En
este Salmo - el más breve del Salterio - todas las naciones
son invitadas a alabar al Dios de Israel (v. 1), por el inmenso
amor que tiene hacia su Pueblo (v. 2).
Estos dos elementos definen el “universalismo” del Antiguo
Testamento en sus rasgos más esenciales, al poner de
manifiesto la función mediadora de Israel en la salvación de
todos los pueblos.
1. CON ISRAEL
La estructura de este corto salmo es clara: una invitación hecha a todos los
hombres de la tierra: "¡alabad! ¡celebrad! -como respuesta, la expresión del
contenido de esta alabanza: "Sí, grande es su amor, su fidelidad eterna".
2. CON JESÚS
Este salmo, debía repetirlo Jesús a menudo. Dada su brevedad, ¿por qué
no lo recitamos de memoria? Expresa lo esencial de nuestra fe …
Dios amor fiel, es uno de los temas esenciales del pensamiento de Jesús:
la revelación de Dios como "Padre nuestro" está en la misma línea de este
salmo.
3. CON NUESTRO TIEMPO
No hay más que un solo Dios. No puede haber más que uno solo. Y esto,
aunque en la actualidad, los hombres den nombres diferentes al Dios que
adoran, de hecho todos los pueblos, todos los países "están destinados a
alabar y celebrar al mismo Dios, y a El, el único, honran con sus variados
cultos, en todo el mundo. De allí el respeto que debemos tener por cualquier
forma de expresión religiosa.
Alabad al Señor,
todas las naciones,
aclamadlo,
todos los pueblos.
Firme es su misericordia
con nosotros,
su fidelidad dura por
siempre.
BREVE PLEGARIA
La oración no es larga por necesidad; y, si siento de veras lo que
rezo, la intensidad del sentimiento puede compensar con creces la
brevedad de la plegaria.
Pongo en mi oración una palabra de alabanza, la presencia del grupo
y el horizonte de la humanidad entera, mi fe en la misericordia de
Dios y la fidelidad de su promesa de salvación... y surge la oración
perfecta.
«Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos: firme
es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre».
Señor Dios, a quien alaban todas las naciones y aclaman todos
los pueblos, te pedimos humildemente que tu fidelidad para con
nosotros dure por siempre y tu misericordia alcance todas las
naciones. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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SALMO 116 - Ciudad Redonda