Grupo 2
Karen Anahi Ortiz Castillo
Maribel Rodríguez Manjarrez
Ricardo Hernández Valdivia
Actividad 1
•Hacer una lista durante toda la clase de las
palabras que nunca habéis escuchado, o
realmente no sabéis su significado.
•Hacer un mapa mental de lo que vas
entendiendo..
Ken Wilber (31/01/1949
Su trabajo se centra principalmente en distintos
estudios sobre la evolución del ser humano y en su
interés por promover una integración de
la ciencia y la religión, según experiencias de
meditadores y místicos, analizando los elementos
comunes a las tradiciones místicas de oriente y
occidente.
En su obra articula distintos aspectos de
la psicoterapia y la espiritualidad.
Durante el primer año de estudios comenzó a
leer psicología y filosofía tanto de oriente como
de occidente. Perdiendo interés por la
medicina, regresó a Nebraska para estudiar
bioquímica
Es reconocido como un importante
representante
de
la
psicología
transpersonal, corriente que emerge hacia
fines de los años sesenta a partir de la
psicología humanista y que se relaciona
fundamentalmente con la inclusión de la
dimensión espiritual del ser humano. Por la
profundidad
y
originalidad
de
su
pensamiento ha sido llamado "el Albert
Einstein de la Consciencia".
Su primer obra "El
espectro
de
la
conciencia"
publicado en 1977
estableció
su
reputación
como
un pensador original
que busca integrar
las psicologías de
Oriente
y
Occidente.
Los Artículos que wilber escribe son:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
Filosofía Perenne
Psicoterapia y Espiritualidad
La Gran Cadena del Ser
Testigo del Ser
Política y Espiritualidad
El Desarrollo Espiritual
La Pasión de Ken Wilber
Los Cuatro Cuadrantes
Charla sobre Ken Wilber
La Evolución de la Iluminación
La Meditación y el Inconciente
Los Bodhisattvas van a tener que ser políticos
Estadios de Meditación
Wilber es considerado como uno de los
grandes investigadores y escritores
espirituales de nuestro tiempo, es la
figura cumbre de la Psicología Integral
y la Transpersonal, y el primero en
haber desarrollado una teoría de
campo unificado de la conciencia. Su
obra supone una síntesis espléndida de
las grandes tradiciones psicológicas,
filosóficas y espirituales que constituyen
la "Sabiduría Perenne". Con un gesto
integrador sorprendente.
En su libro "Breve historia de todas las
cosas", Ken Wilber sostiene que todo
fenómeno humano consta de cuatro
facetas y no puede ser íntegramente
comprendido si no se abordan las
cuatro.
El fundamento de estas cuatro vertientes
de la realidad tiene que ver con los
aspectos exterior e interior y sus formas
individuales y colectivas.
Los cuatro aspectos que se deberían
estudiar para comprender todas las
cosas serían entonces:
1.
2.
3.
4.
lo interior-individual.
lo exterior-individual.
lo interior-colectivo.
Lo exterior-colectivo.
Intentemos
aproximarnos a esta
idea a partir de un
ejemplo:
supongamos que en
estos momentos al
lector le surge el
pensamiento
de
buscar en internet
información
sobre
Ken Wilber.
Lo interior-individual: Al tener ese
pensamiento, lo que internamente el
lector está experimentando es el
pensamiento en sí, con los símbolos,
significados e imágenes mentales
relativas.
Lo
exterior-individual:
Mientras
está
vivenciando el pensamiento, están ocurriendo
una serie de cambios en su cerebro, como ser,
secresión de dopamina, aparición de
acetilcolina permitiendo la transmisión del
impulso nervioso en el espacio intersináptico,
etc. Todos hechos que pueden ser
empíricamente observables desde el exterior,
utilizando, por supuesto, el equipamiento
apropiado.
Lo interior-colectivo: Ahora bien, los
pensamientos que circulan por la mente
tienen un sustrato cultural. Si el lector
habla español (por ende, piensa en
español), el pensamiento se realiza a
partir de una serie de símbolos y
significados que serían muy distintos si el
lector hablase otro idioma. Un aborigen
del Amazonas sería incapaz de pensar
en buscar algo por internet; sus
pensamientos tendrían seguramente
otros contenidos acordes a su entorno
cultural.
Lo exterior-colectivo: A su vez, la cultura, también
tiene sus componentes materiales (del mismo
modo en que el pensamiento tiene sus correlatos
cerebrales). Citando textualmente a Wilber:
"estos componentes sociales concretos son las
modalidades tecnológicas, las fuerzas de
producción (hortícola, agraria, industrial, etc.), las
instituciones concretas, los códigos y pautas
escritas, las ubicaciones geopolíticas (aldeas,
poblados, estados, etc.), etc."
cuatro cuadros son un sencillo y muy general
resumen de esos desarrollos evolutivos.
El holon, enlistado en cada cuadro, representa
mucho de la evidencia empírica y fenomenológica,
y dentro de las varias disciplinas conducentes, su
existencia es ampliamente discutida por serios
eruditos.
Desgraciadamente, tal como lo vemos, a causa de
que muchos investigadores se especializan en un
solo cuadro, ellos tienden a ignorar, o peor aún, a
negar la existencia de los otros cuadros.
Materialistas o teóricos de derecha, por caso,
tienden a negar la existencia interna.
Los contornos de la conciencia
El cuadro superior izquierdo está descripto en "yo"; el cuadro inferior
izquierdo está expresado en "nosotros" y los dos cuadros derechos, siendo
que ambos son objetivos, se describen en "ello". Estos son esencialmente
los "Tres Mundos" de Karl Popper (subjetivo, cultural y objetivo).
Para Platón el Bien (como fundamento de moralidad, el "nosotros" del
inferior izquierdo); la Verdad (verdad objetiva o "ello" la zona derecha) y
la Belleza (la estética belleza del "yo" de cada observador, el superior
izquierdo).
Haber mas sostiene tres proposiciones válidas: subjetiva confiabilidad del
yo, justeza cultural del nosotros y objetiva verdad del ello.
Kant: ciencia o ello (Crítica de la Razón Pura), morales o nosotros (Crítica
de la Razón Práctica)y arte y autoexpresión del yo (Crítica del Juicio).
Igualmente importantes cada uno de los cuadros tiene un "diferente tipo de
verdad" o pretensión de validez, distintos tipos de conocimiento con distintos
tipos de evidencias y procederes válidos.
De esta manera, las proposiciones del cuadro superior derecho se consideran
verdaderas si comparan un hecho específico o estado específico de asuntos;
son un estamento o verdad si el plano coteja el territorio, así llamada verdad
objetiva (realidad representativa y la correspondiente teoría de verdad).
En el cuadro superior izquierdo, sobre la otra mano, un estamento es válido, no si
representa un estado objetivo de cuestiones, sino si expresa genuinamente una
realidad.
En el cuadro inferior derecho de realidades inter objetivas, la pretensión de
validez tiene que ver con el modo en que el holon individual incida en el sistema
insertado; la verdad en este cuadro implica la elucidación de las cuadrículas de
sistemas mutuamente recíprocos; dentro de síntomas de interacción complejos.
En el cuadro inferior izquierdo estamos preocupados no simplemente con la
forma en que los objetos se mezclan en el espacio físico, sino en cómo lo hacen
en el espacio cultural.
El reclamo válido, en otras palabras, tiene que
ver con la apropiación o justeza de nuestro
estamento y acciones (ética, en el más amplio
de los sentidos).
Debemos hallar maneras, no simplemente para
ceder a la verdad objetiva o confiabilidad
subjetiva, sino para alcanzar el entendimiento
mutuo en un espacio intersubjetivo compartido.
No que tengamos que coincidir con el otro, sino
que podamos reconocer al otro, lo opuesto de
lo cual es sencillamente la guerra.
Si
nosotros
ahora
observamos
cuidadosamente cada una de esas
cuatro exposiciones o "tipos de verdad" e
intentamos descubrir cuál es el común
denominador de ellos -esto es que
pretende entender en común todo el
genuino
conocimientocreo
que
hallamos lo siguiente (Wilber 1996c,1997)
INTERIOR
Caminos
de
Mano Izquierda
SUBJETIVO
veracidad
Sinceridad
integridad
Honradez
Yo
la
EXTERIOR
Caminos de la Mano
Derecha
OBJETIVO verdad
Correspondencia
representación
proposicionales
nosotros
rectitud
ajuste
cultural
comprensión
mutua justicia
INTERSUBJETIVO
Ello ajuste funcional red de la teoría
sistémica funcionalismo estructural tejido
del sistema social
INTEROBJETIVO
Criterios de validez
Cada estilo válido de conocimiento
consiste
en
un
precepto,
una
aprehensión y una confirmación.
El precepto siempre es de forma "si
quieres conocer esto, hazlo."
El precepto o mandato logra una vivencia experiencia
particular,
aprehensión
o
evidencia- (el segundo escollo de todo
conocimiento válido).
Esta aprehensión, saber o evidencia es luego
testeada en el círculo de los que han
completado el primero de los dos escollos;
pero la información o evidencia es rechazada y
esto potencia falacias en el tercer componente
crucial de toda genuina pretensión.
hay una experiencia sensorial, una mental
y una espiritual; y cualquier reclamo
específico en cada uno de esos dominios,
puede, potencialmente, ser falseado por
datos posteriores en esos dominios.
Así, cada holon parece tener al menos
cuatro facetas: (Intencional, conductual,
cultural y social) a cada una de las cuales
se accede por un diferente tipo de verdad
o
pretensión
(verdad
objetiva,
confiabilidad
subjetiva,
exactitud
intersubjetiva).
Y a las cuatro premisas siguen los tres
escollos de adquisición de conocimiento;
precepto,
aprehensión,
aceptación/rechazo (o tipos de evidencia
falsa).
Lo más fascinante de todo es quizá, que
cada cuadro tiene su correlato en todos
los otros. Esto es, ya que cada holon
aparentemente tiene esas cuatro facetas
(intencional, conductual, cultural y social)
cada una de esas facetas tiene un muy
específico correlato con todas la otras.
Podemos comenzar a ver por qué la
búsqueda del conocimiento humano casi
siempre se le dividió en dos amplios
campos:
empírico versus hermenéutico; positivista
vs. interpretativo; científico vs. intuitivo;
analítico vs. trascendental;
mano derecha, mano izquierda. Ambos
son indispensables, y no debemos intentar
ir en una sola dirección dentro del extraño
mundo conocido como nosotros mismo
Ken Wilber habla en su libro, “Una teoría de
todo”, de cómo las diferentes formas de
consciencia han ido marcando nuestro
crecimiento como seres humanos (y con ello
nuestra forma de ver las cosas), llega incluso a
hacer ocho clasificaciones, atreviéndose a
imaginar cómo será la futura humanidad a
medida que amplíe esa conciencia.
Él divide esta historia de la consciencia, o
“Dinámica de la Espiral” (en referencia al
movimiento que sigue el desarrollo humano) en
seis primeras clasificaciones que llama “niveles
de subsistencia” o “pensamiento de primer
grado”:
1- Arcaico-instintivo.
Nivel de supervivencia básica donde lo primero es el alimento, el agua,
el calor, el sexo, la seguridad. Y donde se depende mucho de los
hábitos e instintos. Es propia de las primeras sociedades humanas, pero
también del recién nacido, los ancianos, vagabundos y masas
hambrientas. Lo forman un 0,1% (con un 0% del poder social) de la
población y su color sería el beige.
2- Mágico-animístico.
Se refiere a los pueblos que ven la tierra poblado de espíritus
mágicos, las religiones animistas, el culto al espíritu de los
ancestros. Se halla presente en el vudú, los juramentos de
sangre, el rencor, los rituales familiares, las creencias y las
supersticiones. Está muy implantado en las bandas callejeras y
los equipos deportivos. Lo forman un 10% de la población
(con un 1% del poder) y su color sería el púrpura.
3- Dioses de poder.
Emerge en algunos individuos un yo separado del grupo, alguien
poderoso e impulsivo que se convierte en héroe, o líder. Muy propio
de las épocas feudales donde el señor protege a sus subordinados
en un mundo lleno de peligros. Se halla en el rebelde sin causa, los
héroes épicos, los mercenarios o en un personaje histórico como
Atila. Lo forman un 20% de la población (con un 5% del poder) y su
color sería el rojo.
4- Orden mítico.
En este paradigma o nivel existe una fuerte creencia en leyes impuestas y
todopoderosas. Creándose un código de conducta con principios absolutistas
que fijan lo que está “bien” y lo que está “mal”, siendo duramente castigado
quien lo infringe. Puede asumir un aspecto religioso o de misión seglar histórica.
Se halla presente en la América puritana, la época victoriana, los códigos de
honor de la caballería, en todo tipo de fundamentalismo, las buenas obras e
incluso en el patriotismo. Lo forman un 40% de la población (con un 30% del
poder social) y su color sería el azul.
5- Logro científico.
Aquí el yo del individuo escapa de la mentalidad de grupo y busca la
verdad por sí mismo. Tiene las características del científico en cuanto a la
experimentación y el uso de la razón para conocer las leyes naturales, y
orienta todo eso hacia objetivos que suelen ser materiales. Según Ken Wilber
“las leyes de la ciencia gobiernan la política, la economía y los asuntos
humanos”. Lo podemos ver en la Ilustración, la bolsa, la clase media, la
industria de la moda, la búsqueda del triunfo, el materialismo y el liberalismo.
Lo forman un 30% de la población (con un 50% del poder social) y su color
sería el naranja.
6- El yo sensible.
En esta forma de ver la vida ya se da un salto muy importante en el camino
que lleva a grados de conciencia más amplios. El individuo ahora valora
mucho las relaciones entre los seres humanos, hay una gran sensibilidad
ecológica. Se camina hacia la liberación de la codicia, de los dogmas y de la
división, reemplazando la fría razón por el respeto y la atención a los demás. Es
contrario a las jerarquías y gusta del diálogo y el consenso, interesándose por
lo espiritual, la armonía y el crecimiento del ser humano. Lo podemos ver en
Greenpeace, la defensa de los derechos de los animales, los movimientos
antirracistas, la defensa de los derechos humanos, etc. Lo forman un 10% de la
población (con un 15% del poder social) y su color sería el verde.
7- Integrador.
La vida se observa como un caleidoscopio de jerarquías organizado en
holones (término acuñado por A. Koestler), es decir, partes que son a la
vez una totalidad. Dicho de otra manera, un holón es una totalidad
que forma parte de otra totalidad (holoarquías), por ejemplo: la
totalidad átomo forma parte de la totalidad molécula, la totalidad
molécula forma parte de la totalidad célula, la totalidad célula forma
parte de la totalidad organismo, etc. Es decir, se ve la realidad como
algo no compuesto ni de totalidades ni de partes, sino de totalidadespartes u holones. Esto no gusta al nivel verde (el yo sensible) que odia
todo tipo de imposiciones, pero se trata de una jerarquía de
conocimiento e idoneidad (y no de dominio) que surge de manera
flexible y espontánea provocando un orden natural, esto complementa
el igualitarismo. Lo forman un 1% de la población (con un 5% del poder
social) y su color sería el amarillo.
8- Holístico.
Es la visión de la unidad, del sistema
holístico universal, donde se integran el
sentimiento y el conocimiento de manera
consciente. Ya no se habla de reglas
externa (nivel azul) ni de lazos grupales
(nivel verde), se toma conciencia de un
orden universal y vivo que hace posible
una “gran unificación”. Este pensamiento
se sirve de todos los niveles pues percibe
todas sus interacciones
El desarrollo psicológico del yo.
En una entrevista para la radio local de Boulder, Colorado, Wilber expone
los 7 puntos que el considera más importantes de la filosofía perenne: El
Espíritu existe. El Espíritu está dentro de nosotros.
A pesar de ello, la mayor parte de nosotros vivimos en un mundo de
ignorancia, separación y dualidad, en un estado de caída ilusorio, y no
nos percatamos de ese Espíritu interno.
Hay una salida para ese estado de caída, de error o de ilusión; hay un
Camino que conduce a la Liberación.
Si seguimos ese camino hasta el final llegaremos a un Renacimiento, a
una Liberación Suprema.
Esa experiencia marca el final de la ignorancia básica y el sufrimiento.
El final del sufrimiento conduce a una acción social amorosa y compasiva
hacia todos los seres sensibles.
Yo pleromático.
Este término, tomado de la alquimia, implica que el yo se
encuentra indiferenciado de el "cosmos material", o en
palabras de Wilber (1980):
"parece que ni el feto ni el recién nacido poseen una
sensación de identidad claramente definida."
Es decir, que el niño se encuentra sumergido en un estado
"paradisíaco" de unicidad preconsciente, o sea ignorante de
sí mismo. Este estadio adual y autístico, también se caracteriza
por ser atemporal, aespacial y no objetal. Por lo tanto al no
existir estos tres elementos para el recién nacido, todos los
eventos son experimentados como parte de su yo
pleromático frente a lo cual no hay para el niño limitación
alguna. Esto es lo que Wilber (1980) denomina "la
omnipotencia de la ignorancia".
Yo pleromático…
Estilo cognitivo: adualismo absoluto, sin objetos, aespacial.
Clima afectivo: total y oceánico, omnipotencia
incondicional, paraíso pleromático.
Factores motivacionales: casi completamente ausentes,
carencia de deseos y de elección.
Modalidad temporal: atemporalidad prepersonal (o
preconciente).
Modalidad del yo: oceánica, protoplásmica, pleromática.
Uroboros-alimentario.
Uroboros es la imagen mítica de la serpiente que se muerde la cola,
el término se refiere a aquello "encerrado en sí mismo" (autístico) e
"incapaz de reconocer a otro" (narcisista, autocomplaciente).
Este es el estadio de la temprana infancia, en donde aparece en el
niño el germen de lo que posteriormente podrá llegar a ser un ego.
En este punto el yo urobórico comienza a diferenciarse del mundo
externo, un mundo global, indiferenciado y aún prepersonal, este
entorno se denomina otro urobórico.
Este otro urobórico se le manifiesta al niño en forma de sucesos y
experiencias sensoriales básicas momentáneas, toda vía fuera del
tiempo, del espacio y sin dirección aparente alguna (acausalidad).
La fragmentación de la que "resultan" este yo reptiliano y un otro
externo, corresponde al inicio de la fase oral descrita por la teoría
psicoanalítica.
Uroboros-alimentario…
Es en este nivel, que el aún rudimentario yo conoce el miedo por primera vez. Este
se manifiesta como la sensación de estar vulnerable a ser tragado y aniquilado
por el otro urobórico (frecuentemente en forma de "mal pecho");
Wilber (1980) dice: "Dado que el uroboros puede tragarse al otro, teme a su vez
sufrir el mismo destino." Este estadio, independientemente de cómo sea vivido,
seguirá ejerciendo una fuerte influencia en los estadios posteriores hasta llegar a
completar el desarrollo del ego mental.
Estilo cognitivo: primera diferenciación sujeto-objeto, acausalidad, satisfacción
"alucinatoria" de los deseos, proceso sensoriomotor temprano.
Clima afectivo: euforia oceánica, miedo primordial.
Factores motivacionales: impulso primitivo a la supervivencia, necesidades
fisiológicas.
Modalidad temporal: pretemporal.
Modalidad del yo: urobórico arcaico, prepersonal, reptiliano, reflejo, alimentario.
Yo tifónico.
El tifón es una figura mítica mitad serpiente y mitad humana.
Este estadio es en cierta forma, la transición del anterior estado de
inmersión en la materia casi onírico (sustrato inconsciente), propio del yo
pleromático y el uroboros-alimentario, a la identidad individual de una
mente egoica.
Dice Wilber (1980): "El niño muerde la manta y no le duele, pero se
muerde el pulgar y le duele"… "Así pues, de la unidad material primordial
emerge la primera sensación real de identidad, el ego corporal."
La triada característica de este estadio consiste en que el yo se
diferencia de los objetos, los trasciende y entonces puede operar sobre
ellos (las cursivas son del autor), usando como herramientas, únicamente
las estructuras propias del cuerpo sensorio-motor. El yo, ahora como ego
corporal, se encuentra dominado por los impulsos instintivos, el principio
del placer-displacer, los estímulos y las descargas involuntarias (impulsos
y procesos primarios descritos por Freud).
Yo tifónico…
Desde una perspectiva fisiológica, este estadio opera propiamente en
el complejo reptiliano y el sistema límbico, y de ahí el nombre de yo
tifónico, la total identificación con el cuerpo como unidad y la primera
expresión de la individualidad.
Wilber (1980) diferencia dos subestadios dentro del yo tifónico:
Cuerpo axial y pránico
Estilo cognitivo: sensorio-motor, acausalidad, memoria de imágenes
(imágenes axiales), exoceptual.
Elementos afectivos: emociones elementales (miedo, avidez, ira,
placer)
Factores motivacionales: supervivencia inmediata, principio del placerdisplacer
Modalidad temporal: concreta, momentánea, presente inmediato.
Modalidad del yo: sensorio-motor, narcisista.
Cuerpo
imagen
Estilo cognitivo: paratáxico, proceso
mágico primario, imágenes multivalentes,
integridad sensorio-motriz.
Elementos
afectivos:
emociones
sostenidas, deseos, angustia, deseos
rudimentarios.
Factores motivacionales: satisfacción de
los deseos, reducción de la angustia,
supervivencia y seguridad duraderas.
Modalidad temporal: presente extendido.
Modalidad del yo: imagen corporal no
refleja.
Yo
social
(o
verbalEnpertenencia).
este nivel emerge y se va adquiriendo un lenguaje, lo cual implica
una estructura cognitiva mucho más compleja que requiere una sintaxis
perceptual concreta y un pensamiento lógico y verbal.
Entre el pensamiento mágico propio del pleroma-uroboros y el yo
tifónico, y este razonamiento existen un gran número de estadios
"híbridos" en los que la magia y la sintaxis se entremezclan en
proporciones diferentes.
Dice Wilber (1980): "Gracias al lenguaje, uno puede anticipar el futuro,
hacer proyectos y organizar las actividades presentes en función de un
objetivo ubicado en el futuro." En este punto el yo deja de estar
completamente dominado por las exigencias instintivas y a través de la
mente verbal va a "estructurar" su realidad con base a lo que su grupo
social (primeramente sus padres) le imprime, formando un yo de
"nombre y de palabra.
Yo social (o verbalpertenencia)….
Este estadio según Wilber (1980) en cierto modo, corresponde a la fase anal-sádica del
psicoanálisis (aunque el nivel de desarrollo de dicha etapa no se puede equipara con
el desarrollo cognitivo ni con el ego, esta ha sido incluida en este punto porque
coincide cronológicamente), o sea que en este punto el niño adquiere control de
esfínteres y puede ya retardar o estimular ciertas necesidades fisiológicas. Los miedos
propios de esta etapa son el miedo a perder partes del cuerpo (en forma de heces) y
el miedo a la mutilación corporal.
Estilo cognitivo: lenguaje autístico, pensamiento paleológico y mítico, cognición de
pertenencia.
Elementos afectivos: deseos temporales, gustos y disgustos.
Factores motivacionales: raíces de la voluntad, el poder y la elección autónoma,
sensación de pertenencia.
Modalidad temporal: "control" y estructuración del tiempo, pasado y futuro.
Modalidad del yo: modalidad verbal, yo temporal y social.
Yo egoico-mental.
La esencia del ego, dice Wilber (1980) es un concepto de uno mismo. "El ego es una
constelación de conceptos imágenes, fantasías, identificaciones, recuerdos, subpersonalidades, motivaciones, ideas y datos ligados o vinculados a la sensación de
identidad independiente." Si bien el ego ya se ha diferenciado del cuerpo, aún se
encuentra anclado en la "musculatura voluntaria", por lo cual se puede explicar que
los estados patológicos del ego, vayan acompañados de sus respectivas disfunciones
musculares.
El comienzo de este estadio corresponde a la etapa fálica (al igual que el estadio
anterior con la etapa anal-sádica, esta correspondencia es más bien cronológica)
que trae consigo el final de la emergencia del súper-yo propiamente dicho.
Según Wilber (1980), más que de la imagen de los padres en sí, el súper-yo se forma a
través de la introyección por vía auditiva de la relación que el niño tiene con ellos. Es
decir que la relación externa padre-hijo se convierte en una relación interna entre dos
subpersonalidades constituida por redes entrecruzadas, retroflexiones y diálogos
interiorizados, y es esto lo que conforma el complejo denominado súper-yo.
Yo egoico-mental…
No es sino hasta este estadio que Wilber (1980) habla de una edad específica (entre los 4 y los 7 años)
en la que se constituye un ego más o menos cohesionado que se diferencia del cuerpo, trasciende el
mundo biológico y en consecuencia puede operar sobre él. Esta triada (diferenciarse, trascender,
operar) va a estar presente de alguna manera en cada uno de los estadios del desarrollo (incluso en los
estadios transpersonales).
Estilo cognitivo: sintáctico-social, proceso secundario, pensamiento verbal dialogístico,
pensamiento operacional concreto y pensamiento formal.
Elementos afectivos: conceptos y afectos, emociones dialécticas, especialmente la
culpabilidad, el deseo, el orgullo, el amor y el odio.
Factores motivacionales: fuerza de voluntad, autocontrol, metas y deseos temporales,
necesidad de autoestima.
Modalidad temporal: lineal, histórica, pasado y futuro prolongados.
Modalidad del yo: egoico-sintáctico, concepto de uno mismo, estados egoicos
pensante-dialogísticos, diversas "personas".
Hasta aquí se completa lo que Wilber (1980) llama "el arco externo" del Gran Ciclo de
toda la vida. En el estadio del ego tardío (de los 12 a los 21 años), el individuo no sólo
llega a dominar sus diversas personalidades, sino que también suele ya haber comenzado
el proceso diferenciación y desidentificación que lo llevará a trascenderlas, para llegar así
a descubrir por medio de la "transformación", una "unidad de orden superior".
Yo centauro.
Este nivel se encuentra más allá del lenguaje, de la lógica y de la cultura
(es transverbal y transcultural).
Sin embargo Wilber (1980) subraya, que aunque si esta más allá de los
conceptos y del ego, aún no trasciende la existencia, la orientación
personal ni la conciencia psicofisiológica despierta, es decir, no ha
llegado a un nivel transpersonal. "Se trata en suma, del último estadio
que se halla dominado por las formas normales de espacio y tiempo y
que esas formas, por tanto, siguen todavía estando presentes.“
Aún así el "centauro existencial" constituye una unidad integral superior
al ego, al cuerpo, a la persona y a la sombra, además de ser una
importante transición hacia los dominios sutiles y transpersonales
superiores.
Yo centauro…
Estilo cognitivo: visión-imagen transverbal, fantasía superior,
síntesis de los procesos primario y secundario, transconcensual.
Elementos afectivos: comprehensión, espontaneidad, impulso
de expresión, supersensorial, sinceridad.
Factores motivacionales: intencionalidad, deseo creativo,
significado, voluntad espontánea, autorrealización, autonomía.
Modalidad temporal: anclado en el momento presente,
conciencia del tiempo lineal como desglose del presente.
Modalidad del yo: integrado, autónomo, transbiosocial, cuerpomente global.
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