Jesús aporta un nuevo horizonte a la vida,
una dimensión más profunda, una verdad más esencial.
Su vida es una llamada a vivir la existencia desde la raíz última,
que es un Dios que sólo quiere para sus hijos e hijas
una vida más digna y dichosa.
El contacto con él invita a desprenderse de posturas rutinarias y postizas;
libera de engaños, miedos y egoísmos que paralizan nuestras vidas;
introduce en nosotros algo tan decisivo como la alegría de vivir,
la compasión por los últimos o el trabajo incansable por un mundo más justo.
Jesús enseña a vivir con sencillez y dignidad, con sentido y esperanza.
José Antonio Pagola.
“Jesús. Aproximación histórica”
Texto: Marcos 2, 1-12. Tiempo Ordinario 7–BComentarios y presentación: M.Asun Gutiérrez.
Música: Buffardin. Concierto de Flauta en mi menor. Andante.
No recordéis las cosas pasadas,
no penséis en lo antiguo.
Mirad, voy a hacer algo nuevo,
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Soy yo, y sólo yo,
quien por mi cuenta borro tus culpas,
y dejo de recordar tus pecados.
Primera lectura.
Después de algunos días entró de nuevo en Cafarnaún y se corrió la voz
de que estaba en casa. 2 Acudieron tantos, que no cabían ni delante de la
puerta. Jesús se puso a anunciarles el mensaje.
1
Cafarnaún
El misterio de Jesús, después del revuelo causado por la curación del leproso,
sigue desvelándose en Cafarnaún.
Jesús quiere suprimir todas las opresiones que acosan al ser humano: las internas
(pecado) y las externas (enfermedad).
Sus palabras y signos producen la admiración del pueblo y el rechazo de los
maestros de la ley.
Todo se realiza dentro del marco de la polémica con los escribas y fariseos que
abarcará todo el segundo capítulo de Marcos y llevará a Jesús a la muerte.
Le llevaron entonces un paralítico entre cuatro. 4 Pero, como no podían llegar
hasta él a causa del gentío, levantaron la techumbre por encima de donde él
estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla en que yacía el paralítico.
3
Se trata de un paralítico que por sí mismo no puede acercarse a Jesús. No sólo por
la distancia, sino por la muralla humana que se interponía entre Jesús y él.
A veces las personas impiden –impedimos- llegar hasta Jesús. Este hombre tiene
amigos dispuestos a ayudar. Magníficos camilleros voluntarios que tienen fe.
Las dificultades no los detienen. Si no pueden entrar por la puerta,entran por el
tejado.Si no se apartan las personas, se retiran las tejas, para conseguir poner al
amigo ante Jesús.
La fe da fuerza, el amor da alas.
Hermosa misión la de llevar a las personas a Jesús.
Jesús, viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
–Hijo, tus pecados te son perdonados.
5
El paralítico no necesita decir ni una palabra ni hacer nada. Probablemente, como la
mayoría de las personas, pensaría que su enfermedad era consecuencia del pecado y
se sentiría culpable. Jesús dice palabras cariñosas y liberadoras para tranquilizar y
devolver la paz. Palabras que a algunos escandalizan.
El perdón de Jesús no es una sentencia que exculpa, ni un mero olvido, sino una
presencia que regenera, una compañía que libera, una relación que transforma, la
posibilidad de empezar de nuevo.
Sentir necesidad de perdón y perdonar son exigencias del amor y una necesidad
humana.
Quien se siente perdonad@ sabe perdonar y comprende qué es la gratuidad.
El Padre perdona todo y siempre. ¿También yo?
Unos maestros de la ley que estaban allí sentados comenzaron
a pensar para sus adentros:
7–¿Cómo habla éste así? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino
sólo Dios?
6
Los que permanecen sentados se escandalizan de la novedad de Jesús.
Son quienes se autoproclaman delegados de Dios y administradores de su perdón.
Jesús, al ofrecer un perdón gratuito, les ha quitado el control sobre el pecado
y [email protected] [email protected], les ha negado el monopolio del perdón.
La forma de actuar de Jesús va contra sus expectativas y privilegios,
y cuestiona los cimientos religiosos y sociales,
por eso encuentra tanta oposición y rechazo.
¿Nos escandaliza, como a los escribas, que su Amor sea tan incondicional
y no dependa de nuestras palabras ni de nuestras obras?
Jesús nos invita a creer en la gratuidad y en el Amor que no calcula,
que no mide, fiel, creativo, creador e incondicional. Y a ponerlo en practica.
Jesús, percatándose en seguida de lo que estaban pensando, les
dijo:
–¿Por qué pensáis eso en vuestro interior? 9¿Qué es más fácil?
¿Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle:
Levántate, carga con tu camilla y vete? 10 Pues vais a ver que el Hijo
del hombre tiene en la tierra poder para perdonar los pecados.
8
El sistema de los escribas le mantenía atado, era incapaz de curarle.
El perdón gratuito de Jesús le capacita para andar, le devuelve la dignidad, le
ofrece la liberación integral.
¿Cuáles son las parálisis que me impiden levantarme?
¿Qué parálisis impiden caminar a nuestro mundo?
Entonces se volvió hacia el paralítico y le dijo:
11–Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12 El paralítico se puso en pie, cargó en seguida con la camilla y salió a la vista de
todos, de modo que todos se quedaron maravillados y daban gloria a Dios
diciendo:
–Nunca hemos visto cosa igual.
El exparalítico deja la camilla, su pasado que lo tenía sujeto e inmovilizado,
camina, va a su casa, recupera su vida, sin que Jesús le imponga nada, sin que le
obligue a cumplir ningún tipo de leyes.
La gente se admira. Es la admiración que produce la Nueva Vida, la Buena Noticia.
Es la tarea de [email protected] [email protected] seguidoras y seguidores de Jesús: proclamar y extender
el perdón incondicional y la curación de Jesús que capacita a las personas para
caminar libres y felices.
PARALÍTICO (Mc 2,1-12)
Bajaron al paralítico desde un agujero del techo,
y Tú te quedaste emocionado con su fe.
Y no pudiste aguantarte, hasta que le dijiste:
«Tus pecados están perdonados».
¿Se los perdonaste con tus palabras
o confirmaste que ya le había llegado el perdón y la curación
por la fe que había puesto en ti?
¡La fe perdonando los pecados!
¡La fe devolviendo el movimiento!
¡La fe rejuveneciendo unos músculos envejecidos
y un alma todavía más vieja!
La fe de él y la fe de ellos.
Y Tú mostrando que tus piruetas de curandero físico
eran entrenamientos de experto cirujano del alma.
¿Cuándo se había visto algo semejante?
Dime también a mí: «Levántate y anda»,
porque estoy tumbado en la plácida paz
de la invalidez espiritual.
Grítame, porque no sé ni si quiero levantarme de mi postración.
Y si no puedes darme tu grito por mi falta de fe,
dámelo al menos por la fe de tantos camilleros
que me han acompañado hasta Ti a lo largo de mi vida.
Gracias por ellos.
Patxi Loidi
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Tiempo Ordinario VII -B-