¿LEES Y NO CONCRETAS?
¿CÓMO TE RESISTES?
Laura Foletto
Desde que aprendí a leer, he sido algo así como un scanner de
información. Terminé rompiendo el diccionario que había en
casa de tanto consultarlo y decía que leía hasta el envoltorio del
papel higiénico (¡y era cierto!).
Muchas veces, tenía auténticos embrollos por leer dos libros al
mismo tiempo que afirmaban exactamente lo contrario.
Solucioné esto dejando entrar los conceptos y confiando en
que, en algún momento, se iría a realizar una síntesis en mi
interior… cosa que sucedía.
Lo que comencé a darme cuenta era que toda esa monumental
información era, a la vez, una excusa y una carga. Una excusa
porque me era más simple leer que practicar, porque siempre me
faltaba aprender algo más, porque ser una eterna estudiante era
más fácil que ser una maestra.
Una carga porque tanto conocimiento acumulado exige ser
concretado, porque el palabrerío aprendido está bueno para
hermosas charlas entre “iniciados” pero no sirve para realmente
disfrutar una vida plena. Se necesita acción.
Así que, por un lado, me propuse leer con la única condición de
descubrir cómo llevarlo a mi vida diaria y, por otro lado, hacer
seminarios o estudios o terapias que se focalicen en llevar una
espiritualidad práctica, cotidiana, integrada. Tanto en mi vida personal
como profesional, éste es mi propósito continuo (porque siempre se
está evolucionando).
Percibo que ésta es una falencia enorme en la mayoría de las
personas que desean hacer cambios en sus vidas. Están llenos de
información, hacen decenas de talleres, pasan de una terapia a
otra, pero no logran más que correcciones cosméticas, no
profundas.
Otros, por el contrario, sienten la urgencia de realizar
transformaciones, pero no están suficientemente orientados acerca
de nuevas visiones y recursos para lograrlas. Unos y otros, en un
cierto punto, se topan con las resistencias del Ego y no inician o
abandonan o dejan inconcluso el camino que los llevará a
innovadoras y ricas etapas de su desarrollo.
¿De qué formas lo haces? Veamos algunas:
Adicción al sufrimiento: ¿te resulta extraño?; sin embargo, en una
cultura que privilegia la lucha, el esfuerzo y la superación de
dificultades a cualquier costo, esto termina siendo una identidad: “el
sufrido”. Pasa a ser una forma de vida, una seguridad saber que
seguirás padeciendo y enfrentando problemas por siempre.
Comunicación negativa: contar todo el tiempo tus dificultades,
tratando de que las entiendan y te compadezcan o te valoren o te
aprueben por ello es un gran obstáculo. Esto puede incluir escuchar
las de los otros, siendo la “oreja perfecta” y dando consejos y ayuda
sin cesar.
Orgullo: así como puedes sentirte orgulloso de tus logros, también
puedes estarlo de tus múltiples inconvenientes. Esto es insidioso y
sutil, pero quizás te haga sentir “especial” estar lleno de cargas y
seguir adelante.
Búsqueda de entendimiento: pasar la vida tratando de comprender
las causas por las que eres cómo eres y lo que te sucedió puede ser
una buena forma de quedarte en lo mismo. No es necesario que
sepas todo para cambiar.
Tiempo: “estoy demasiado ocupado”, “no dispongo de tiempo para
mí”, “si no funciona rápido, no me sirve” son excelentes pretextos. Es
cierto que vivimos tiempos rápidos, pero hemos hecho eso justamente
para no ocuparnos de nosotros mismos. Nada de lo que hagas fuera
de ti te traerá la paz, la alegría de vivir y el amor que anhelas.
Dinero: seguramente la excusa mayor. Gastarás en una heladera
nueva, en otro abrigo para el niño, en salir a comer, en… lo que sea,
menos en tu propio desarrollo. Eso es lo último, si sobra. Después, te
preguntas porqué te sientes vacío, deprimido, ansioso, desmotivado.
Seguramente, si eres sincero contigo mismo, te habrás sentido
identificado con algunas de estas resistencias. Comprende que
es normal sentirlas, porque el Ego no quiere cambiar, desea
seguir conservado el poder y manejarte a través de sus miedos,
prevenciones y controles.
Pero, también entiende que el Ego es un instrumento de tu Alma
para moverte en el mundo. Por un error, él te manipula cuando
eres tú el que debe ser su conductor.
Advierte también que el cambio no es complicado ni difícil. No
requiere de técnicas ni de rituales ni de más información.
Es orgánico, simple, natural, fluyente, integrado. Contiene gracia,
abundancia, sabiduría, creatividad por sí mismo.
Sólo te pide que te pongas a ti mismo en el camino de tu alma y que
desoigas la voz del Ego que te dice que todo eso son mentiras.
Prueba y lo sabrás. Te lo garantizo. ¿Acaso no te lo susurra tu
corazón también?
Este es un servicio gratuito de
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LAURA FOLETTO
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