Don Álvaro del Portillo
Cicle superior
Centenario de Don Álvaro
1914-2014
Conoces
a Don
Álvaro
Niñez
Álvaro nació en Madrid el 11 de
marzo de 1914. Era el tercer hijo
de los ocho que tuvieron Clementina
Diez de Sollano y Ramón del
Portillo. En el hogar familiar
reinaba un gran cariño a la Virgen.
Pronto aprendió de su madre la
oración: “Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mi no apartes, ven
conmigo a todas partes y solo nunca
me dejes. Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre, haz que me
bendiga el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo”.
Infancia
Álvaro estudió en el
Colegio de Nuestra
Señora del Pilar
que los Padres
Marianistas tenían
en Madrid.
Era inteligente y
ordenado, pasaba
muchas horas de la tarde trabajando. Sacaba notas
excelentes, pero no se daba importancia porque era sencillo y
humilde. Dibujaba muy bien y tenía gran facilidad para
aprender idiomas.
Infancia
Muchos compañeros
de clase recuerdan
su mirada simpática
y acogedora, sus
ojos claros y la
sonrisa con la que
le gustaba ayudar
a los demás.
Álvaro fue buen deportista. Practicó la natación, la equitación,
el tenis y el fútbol. En el equipo de su colegio era un defensa
duro y noble. Le gustaba la lectura y también se aficionó a la
fotografía. Le encantaba ir al mar, donde solía jugar con sus
amigos.
Infancia
Desde que hizo la primera
Comunión el 12 de mayo de 1923,
recibió a Jesús con frecuencia.
También iba a Misa durante las
vacaciones del verano en La
Granja, un pueblecito de la
provincia de Segovia donde
veraneaba con su familia.
Un joven ingeniero
Después de cursar el bachillerato en el
Colegio El Pilar de Madrid, Álvaro fue a
la universidad.
Ingresó en la Escuela de Ingenieros de
Caminos. Dedicaba muchas horas al
estudio y ayudaba a algunos compañeros
que les costaba más aprender. Consiguió
tener muy buena preparación y gran
ilusión profesional.
En 1941 concluyó sus estudios y obtuvo
el título de Ingeniero de Caminos,
Canales y Puertos.
1935. Encuentro con el Opus Dei
Álvaro conoció al Fundador del Opus
Dei, San Josemaria, gracias a un
compañero con quien realizaba tareas
de voluntariado y enseñaba Catecismo
a los niños pobres del barrio de
Vallecas en Madrid.
Al cabo de un tiempo, asistió a un
retiro espiritual que predicaba San
Josemaria, en el club universitario que
estaba en la calle Ferraz. Allí vio con
claridad que Dios le llamaba a dedicar
su vida a Él. Al término de ese retiro,
era el 7 de julio, Álvaro pidió la
admisión en el Opus Dei.
Junto a San Josemaría
Álvaro se convirtió enseguida
en un gran apoyo para
San Josemaria. Juntos viajaban
por tierras de España para dar a
conocer la Obra de Dios. Iban con
un coche antiguo por carreteras
destrozadas por la guerra civil.
Sembraban de Avemarías los
lugares por donde pasaban.
Encomendaban a la Virgen las
personas que iban a visitar para
hablarles de Dios.
Junto a San Josemaría
En 1943 viajó a
Roma por encargo de
San Josemaria, para
explicar al Papa Pío XII
lo que era el Opus Dei.
Se buscaba con
ello la aprobación
jurídica por parte
de la Iglesia.
Junto a San Josemaría. 1944. Sacerdote
El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote por el Obispo de
Madrid, don Leopoldo Eijo y Garay, tras una intensa preparación,
obteniendo las mejores calificaciones en los estudios eclesiásticos.
En 1946, se trasladó a vivir a Roma y trabajó intensamente en
asuntos muy importantes para la Obra, ayudando a San Josemaria,
a extender el Opus Dei por el mundo. Se instalaron en una casa de
la Plaza de Cittá Leonina,
frente al Vaticano, donde
vive el Papa. Empezaba
una nueva etapa de oración
y trabajo para sacar
adelante la Obra Dios.
Junto a San Josemaría
Don Álvaro estuvo siempre donde San Josemaria le necesitaba,
permaneciendo atento a sus enseñanzas. San Josemaría dijo de
él: “Ha puesto en muchas ocasiones sus espaldas, para aliviar el
peso de la carga que el Señor me ha confiado. En los momentos
difíciles he encontrado su paz, su alegría y su serenidad, que
provenían de su fe en el Señor”
Acompañó al Fundador en
sus viajes por Europa y
América, para preparar o
consolidar el trabajo
apostólico en países
muy diversos.
Junto al Papa
Gozó del aprecio de los sucesivos
Papas -que le confiaron numerosos
trabajos al servicio del Pueblo de
Dios- por su santidad de vida, su
experiencia pastoral, profunda
humanidad –era un hombre de
carácter comprensivo alegre y
afable—, su sensibilidad social y
sus conocimientos teológicos y
jurídicos. Durante el pontificado
de Pío XII colaboró con varios
dicasterios pontificios.
El Beato Juan XXIII le nombró Consultor de la Congregación del Concilio
(1959-66) y fue Secretario de varias Comisiones Conciliares, promoviendo
—durante su activa participación en el Vaticano II— la renovación
espiritual de la Iglesia con mentalidad abierta y audaz.
En el ConcilioVaticano II
El Papa Pablo VI, con el que le unía una antigua amistad, le
encomendó diversas tareas en la Santa Sede: en varias
Comisiones Pontificias; al igual que su sucesor, el Papa Juan
Pablo II, al que había conocido durante los trabajos del
Concilio Vaticano II.
1975. Sucesor del Fundador
El 15 de septiembre de 1975 fue elegido primer sucesor del
Fundador de la Obra, y la gobernó siguiendo con lealtad y
fidelidad el espíritu que Dios había confiado a San Josemaria.
El 28 de noviembre de 1982 el Papa Juan Pablo II erigió el Opus
Dei en Prelatura Personal y nombró a Don Álvaro, su Prelado.
Impulsó la labor apostólica del Opus Dei
en nuevos países, como Suecia, Finlandia,
Polonia, Checoslovaquia, Camerún,
República Dominicana, Hong-Kong, Nueva
Zelanda, Trinidad-Tobago, Zaire, Costa
de Marfil, etc.
1991. Obispo
El 6 de enero de 1991, el Papa Juan
Pablo II le ordenó Obispo. El Papa y
el Padre, como se le llama en la Obra,
vivieron junto a una multitud de
gente, momentos de gran alegría
cuando el 17 de mayo de 1992, fue
beatificado el Fundador del Opus
Dei en la Plaza de San Pedro.
1994. Fallecimiento
Falleció santamente el 23 de marzo de 1994, tras peregrinar a
Tierra Santa. La mañana anterior había celebrado su última Misa en
la iglesia del Cenáculo en Jerusalén. Tras su fallecimiento, el Papa
Juan Pablo II quiso orar ante sus restos mortales en la Sede
Central del Opus Dei, como reconocimiento por su servicio al Pueblo
de Dios.
Como está
en el Cielo,
si quieres,
puedes pedirle
favores,
rezando la
estampa.
Beatificación de
Don Álvaro
27 de setiembre 2014
El milagro de José Ignacio
Los santos son
amigos de Dios
que están en el
cielo. Y nos
ayudan a ir allí,
con el ejemplo
de su vida, y su
intercesión.
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