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CENTRO
DE EVANGELIZACIÓN
Y CATEQUESIS
DE LA ARQUIDIÓCESIS
DE MANIZALES
LOS SACRAMENTOS
DE LOS ENFERMOS
OBJETIVOS
• Tomar conciencia del valor
de los Sacramentos en la
vida de los enfermos
• Descubrir los sacramentos
como celebración de la vida
y de nuestro servicio a los
que sufren
• Ofrecer algunas
orientaciones prácticas
• Toda actividad pastoral encuentra su fuente
y su plenitud en la celebración sacramental.
• Los sacramentos son salvación anunciada,
celebrada y actualizada.
• En ellos se realiza el encuentro con Dios que,
en Cristo y el Espíritu, mediante la acción de la
Iglesia, comunica al hombre su amor y salvación.
• En cierto sentido,
la experiencia de la
enfermedad tiene
un carácter sacramental.
El sufrimiento, los signos
de acogida y servicio,
son realidades que
evidencian significados más profundos.
• Los gestos y palabras del sacramento, que expresan
la presencia y acción del Señor, están en relación
directa con la presencia y acción que el enfermo
ya ha experimentado en el encuentro con otras
personas.
• De este modo se comprende la relación profunda
que existe entre el servicio y la celebración de los
sacramentos. El arte de saber servir, de escuchar,
son movimientos de misericordia que llegan a
plenitud en el sacramento.
• El gesto de quien se acerca al enfermo se convierte
en un signo profundo que abarca al ser humano
en su totalidad
y lo transforma.
• Se entiende así
que entre sacramento
y servicio a los enfermos
hay una continuidad
natural y una relación
recíproca.
• Todo sacramento es celebración de una vivencia,
de un camino que el ser humano realiza en la fe,
respondiendo a la iniciativa libre y gratuita de Dios.
• La Reconciliación evidencia un proceso de
conversión que se inició en el Bautismo y que debe
durar toda la vida.
• La enfermedad, como momento crítico de la vida
humana, puede ser una ocasión propicia para oír la
llamada de Dios a la conversión.
• La enfermedad, al replantear los valores de la
persona, le lleva, a menudo, a revisar su conducta
y reorientar su vida. Este cambio no es fácil, y a
veces puede exigir un largo tiempo.
• La enfermedad pone
a la persona en conflicto
con su conciencia,
con los demás y con Dios.
• En esta situación de rebeldía
y de crisis profunda,
el enfermo necesita ser
acompañado en su camino de reconciliación.
Necesita recuperar la paz, la unidad interior para
seguir viviendo con serenidad su situación de
enfermedad, necesita perdonar y ser perdonado.
• Este camino no lo puede recorrer a solas, necesita
de la gracia de Dios y del acompañamiento de los
agentes de pastoral.
• El enfermo reconciliado se volverá reconciliador.
• El sacramento de la
Penitencia es la celebración
del encuentro del cristiano
enfermo, débil y pecador,
con Cristo que “perdona
todas sus culpas y cura
todas sus enfermedades”
(Sal 103,3).
• Con este sacramento, la comunidad cristiana se
dirige al enfermo para decirle, en el nombre de
Jesús: “Tus pecados quedan perdonados…
levántate y anda…” (Mt 9,5-6).
• La Eucaristía es el sacramento
por excelencia, “fuente y
culmen de la vida y de la
misión de la Iglesia”, en la cual
entramos en comunión con
Cristo y con los hermanos.
• En la Eucaristía somos
insertados en el dinamismo
Pascual de la Muerte y
Resurrección de Cristo.
• El enfermo es un memorial
viviente de la Pascua del
Señor.
• La Eucaristía, sin ser el sacramento específico de la
enfermedad, tiene estrecha relación con ella
• El enfermo vive por la fe la estrecha incorporación
de su sufrimiento a la Pasión de Cristo.
• A su vez, la Eucaristía le servirá
al enfermo para descubrir
el sentido de comunión total
con Dios y con los hermanos,
ya que la ruptura y división
que en el enfermo causa
la enfermedad, genera en él
hambre de comunión.
• Mientras la enfermedad tiende
a encerrarlo en sí mismo, la Eucaristía le ayuda a
abrirse, a entrar en comunión con los otros.
• La Eucaristía es celebración
del amor, de la entrega,
de la donación,
del ofrecimiento del propio
dolor por los hermanos.
• En Ella el enfermo se vuelve
apóstol, y su sufrimiento
adquiere un valor salvífico
por el amor que en él se
expresa
(Juan Pablo II, Carta
Apostólica sobre el sentido
cristiano del sufrimiento
humano, 24)
• La Unción de los Enfermos
es el Sacramento específico
para el tiempo de la enfermedad
(St 5,14-15).
• Con este Sacramento toda la Iglesia
encomienda los enfermos al Señor
sufriente y glorificado.
• No es un acto que se desarrolla sólo entre el
Sacerdote y el enfermo, aunque en el gesto del
Sacerdote ya está la presencia de la Iglesia que
celebra la acción sanadora de Cristo.
• El Sacramento de la Unción lleva a plenitud todos
los gestos de solidaridad, de presencia y de servicio
de los hermanos.
• La Unción es el Sacramento “de los
Enfermos”, y no de los moribundos.
Por eso debe ser pedido y aceptado
por el enfermo con plena fe y
conciencia.
• Es un Sacramento de toda la
comunidad, y no sólo de un
individuo. La comunidad debe expresar su fe y
solidaridad ante el enfermo, infundiéndole valor
para encontrar sentido a su enfermedad.
• Es el Sacramento de la esperanza, pues en él se
celebra la presencia amorosa y misericordiosa de
Dios que acoge nuestra fragilidad y sufrimiento y los
transforma en fuente de vida y resurrección.
• Ungir al enfermo es infundir en él
el
Espíritu de Jesús; es comunicarle
vida a su existencia, es ayudarle a
vivir con sentido de fe su situación,
a
no claudicar en su opción
fundamental por Jesucristo y en su
lucha por vivir con esperanza
la enfermedad.
• Ungir al enfermo es sostenerle en la fe para que,
a pesar de su situación, siga caminando con
serenidad y paz hacia la casa del Padre Celestial.
• Por ello es importante motivar y preparar al enfermo
y a la familia, y cuidar la dimensión comunitaria de
la celebración, sin imposiciones, ni prisas, sino en
ambiente de fe y de plena aceptación.
• El Sacramento debe administrarse en el momento
oportuno, evitando retrasarlo indebidamente hasta
que el enfermo está en coma, o semiinconsciente,
(Ritual, 66).
• Cuando el Sacerdote es llamado junto a un enfermo
que ya ha muerto, ha de rezar por él y pedir a Dios
que le absuelva sus pecados y le admita
misericordiosamente en su Reino, pero no ha de
darle la Unción (Ritual, 15. 70)
DIÁLOGO
• Leer St 5,13-15
• ¿Cómo ilumina este texto
nuestra manera de atender a
los hermanos enfermos?
• ¿Qué sentido tiene para el
enfermo, la familia y la
comunidad el Sacramento de
la Unción de los Enfermos?
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