Seis días hay para trabajar y
el séptimo para descansar.
“Y bendijo dios el día séptimo y lo
santificó; porque cesó Dios de toda la
obra creadora que había hecho”.
Gen 2, 3
El creyente, dedica el domingo y los días festivos
a participar en la Santa Misa, descansar,
cultivar relaciones familiares y de amistad, a
hacer obras de caridad y a orar.
El trabajar en días festivos, sin
necesidad, constituye pecado grave,
si el trabajo es durante todo el día o
por un espacio largo de tiempo.
ALABAD A DIOS EN EL FIRMAMENTO,
ALABAD AL SEÑOR EN SU SANTUARIO,
ALABAD AL SEÑOR TODA LA TIERRA.
Sal 1, 1
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LAS AMIGAS CURAN - Presentaciones del Catecismo