Tomás nació en 1225
en Roccasecca, un castillo
situado en la cumbre de una
montaña, cerca de Aquino,
Italia.
Cuando tenía cinco años,
entró al monasterio
benedictino
de Montecassinodonde
comenzó a estudiar. Dado
que el monasterio se
convirtió en un campo de
batalla, Tomás fue
transferido por su familia a
la Universidad de Nápoles.
En 1245, mientras estudiaba en París, Tomás conoció al
escolástico alemán Alberto Magno. Este filósofo alemán
era autor de unos escritos en los que simplificaba las obras
de Aristóteles. La relación con Alberto Magno fortaleció el
interés de Tomás por el pensamiento del antiguo filósofo
griego.
Tomás de Aquino fue un
filósofo eminentemente
aristotélico. De Aristóteles
adoptó el análisis de los
objetos físicos, su visión de
los lugares, el tiempo, y el
movimiento, su prueba del
primer motor, y su
cosmología. Escribió su
propia descripción sobre el
pensamiento de Aristóteles
en lo que se refería a
percepción de los sentidos
y conocimiento intelectual.
Basó su filosofía
moral en la de
Aristóteles y
escribió
explicaciones
convincentes
sobre el
significado de la
obra Metafísica
del filósofo griego.
El resultado de su obra
fue un fuerte impulso del
aristotelismo que originó
el período conocido
como Renacimiento. Su
tarea puede ser vista
como un colosal esfuerzo
por reconciliar la fe y la
razón, una convivencia
que sobrevivió hasta el
surgimiento de la física
moderna.
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