17Y
él es antes de todas las cosas, y todas las
cosas en él subsisten; 18y él es la cabeza del
cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el
primogénito de entre los muertos, para que en
todo tenga la preeminencia;
18Y
yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella. 19Y a ti te daré
las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares
en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que
desatares en la tierra será desatado en los cielos.
14Esto
te escribo, aunque tengo la esperanza
de ir pronto a verte, 15para que si tardo,
sepas cómo debes conducirte en la casa de
Dios, que es la iglesia del Dios viviente,
columna y baluarte de la verdad.
22y
sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23la
cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo
llena en todo.
57Cuando
llegó la noche, vino un hombre rico de
Arimatea, llamado José, que también había sido
discípulo de Jesús. 58Este fue a Pilato y pidió el
cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le
diese el cuerpo. 59Y tomando José el cuerpo, lo
envolvió en una sábana limpia,
1Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la
diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo
en Dios. 4Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria.
7Gocémonos
y alegrémonos y démosle gloria;
porque han llegado las bodas del Cordero, y su
esposa se ha preparado. 8Y a ella se le ha
concedido que se vista de lino fino, limpio y
resplandeciente; porque el lino fino es las
acciones justas de los santos.
28Y
ahora, hijitos, permaneced en él, para
que cuando se manifieste, tengamos
confianza, para que en su venida no nos
alejemos de él avergonzados.
5Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que
permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho
fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6El que en mí no permanece, será echado fuera
como pámpano, y se secará; y los recogen, y los
echan en el fuego, y arden. 7Si permanecéis en
mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
En la era apostólica, Éfeso era el
centro administrativo y religioso de la
provincia romana de Asia; algunos de
sus oficiales se llamaban asiarcas
(Hch 19.31). El templo de Diana,
considerado una de las siete
maravillas del mundo, estaba situado
al nordeste de la ciudad. Se terminó al
principio del siglo III a.C. Daba
renombre a Éfeso y esta se jactaba
de ser «guardiana del templo de la
gran diosa Diana» (Hch 19.35).
Fueron impresionantes la superstición
y el ocultismo que florecieron a la
sombra del culto a esta diosa, cuyas
características eran semejantes a las
de la diosa oriental de la fertilidad.
2Yo
conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no
puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen
ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has
sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente
por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero tengo
contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto,
de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras;
pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su
lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que
aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también
aborrezco. 7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida,
el cual está en medio del paraíso de Dios.
Ciudad grande en la costa
occidental de Asia Menor (hoy
Izmir). su alianza con Roma era
conocida por siglos, de manera
que la convirtieron en la sede del
culto al emperador. Bella y
famosa, ostentaba un semicírculo
de edificios públicos llamado «la
Corona de Esmirna». Prosperó
notablemente en su comercio.
Contó con una colonia grande y
agresiva
de
judíos,
cuya
hostilidad contra los cristianos les
ganó el apodo «sinagoga de
Satanás».
9Yo
conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza
(pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se
dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de
Satanás. 10No temas en nada lo que vas a padecer.
He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en
la cárcel, para que seáis probados, y tendréis
tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y
yo te daré la corona de la vida. 11El que tiene oído,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que
venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
G4010 Πέργαμος Pérgamos; de G4444; fortificado;
Se
destacó
especialmente
en
cuestiones de religión. El templo de
Esculapio, cuyo símbolo era la
serpiente (cf. Ap 2.13). Otros dioses
griegos (Zeus, Atenea y Dionisos)
tenían sus altares, muy frecuentados,
en un alto promontorio. El primero, y
por años el único, templo dedicado al
culto imperial se construyó en
Pérgamo en 29 a.C., para honrar a
César Augusto y a Roma. Pérgamo,
por tanto, era sede en Asia de la
religión oficial del estado. Dicha
religión era satánica. Asociaba el
poder real concedido por Dios con el
estado civil, y practicaba la adoración
blasfema de una persona.
13Yo
conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de
Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni
aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre
vosotros, donde mora Satanás. 14Pero tengo unas pocas cosas
contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de
Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos
de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a
cometer fornicación. 15Y también tienes a los que retienen la
doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. 16Por tanto,
arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra
ellos con la espada de mi boca. 17El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del
maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la
piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce
sino aquel que lo recibe.
Ciudad de Asia Menor fundada (siglo
IV a.C.) por Seleuco I de Siria. Fue
una guarnición fronteriza antes de
pasar (133 a.C.) al Imperio Romano,
bajo cuyo régimen conservó su
importancia en la industria y en la red
de carreteras. Se destacaban sus
artesanos en tintorería, confección de
ropa, alfarería y fundición de bronce.
La «vendedora de púrpura» que
Pablo conoció en Filipos, Lidia de
Tiatira, debe haber sido agente de un
manufacturero
de
Tiatira.
Ella
«adoraba a Dios», según Hch 16.14,
lo que da a entender que era prosélita
hebrea que quizás se había
convertido mediante sus relaciones
con los judíos en Tiatira.
19Yo
conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu
paciencia, y que tus obras postreras son más que las
primeras. 20Pero tengo unas pocas cosas contra ti:
que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice
profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar
y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. 21Y le he
dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere
arrepentirse de su fornicación. 22He aquí, yo la arrojo
en cama, y en gran tribulación a los que con ella
adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.
23Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias
sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el
corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.
24Pero
a vosotros y a los demás que están en Tiatira,
a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido
lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo
os digo: No os impondré otra carga; 25pero lo que
tenéis, retenedlo hasta que yo venga. 26Al que
venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré
autoridad sobre las naciones, 27y las regirá con vara
de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero;
como yo también la he recibido de mi Padre; 28y le
daré la estrella de la mañana. 29El que tiene oído,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Ciudad muy antigua del Asia
Menor,
cuya
situación
dominaba todo el valle del río
Lico.
Las
referencias
a
vestiduras (Ap 3.4s) aluden a
la industria principal de Sardis:
la confección y tintura de
vestidos de lana. La iglesia de
Sardis, destinataria de la quinta
de las siete cartas de Ap 2–3,
parece haberse llenado de
altivez. Confiada en su gran
reputación, carecía de indicios
de vida.
….. Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que
vives, y estás muerto. 2Sé vigilante, y afirma las otras
cosas que están para morir; porque no he hallado tus
obras perfectas delante de Dios. 3Acuérdate, pues, de lo
que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues
si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a
qué hora vendré sobre ti. 4Pero tienes unas pocas
personas en Sardis que no han manchado sus
vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas,
porque son dignas. 5El que venciere será vestido de
vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la
vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y
delante de sus ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias.
G5361 φιλάδελφος filádelfos; de G5384 y G80; que ama
a los hermanos, fraternal:-amar fraternalmente.
G5384 φίλος fílos; querido, amigo; amar, amistoso amigo.
G80 ἀδελφός adelfós; de G1 y δελφύς delfús (vientre);
hermano cercano.
Ciudad de Asia Menor fundada (siglo II a.C.) por
Eumenes, rey de Pérgamo, quien le dio el
nombre de Filadelfia (amor fraternal) La región
era sacudida por frecuentes terremotos; el más
violento (17 d.C.) destruyó a Filadelfia y, como las
convulsiones sísmicas no cesaban, los habitantes
se trasladaron a las afueras de Filadelfia a vivir
en tiendas de campaña (cf. Ap 3.12, «nunca más
saldrá»). La Iglesia mantuvo heroicamente su
testimonio en medio de varios asedios
musulmanes
8Yo
conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de
ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar;
porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi
palabra, y no has negado mi nombre. 9He aquí, yo
entrego de la sinagoga de Satanás a los que se
dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he
aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y
reconozcan que yo te he amado. 10Por cuanto has
guardado la palabra de mi paciencia, yo también te
guardaré de la hora de la prueba que ha de venir
sobre el mundo entero, para probar a los que moran
sobre la tierra.
11He
aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para
que ninguno tome tu corona. 12Al que venciere, yo lo
haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más
saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi
Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva
Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y
mi nombre nuevo. 13El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias.
G2993 Λαοδίκεια Laodíkeia; de un compuesto de
G2992 y G1349; Laodicea,
G2992 λαός laós; denota el pueblo propio de uno: gente,
multitud, pueblo.
G1349 δίκη díke; justicia (el principio, la decisión, o su
ejecución): castigo, condenación, justicia.
Ciudad en Asia Menor, situada en
Frigia, en el valle del Lico. La fundó
el seléucida Antíoco II (siglo III a.C.)
y la nombró en honor de su esposa
Laodice. Era una ciudad tan
próspera en su comercio, que
después de un terremoto desastroso
en 60 d.C. se dio el lujo de rehusar el
subsidio imperial ofrecido para su
reconstrucción. Su situación sobre
una transitada carretera hizo de ella
un centro bancario. Sin embargo,
tenía la desventaja de que su
ubicación la obligaba a abastecerse
de agua desde las termas de
Hierápolis por una red de tubería; el
agua llegaba tibia y provocaba
vómitos en muchos casos
5Yo
conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente.
¡Ojalá fueses frío o caliente! 16Pero por cuanto eres
tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido,
y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que
tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y
desnudo. 18Por tanto, yo te aconsejo que de mí
compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y
vestiduras blancas para vestirte, y que no se
descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus
ojos con colirio, para que veas.
19Yo
reprendo y castigo a todos los que amo; sé,
pues, celoso, y arrepiéntete. 20He aquí, yo estoy a la
puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21Al que venciere, le daré que se siente conmigo en
mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado
con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias.
1Porque
quiero que sepáis cuán gran lucha
sostengo por vosotros, y por los que están
en Laodicea, y por todos los que nunca han
visto mi rostro; 2para que sean consolados
sus corazones, unidos en amor, hasta
alcanzar todas las riquezas de pleno
entendimiento, a fin de conocer el misterio
de Dios el Padre, y de Cristo, 3en quien
están escondidos todos los tesoros de la
sabiduría y del conocimiento
ELOGIO
Rechaza el mal,
Éfeso 2:1-7 persevera, es
paciente
Esmirna
No temas
2:8-11
padecer
Pérgamo
2:12-17
Mantén la fe de
Cristo
Su amor, su fe,
Tiatira 2:18- su paciencia, es
29
mayor que
antes
Sardis 3:1- Algunos han
6
mantenido la fe
Filadelfia
3:7-13
Persevera en la
fe
Laodicea
3:14-22
Ninguna
CRITICA
INSTRUCCIÓN
PROMESA
Su amor por
Obra como lo
Cristo no es
El árbol de la vida
hacías al principio
ya ferviente
Sé fiel hasta la
Ninguna
La corona de vida
muerte
Tolera las
El maná escondido y
inmoralidades
Arrepiéntete
una piedrecita con
, la idolatría y
un nombre nuevo
las herejías
El juicio se
Regirá sobre las
Tolera la
acerca;
naciones y recibirá la
idolatría y la
perseveren en la
estrella de la
inmoralidad
fe
mañana
Arrepiéntete y
Una iglesia
Los fieles honrados y
fortalece lo que
muerta
vestidos de blanco
queda
Un lugar en la
presencia de Dios,
Ninguna
Mantén la fe
un nuevo nombre y la
nueva Jerusalén
Sé celoso y
Compartir el trono de
Indiferente
arrepiéntete
Cristo
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