CONTENIDO TEMATICO
1.0
Conocimientos generales sobre
malezas.
1.1. Definición
1.2. Ecología
1.3. Mecanismos de supervivencia
1.4. Dispersión
1.5. Latencia y germinación
1.6. Clasificación
1.7. Competencia
1.8. Alelopatía
1.9. Prevención
1.10. Daños
1.11. Importancia económica
2.
Métodos de control
2.1. Preventivo
2.2. Legal
2.3. Físico
2.4. Biológico
2.5. Manual
2.6. Mecánico
2.7. Con químicos
2.7.1. Herbicidas más aplicados internacionalmente en caña de azúcar.
2.7.2 Resistencia de las malezas a los herbicidas.
2.8 Manejo integrado
3.
3.1.
3.2.
Estudios realizados de malezas en caña de azúcar.
Metodología de investigación en malezas.
Principales malezas de la caña de azúcar en la zona centro del
estado de Veracruz.
4.0 Fundamentos de descripción y determinación taxonomica de las
malezas.
5.0 PC Malezas.
1. Conceptos generales sobre las malezas
1.1. Definición
Las malezas se han definido de diversas maneras de acuerdo con
diferentes autores; siendo la más común la planteada por Cremlin
(1990), que la define como aquella planta que crece donde el hombre
no la desea.
Otras definiciones similares y aceptadas de la palabra maleza es la
de una planta que no se desea tener en un lugar y tiempo
determinado (Rojas, 1980).
En IMPA (1982), las definen como plantas que crecen donde no se
desean, ocasionando daños al cultivo, Front (1992), expresó que las
especies de malezas son aquellas que constituyen la vegetación que
invaden y crece entre los cultivos y los prados artificiales, viviendo en
competencia con la vegetación sostenida por el hombre.
1.2. Ecología
La ecología es el estudio de las relaciones recíprocas entre organismos
y su medio ambiente (Margalef, 1991).
La Academia Nacional de Ciencias en (1993), plantea que la ecología
de las malezas trata de estudiar las características y adaptaciones del
crecimiento que permiten que éstas exploten los nichos ecológicos que
quedan abiertos en los medios ambientales que el hombre ha alterado
para su uso y que los factores climáticos, edáficos y bióticos determinan
su presencia, abundancia, extensión, distribución y adaptación; en los
factores climáticos se señalan los siguientes: luz, temperatura, agua,
vientos, humedad y las características estacionales de estos factores.
Mientras entre los edáficos se mencionan: agua, aireación, temperatura
pH, nivel de fertilización del suelo y el efecto del sistema de cultivo.
Y por último entre los bióticos se describen en esta misma fuente
bibliográfica: otras plantas, animales, el cultivo mismo, insectos, la fauna
del suelo y el hombre.
1.3. Mecanismos de supervivencia
Según Morales (1983), la semilla es el principal mecanismo de
supervivencia de las plantas nocivas anuales.
Las perennes poseen además los mecanismos de yemas, rizomas,
bulbos y tubérculos, que favorecen la propagación vegetativa; estos
mecanismos apoyados por otras características permiten la
supervivencia de las malezas, entre las que figuran: La prolífica
producción de semillas, la existencia de partes vegetativas en
condiciones desfavorables, los medios eficaces para la diseminación
de las semillas, la latencia o germinación retardada de las semillas y
las partes vegetativas que permanecen en el suelo.
La forma de reproducción y la durabilidad del poder germinativo de las
plantas espontáneas, tienen una importancia de primer orden en el
estudio de las mismas, en este sentido Stenvens (1932), estima que el
promedio de las semillas producidas por las especies estudiadas en sus
experimentos, unas 200, entre anuales, bianuales y perennes, es de
16,000 a 27,000 semillas por planta y Long (1934), estudió numerosas
especies en Europa y señala algunas con 50,000 a 60,000; y otras solo
con 50 a 1,000 semillas por planta.
Rochecouste y Vaughan (1959), plantean en su estudio sobre las
especies en las Islas Mauricio referente a la producción de semillas, que
ésta varía en los años, de acuerdo con el medio ambiente, poniendo
como ejemplo que la Bidens pilosa oscila de 3,000 semillas fértiles en un
año a 15,000 en otros. Kolesnikov y Rizo (1973), estudiaron en Cuba la
actividad germinativa del Cyperus rotundus y la producción de bulbos
y encontraron que esta varía según la profundidad a que se encuentre
en el suelo. Martín et. al. (1987), señala que una planta de Cyperus
rotundus tiene de 30 a 210 bulbos, y la mayoría de ellos están en los 25
cm. de profundidad.
1.4. Dispersión
Klingman y Ashton (1990), señalan que por lo general las semillas no
pueden moverse por si solas, y por ello tiene que depender del viento,
de los cultivos, maquinaria agrícola y corrientes de agua para su
traslado de un lugar a otro y que algunas poseen estructuras que les
permiten prenderse de la piel de la lana de los animales o la
vestimenta del hombre.
Los mismos autores, afirman que esta forma tan variada de dispersión
y su capacidad para permanecer viables durante muchos años en el
suelo ocasionan un problema serio en su control, y por lo mismo la
erradicación de ellas es casi imposible.
• Las semillas de malezas son propagadas por las semillas de la
cosecha, los granos alimenticios, el heno, la paja y el viento, porque
las semillas de las malezas tienen una gran capacidad de adaptación
que les ayuda a propagarse, algunas están equipadas con estructuras
parecidas a paracaídas o cubiertas parecidas al algodón, lo cual
permite que floten en el aire.
• Otra forma de dispersión es por el agua, porque se pueden mover con
las corrientes de agua superficiales, en arroyos, ríos naturales y en
canales de irrigación y drenaje. Algunas semillas poseen estructuras
especiales que les permiten flotar en el agua, otras son acarreadas
por las corrientes de agua. Los animales incluyendo al hombre, son
capaces de esparcir muchas semillas, ya que pueden llevar las
semillas en sus pies, prendidas a sus vestimentas o piel o inclusive en
su estómago.
• Muchas semillas poseen barbas, garfios, espinas y aristas
serpenteadas especialmente adaptadas para prenderse de la piel, de
la lana de animales o a la vestimenta del hombre. La maquinaria
fácilmente puede acarrear semillas, rizomas y estolones de malezas
(klingman y Ashton, 1984).
1.5. Latencia y germinación
La mayor parte de las semillas presentes en el suelo se encuentran en
estado de latencia, teniendo su germinación bloqueada por diversos
tipos de factores internos y externos:
Los impedimentos internos los hay de tipo físico (presencia de
tegumentos que impiden la entrada de agua u oxígeno), de tipo químico
(presencia de inhibidores de la germinación) o de tipo ontogénico
(presencia de un embrión inmaduro sin terminar de desarrollar).
Entre los impedimentos externos los dos más comunes son la humedad
y la temperatura; aunque en algunos casos concretos pueden jugar un
cierto papel la luz y la concentración de O2 y CO2 en el suelo, en
general estos últimos factores tienen una escasa importancia.
• Con el paso del tiempo estos impedimentos van desapareciendo
poco a poco, iniciándose el proceso de germinación. La presencia de
latencia y el consiguiente escalonamiento, de la germinación supone
un eficiente mecanismo de dispersión en el tiempo, en tanto el riesgo
de que la población pudiera ser destruida totalmente por un
acondicionamiento fortuito se hace muy difícil. Este mecanismo es,
asimismo, el responsable de la persistencia de las malas hierbas a
pesar de todos los esfuerzos para controlarlas.
• La duración de la latencia en las semillas es muy variable en las
distintas especies, algunas como la de Bromus diandrus germinan
completamente cuando las condiciones de humedad y temperatura
son favorables, otras, tales como el Chenopodium album poseen
semillas que pueden permanecer bloqueadas por períodos
superiores a los cinco años. La existencia de estas notables
diferencias entre especies debe ser tenida en cuenta a la hora de
plantearse las estrategias de control a utilizar en un caso concreto
(Torres y Fernández, 1991).
1.6. Clasificación
La clasificación de las malezas, planteadas por Santoyo en (1991), de
acuerdo a la revisión de literatura que realizó se resume de la forma
siguiente:
Por su morfología:
Maleza de hoja ancha. Son aquellas plantas dicotiledóneas con tallos
que tienden a engrosar, y que presentan hojas con nervaduras
ramificadas en general.
Maleza de hoja angosta. Comprenden plantas monocotiledóneas con
tallos cilíndricos, generalmente huecos, hojas alargadas lineales y
angostas y las Cyperaceas, que se diferencian de las gramíneas por
su tallo sólido, no tienen nudo.
Con base a su longevidad:
Anuales. Son aquellas que su ciclo de vida es menos de un año, se
controlan fácilmente, pero debido a que la mayor parte de sus
semillas son de germinación retardada, las malezas anuales son más
persistentes y su control es más caro.
Bianuales. Son malezas que viven más de un año, pero menos de dos,
generalmente en el primer año se desarrollan vegetativamente y en
el segundo producen semillas.
Perennes. Éstas viven por más de dos años y pueden existir casi
indefinidamente.
Por su reproducción:
Simples: Se propagan por medio de semillas, no poseen medios de
reproducción vegetativa, sin embargo, si son dañadas o cortadas las
piezas pueden producir nuevas plantas.
Rastreras: Se reproducen por medio de raíces rastreras, tallos
postrados sobre la tierra (estolones), tallos que se arrastran por
debajo de la tierra (rizomas), además de que se reproducen por
semillas.
De acuerdo a la parte vegetativa que utilizan para su reproducción:
Rizomatosas. Tallo subterráneo, dentro de este grupo se encuentra el
zacate Jonson (Sorgum halepense), Correhuela (Convolvolus
arvensis).
Estoloníferas. Se reproducen mediante tallos postrados sobre el suelo,
enraizado en cada nudo y de esa manera dar lugar a plantas
independientes, como el zacate Bermuda (Cynodon dactilon).
Tuberosas. Se propagan por medio de tubérculos como los coquillos
(Cyperus sculentus, C. rotundus).
Bulbosas. Se propagan por medio de bulbos, como el trébol o agrito
(Oxalis spp.)
También a las malezas se le puede dar una clasificación por el hábitat
en que se encuentran:
1. Terrestres:
2. Acuáticas: lirios acuáticos (Eichornia crassipes)
3. Epifitas: (aéreas), heno o pastle, gallitos.
4. Parásitas: hiedra (Cuscuta spp.)
5. Trepadoras: manto de la virgen (Ipomoea purpurea)
1.7. Competencia
La palabra competencia tiene un significado claro; hay competencias siempre
que dos o más individuos o grupos luchan entre sí para obtener algo a corto
plazo y cuyo objetivo final por el cual compiten sea la energía alimenticia
(Colinvaux, 1993).
González y Medina(1995), expresan que en sentido más amplio, la competición
se refiere a la acción recíproca entre dos organismos que están empeñados en
conseguir la misma cosa. Entre especies, es toda acción recíproca entre dos o
más poblaciones que afecta adversamente su crecimiento y su supervivencia.
Villee (1998), afirma que la competencia ocurre cuando dos o más organismos
exploran el mismo medio y el suministro inmediato de los factores de la
competencia para la supervivencia, está por debajo de la demanda conjunta de
los individuos que la requieren. Asimismo Tasistro et. al. (1981), sostiene que
dos o más vegetales entran en competencia cuando uno intenta satisfacer la
medida de sus necesidades por determinado factor y cuando la capacidad de
suministro inmediato de ese factor está por debajo del nivel de la demanda
combinada de los vegetales en cuestión. Por otra parte, Newman (1983), señala
la competencia como una clase de interferencia que ocurre cuando dos plantas
extraen un requerimiento de una misma fuente.
Robins et. al. (1955), afirma que las características que determinan la
capacidad de competencia de una planta son:
Germinación uniforme de una semilla en condiciones ambientales
adversas:
Desarrollo rápido.
Número de estomas.
Sistema radical amplio.
Producción amplia y continua de semilla.
Rápido establecimiento.
Clements y Shelford (1939), sostienen que la eficiencia competitiva de
las plantas depende de:
La duración del ciclo vegetativo.
Tasa de crecimiento y porcentaje de germinación.
De su vigor y resistencia.
Las malezas reducen el rendimiento de las plantas cultivadas debido a
que compiten con ellas por agua, substancias nutritivas y luz (Villegas,
1979).
Mcnaughton y Larry (1984), mencionan que los mecanismos de
competencia, pueden ser intrínsecos cuando actúan dentro del
organismo para aumentar la probabilidad de supervivencia y
reproducción; entre ellos tenemos la plasticidad en el tamaño, donde el
individuo puede disminuir su crecimiento y sobrevivir durante ciertos
períodos sin apenas nuevos recursos, y así pueden tener una mayor
probabilidad de supervivencia.
Otro mecanismo es la división de los recursos, en el crecimiento inicial
de las plántulas, es importante la distribución de la energía almacenada
en las semillas hacia los diversos órganos, dentro de la plántula. Los
individuos que deben afrontar una fuerte competencia por la luz estarán
favorecidos si canalizan relativamente más energía en alargamiento y
estructuras mecánicas para sobrepasar el competidor.
1.8. Alelopatía
Billings (1977), la define como la acción inhibidora de ciertas plantas
sobre otras, provocada por la producción de substancias químicas,
las cuales pueden tener los siguientes orígenes:
1. Excreción de sustancias por las raíces de las plantas.
2. Formación de toxinas como producto de descomposición de las
plantas muertas
3. Formación de toxinas por la acción de microorganismos que actúan
sobre las plantas.
Cuando estas sustancias las producen determinadas malezas a la
acción normal de competencia en un cultivo, se agrega la de la
alelopatía y a ambas unidades se les llama interferencia, ya que
desde el punto de vista práctico resulta difícil su separación. La
alelopatía puede manifestarse mediante la inhibición parcial o total
del proceso de germinación o la inhibición de crecimiento de la
plántula y de los primeros estados de desarrollo.
• El conocimiento de las acciones alelopáticas entre malezas y
cultivos puede tener aplicaciones prácticas, por ejemplo; podría
llegarse a seleccionar cultivos que no sufrieran estas acciones por
parte de las malezas presentes en un lugar o bien que el cultivo
mencionado produzca toxinas que impidan el desarrollo de
determinadas malezas.
• Grime (1982), menciona que tanto las plantas vivas como muertas
poseen constituyentes que ya sea directamente o por
transformación microbiana en el suelo son capaces de ejercer un
efecto inhibitorio sobre el crecimiento de otras plantas y como
muchas de estas substancias no tienen una función conocida dentro
de las plantas, se puede concluir que su función principal es
alelopático a muchos compuestos fitotóxicos que producen las
plantas para defenderse de depredadores o microbios patógenos,
como son los terpenos, alcaloides, etc.
1.9. Prevención
La prevención de la infestación por malezas debe practicarse siempre,
pues de lo contrario las otras medidas de control serán poco
eficientes.
Marsico (1991), plantea que la prevención son aquellas acciones
tendientes a evitar que determinada maleza se introduzca y
establezca en un lugar donde no existe, y que las principales
medidas de la prevención son:
1. Usar semilla pura, sobre todo cuando se compra en el extranjero.
2. No permitir que los animales provenientes de una área infestada con
ciertas malezas se lleven a un campo limpio.
3. Limpiar las cosechadoras y demás equipo de cultivo y labranza.
4. Evitar el uso de tierra que provenga de áreas infestadas.
5. Controlar las plantas que crecen en los canales de riego.
6. Aplicar el control legal a nivel regional o nacional.
1.10. Daños
Los daños que ocasionan las malezas son citados por Charles et. al.
(1980), de la siguiente forma:
1. Disminuyen los rendimientos de los cultivos, tanto en cantidad
como en calidad debido al efecto de competencia por espacio, luz,
agua y nutrientes.
2. Incrementa los costos de producción.
3. Contribuye al empobrecimiento y reduce la eficiencia del uso de la
tierra, pues impide o dificulta las labores de cultivo.
4. Encarecen la recolección cuando con frecuencia las cosechadoras
trabajan con dificultad o bien resulta necesaria la aplicación previa de
desecantes.
5. Afecta a los animales la calidad de sus productos.
6. En las personas causa reacciones alérgicas y tóxicas al ingerirlas
con los alimentos.
7. Son hospederos de plagas y enfermedades.
• También son importantes los daños que ocasionan las malezas en
las vías de comunicación al estorbar la visibilidad o el tránsito, las
malezas acuáticas que impiden el buen aprovechamiento de estos
recursos.
• Almond y King (1955), señalan que en Sudáfrica estudios de campo
mostraron severas afectaciones a los campos cañeros, donde no se
controló oportunamente y los que estuvieron libres de ellas tuvieron
rendimientos superiores a las 34.9 t/acre.
• Gosnell (1965), reporta para este mismo país diez años más tarde
una diferencia entre 13 y 14 toneladas de tallos molederos más por
acre en cañaverales sin malezas.
1.11. Importancia económica
De acuerdo a investigaciones realizadas por el IMPA (1983), cuando no
se combaten las malas hierbas en el cultivo de la caña de azúcar entre
los 30 y 60 días después de la siembra el rendimiento de campo se
puede reducir en un porcentaje que varía de 9.5 a 16.3% que equivale
de 15 a 20 t/ha.
Fernández (1998), menciona que las pérdidas económicas ocasionadas
por las malezas a la caña de azúcar están en función del daño que
ocasionan en los rendimientos, los cuales varían entre 18 y 23 t/ha. de
tallos.
King (1968), citado por Fernández (1998), dice que el número y tipo de
especie de maleza presente en relación con el área total del campo
determinará las pérdidas de mayor cuantía, así como cuando se
conjugan dos factores, la edad de la plantación y el tiempo de
infestación.
• García (1983), citado por Morales (1983), menciona que de una
producción potencial del 100% de una hectárea de caña de azúcar
se pierde el 32%; siendo las malezas, y el almacenaje e
industrialización las que mayor pérdidas ocasionan con el 9.40%
cada uno, seguido de las enfermedades con 7.70% y las plagas con
el 5.50%.
• En Cuba Velazco y Rodríguez (1968), informan que los campos que
permanecieron durante tres meses invadidos por malezas
presentaron pérdidas de cinco toneladas de azúcar por hectárea.
• Hance (1997), indica que en estudios realizados en México, las
malezas reducen entre un 25 y 75 % los rendimientos de campo.
Esto es ratificado por Morales (1983), que señala que en el estado de
Jalisco los daños que ocasionaron cuando el control se inicia a los
treinta días las pérdidas en toneladas por hectárea son del 31 %, a
los cincuenta es del 56 %, a los setenta 69 % y cuando no se hace
ninguno llega al 75 %.
2. Métodos de control
Las definiciones y terminologías asociadas con el control de las malezas
son variables.
• Akobundu (1987), discute el control de malezas bajo cuatro “métodos”
preventivo, cultural, biológico y químico.
• Anderson (1983), relaciona bajo el término “técnicas” de control de
malezas, a los controles, preventivo, cultural, físico, biológico y
químico.
• Rao (1983), agrupa los diversos métodos de control de malezas bajo
estas tres “amplias categorías”, mecánica, biológica y química.
• Martín et. al. (1987), señala que el control de las malezas en las
plantaciones de caña de azúcar se realiza con tres métodos:
manuales, mecánicos con implementos de cultivo y con productos
químicos.
2.1. Preventivo
La prevención de la infestación por malezas debe practicarse siempre,
pues de lo contrario las otras medidas de control serán poco eficientes.
Shenk (1979), indica que el control preventivo intenta minimizar la
introducción, establecimiento y diseminación de malezas hacia nuevas
áreas y evitar la producción de semillas en las plantas existentes, esto
se logra utilizando semillas y posturas de trasplante libres de semillas u
otros propágulos de malezas.
La colocación de cribas y trampas en los canales de irrigación, la
limpieza de los márgenes de campos y canales, vehículos, carretas,
equipos de labranza y cosechadoras son medidas preventivas
prácticas, así como impedir el paso de animales de zonas infestadas a
zonas limpias.
2.2. Legal
Este método lo describe Rojas (1980), como un control preventivo a
nivel regional o nacional, apoyado en leyes adecuadas.
Medidas de este tipo son las leyes sobre cuarentenas y las normas de
certificación de semillas.
Para que estas leyes sean operantes se debe reconocer la
peligrosidad de las diversas especies en cada región para poder dar
normas de tolerancia, así como contar con un cuerpo de técnicos
capaces de reconocer las especies de malezas por su semilla.
2.3. Físico
La Academia Nacional de Ciencias (1993), informa que desde hace
siglos se han empleado en todo el mundo procedimientos físicos para
el control de las plantas nocivas y que comprende principalmente el uso
del fuego y la inundación.
El uso del fuego es un medio práctico y económico para combatir
plantas nocivas, al utilizar el flameado, el hombre ha hecho un intento
de mejorar lo que hace la naturaleza. Se han proyectado máquinas
que utilizan combustible de petróleo y que producen temperaturas que
solo queman las plantas jóvenes. El flameado se puede utilizar como
procedimiento no selectivo para quemar plantas o para quemar en
forma selectiva plantas nocivas, sin que se dañe el cultivo, el quemador
con capucha es el más empleado.
El anegamiento se emplea para combatir plantas nocivas en cultivos
como arroz y taro, que crecen en condiciones de anegamiento. La
eficacia del control depende de que las malezas queden sumergidas
por completo durante un período de uno a dos meses; cuando las
plantas nocivas son susceptibles al ataque mediante anegamiento y el
terreno es adecuado para ello, este procedimiento puede ser más
eficaz que el uso del fuego.
2.4. Biológico
Insectos y enfermedades han estado efectuando un control biológico
de las plantas desde los orígenes de la vida vegetal y animal según
reporta Cock (1995), y pone como ejemplo el control del arbusto
espinoso Lantana camara en Hawaii.
El arbusto se introdujo como planta de adorno y más tarde se propagó
a miles de acres de tierras altas y pastizales, y se controló con la larva
de la polilla tortricida Crocidosema lantana y la del gorgojo Agromuysa
lantanae, que perforan los peciolos de las flores alimentándose de
ellas y de los frutos, o el control del nopal Opuntia spp en Australia,
mediante la polilla xilófaga llevada desde Argentina la cual devora todo
el interior de las plantas dejando solamente los tejidos vasculares
fibrosos ocasionando la caída prematura del fruto.
2.5. Manual
El control de las malezas en forma manual es señalado por Álvarez
(1997), como uno de los primeros que el hombre empleó desde
tiempos remotos y aún en la actualidad constituye en numerosos
países cañeros el de mayor relevancia, fundamentalmente donde la
mano de obra es abundante y barata.
En México, en la región de Córdoba, Veracruz. Aguilar et. al. (1990),
indican que del total de la superficie sembrada con caña de azúcar, el
47% del control de malezas se hace con este método, el cual se
caracteriza por el uso de herramientas manuales como el azadón,
machete, pala, y guadaña; estas labores son las de menor
productividad y eficiencia técnica, pero como el control químico y
mecánico aún no son suficientes, su uso se hace imprescindible sobre
todo en plantaciones donde los suelos por su drenaje, topografía y el
desarrollo del cultivo demandan el uso del control manual.
2.6. Mecánico
Crespo (1998), señala que las labores de cultivo mecanizado resultan,
sin lugar a dudas, las de menor costo de aplicación, dada la
productividad que tienen sin usar insumos complementarios.
El método tiene algunas desventajas a la hora de ponerlo en práctica,
sobre todo en lo relativo a la humedad de los suelos arcillosos; sin
embargo, durante una buena parte del año, especialmente en siembras
con regadío y plantaciones de frío, su utilización es de inestimable valor
en el control de malezas y que los implementos utilizados en Cuba con
tracción animal o con tractor son: tiller, raques, grada múltiple y
cultivadores como el S-240 y Bayamo 81.
García (1997), menciona que en las regiones cañeras de Veracruz y
especialmente en la Cuenca del Papaloapan, el control mecanizado se
hace con tracción animal y con tractores agrícolas utilizando los
implementos: arado de vertederas, de discos, rastras de discos y
cultivadores de ganchos o con discos pequeños con muecas.
2.7. Con químicos
IMPA (1982), señala que el control químico es el método de
combate de malezas mediante el cual se utilizan
compuestos químicos llamados herbicidas, los cuales son
absorbidos por raíces, hojas o simplemente establecer
contactos con las partes aéreas.
La Universidad Autónoma de Chapingo (1978), citado por
Galán (1989), menciona que el control químico de las
malezas se inició en el año de 1897-1900, y que Bolleg en
E.U.A. en 1899-1900 logró un buen control de malezas
usando sal común, sulfato de hierro, sulfato de cobre y
arseniato de sodio.
TRATAMIENTOS DE HERBICIDAS MÁS APLICADOS
INTERNACIONALMENTE EN CAÑA DE AZÚCAR.
HERBICIDA
Ametrina
Kg i.a./ ha
y tratamiento.
1.6-3.2 post
Asulam
2.8-4.0 post
Atrazina
2.4-4.0 pre
2,4-D
0.5-2.0 post
Observaciones.
Para control de malezas anuales,
aplicando de forma dirigida en
variedades suceptibles.
Para control de gramíneas anuales
y perennes (excepto Panicum
maximun), sobre malezas a 20-30
cm. de altura.
Control de anuales (excepto
Rottboellia con cochinchinesis).
Control de malezas dicotiledóneas
ysupresión de Cyperud rotundus.
Mayor volatilización y riesgo de
daños a cultivos dicotiledóneos
cercanos con ésteres y menor con
sales.
Herbicida
Kg i.a./ ha
Dalapon
y tratamieto.
7.0-11.0 post
Diuron
2.4-4.0 pre
Glifosato
2.0-3.2 post
Glufosinato
0.3-1.0 post
Hexazinona
0.5-1.0 pre
Observaciones.
No selectivo en caña, usado
dirigidocontra malezas gramímeas,
como Cynodon dactylon y
Brachiaria mutica.
Control de anuales y en mezclas
post con paraquat o MSMA.
No selectivo en caña,aplicado
dirigido para control de gramíneas,
ciperáceas y hoja ancha, anuales y
perennes.
No selectivo en caña, aplicado para
control de gramíneas ,ciperáceas y
hoja ancha, anuales y perennes.
Control de anuales en retoños, a
menudo mezclado con diurón.
Herbicida
Isoxaflutole
Kg i.a./ha
y tratamiento.
0.11-0.15 pre
Metribuzin
1.0-2.0
pre
MSMA
2.0-3.5
post
Paraquat
0.3-0.4
post
Pendimetalin
0.6-1.0
pre
Observaciones
Control de malezas anuales
monocotiledóneas y de hoja
ancha,en mezclas con diurón o
ametrina.
Para control de larga duración de
malezas anuales.
Aplicado dirigido,mezclado con diuron
u otro herbicida anti-fotosintético,
para el control de anuales,
principalmente en pre-cierre.
No selectivo en caña, aplicado en
mezclas como el último, para el
control de anuales principalmente en
pre cierre.
Para control mejorado de Rottboellia
y otras anuales, en mezclas con
diuron o atrazina.
Herbicida
Picloram
kg i.a./ha
y tratamiento.
0.5-2.0 post
Simazina
Tebuthiuron
Terbumeton
2.4-4.0
0.8-1.6
2.4-4.0
pre
pre
pre
Trifluralin
1.0-2.0
PPI
Observaciones.
Control de dicotiledóneas leñosas y
resistentes a 2,4-D.
Como atrazina, pero menor eficacia.
Control de malezas anuales.
Control de anuales. También en
mezclas post con diuron.
Contra gramíneas anuales y algunas
perennes (órganos deben fraccionarse).
Tolerancia varietal en la caña.
LA RESISTENCIA DE LOS HERBICIDAS.
Definiciones:
Resistencia es la capacidad natural y heredable de algunos
biotipos de malas hierbas de una población determinada para
sobrevivir a un tratamiento herbicida, que deberá controlar con
eficacia esa población en las condiciones normales de uso.
La resistencia cruzada es la resistencia a dos o más herbicidas
debida a un mismo mecanismo fisiológico.
La resistencia múltiple sucede cuando la resistencia a varios
herbicidas está bsada en dos o más mecanismos en la misma
planta.
LOS MECANISMOS DE RESISTENCIA.
La alteración del punto de acción puede significar que un
herbicida ya no se fija en su lugar normal de acción(p.eje.: en la
resistencia a las triazinas, como la atrazina, o a los inhibidores de la
Acetolctato Sintetasa o ALS, que bloquean la síntesis de
aminoácidos de cadena ramificada, como la sulfonilurea
mettsulfurón, y la imidazolinona imazapyr). Normalemente esto es
debido aun cambio a nivel molecular en la estructura del onjetivo.
El incremento del metabolismo significa que una planta con esta
resistencia puede degradar a un herbicida a metabolitos no tóxicos
más rapidamente que una planta sensible (p. eje.: algunos tipos de
resistencia a los inhibidores de la Acetil Coenzima A Carboxilasa o
ACCasa, que inhiben la biosíntesis de lípidos o ácidos grasos ,
como el fluazifop-butil, conocido como Fusilade) en Alopecurus
myosuroides y en Lolium rigudum.
La compartimentación o aislamiento significa que el herbicida es
apartado desde las partes metabólicamente activas de la célula a
una vacuola.
Este paso es frecuentemente precedido por una desactivación por
conjugación con otra molécula (p.eje.: un azúcar) .Ha sido sugerido
para ciertas resistencias al paraquat.
DESARROLLO DE LA RESISTENCIA.
Ya que la resistencia es un fenómeno natural, los genes que
determinan la resistencia a un herbicida pueden estar presentes en
una especie arvense antes que el herbicida sea introducido en el
mercado.
Es imposible actualmente predecir la aparición y la diseminación de
la resistencia en cualquier población arvense, a pesar de que se
dispone de algunos modelos matemáticos.Sin embargo, una
estimación cualitativa del riesgo de resistencia puede basarse en
los siguientes factores:
La frecuencia inicial del rasgo de resistencia, que
únicamente puede predecirse si ya se conoce la resistencia a
herbicidas similares.
La presión de selección que depende de algunas
propiedades intrínsecas de los herbicidas aplicados, tales como la
eficacia y la especificidad del modo de acción, de las características
de la mala hierba, como su periodo de emergencia y duración del
banco de semillas, y tmbién el empleo de medidas alternativas de
control.
La genética de poblaciones, que depende del sistema de
reproducción de la especie, su producción de semilas y su
dispersión.
La aptitud o adaptabilidad reducida de los fenotipos
resistentes que puede retrasar el desarrollo de la resistencia y
permitir el regreso a la sensibilidad de las poblaciones , si se
cambia el uso de los herbicidas. No obstante, en muchos casos la
resistencia no cambia la aptitud.
INCIDENCIA DE LA RESISTENCIA
En el mundo se han documentado cientos de casos de
resistencia en unas 100 especies diferentes de malas hierbas.
Sin embargo, la falta de datos generalizados significa que es
imposible estimar las áreas afectadas y el impacto económico.
Unicamente bajo circunstancias excepcionales la resistencia ha
sido un factor limitante para la producción vegetal y en estos casos
solo a nivel local dentro de un país o una región (p. eje.: algunos
lugares en Australia con Lolium regidum resistente o unos pocos en
Europa con Alopecurus myosuroides resistente). Generalmente hay
suficientes herbicidas alternativos y medidas culturales de control
como para asegurar un manejo eficaz de las malezas.
LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DE LA RESISTENCIA A
HERBICIDAS
Las Estrategias
Con frecuencia la resistencia llega a ser un problema debido a
una alta presión de selección ejercida durante varios años sobre una
población de malas hierbas.
Esto puede ser resultado del uso repetido del mismo herbicida o de
varios herbicidas con el mismo modo de acción y esta asociada con
frecuencia al monocultivo y a las prácticas de laboreo reducido. Por
lo tanto la clave del manejo de las resistencias consiste en reducir la
presión usando una combinación de las siguientes técnicas:
Las mezclas o secuencias de herbicidas con diferentes
modos de acción son especialmente importantes para prevenir o
superar la resistencia basada en diferencias en el punto de acción.
Para ser eficaz los herbicidas usados en mezclas deben tener
eficacia similar contra la mala hierba objetivo.
Si la resistencia esta basada en un incremento del metabolismo
esta técnica puede ser útil, ya que los procesos metábolicos pueden
ser específicos para ciertos tipos de moléculas pero es necesario un
estudio empírico para determinar las mejores combinaciones
herbicidas.
Las rotaciones de cultivos pueden permitir el empleo de
diferentes herbicidas o técnicas de cultivo y pueden crear distintos
ambientes competitivos para cambiar la flora arvense. El barbecho y
los programas de abandono de las tierras también son nuevas
oportunidades para la prevención y el control de las poblaciones de
malas hierbas resistentes.
Las prácticas de cultivo pueden ser adecuadas si se ajustan a
las necesidades agronómicas generales. Medidas como falsa
siembra, laboreo con vertedera o quema de rastrojos, pueden ser
muy eficaces en la reducción de las poblaciones arvenses. En
algunos sistemas agrícolas es posible el pastoreo de ganado ovino o
vacuno sobre las malezas.
En otros sistemas de cultivo es posible utilizar métodos mecánicos de
control. El objetivo debe ser obtener un nivel económico de control y no
altos niveles cosméticos que aumentan la presión de selección sin
rentabilidad para el agricultor.
Generalmente la mejor manera para manejar las resistencias es con el
control integrado de las malas hierbas. Esto significa utilizar todos los
métodos disponibles de modo económico y sostenible.
2.8. Manejo integrado
• Labrada y Díaz (1995), señalan que el manejo integrado de las
malezas está conformado por el estudio de la composición de la flora
de especies presentes y sus períodos críticos de competencia.
• Así como la combinación de las prácticas de prevención, preparación
del terreno, rotación de cultivos, cultivos intercalados,
espaciamientos estrechos entre y dentro de los surcos, empleo de
acolchados, cobertura de residuos, variedades competitivas,
deshierbe manual, labores de cultivo entre surcos, fertilización
dirigida y el control químico mediante el uso de herbicidas, con vistas
a lograr el manejo técnicamente más efectivo, económicamente más
viable y ambiente más seguro.
Díaz, et. al. (1990), hicieron un análisis de cada componente del Manejo
Integrado de Malezas.
•Prevención: Intenta minimizar la introducción, establecimiento y
diseminación de malezas hacia nuevas áreas y evitar la producción de
semillas en las plantas existentes; esto se logra usando semillas
certificadas, la restricción del movimiento y limpieza de equipos de
cosecha y de labranza desde áreas infestadas, la limpieza de orillas de
campos, cercas, caminos, canales de riego y la aplicación de
cuarentenas.
•Preparación del terreno: El programa de control de malezas debe tomar
en consideración las malezas predominantes en áreas cañeras, siempre
que las especies principales sean Rottboellia cochinchinensis, Sorghum
halepense, Cynodon dactylon y Cyperus spp, es recomendable un
barbecho profundo y prolongado, para eliminar los estolones, tubérculos
y rizomas por exposición al sol. No se recomienda aplicar labranza
mínima en la preparación del terreno donde predominen este tipo de
malezas.
• Rotación de cultivos: Su principio se basa en que muchas malezas
tienden a asociarse con determinados cultivos. Si el mismo cultivo
se desarrolla continuamente durante varios años, estas malezas
pueden alcanzar altas poblaciones. El cambio a un cultivo diferente
interrumpe este ciclo y cambia la presión de selección por
determinadas especies.
• En el caso de la caña de azúcar se recomienda utilizar un barbecho
más corto y sembrar un cultivo capaz de ahogar el crecimiento de
las malezas. En el norte de la India se han obtenido buenos
resultados con el uso de Crotalaria Juncea L. (cáñamo de Bengala).
Además de las leguminosas se han encontrado en Cuba que el
boniato (patata dulce) es un cultivo útil para ahogar malezas
problemáticas.
• La rotación con soya, caupí, girasol y cacahuate en primaveraverano antes de la plantación de la caña de otoño, mantiene los
campos relativamente libres de malezas.
• Cultivos intercalados: Normalmente, los pequeños agricultores
tienden a intercalar los surcos de caña de azúcar con ciertos
cultivos anuales, lo cual reduce la infestación de malezas.
• Los cultivos más comunes para el intercalamiento son frijol, maíz,
papa, soya y cacahuate.
• En Brasil, caña de azúcar intercalada con frijol, variedad Bolinha y
con caupí, la infestación de malezas se redujo, mientras que la
producción de pol y de azúcares reductores no fue afectada.
Espaciamientos estrechos: Una alta densidad del cultivo ayuda
considerablemente a reducir las poblaciones de malezas.
La disminución de los espaciamientos entre surcos de caña de azúcar
hasta 0.9 a 1.0 m. de ancho, reduce, de modo significativo, la
infestación de malezas y el costo de las labores de control de éstas en
alrededor del 50%, en comparación con espaciamientos entre surcos
tradicionales de 1.4 a 1.6 m.
En estas áreas de alta densidad el cierre del campo se alcanza de los
2 a 3 meses de la cosecha o 3 a 4 meses desde la plantación, con un
incremento de 10 a 20% en el rendimiento de tallos (t/ha.).
Empleo del acolchado o cubierta de paja: En cañas de soca o retoño,
los acolchados o cubiertas inalteradas de paja o residuos de cosecha,
conservan la humedad del suelo, evitan su erosión, reducen
significativamente la infestación de malezas y los costos para su
control.
Basado en experiencias cubanas, no se recomienda la cobertura de
paja sobre suelos pesados, de pobre drenaje; ya que el exceso de
humedad tiende a reducir el crecimiento de la caña.
En Brasil se ha demostrado que la paja de caña libera varias
sustancias alelopáticas que son fitotóxicas para muchas especies de
malezas.
• Variedades competitivas: Las variedades de rápida germinación y
profuso ahijamiento toman menor tiempo en cerrar los surcos;
estas variedades son altamente competitivas con las malezas y
permiten al agricultor manejarlas con un mínimo de labores de
control.
• Desyerbe manual: Para agricultores pequeños, de limitados
recursos, el desyerbe manual es un componente importante de las
prácticas de manejo de maleza; sin embargo, su eficacia está
limitada por condiciones de alta humedad del suelo y su
disponibilidad por los costos crecientes de la mano de obra, y por lo
tanto se debe ejecutar bajo condiciones de suelo seco y siempre
que sea posible, en combinación con otros métodos o prácticas de
control de malezas.
• Labores de control entre surcos: Las labores de cultivo (paso de
cultivadora) entre surcos, mecanizado o por tracción animal, en
plantaciones establecidas, constituyen un método productivo de
control de malezas. Puede ser muy útil en caña planta, en retoños
quemados, está limitado por las condiciones de alta humedad,
rocosidad y pendiente.
• Fertilización: Cuando la fertilización se realiza con la dosis óptima,
pero no se lleva a cabo un adecuado control de las malezas, los
rendimientos de caña que se obtienen son inferiores a cuando se
ejecuta un buen programa de manejo de las malezas, aunque no
se aplique ningún fertilizante, la aplicación dentro del surco del
cultivo y no al voleo, incrementa la efectividad de éste.
• Control químico: Este método es el último de los que integran el
Manejo Integrado de Malezas, y consiste en el uso de herbicidas
selectivos.
• El herbicida 2,4-D de tipo hormonal y los del grupo de las triazinas
son los más utilizados.
3. Estudios realizados de malezas en caña de azúcar
Humbert (1965), menciona que el medio ambiente determina la
distribución de las especies, su frecuencia y vigor en competencia
con la caña de azúcar, dondequiera que ésta crece y que su
frecuencia o predominio de las diferentes especies de malezas, es
determinado a menudo por las prácticas agrícolas que en las
diferentes regiones productoras se aplican al cultivo.
Milanés (1986), Bernal (1986) y López (1986), reportan que un
estudio que hicieron para clasificar los ambientes y conocer su
distribución de las malezas que se desarrollan en cinco regiones
cañeras de Cuba y utilizando un análisis multivariado de
componentes principales con 53 variables, encontraron que de
éstas solo localidad, cepa, toneladas de caña por hectárea,
toneladas de pol por hectárea y lluvia fueron importantes; y que los
valores y vectores propios del análisis seleccionaron dos
componentes que en conjunto acumularon el 35.20 % de la
variación total, éste porcentaje aunque es bajo se justifica por la
poca correlación que se dio entre las variables.
• García y González (1979), señalan que a nivel mundial se
reconocen 10 malezas principales; 5 zacates perennes, 2 zacates
anuales, 1 Cyperacea, 1 maleza de hoja ancha arbustiva y 1 maleza
acuática. De éstas, 6 afectan a la caña de azúcar y son: Cynodon
dactylon, Sorghum halapense, Paniciem maximum, Imperato
cilindrica, Eleusine indica, y Cyperus rotundus.
• Rochecouste (1967), indica que en los suelos cañeros de las Islas
Mauricio existen más de 60 especies de malezas diferentes,
Rodríguez (1993), reporta que en las regiones cañeras de Cuba se
encontraron 235 especies de malezas, correspondientes a 40
familias y 146 géneros.
• Acuña (1974 ), en su estudio de plantas indeseables en los cultivos
cubanos indica que de las 400 especies colectadas en los cultivos
económicos más de 125 estaban en los cañaverales del país y que
entre ellas los géneros: Andropogon, Echinocloa, Paspalum,
Panicum y Sorghum.
• Martín et. al. (1987), en un estudio de malezas hechos en suelos
ferraliticos en cañaverales en la provincia de la habana reportan a,
Sorghun halepense, Rottboelia exaltata y Elusine indica como las
principales, todas pertenecientes a la familia Gramineae.
• Cepeda (1983), reporta que en la región cañera del Alto Balsas en
Cuba las malezas más importantes económicamente corresponden
a la familia Gramineae el cual representa el 30 % del total, en esta
zona.
• Villa (1983), citado por Rodríguez (1993), menciona que en los
suelos cañeros de la región occidental de Cuba las malezas de la
familia Gramineae representa el grupo más importante y que en
infestaciones severas reduce los rendimientos entre un 45 a 65 %.
• Caro (1990), citado por Raunkiaer (1992), que en un estudio hecho
sobre la distribución de las malezas hecho a diferente alturas sobre
el nivel del mar en áreas cañeras de la región Central de Cuba
encontró que las especies dominantes son las dicotiledóneas
anuales y que fue notorio la disminución de estas a medida que
aumentaba la altura, y que esto se debe probablemente a las
temperaturas bajas que se presentan en estos lugares.
• González y Funest (1976), en un estudio realizado en la región
cañera de Córdoba-Orizaba, encontraron que entre las malezas
más importantes se encuentran los géneros:
Bidens,
Melampodium, Poinssettia, Euphorbia, Setaria, Impomoea,
Jacquelochloa, Trichachnea, Cenchrus, Phyllanthus, Echinochloa,
Borreria y Chloris.
• Morales (1987), en su Manual de Malezas, de la región cañera de
Córdoba, Veracruz, reporta que se han llegado a identificar 20
especies de malas hierbas importantes, pertenecientes a las
familias: Gramineae, Compositae, Euphorbiaccae, Cyperaceae y
Leguminosae.
3.1 Métodología de Investigación en Malezas.
El estudio de las malezas es importante para hacer un manejo
correcto de ellas. La investigación comprende muchas variables
que nos dan el conocimiento que necesitamos.
Entre los tópicos más comúnes que se pueden investigar son:
1-.Banco de semillas y frutos de las malezas presentes en el suelo.
2-.Determinar el inventario florístico de malezas en un área
determinada; en un cultivo específico.
3-.Un listado de malezas con el nombre de las especies de
insectos, ácaros y patógenos que hospedan.
4-.Identificar los agentes patógenos de las malezas presentes en
los cañaverales, como elementos potenciales de control biólogico.
5-. Maleza predominantes en diferentes épocas.
6-.Porcentaje de cobertura de cada una de ellas.
7-.Números de malezas y familias presentes en un área “x”.
Una vez que se tiene la información, ésta puede ser
procesada, estadísticamente con un ANVA y análisis multivariado
para conocer que variables son las más importantes.
3.2 PRINCIPALES MALEZAS EN LA CAÑA DE AZÚCAR EN LA ZONA
CENTRO DEL ESTADO DE VERACRUZ.
Thunbergia alata
Bojer
Amaranthus
hybridus L.
Xanthosoma sp
Heliotropium
indicum L.
Amaranthus
viridis L.
Commelina
diffusa Burm
Tripogandra
grandiflora (Donn
Smith) Woodson
Ageratum
houstonianum
Bidens
pilosa L.
Bidens sp.
Melampodium
Melampodium
divaricatum (Rich.)
microcephallum Less.
DC.
Tithonia sp.
Parthenium
hysterophorus L.
Ipomoea tiliacea
(Willd.) Choisy
Momordica
charantia L..
Euphorbia
hirta L.
Cyperus iria L.
Cyperus rotundus L.
Euphorbia
hissopifolia L.
Brachiaria
fasciculata (Swartz)
Parodi
Cynodon dactylon
(L) Pers
Brachiaria
mutica (Forsskal)
Stapf
Cenchrus
echinatus L.
Cynodon
plectostachyus (K.
Schumann) Pild
Digitaria ciliaris
(Retz) Koeler
Paspalum
notatum
Fluegge
Panicum
maximum Jacq.
Rhynchelytrum
repens (Willd)
CE. Hubb.
Paspalum
distichum L.
Rottboelia
exaltata L.
Sporobolus
jaquemontii Kunt
Setaria
macrostachya
H.B.K.
Mimosa
pudica L.
Sorghum
halepense (L)
Pers.
Senna obtusifolia (L.)
Irwin & Barneby
Oxalis latifolia
H.B.K.
Senna occidentalis
(L.) Link.
Sida acuta Burm F.
Argemone
mexicana L.
Plantago major L.
Talinum
paniculatum
(jacq.) Gaertn.
Phytolacca
purpurascens A. Br.&
Bouché
Portulaca oleracea L.
Baccopa sp.
Spermacoce assurgens
Ruíz López & Pavón
Spermacoce sp.
Solanum
nigrum L.
Baccopa
procumbens
(Miller)
Grennman
4. Fundamentos de descripción y determinación taxonómica de las
malezas
Beltrán (1946), expresó que las bases científicas de la descripción y
clasificación de la flora de México, donde quedan incluidas las
malezas fueron hechas por Casiano Conzatti y Lucio Smith en 1895
en su Clave Analítica Dicotómica de la Flora Sinóptica Mexicana.
Conzatti (1981), señala que en materia taxonómica de plantas o
animales, el ideal sería obtener una clasificación estrictamente
genealógica, es decir, que obedeciera a un plan en un todo
subordinado al principio de la descendencia o consaguinidad; pero
esto es imposible de alcanzar, ya por la extinción a que van sujetos
los seres orgánicos menos aptos para la lucha por la vida y también
porque la serie lineal de familias que hay necesidad de adoptar, no
se presta para satisfacer este ideal; por lo que hay que conformarse
en presentar los diferentes grupos, hasta donde le permitan las
circunstancias, en el mismo orden natural en que aparecieron en el
tiempo por lentísima evolución.
• Fernández y Domínguez (1985), señalan que cuando se descubre
una especie recibe un nombre en latín, cuya aplicación se rige por
un Código Internacional de Nomenclaturas; estas especies o
unidades básicas de clasificación se agrupan en categorías de
jerarquía superior que a su vez, están regidas por el Código, y
agregan que debido a la compleja naturaleza de la tarea y al alto
grado de subjetividad que el hecho lleva consigo, no se ha
establecido todavía ningún sistema de clasificación completamente
documentado y consistente.
• En el Estado de Veracruz, Gómez (1981), hace una serie de
descripciones de las plantas en la revista Flora de Veracruz,
iniciando por el nombre científico de la especie, del autor y de la
revista, año y página; continua con el nombre común, la morfología
de su forma biológica, de las ramas, hojas, inflorescencia, flores,
fruto, semilla, distribución, ejemplares examinados, altura y tipo de
vegetación donde se localiza y termina con la fecha de floración.
• Jones (1987), indica que con el fin de comunicarse y de clasificar el
vasto número de plantas, los sistemáticos asignan nombres y
ordenan a las plantas dentro de una jerarquía de categorías y que
una jerarquía es un arreglo ordenado constituido por una serie de
niveles inclusivos denominados categorías. Las categorías son los
rangos a los cuales se asignan los taxa; la lista de categorías esta
dada por el Código Internacional de Nomenclaturas, a pesar de que
contiene muchas categorías, normalmente sólo se utilizan las de
orden, familia, género y especie.
• Las otras se emplean regularmente para reflejar las relaciones
evolutivas en grupos grandes y complejos; el mismo autor señala
que en la actualidad, la mayor parte de los tratamientos
taxonómicos son implícitamente filogenético y que se han
desarrollado nuevos métodos de investigación, ya no sólo, se utiliza
la morfología general, sino también la química, anatomía, la ultra
estructura y una variedad de técnicas complicadas para determinar
las relaciones que dan por resultado la clasificación de los taxa.
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