Hacia el 26 del Tiempo Ordinario
HACIA EL DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 23 al Domingo 29 de septiembre de 2013
Hacia el Domingo 26 del Tiempo Ordinario
Orar en el Corazón del Mundo: Por los padres y educadores
 Una manera de orar con el planeta tierra
Orar en la Casa: Los marginados
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
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Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
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Evangelio de Jesucristo según san Lucas
Capítulo 16, versículos 19 al 31
“Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y
cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de
llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo
que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus
llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de
Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los
muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a
Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: "Padre Abraham,
ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo
en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me
atormentan". "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has
recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora
él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento
2
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De
manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden
hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí". El rico
contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa
de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga,
no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento".
Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los
escuchen". "No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de
los muertos va a verlos, se arrepentirán". Pero Abraham
respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque
resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán"».
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LUN 23
MAR 24
Un rico
Jesús narra una historia. Describe el lujo en el que vive
un hombre rico: suntuosos vestidos, banquetes
deliciosos… Todo en la apariencia y la comodidad. Todo lo
que supone una gran cantidad de dinero. En breve, una
opulencia que puede encerrarnos en nosotros mismos y
hacer que pasemos de lado a los marginados. Me
pregunto sobre mi relación con los bienes. ¿Qué finalidad
les doy?
Un pobre
Este hombre pobre tiene un nombre: Lázaro, o “Dios
ayuda”, contrariamente al rico que es anónimo. Su
cuerpo está cansado, desnudo y enfermo. En su pobreza,
se encuentra como amigo de los perros, de la creación.
Al no poseer nada, está en una posición de mendigo,
listo para recibir lo que se le dé. Me pregunto cuándo me
ha pasado ser dependiente de los demás.
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MIÉ 25
5
JUE 26
La muerte para todos
Ricos y pobres tienen la misma suerte: nadie escapa a la
muerte. En este lugar de paso, la igualdad se vuelve a
encontrar. La muerte nos atrapa a todos y nos despoja.
Nuestras riquezas acumuladas no nos servirán en la
tumba. ¿La muerte forma parte de mi vida? ¿Me atrevo a
mirarla a la cara y a convivir con ella cada día? El día de
hoy, hablo de ella con el Señor
6
Un gran abismo
Del otro lado de la vida, la situación es a la inversa. Lázaro
es llevado por los ángeles al cielo junto a Abraham. El rico
es puesto en tierra pues es de la tierra. Sufre. Optó,
cuando estaba vivo, por una vida sin ningún otro horizonte
que sí mismo. Ya recibió su recompensa. Se encuentra
desnudo, perdido, sediento. No acusemos a Dios de no
tener piedad. Me acepto como responsable de mi vida y
de las consecuencias que me trae.
7
VIE 27
SÁB 28
¿A quién escuchar?
El rico se preocupa por sus hermanos. No desea que
tengan su misma suerte. Le gustaría que Abraham enviara
a Lázaro a advertirles. Escucho la respuesta de Abraham:
“Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen”. ¡Qué
hermosa respuesta! Dios se da a conocer en la historia. Ahí
podemos encontrarlo.
Convertirse
La vida cristiana es una invitación permanente a
convertirnos, a volvernos hacia Dios y hacia los demás y a
descentrarnos de nosotros mismos. Que nuestro centro ya
no esté en nosotros sino fuera de nosotros. ¿Espero
signos extraordinarios para convertirme? ¿O escucho en la
humildad cotidiana al Espíritu?
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8
DOM 29
Una parábola para abrir los ojos
¿Jesús nos da una lección de moral al narrarnos esta parábola?
¿Adónde quiere llevarnos? Sencillamente a abrir los ojos a los
sufrimientos de quienes nos rodean, a tomar responsabilidad ahora
mismo, sin dejar para después aquello en lo que podemos
convertirnos hoy. Pero sobre todo, nos prepara a recibirlo a él,
Resucitado entre los muertos, como Moisés y los profetas lo habían
anunciado. ¿Acaso no es el misterio que celebramos en cada
eucaristía con una invitación insistente a ponernos al servicio unos
de otros para dar testimonio de que Dios es amor, para manifestar su
presencia en medio de nosotros? ¡Qué grande es el misterio de la fe!
10
Orar en el Corazón del Mundo
con el Papa Francisco
Oremos para que los padres y
los educadores ayuden a las
nuevas generaciones a crecer
con una conciencia justa y una
vida coherente.
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Una manera de orar con
el planeta tierra (5/5)
ORAR EN LA CASA
Espíritu Santo: al inicio del Génesis, se arremolinaba
como un viento de Dios por encima del caos primitivo de
una tierra sin forma y vaga; al inicio de la Iglesia, descendía
como lenguas de fuego sobre los discípulos; al inicio de
cada día, se expande sobre la tierra para hacer todo tipo
de cosas nuevas. Imploremos la venida del Espíritu.
Hagámoslo con las manos abiertas, extendidas como
pidiendo limosna.
Aprendamos a ver cómo Jesús intenta enseñarnos a
ver a través de la parábola del evangelio del
domingo. Por ejemplo, ¿hay barrios en nuestra
ciudad donde nunca vamos a pasear o que no
queremos ver (incluso por buenas razones)? ¿Hay
vecinos del barrio cuyo rostro o nombre no
conozco?
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ORAR EN LA CASA
Y después, en mi familia, ¿hay personas a quienes quiero
ver o a quienes no veo desde hace mucho tiempo? Las
fosas o abismos en nuestras relaciones humanas son, en
general, muy fáciles de encontrar. Por el contrario, son
más difíciles los gestos que podemos realizar para
combatirlos. ¡Que el Espíritu nos inspire!
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“Entre ustedes y nosotros se
abre un gran abismo”
San Lucas 16, 26
15
La parábola de este domingo nos estremece pues parece
ir al encuentro de la ternura y la misericordia de Dios.
Entonces pensemos: después de su muerte, un abismo,
un gran abismo, separa al pobre Lázaro del rico cuyo
nombre nadie conoce. Entonces, ¿dónde está esta
bondad de Dios que supuestamente se promete a todos?
Es bueno identificar estas citas o actitudes evangélicas
que nos sorprenden y nos parece están en total
contradicción con nuestra fe. Y conviene analizarlas sin
prisa. La Palabra es una navaja de dos filos.
No nos quedemos siempre tan solo con el filo que nos
interesa. Guardemos la hipótesis de la existencia de un
abismo después de la muerte que puede representar de
manera sorprendente lo que el rico, y quizá nosotros
mismos también, nunca hemos visto o nunca hemos
querido ver mientras en vida.
Dicho de otra manera, si este abismo nos asusta, ¡mejor!
Pues deberíamos considerarlo igual a todos los abismos
que todavía hoy separan nuestro mundo.
El amor de Cristo nos apresura a convertirnos.
¿Consideramos que para esto haya un abismo
infranqueable para nosotros?
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