señor, “Gracias por lo que has
permitido que venga a mi vida,
gracias por lo que has tomado de
mis manos, gracias porque me
has considerado digno de
padecer por ti”.
Cuando podamos llegar a ese
momento se abrirá ante nosotros
una dimensión de vida
totalmente distinta y totalmente
hermosa. Finalmente habremos
aprendido la lección.
“Pastor, te bendigo
por lo que me das.
Si nada me das,
también te bendigo.
Te sigo riendo
si entre rosas vas.
Si vas entre cardos
y zarzas, te sigo.
Contigo en lo menos,
contigo en lo más.
Y siempre contigo.”
A. ¿CUÁLES SON ALGUNOS PROPÓSITOS
QUE DIOS TIENE PARA EL SUFRIMIENTO?
1. Para que podamos también nosotros
consolar a los que están en tribulación.
2. Para que no confiásemos en nosotros
mismos, sino en Dios.
3. Para que podamos aprender a dar
gracias en todo.
B. TRES SUGERENCIAS QUE PUEDEN
AYUDARTE A TRANSFORMAR LAS
NOTAS DISCORDANTES DE TU VIDA EN
UNA SINFONÍA QUE NI BEETHOVEN
PODRÍA HABER COMPUESTO.
1. En lugar de centrarte en ti mismo,
piensa en ayudar a otros. Esto traerá
esperanza a otros, a la vez que a ti.
2. En lugar de pelear contra Dios,
ríndete totalmente a Él. Esto generará
una llama de fe en tu vida.
3. En lugar de tratar de emparejarte
con la vida”, intenta ser agradecido
por la vida. Esto cambiará totalmente
tu perspectiva, trayendo una nota de
paz a tu existencia.
C. Sólo recuerda que todo
comienza con el establecimiento
de una relación personal con Dios.
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